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Baby

Summary:

Todo comenzó con una noche de alcohol, y terminó con una prueba de embarazo positiva.

Notes:

Aclarar que la versión de los países humanizados de esta historia es una versión propia del autor, fuera de cualquier otra humanización existente (Countryhumans, Hetalia, etc.). Pero, si ustedes quieren imaginarlos como humanizaciones ya existentes, no hay problema alguno.

Los países usan nombres humanos

Y debo aclarar que en mi versión de los países, no importa el género con el que se identifiquen, pueden tanto embarazar como quedar embarazados.

Por ejemplo, un país que es "mujer" puede embarazar a un país que es "hombre".

También, aclarar que el primer capítulo es más corto que el resto de capítulos.

No pretendo ofender a ninguna nación, población, etnia, religión, pensamiento político, etc. Lo que esta historia busca es entretener.

Chapter 1: Una noche de fiesta

Chapter Text

Una semana, una semana llena de trabajo, reuniones, papeleo interminable; hacía tanto tiempo que no tenían tanto por hacer. Sin duda ambos terminaron estresados, cansados, derrotados.

Era tanto su agotamiento que lo primero que hizo cada uno al llegar a su habitación de hotel fue dejarse caer sobre la cama.

Pensaban en dormir toda la noche de aquel sábado y, posiblemente, despertar hasta la tarde del domingo.

Pero, un mensaje llegó a sus celulares.

 

"Iremos por unos tragos, ¿quieres ir?"

 

El estadounidense sin duda aceptó, necesitaba desestresarse, además, no era muy común que el resto de países de su continente lo invitaran a beber con ellos.

Por su parte, el mexicano lo pensó un poco más, en verdad que estaba cansado, aunque, tras enterarse de que su vecino del norte asistiría, terminó aceptando también ir.

Ambos norteamericanos se fueron juntos hacia el bar donde todos quedaron de acuerdo en verse. Y como fueron los últimos en ser invitados, también fueron los últimos en llegar.

Al menos no les fue fácil encontrar el lugar que los otros apartaron.

—¿Y ese milagro que llegaron juntos? — mencionó el argentino, quien ya estaba un poco ebrio; no tenía tanta resistencia al alcohol, y menos ahora porque no comió nada en todo el día.

—Nos encontramos en el camino, fue coincidencia— respondió el mexicano mientras se sentaba.

—Bueno, ¿qué quieren beber? — el brasileño comenzó a hablar— Ya nos acabamos las botellas que pedimos, y claro que vamos a pedir más, así que, ¿ustedes que quieren?

—Empezaré con algo simple, quiero una cerveza, light por supuesto— dijo el estadounidense.

—Ja, ja, ja, ja, ¿estás de broma? ¿Light? ¿Estás a dieta o qué?

—Ignoren a Argentina— intervino el chileno— Ya se le subió la cerveza.

El rubio sudamericano estuvo a punto de echarle pleito por eso, pero Brasil lo detuvo al empezar a hablar con él, desviar su atención más que nada fue su objetivo.

Tras ese breve incidente, todos se pusieron de acuerdo en pedir cerveza, además de tres botellas de vino y dos de vodka (tenían planeado hacer una competencia de beber vodka).

La noche empezó a ir bien, bastante bien, para sorpresa de todos, con cada cerveza que tomaban, con cada sorbo de vino que bebían, el ambiente se fue volviendo más ameno.

Incluso si el argentino se ponía un poco de mala copa, al final todos los demás se burlaban de él y no pasaba a mayores.

Las risas se volvieron la norma en esa convivencia; eran tan estruendosas que inundaban todo el bar incluso aunque hubiese música en el ambiente.

Sin duda lo que más los hizo divertirse fue la competencia de beber vodka, incluso pidieron tres botellas más para que así esta pequeña competencia tuviese cinco participantes (Canadá, Estados Unidos, México, Colombia y Perú).

El primero en caer fue el canadiense, que no pudo más que consumir menos de un cuarto de la botella.

El peruano le siguió más pronto que tarde.

Por más que el estadounidense lo intentó, terminó siendo derrotado al no poder consumir más que la mitad de la botella.

Al final, la competencia se volvió reñida entre el colombiano y el mexicano. Todos estaban expectantes de quién se coronaría campeón.

Colombia no pudo más, incluso si solo le quedaban tres tragos para terminar con la botella, su cuerpo ya no aguantó más.

México se coronó como el campeón al acabar con todo el líquido de la botella.

—Lamento arruinar su celebración, pero ya vamos a cerrarㅡ uno de los empleados se acercó a ellos.

Todos pusieron muecas tristes, se estaban divirtiendo tanto, pero era mejor irse, de todas formas, ya eran las cuatro de la mañana; si seguían despiertos (y ahora con alcohol en su sistema) sus cuerpos terminarían cediendo.

Se repartieron los gastos de la cuenta y todos comenzaron su camino de regreso al hotel.

Fue un regreso lento, ya que iban tambaleándose, y cuando llegaron al hotel tuvieron que turnarse para ir subiendo de grupo en grupo por el elevador.

Los últimos en subir fueron el estadounidense y el mexicano.

Y mientras estaban en el elevador, intercambiaron palabra.

—Si qué tienes resistencia, que atractivo es eso— mencionó el rubio.

—Y resistencia al alcohol no es el único tipo de resistencia que tengo— respondió el pelinegro.

Estaban tan ebrios que ese breve intercambio de palabras fue suficiente para que se dieran un beso en los labios.

Y al salir del elevador, el estadounidense cargó al mexicano de manera nupcial. No necesitaron decirlo explícitamente, sabían que era lo que pasaría a continuación.

Al cerrarse la puerta de la habitación de hotel del más alto, el acto comenzó.

Un acto que traería consecuencias, consecuencias duraderas.