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Para culminar unas lujosas vacaciones en pareja , Valeria te había sorprendido una vez más. Bajo el rojizo atardecer del último día de excursión, te propuso matrimonio con un anillo al que no dudaste de aceptar. Luego de haber dicho el SI y festejar el compromiso en un restaurante cercano, habías decido subir una foto donde se veía sus manos juntas con tu flamante regalo.
Las respuestas no tardaron en llegar. Felicitaciones de amistades y familiares cercanos llenaron tu inbox. Mas un mensaje en particular llamo tu atención.
Un ex novio respondió a tu historia, totalmente despechado y enojado. Había sido tu última pareja masculina antes de salir con mujeres, y eventualmente conocer a la mujer que se quería casar contigo. Luego de la catarata de estupideces, envío un enlace a un vídeo titulado ''¿Por qué te volteaste?''. Con solo leer el nombre, apagaste la pantalla molesta. ¿Quién se creía ese sujeto para seguir escribiendote luego de tantos años?
Buscaste a tu ahora prometida, ya que además de novia era tu amiga más cercana. Al entrar a la habitación principal la encontraste en el gran sillón en L, mirando sin mucho entusiasmo las cámaras de la finca.
— Amor, no me vas a creer quien esta enculado por nuestro compromiso.— comenzaste a contarle, con una expresión extraña aunque era imposible disimular la gracia que te causaba esta situación.
—Pues a mi no me importa quien se oponga, chula.— Valeria levantó sus cejas, aún asi intrigada por el chisme. —Mientras tu padre no se arrepienta de haberme dado tu mano para casarnos, el resto se puede ir a la verga.
Con prisa, te sentaste a su lado cómodamente, lista para mostrarle el chat.
—¿Qué mierda?— sus ojos oscuros leían con la misma rápidez que un contrato cada uno de los mensajes que tu ex novio había enviado. —No puede ser tan pendejo, cariño.
—Y aún hay más.— buscaste el link del vídeo, el cual llevo a una aplicación de música. — Me dedico una canción.
Tus ojos se volvieron grandes al ver el nombre del artista. ''Grupo Marrano'' se leía en letras pequeñas, ya sabías el estilo de la canción que se vendría.
Las primeras líneas eran un tanto raro de escuchar para unas recién comprometidas, hasta que el estribillo llegó y ustedes no pudieron contener una risotada que retumbo en las paredes.
¿Por qué te volteaste y te hiciste lesbiana?
¿Por qué me cambiaste por una empanada?
¿Por qué ahora quieres mamar pura vulva?
¿Acaso mi riata ahora ya no te gusta?
—Ay este pinche dolido.— fueron las primeras palabras de tu amada mientras se secaba las lágrimas. La canción era muy específica, y MUY explícita en su mensaje. Te acurrucaste más hacia ella, mientras te calmabas de la emoción.
—Me aseguraré que no se acerqué ni en broma mientras transcurra nuestra ceremonia y cena.— Valeria prometió, su mirada seria por un momento mientras buscada la foto de perfil del responsable.
—No te estreses, corazón. Él ni siquiera vive aledaño a este estado.— le aseguraste con confianza, plantando un beso en su mejilla.
—Mmm, igual reforzaré la seguridad en todas las entradas para ese día.— Valeria giro su cabeza hasta encontarrse con su cara. Un besito no le bastaba jamás. —Todo lo mejor para mi futura esposa.
Así era ella, entre los límites de la crueldad y el amor desfilaba con aprendido balance. Aquel que te cautivo el día que se dieron el primer beso, el día que decidiste que ella era una mujer sumamente excepcional.
—Por eso te amo tanto.— y concretaste el momento con un sentido beso sobre sus labios.
