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Zhong Chenle era un chico alegre, a veces le encantaba quejarse, bueno, no a veces, siempre, pero realmente amaba su trabajo. Era editor de novelas juveniles, principalmente de romance, ya que los periódicos deportivos no eran suficientes para darse el nivel de vida que quería.
—¿Qué opinas? —. Preguntó el escritor del que se encargaba.
—No sé cómo lo hace Mark, pero lo que usted escribe es arte. —Chenle sonrió. —Desde su primer libro me ha fascinado su trabajo. El último libro fue magnifico, "1999" es una de mis historias favoritas, no puedo creer que tuviera tanta imaginación para el protagonista, un héroe que fue criado por su madre como un ángel, pero con un padre que le enseñó a luchar con demonios. ¿Quién diría que se enamoraría de un demonio?
La verdad, Chenle no era muy adicto a los romances adolescentes con los cuales las chicas suspiraban y sentían que todo iba a ser mágico y precioso. Pero el señor Mark tenía un don para escribir el tipo de romance al que aspiras, simplemente era el hombre que todos quisieran tener como hijo o como pareja.
El señor Donghyuck debía ser muy afortunado.
—¿Y qué opinas de esta idea? —Mark preguntó. —Es solo un borrador, pero quiero escribir y escribir más. —Sonrió.
—Debería hacerlo. —Chenle sonrió. —No sé qué hace trabajando de diseñador de vestidos de novia, su verdadero trabajo está en escribir.
El señor Mark soltó una risita. Él se dedicaba a la confección de vestidos de novia, tenía una boutique en el centro de la ciudad, además estaba casado con un famoso wedding planner, que sinceramente Chenle amaba, el señor Donghyuck fue el que inspiró a Mark a escribir, hizo todo por contactarse con una editorial y ahora Mark Lee siempre estaba en todos los aparadores de venta de libros.
—Entonces ¿Te puedo dejar todo lo que llevo? —Mark preguntó.
—Por supuesto intentaré leerlo y darle mis puntos de vista. —Chenle sonrió.
—Gracias, perdón por darte tanto trabajo. —Mark sonrió mientras sacaba una libreta llena de sus ideas y del borrador. —Mañana la boutique cumplirá 15 años de haber sido creada, vamos a hacer un brindis, por si quieres ir.
—¿Estará Jeno? —Chenle sonrió.
—Probablemente sí. —Mark sonrió. —Le comenté que eres gran fan y que ves todos sus partidos.
—Claro que sí, es el mejor pitcher que conozco. —Chenle sonrió. —Lanza una bola curva bifurcada digna de un chef kiss. —Hizo la mueca. —Los bateadores ni la ven.
—Creo que Jeno traerá a su hija, así que se irá temprano, siempre es así cuando se trata de Jaemin. —Mark soltó una risita.
—Trataré de verlo por unos minutos. —Chenle sonrió. —Nos vemos allí, Mark.
—Te espero, gracias.
Cuando el señor Mark se fue, Chenle se recargó en su silla y observó el reloj. Iba a cumplir 26 años, le encantaba el deporte, le encantaba salir, divertirse, conocer chicas. Pero desde que su perrita Daegal murió, se sentía triste, solo y simplemente se encerraba en su rutina, trabajo, ejercicio y casa.
Sabía que era una racha, que pronto se pasaría, pero se sentía como si ya nadie lo necesitara. Sus padres habían fallecido cuatro años antes en un accidente de avión, y sinceramente su jefe directo era un hijo de puta al que odiaba, pero también conocía buenas personas, como Mark Lee, un escritor novato que fue descubierto por Chenle, tenía historias que se vendieron como pan caliente.
Chenle llegó a casa, tomó un baño, preparó unos fideos y se sentó en el sofá.
"Jaemin en Winterland".
Era la nueva historia que Mark había traído. Chenle sabía de quién hablaba cada personaje.
Conocía a Jaemin, Jaemin era ayudante de Mark en la boutique, solo que él se encargaba de los vestidos de XV años y de fiesta, tenía trabajos muy buenos. Él era amable y siempre se mantenía atento cuando Chenle visitaba el lugar para ir por los manuscritos.
Era extraño que Mark le hubiera puesto el mismo nombre que su trabajador. Pero poco a poco lo fue entendiendo cuando conoció al "rey Jeno", un rey de frío corazón que odiaba a Jaemin.
—Es como Blanca Nieves. —Chenle susurró con una risita. —Y claro que era blanca como la nieve y el invierno.
Winter.
Chenle sonrió. Era bien sabido que el beisbolista profesional Lee Jeno tenía una hija, solo que se divorció, la madre de Minjeong vivía lejísimos gracias a la pensión que Jeno le daba, sin embargo Minjeong creció bien, ahora era una jovencita un poco menor que Chenle.
Y por supuesto, la consentida del equipo, ella se encargaba de las promociones, entrevistas y todo el contenido multimedia de redes sociales y medios de comunicación, era buena en su trabajo.
Chenle se emocionó al saber que conocía a todos los personajes. Inclusive Mark no le cambió su nombre al "mago de obsidiana", se estaba atribuyendo demasiados derechos.
—¡El señor Donghyuck es un espejo mágico! —Chenle soltó un carcajada—. Debo hacer una anotación de esto.
Chenle sabía que un apodo del señor Donghyuck era Haechan, todos lo llamaban así, pero Chenle era demasiado penoso como para hacerlo.
Chenle seguía leyendo y leyendo. Sentía que ni siquiera iba a terminar por ese día.
Mark había escrito bastante, ¿Cuánto tiempo habría gastado en pode escribir todo eso? ¡Todavía tenían que pasarlo a computadora y presentarlo al jefe de proyectos! Chenle sabría que esta historia era su ascenso inmediato.
Observó el reloj, eran las 5 de la mañana, debía dormir un poco más, y lo único que Chenle quería saber era en dónde estaba el rey Jeno y que la exreina Yoona no se saliera con la suya. Chenle tenía miedo de que le hicieran algo a la reina Jaemin.
A la mañana siguiente Chenle siguió leyendo en su escritorio, diría que jamás fue fan del omegaverse en las historias, sentía que era un término sacado del culo por las jovencitas de plataformas famosas para poder ver hombres embarazados.
Pero él no iba a juzgar.
Entendía bien los términos, había leído un montón de historias basura de escritoras frustradas que buscaban una oportunidad. Aunque el espejo mágico de la novela también era muy bueno en explicar conceptos como "lazo", "nudo", "mordida", "celo" o "rut".
—¡Chenle! —Gritó uno de sus compañeros. —El jefe te está llamando.
Chenle estaba sonrojado, estaba leyendo una parte explicita, pero no tan explicita como debiera. Habían tenido esa conversación antes, a las chicas les encantaba el término "smut", "Spicy" o "lemon". Escena sexuales escritas de forma explícita.
Por motivos de la editorial ellos no podían publicarlo en los libros, ya que no era una clasificación adecuada, pero Mark y Chenle podría escribirlo y subirlo a las redes sociales a cambio de un costo. Esas escenas eran las mejores pagadas.
Chenle podía sentirlo al leer las anotaciones de Mark en el borde de la libreta disculpándose y diciendo que su esposo escribió la escena del mago de obsidiana en cuanto le llegó el celo en la mansión del mago de oro.
—Voy. —Chenle se levantó de su lugar, tomó la libreta y entró a la oficina de su estúpido jefe.
El jefe de Chenle era un hombre divorciado que era más amargado que él, y eso ya era mucho. Y al ser tan parecidos en personalidad, chocaban mucho, especialmente porque Chenle nunca se quedaba callado.
—¿Qué has estado haciendo toda la mañana? —El hombre gruñó.
—Revisando el borrador de un escritor, de hecho, me está gustando bastante. —Chenle mencionó. —Creo que puede ser un éxito.
—¿De cuál de todos? —Dijo el hombre.
—Mark. —Chenle dijo.
—¿El hombre del romance basura? Por dios, tenemos mejores libros qué publicar, el romance es un género lamentable, y más si son con esas cosas raras como el metaverso.
—Omegaverso. —Chenle lo corrigió.
—Estoy seguro de que tú escribirías algo igual si te dieran la oportunidad de escribir tus propios libros. —Rodó los ojos—Las mierditas que alguien de la generación de cristal harían. ¿No es estúpido? ¿Qué no haya un villano y que todos traten su salud mental primero?
Chenle respiró profundamente.
—No sé, soy generación Z. —Chenle trató de ignorarlo.
—Te crees muy inteligente, ¿Verdad? —El hombre le miró. —Voy a encontrar algo, voy a hacer que te corran de aquí.
—Oh, así que es por eso, ¿Se enteró que solo me falta una obra para superar su récord, colgar mi foto en la pared y quedarme con su puesto? —Chenle se burló mientras cruzaba sus brazos.
—¿Tú qué sabes de trabajar toda tu vida haciendo lo mismo para poder jubilarte con una buena pensión? ¡Todo lo quieres tan fácil aún si son mierdas las que publican!
—Si la mierda vende... —Chenle bostezó. —Claro, usted se ha sabido vender muy bien. —Se burló. —De todas maneras le falta un año para jubilarse, no creo que lo despidan solo porque me va a llamar jefe ¿No lo cree?
El señor parecía tener problemas de ira, ya que no soportaba que Chenle fuera tan irreverente y grosero, deseaba que lo pusieran en su lugar, esa empresa a la que le había dedicado tantos años de su vida se estaba llenando de jóvenes irresponsables que ya no iban a casa de sus escritores, que ya no charlaban personalmente, ya todo era una mierda repetitiva y a veces mal escrita, ¿Que no podían siquiera corregir al escritor?
—Voy a seguir siendo tu jefe, no me importa lo que pase, tú jamás me superarás. —Le gritó.
Chenle solo estaba soportando, porque no podía irse a la violencia, menos en su trabajo, le gustaba, le iba bien y leía cosas interesantes. Pero ahora sí quería brincar y morder a su jefe hasta arrancarle la piel.
—¡Ya lo hice! —Chenle levantó el cuaderno de Mark y señaló al hombre. —Esta editorial encontrará la fama con este libro. —Guiñó el ojo con confianza.
Luego Chenle se fue a su lugar, se sentó y leyó en lo que se quedó, pero en cuanto dio la vuelta a la página, ya no había nada, Mark no le había escrito un final.
Mierda.
Chenle no podía con la curiosidad de leer lo que seguía.
Continuará...
