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Iris

Summary:

"...salirse con la suya robando las tradiciones de otra secta..." estaba diciendo Jiang Cheng. Distinguía sus palabras en fragmentos, indistintos. Entonces, más claramente, escuchó la respuesta de Lan Xichen.

"Pero aún así, hablarle al pobre Jin Zixun de esa forma." Su tono era cortante. "Jiang Cheng, deberías estar avergonzado."

Jiang Yanli se reúne con su hermano por primera vez desde su matrimonio.

Notes:

-Nota de la autora original, TrueColours:

¡He aquí una perspectiva de afuera del matrimonio!

Aquí está la parte donde me dio tanta pereza escribir diálogo que dejé de lado cosas como 'etiquetas de diálogo" o "personajes." Pero asumamos que el Líder de Secta Yao está por ahí.

El título "Lan-gongfu" fue sugerido para Jiang Cheng por un@ amig@ que habla Mandarin. 公夫gongfu, del trazo (女)王夫, (nü)wangfu, "esposo del (la) reina/rey" y también "el esposo de un caballero".

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

"¿Alguien ha podido robarse a Zewu-Jun por un momento en esta conferencia? No ha puesto pie fuera de esa montaña suya desde antes de casarse."

"Habla claro: es de su matrimonio que te mueres por preguntarle, ¿no es así?"

"Bueno, ¿quién me puede culpar por eso? ¡Fue tan repentino! Nadie ha tenido la oportunidad de hablar con él sobre el tema."

"Sólo porque no te consultó sobre el asunto, hermano, no significa que fue repentino para él. Debe haberlo estado considerando por un largo tiempo."

"Lo que de verdad fue repentino fue el radical cambio del Clan Jiang. Todo el mundo pensó que los Jin y Jiang iban a ir de la mano hasta la siguiente generación. ¡Sus hijos estuvieron comprometidos durante toda su vida! Incluso después del golpe tan duro que recibieron los Jiang durante la Campaña para Derribar al Sol, Jin Guangshan no tenía pensado faltar a su palabra. Y ahora de la nada son los Jiang y Lan – "

"¿Sabes qué es lo que pienso? Creo que es puro despecho femenino. La Hermana Mayor de ellos, Jiang Yanli –"

"Líder de Secta Yanli, ahora – "

"Cierto. Jin Zixuan nunca fue atento con ella, así que a la primera oportunidad que tuvo, rompió su alianza. Y casó a su hermano con los Lan para que no hubiera posibilidad de renovarlo."

"Puedes llamarlo despecho todo lo que quieras; yo lo llamo estrategia. Jin Guangshan sabía que necesitaban ayuda, pero abusó de sus cartas, renovando su oferta de la nada y esperando que le respondieran frente los ojos de todos. Pensó que les podía dar órdenes. Ningún líder de secta aceptaría eso."

"¿Darles órdenes? Estaba ofreciéndose a ayudarlos públicamente para demostrar su sinceridad."

"Tal vez, tal vez. Supongo que su objetivo era ayudarlos y demandar lealtad a cambio; así son las cosas. ¿Pero sabes quién ha sido bien astuto frente a todo esto? ¡El mismo Zewu-Jun! Todos estos años Jin Guangshan ha estado preparando esta alianza con los Jiang, y ahora el Primer Jade viene y se lleva el premio."

"¡Justo lo que estaba pensando! Especialmente él, pues siempre parecía tan alejado de la política. Casi no lo podía creer cuando me enteré que se quedó con la futura esposa de Jin Zixuan – o futuro esposo, quiero decir."

"Hermanos, creo que están malentendiendo el asunto. Me duele decirlo – los Jiang han sido honrados aliados nuestros por décadas – pero no creo que podamos afirmar que Zewu-Jun se ha quedado con el premio; no con la fortuna de Yunmeng como está. No, no creo que esto haya sido por ganancia política. Creo que se trata más de un asunto del corazón."

"¿Del corazón? No estás sugiriendo que Zewu-Jun, de entre todas las personas, escogería impulsivamente – "

"Venga, que puede ser un Lan y un Jade y todo lo demás, ¡pero es de carne y hueso! ¿Has oído cómo fue estar en la última batalla en la Ciudad Sin Noche? Tres mil muertos, o así escuché; muñecos, tambaleándose por todas partes, ¡y Zewu-Jun justo en la boca del huracán! Yo creo que salió del campo de batalla decidido a colgar su espada y casarse con la primera cara bonita que apareciera, ¿y quién puede culparlo?"

"Sabes, creo que lo que dices tiene sentido. Yo mismo habría ofrecido uno que otro piropo por Jiang Wanyin, ¡tan sólo si él no lo hubiera reclamado antes y robado esa dulce tez!"

"Tiene buenos atributos, desde luego, pero sin núcleo..."

"Bueno, eso es lo que pasa cuando haces del autocontrol una virtud. Cuando se rompe, se rompe de golpe, y se toman decisiones imprudentes. Pero si lo que quería Zewu-Jun era un compañero agradable, más no una alianza poderosa – bueno, desearía que me hubiera preguntado antes. Le hubiera recomendado personas, algunas opciones, con mejor carácter y de igual belleza. Ese Jiang Wanyin..."

"Tal vez a Zewu-Jun le gustan un poco rudos."

"Oh, un poco es una delicia. ¡Me gustan con carácter! Pero el cachorro de la mismísima Araña Violeta – con o sin núcleo, sería más de lo que podría manejar."

° ° ° ° ° ° ° ° ° °

El cultivo de Jiang Yanli no era alto. Cuando había heredado a Zidian, había esperado tener problemas para manifestar su rayo.

En su lugar, el problema estaba en mantener al látigo tranquilo. A diferencia de cualquier otra herramienta espiritual con la que había trabajado antes, ésta era útil. Quería trabajar con ella, cultivo alto o no. Por desgracia, la única forma de ayudar que conocía era chisporrotear contra todos a su alrededor, lo cual no era de gran ayuda.

Sin importar cuánto lo merecieran.

Había llegado a JinlinTai hace dos días, pero las actividades de la conferencia no empezarían hasta que estuvieran presentes todas las delegaciones, así que habían sido dos días de nada más que entretenimientos varios. ¿Y qué más entretenido a los ojos de sus compañeros cultivadores que contarse todos los chismes de la temporada de invierno?

Sentía que la gente ya no disimulaba sus caras o bocas en su presencia de la forma en la que lo hubieran hecho antes. Tal vez era porque ya no era una niña. Tal vez porque era la señora de los escombros de una secta, apenas digna de respeto. Tal vez porque mucha de la palabrería tenía que ver con ella, y querían ver qué podría revelarles si los escuchaba por casualidad.

Los intentos de Yunmeng Jiang de recuperarse, con el apoyo de la alianza matrimonial con Gusu Lan. Esta conferencia sería la primera aparición en público de Zewu-Jun y Jiang Cheng desde la boda. La gente estaba curiosa de ver qué cambios políticos traerían.

Ciertamente tampoco estaban cuidando sus palabras alrededor de Wei Wuxian. Si Yunment Jiang era un cadáver rodeado de buitres, él era el bocado más sabroso. Más de una persona había hecho una oferta sutil por su lealtad. Le informó a Jiang Yanli sobre el ambiente de la reunión. En partes, al menos. Tuvo que sacarle toda la sopa, insistiendo el que no le ocultase nada; ni siquiera las partes que le hicieran hervir la sangre y cubrir su mano con estática violeta.

¿Cómo podían hablar así de Lan Xichen? ¿Cuando habían sido ellos mismo quienes lo elevaron, aclamándolo como un héroe, nombrándolo como el Primer Jade de Gusu Lan? Era casi más difícil de procesar que el trato hacia su propio hermano y su secta. Eso, al menos, tenía un sentido algo pragmático. Pero la manera en la que se apuraban a chismorrear sobre Lan Xichen le hacía creer en la verdadera hipocresía de la gente.

No todos eran así, por supuesto. Jin Zixuan no era así. No tiene el sentido del humor necesario como para reírse en nuestras caras, según Wei Wuxian. Su discípula Mianmian no era así. Nie Mingjue callaría a cualquiera que hablara mal de su hermano jurado. Jin Guangyao tenía la delicadeza de verse avergonzado cuando la habladuría de las personas se pasaba de la raya.

Por lo menos hoy por fin vería a Jiang Cheng.

Generalmente era de mala educación visitar a un familiar muy pronto después de su matrimonio: casi como declarar que no se podía confiar en su nueva familia para cuidarlos bien, o que su vieja familia no tenía intenciones de dejarlos ir. Donde había nostalgia, la mejor cura era una separación limpia. Y los Lan tenían un mayor tiempo de aislamiento que los demás, creyendo que el lazo matrimonial, como todo lo valioso, toma tiempo y cuidado en cultivarse. Incluso dentro de la secta, la nueva pareja tendría menos responsabilidades y menos visitas que lo usual. Para los amantes, suponía Jiang Yanli, esa clase de casi-reclusión sería como una bendición, pero su corazón dolía por Jiang Cheng, encerrado en lo alto de aquella fría montaña sin nadie que lo cuidara.

Como una muestra de su compromiso con la alianza, Zewu-Jun había mandado a su propio hermano poco después de la boda para asistir en la reconstrucción de Muelle de Loto y el entrenamiento de nuevos cultivadores. Pero Lan Wangji estaba más interesado en seguir a Wei Wuxian a todas partes, en silencio y con la mirada fija, que en las dificultades de su nuevo cuñado. Intentó dar un recuento del estado de Jiang Cheng cuando llegó por primera vez, pero Jiang Yanli y Wei Wuxian no lo encontraron ni detallado y alentador.

"Él medita mucho", fue todo lo que pudo decir sobre el estado emocional de Jiang Cheng. "A veces lo acompaño."

"¿Meditando?", preguntó Wei Wuxian cuando ella y él estaban solos. "¿A qué se refiere con meditar?"

"¿Por qué no se lo preguntas tú mismo?" casi le contestó bruscamente Yanli. La parcialidad que tenía Wei Wuxian hacia Lan Wangji le ponía nerviosa. Le recordó que él podía elegir aliarse con alguien más fuerte que ella. Que tal vez debería hacerlo. A lo mejor había sido imprudente al entregarle a su único pariente de sangre a otra secta.

"Deberíamos visitar a Jiang Cheng en Gusu," dijo Wei Wuxian.

"Es demasiado pronto."

"Volaré en silencio. Nadie aparte de él se enterará que estuve ahí."

"No harás nada de eso."

"Shijie..." Wei Wuxian hizo un puchero, pero Jiang Yanli era una líder de secta ahora, así que endureció su corazón e ignoró su mirada suplicante, por casi la primera vez en su vida.

Jiang Cheng había hecho un sacrificio por su bien, y ella estaba tratando de honrarlo al tratar a esta unión con el debido respeto. Estaba tratando de convencerse a sí misma de que él estaría bien. El momento en que Wei Wuxian la persuadiera a empezar a preocuparse, ella no sabría cómo parar.

"Podrías sentarte y escribirle si te preocupa," dijo. "Él escribe todas las semanas."

"¡Exactamente!" exclamó Wei Wuxian. "Es raro de su parte. Y sus cartas parecen sacadas de un libro de etiqueta."

Eso era verdad. Estaban llenas de frases apropiadas que no revelaban nada.

"Zewu-Jun me escribió también," dijo ella. "Estoy segura de que los Lan están cuidando bien de A-Cheng. Incluso me preguntó por las recetas de algunas de mis sopas..."

"Entonces Jiang Cheng está enfermo, ¿no es así?" dijo gravemente Wei Wuxian. "Es decir, ¿para qué necesita sopa entonces?"

Continuó así: semanas de las puntuales, pequeñas cartas vacías. Entonces, de repente vino una semana sin carta alguna. Jiang Yanli, enmascarando sus sentimientos, casi se muere del miedo. Su pánico pasó a segundo plano cuando Jiang Cheng reanudó su escritura sin mencionar el por qué de la interrupción – y como había dicho Wei Wuxian, era extraño que él escribiera tan regularmente en primer lugar; era perfectamente aceptable que se saltase una semana. Pero las cartas que siguieron fueron diferentes. Cuando antes habían llegado tan regularmente como las fases de la luna, ahora eran irregulares, desinteresadas, y empezaron a incluir quejas. Sonaban un poco más como Jiang Cheng. Yanli sólo podía esperar que los Lan hayan encontrado algo útil para él, para distraerlo y ocupar su tiempo.

Al menos ahora lo vería pronto. Jiang Yanli estaba parada en la cima de un largo trayecto de escalones que bajaban hasta el puerto donde se ponían los botes en JinlinTai. A su alrededor estaban un grupo de discípulos de varias sectas pequeñas que querían ver llegar a los grandes cultivadores. Como un familiar cercano a los recién llegados, le habían dado a Jiang Yanli el mejor puesto, en el centro de las gradas, con sus discípulos reunidos a su alrededor. Podía ver el estandarte Lan acercarse. En unos momentos estarían juntos de nuevo.

"Pensé que Jiang Cheng podría haberles enseñado a construir un barco que vaya más rápido," murmuró Wei Wuxian a su lado. Jiang Yanli no quería advertirle, ante los ojos de tanta gente, que no se quejara con Jiang Cheng sobre la lentitud de su viaje cuando llegara. Podría haberse ahorrado tres cuartos del viaje volando en espada, antes. Le dolería que se lo recordaran.

El bote se topó suavemente contra el muelle. Había un murmullo general y gente moviéndose cuando un discípulo Lan vestido de blanco saltó al muelle para amarrar el bote. Jiang Yanli sintió palpitar su corazón con fuerza. Se dio cuenta de que no tenía idea de qué esperar. En los días posteriores a la Campaña para Derribar al Sol, el esfuerzo de conseguir un matrimonio útil parecía ser lo único que mantenía a Jiang Cheng en marcha. ¿Cómo estaría él ahora? ¿Contento o deprimido? Se paró de puntitas, como si eso le hiciera aparecer más rápido.

Más Lan se bajaron, formando una guardia de honor. Hicieron una profunda reverencia, y el mismo Lan Xichen apareció a la entrada de la embarcación, agachándose ligeramente para no topar las puntas de su arreglo con el marco de la puerta. Se veía exactamente igual que siempre: una figura elegante y serena en brocado gris plateado. Una figura de confianza, durante la escuela, la guerra, y las negociaciones matrimoniales. Tal vez, ahora que él se encontraba aquí, esta conferencia sería un poco menos terrible.

Lan Xichen bajó al muelle y se dio vuelta para ofrecerle la mano al hombre que salió detrás de él. Venía vestido en túnicas blancas, pero cubierto por una sola capa de azul oscuro, con sólo una pizca de púrpura en nombre de su secta de origen.

Jiang Cheng aceptó el brazo de Lan Xichen. Jiang Yanli estiró su cuello. ¿Estaba cansado? ¿Enfermo? No había necesitado soporte para estar de pie desde aquellos días horribles en Yiling –

Su cabello era un manto que cubría su rostro mientras mantenía su vista al suelo para encontrar su equilibrio en el muelle. Entonces se dio vuelta, e incluso antes de ver su cara, Yanli ya había encontrado respiro. Verlo en movimiento era suficiente.

Hombros hacia atrás y espalda recta. Estaba acostumbrada a verlo pararse de esa forma, firme, marcando el espacio que debía defender. Ahora, espalda recta y hombros nivelados, parecía fluir hacia afuera, como si pudiera seguir expandiéndose por siempre. Como si pudiera respirar tranquilo.

Se volvió en dirección a ella y comenzó a subir los escalones, y Yanli captó el primer vistazo claro de su rostro. Estaba pálido por el largo invierno de Gusu, pero su piel brillaba en vista de buena salud. Había una suavidad alrededor de sus ojos y boca, incluso mientras escaneaba los rangos de cultivadores expectantes. Como si la cautela todavía pudiera torcer sus facciones, pero sin dejar sus raíces marcadas. Como si ya no acostumbrara a ser cauteloso. Le brillaban los ojos. Se movía con seguridad. Se veía lleno de vitalidad como un retoño floreciendo.

Yanli sintió de repente que podría llorar.

Encontró su mirada. "¡A-Jie!" Gritó, y toda su cara resplandeció con una brillante sonrisa. Subió con más prisa los escalones hacia ella. A su lado, sintió a Wei Wuxian tensarse con el mismo impulso que ella: las ganas de correr hacia él.

Como una hija filial, a veces pensaba Yanli, que ella debería extrañar más a sus padres. No debería imaginar cómo su madre ya estaría preparando una reprimenda por el comportamiento de Jiang Cheng y estirando un brazo para mantener alejado a Wei Wuxian; o cómo los ojos de su padre estarían meramente recorriendo a su hijo mientras avanzaba para saludar a Lan Xichen. Bueno, se habían ido, y para bien o para mal, ella decidiría cómo comportarse por sí sola. Ella era una líder de secta mujer. Todo el mundo ya esperaba que ella fuera poco convencional. Emocional, incluso.

"¡A-Cheng!" exclamó, y rompió los rangos de cultivadores expectantes para alcanzarlo. Alcanzó el final de los escalones y se paró frente a ella, derecho y sereno y envuelto en violeta, como un iris balanceándose sobre un tallo delgado.

"A-Cheng," repitió Jiang Yanli, y lo tomó en sus brazos.

"Yanli," dijo. Volvió la cara hacia su cabello, sólo por un momento. La apretó con fuerza. Ella sentía como si estuviera sosteniendo una parte faltante de sí misma.

Wei Wuxian caminó hacia adelante entonces, y golpeó el brazo de Jiang Cheng para que se soltara de ella. Quizás fue oportuno; Lan Xichen estaba subiendo las escaleras a un ritmo más tranquilo, y ella debería saludarlo apropiadamente. No debería aferrarse a Jiang Cheng por el resto de la mañana, por mucho que le gustaría.

"Por lo menos te ves un poco como tú," dijo Wei Wuxian. "Temía que te aparecieras vestido para un funeral como el resto de tu nueva secta."

"¿Debería haberlo hecho?" Jiang Cheng levantó el mentón a la primera palabra. Ella se había olvidado cómo lo hacía. "Por qué; ¿ya por fin vas a provocar a alguien para que te asesine? Enhorabuena, me puedo cambiar."

"Ustedes dos", dijo Jiang Yanli, como si no hubiera pasado un día desde la última vez que dijo esa frase, y luego Lan Xichen estaba frente a ella, dándole una reverencia profunda sin una pizca de ironía. Jiang Yanli se compuso justo a tiempo para inclinarse también.

"Zewu-Jun..." dijo, "...cuñado. Qué feliz estoy de verte."

"Estoy encantado," respondió él, "de estar frente a mi nueva familia."

Ahí estaba: el saludo cortés, el compromiso público, tal como Jiang Cheng había esperado y planeado cuando tramaba este plan. Jiang Yanli siempre había sentido respeto por Lan Xichen, y ahora también comenzaba a sentir algo de afecto.

¿Estaba contento con su matrimonio? ¿Se estaban llevando bien? Lan Xichen era difícil de leer, pero se veía tan radiante como siempre. Jiang Cheng, rebosante de salud a su lado, se veía bien a su lado. Hacían una bonita pareja. Jiang Yanli comenzó a creer que esta conferencia no sería un completo desastre.

"Zewu-Jun," dijo Wei Wuxian, y se acercó para hacer una reverencia también – no tan profunda como la que había hecho Jiang Yanli. Sus ojos recorrieron a Lan Xichen de pies a cabeza, su mirada inquisitiva disfrazada de mera insolencia juguetona.

"Wei Wuxian," dijo Lan Xichen. "Debo agradecerte por ser un anfitrión tan atento con mi hermano el invierno pasado."

"Si se ha estado portando mal – " dijo Jiang Cheng de inmediato.

"No te inquietes", dijo Lan Xichen a la ligera. "Mi hermano y yo nos hemos acostumbrado a los modos de afecto de los Jiang."

Wei Wuxian parpadeó una vez. Jiang Yanli sintió que su propio rostro se convertía en una máscara, por un momento, mientras revisaba el discurso de Lan Xichen en busca de púas. La expresión de Jiang Cheng también estaba haciendo algo. Parpadeó, miró hacia abajo y luego volvió a mirar la cara de Lan Xichen, como si sus ojos estuvieran atraídos magnéticamente. Parecía a punto de sonreír de nuevo. Jiang Yanli no podía recordar cuándo lo había visto sonreír durante tantos minutos seguidos.

"No deberíamos dejar esperando a nuestros anfitriones," dijo Lan Xichen. Dio media vuelta, indicando que deberían adelantársele a la sala de reuniones. Jiang Yanli vio a Jiang Cheng moverse junto a él. Lo vio moverse como un bote arrastrado por la corriente, la proa siempre girando en dirección al flujo del agua.

Zidian picó su mano con un repentido estallido de estática. Jiang Yanli apretó el puño, apagando la chispa antes de que cobrara vida.

"Por favor," dijo, gestionando con una mano, "Zewu-Jun, después de ti."

Él y Jiang Cheng aceptaron la oferta y caminaron hacia adelante. Jiang Yanli pudo ver sus espaldas todo el camino hacia la sala de reuniones.

Jiang Cheng lleno de energía, como sólo lo estaba cuando tenía alguna esperanza que perseguir. Jiang Cheng encontrándose con Wei Wuxian y ella después de una separación de meses, pero dejando que otra persona capture su atención. Jiang Cheng moviendo los ojos, girando su cabeza, movilizando todo su cuerpo hacia la persona que quería complacer.

Zidian podría haber hecho un arco perfecto desde el dorso de su mano hasta la espalda de Zewu-Jun. Jiang Yanli quería arrancarse esa cosa horrible y tirarla. ¿De qué serviría atacar? Hasta donde ella sabía, Zewu-Jun no había hecho nada malo.

Pero toda su vida había observado a Jiang Cheng esperando y añorando a personas que no correspondían toda la fuerza de su amor – su padre, Wen Qing, incluso Wei Wuxian. Haría al mundo arder en fuego púrpura antes de verlo hacerlo otra vez.

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"¿Has visto alguna vez algo tan romántico?"

"¡No creo que Zewu-Jun haya dado dos pasos fuera del alcance de su esposo durante toda la tarde!"

"Bueno, ¿y eso es romántico? Si no le diera la oportunidad de desaparecer con sus amigos en una fiesta, mi esposo no se cansaría de reprochármelo."

"Pero entonces, ninguna de nosotras es Zewu-Jun, ¿o sí? Si lo fuéramos, ¡la cosa con nuestros esposos sería otra!"

"Oh, pero, ¡imagina cómo Jiang – cómo Lan-gongfu debe estar sintiéndose! Después de todo lo que ha sufrido, estar tan felizmente casado. Y nunca pensé ver a un miembro de la Secta Lan tan perdidamente enamorado..."

"Lan-gongfu no es como yo esperaba. Pensé... tú sabes... fue herido de gravedad durante la guerra; pensé que sería algún tipo de inválido. Pero luce..."

"¿Increíblemente apuesto?"

"Querida, ¡no deberías decirle esas cosas a una mujer casada!"

"¿Y por qué no? Él es un hombre casado también."

"¡Romántico! ¡Inválido! No estarían diciendo estas cosas si hubieran estado presentes en la reunión de esta mañana."

"¿Oh? Vi salir a todos los sobrinos Jin con cara de pocos amigos. ¿Qué pasó?"

"Lan-gongfu pasó."

"Deja de bromear, mejor cuéntanoslo todo."

"Bueno, todo fue acerca de la regulación de estampillas. Muy aburrido. Aparentemente a los Lan se les escaparon un montón de sus técnicas durante la campaña – talismanes, y medicinas y así – y ahora Jin Guangshan quiere ir y publicarlas en libros junto con la historia de su propia secta."

"Así que Lan Qiren va e insiste que todos los libros con conocimientos Lan deben ser estampado con el sello Lan – cosa que los Lan están dispuestos a hacer, por un precio. Y luego tenemos a Jin Guangshan excusándose mezquinamente, cuando de repente Jiang Cheng le pregunta en voz alta que a dónde se fue su respeto por las tradiciones ancestrales y el derecho hereditario."

"Casi me atoro con mi té cuando vi la cara que puso Jin Guangshan. No esperaba ser contradicho tan directamente, eso estuvo claro."

"Y luego Jiang Cheng pronunció tal arenga que a todos casi se nos olvidó dónde estábamos y qué era lo que habíamos venido a discutir. Yo apenas sabía en qué dirección mirar. Eventualmente Jin Zixun – es el único hombre con suficiente despecho como para levantarse luego de tal ataque – Jin Zixun habló y dijo que esto era un asunto de líderes de secta, uno que Zewu-Jun seguramente podría decidir por sí mismo."

"¿Y qué dijo Zewu-Jun entonces?"

"Sonrió y dijo que él siempre había admirado el respeto que Jin Guangshan mantiene por las tradiciones ancestrales y el derecho hereditario."

"Así que lo mismo que su esposo, en definitiva."

"En palabras más bonitas, pero sí. Y luego era el turno de hablar de Líder de Secta Jiang, y ella dijo que los Jiang estaban pendientes de que todo intercambio comercial realizado en sus canales de navegación fuera hecho de manera justa... con los sellos apropiados en todos los libros. Y ahí quedó el asunto."

"Eso fue lo que más me sorprendió. Pensé que la doncella vendría a la conferencia a pedir términos, no a dictarlos."

"Supongo que piensa que al tener a los Dos Jades de Gusu de cuñados, ella puede hacer lo que le plazca."

"Quién pensaría que Lan Xichen, de entre todas las personas, cerraría un acuerdo tan difícil. Yo siempre pensé que él haría lo que fuera por mantener a un vecino contento. Su esposo debe estar presionándolo para aprovechar las oportunidades."

"A mi parecer él no se veía presionado. Más bien tenía cara del gato que se comió al canario."

"Coincido. A este paso, habrá obtenido de vuelta lo que invirtió en Yunmeng Jiang para antes de acabar el verano."

"¡Obtenido de vuelta! ¡Pero qué odiosa estás!"

"Dicen que un buen matrimonio funciona como una buena red comercial, querida: importas lo que no cosechas en casa. Lan Xichen tiene un temperamento gentil, y Jiang Cheng es digno hijo de su madre."

"Así sigue diciendo todo el mundo, pero te pregunto: ¿acaso Jiang Fengmian se vio alguna vez tan relajado como Lan Xichen lo está? Él se ve bien atendido, en mi opinión."

"Supongo que cuando tu secta tiene tres mil reglas, un poco de disciplina extra de parte de tu esposo no está de sobra."

"Saben – no soy nadie para hablar de los asuntos de otros, pero creo que desperdiciaron a Yu Ziyuan casándola con el viejo Fengmian. Era una buena mujer, y una cultivadora – "

"¡Qué cultivadora! Escuché que tomó una docena de Wen –"

"Oh, no menciones eso; ¡es terrible! No puedo ni imaginármelo; esa pobre mujer. Sus pobres hijos."

"Bueno, mi punto es que si Zewu-Jun tiene mejor gusto que su suegro, entonces le doy mis respetos."

"Y el punto de toda esa palabrería, en conjunto, es que sabes que los dos están locamente enamorados. Tengo razón; admite que tengo razón."

"Admito que las circunstancias fueron propicias. Les desearé felicidad – ¡siempre y cuando nunca tenga que enfrentarles en contra!

** * * * * * * * * * * * * * *

Jiang Yanli no podía discernir si las negociaciones de la mañana habían salido bien o mal.

Se había opuesto a los Jin y ligado a su secta a un compromiso – pero entonces, ¿acaso eso no había sido el propósito de la alianza matrimonial en primer lugar? Se había opuesto a los Jin. Había honrado su compromiso con los Lan.

Ahora, lo único que quería hacer era hablar con Jiang Cheng, quien había protestado primero. Verlo fruncir el ceño con ferocidad al lado de Zewu-Jun le había hecho desear más que nada que estuviera de vuelta en Yunmeng, protegiéndola directamente. Se preguntaba qué pensaba Zewu-Jun de la manera en la que se había comportado. ¿Valoraba la ferocidad de Jiang Cheng? ¿O desearía que cuidara sus palabras, como lo hacían los Lan?

Se dirigió directamente a las habitaciones de los Lan cuando acabó la reunión, incluso sin enviar a un discípulo con anticipación para anunciarla. Ella y sus hermanos nunca se habían tratado con formalidades. Y como los líderes de secta casi siempre se quedaban a conversar luego de estas reuniones – que era como verdaderamente se negociaba, a veces – era muy probable que lo encontraría solo, sin Lan Xichen.

Sintió dolor. Jiang Cheng debería haber estado ahí junto a los líderes de secta, no esperando en su hogar mientras el poder se pasaba de manos sin él. Incluso en eso fallaba, ella debería estar ahí tratando de ocupar su lugar, no escabulléndose fuera temprano. Sacudió la cabeza. ¿Qué líder de secta querría hablar con ella en privado, de todas formas? ¿Y qué importancia tenía, comparado con ver a su hermano? Si Jiang Cheng resentía su posición, lo consolaría. Los dos podrían consolarse el uno al otro a través de cualquier cosa.

Había dejado a Wei Wuxian atrás, con instrucciones de integrarse y observar el ambiente de la conferencia. Podría verse raro el dejarle esas cosas a su primer discípulo, pero por lo menos él era hombre. Todos sabían que los Jiang tenían que improvisar. Y – odiaba pensar mal de él, pero – Jiang Cheng necesitaba gentileza primero. Wei Wuxian y sus preguntas podrían venir después de que ella se haya cerciorado de que él estaba bien.

Los discípulos Lan haciendo guardia en las puertas de su habitación la dejaron entrar de inmediato. Mientras cruzaba la pequeña antesala en la entrada de la suite, escuchó voces amortiguadas que se escuchaban a través de la puerta interior. Reconoció el tono y cadencia de Jiang Cheng al instante. Aceleró el paso.

"Pero aún así, hablarle al pobre Jin Zixun de esa forma." Su tono era cortante. "Jiang Cheng, deberías estar avergonzado."

A Jiang Yanli le ardió la sangre. Ira súbita, impulsándola hacia adelante. Abrió de golpe la puerta del cuarto y se quedó inmóvil.

Jiang Cheng no fruncía el ceño como si lo estuvieran regañando. Jiang Cheng estaba sonriendo. Estaba parado cerca de la pared, y en frente tenía a Lan Xichen, rodeándolo, con una mano en su rostro. Jiang Cheng sostenía esa mano, como si estuviera a punto de alejarlo; luego vio a Jiang Yanli y ahí sí lo empujó, bruscamente. Jiang Yanli se dio cuenta que hasta ese momento él había estado haciendo lo contrario. Había estado sosteniendo a Lan Xichen cerca.

"¡Jiejie!" exclamó, al mismo tiempo que Lan Xichen dijo, su voz tan cerca de la exclamación como Yanli nunca la había escuchado,

"¡Señorita Jiang...!"

Colocó la mano rápidamente en una posición formal en la parte baja de su espalda, pero el gesto lo hacía parecer menos como un líder de secta y más como un niño escondiendo un juguete prohibido.

"Jiang Cheng – Zewu-Jun – " Jiang Yanli sintió su cuello sonrojándose. Había roto el protocolo, pensando que no importaría, y se había topado con... algo. ¿Por qué estaba Lan Xichen aquí en lugar de la sala de reuniones, hablando de política con algún otro líder de secta?

Zidian chisporroteó en su mano, enviando una pequeña chispa por su brazo. Fortaleció su temple. Si empezaba a disculparse ahora, nunca pararía.

"Por favor, perdónenme por importunar," dijo, juntando las manos e inclinándose hacia Zewu-Jun. De alguna manera su voz encontró el tono que su madre había sabido usar. Eres tú quien está pidiendo disculpas, y que no te importe si no sabes por qué.

"He estado deseando y añorando ver a mi hermano," añadió en un tono más suave. Listo. ¿Quién la culparía por eso?

Lan Xichen devolvió la reverencia. Se veía avergonzado. Ella era la única pariente mayor de su esposo, la persona a quien tenía que complacer con su conducta, si él tuviera que complacer a alguien. La idea era absurda, y aun así le dio confianza. Su mano picaba con estática.

"Líder de Secta Jiang," dijo Lan Xichen, "por favor acepte mi más sincera gratitud por su apoyo de hoy."

"No haría nada menos," dijo, "por mi estimado cuñado."

Él sonrió, su mirada se separó de la de ella, deslizándose hacia abajo y lejos. Luego se volvió hacia Jiang Cheng.

"Esposo mío", dijo, "realmente debería dar un paseo por el complejo y hablar con un amigo o dos. ¿Recibirás a la Señorita Jiang aquí hasta que yo regrese?"

"Mientras no difundas por JinlinTai que te hemos expulsado de tus propios aposentos", dijo Jiang Cheng. La sonrisa de Lan Xichen se convirtió en algo más auténtico.

"Por favor, disfruta del tiempo con tu hermana," dijo. "Regresaré más tarde."

Jiang Cheng levantó el mentón. "No tan tarde."

Cuando habían sido estudiantes en los Recesos de las Nubes, él había estado dispuesto a impresionar a Zewu-Jun como todos los demás. Siempre había mantenido su mejor comportamiento. En su boda él había estado tan solemne como un pedazo de piedra. Pero ahora estaba... ¿regañándolo? ¿con descaro? Jiang Yanli los miraba a ambos. ¿Pero qué estaba pasando aquí?

Lan Xichen salió de la habitación con el sonar de su brocado, y Jiang Cheng se volvió hacia ella.

"A-Li," dijo, sus ojos se arrugaron en su sonrisa familiar, tan dolorosamente joven. Así que sí se acordaba de ella después de todo.

Jiang Yanli sintió lágrimas repentinas amenazando con salir de nuevo. Él lucía tan bien.

"Perdona, no te esperábamos", dijo Jiang Cheng. Su rostro pasó de risueño a incómodo, y Jiang Yanli sintió que sus propias mejillas se calentaban al pensar en la escena que acababa de interrumpir. De su hermano menor sosteniendo la mano de Lan Xichen en su mejilla. Y luego empujándolo lejos, tan irreverentemente como si hubiera sido un compañero de juegos de su adolescencia, y no un gran líder de secta...

Obtusa a propósito, sin querer contemplar más, dijo,

"Él no debería regañarte. Incluso si no estaba esperando visitas, no debería."

"Sólo estaba molestando," Jiang Cheng lo escusó de inmediato. Jiang Yanli entrecerró los ojos.

"Odias que te molesten."

"Estamos casados. ¿Debería arremeter en furia cada vez que habla a la ligera?"

Hubo una pausa repentina y rígida, cuando ambos recordaron quién en sus vidas había solido hacer exactamente eso.

"No sabía que Zewu-Jun tenía el hábito de hablar a la ligera," dijo Jiang Yanli, para romper el silencio.

Jiang Cheng hizo un puchero. "No en público."

"Bueno." Jiang Yanli se movió incómoda. Claro, Jiang Cheng era parte del hogar de Zewu-Jun ahora – uno de sus más íntimos. Él vería más facetas de su marido de las que ella jamás podría, y eso haría aún más difícil para ella el juzgar cómo estaba siendo tratado. "Bueno." Moduló su voz, haciéndola gentil y tranquilizadora. Acababan de reunirse; ahora era el momento de hablarle amablemente, no de preocuparse por trivialidades. "Yo pensé que hablaste maravillosamente hoy – "

"¡A-Jie!" protestó Jiang Cheng. Su voz terminó en un gruñido frustrado.

"¿Qué?" preguntó Jiang Yanli, picada.

"¿Tú crees que yo hablé maravillosamente – y piensas que él no lo hace?" Espetó Jiang Cheng.

Se quedaron viendo por un momento, y Jiang Yanli sintió a su repentina ira momentánea transformarse en culpa. Su primera reunión desde su boda, ¿y qué había hecho ella? Irrumpido en su habitación y hablado mal de su esposo. ¿En qué había estado pensando?

"¿Cómo voy a saber lo que él piensa?" dijo con calma. Jiang Cheng nunca se había dejado mimar como lo había hecho Wei Wuxian, y ahora más que nunca sintió que necesitaban entenderse firmemente. "Todo lo que sé es lo que escuché."

"Esas fueron – oh, ¡sólo palabras vacías!" dijo Jiang Cheng, irritante y tranquilizador a la vez. "A-Jie, no inventes; ¿de veras crees que Lan Xichen trataría cruelmente a alguien? ¿El Primer Jade?"

"Iría en contra de la opinión popular, lo admito", dijo Jiang Yanli desafiante. "¿Sabías que la gente está diciendo que se casó contigo sólo porque le gustabas?"

"¡Yo – !" balbuceó Jiang Cheng. "¿Están diciendo qué?"

"Supongo que no puede estar tratándote tan mal, para dar lugar a tal rumor."

"¿Cómo puede tal rumor tener alguna basis en la realidad, cuando apenas hemos llegado esta mañana?" Jiang Cheng hizo una cara. "No deberías escuchar el chismorreo. Lan Xichen mantiene el más profundo respeto por nuestra secta y alianza."

Tontito, quería decirle Jiang Yanli. ¿Qué me importa nuestra secta o nuestra alianza? Sólo me importa saber que tenga respeto por ti.

Todo lo que ella quería era mantenerlo a salvo. Cargarlo de vuelta a Muelle de Loto y mantenerlo en el corazón de su familia, donde su propio corazón nunca sería roto. Como si Muelle de Loto fuera un lugar seguro. Como si ella tuviera el derecho de llevarlo a alguna parte estos días. E incluso si pudiera, ¿él querría venir? Siempre había tomado por hecho que lo haría, sin importar cuán obedientemente jugara su parte, pero ahora...

No tan tarde, le había dicho a su esposo. Ansioso para que él regresara, y acortara su tiempo con ella.

Eso dolió, y el aguijón trajo culpa a su paso. ¿Se sentía triste porque su hermano estaba feliz?

"Apenas escribiste", dijo lastimeramente. "Pensé que te habías olvidado de tu jiejie."

"¿Cómo podría olvidarte?" protestó de inmediato. "Lo intenté..."

"No incluiste ningún dato importante. Y luego escribiste menos y menos..."

"Estaba ocupado," dijo. Un tono evasivo, tragando saliva ligeramente, sus ojos espiando la puerta como si estuviera esperando que Lan Xichen viniera flotando a través de ella en cualquier momento...

El cuello de Jiang Yanli se sentía caliente de nuevo.

"Estabas ocupado... con tu nuevo esposo," dijo. "Lo entiendo."

Insoportable de contemplar, y mucho menos decir en voz alta, y sin embargo sintió que la tensión entre ellos se alivió en el momento en que reconoció la verdad. Que lo que ella había interrumpido no había sido un regaño, sino... una especie de juego, entre dos hombres que se habían vuelto cercanos.

"Perdona – " dijo Jiang Cheng, más suave ahora.

"¡Oh, no!" le cortó Jiang Yanli. Lo que sea que estuviera pasando aquí, no lo podía envenenar con culpa. "Debes ocupar tu tiempo en acomodarte en tu nueva secta. Sólo me preocupé por una tontería – "

"A-Li," dijo Jiang Cheng. Miró a su alrededor, al parecer dándose cuenta que ambos habían estado parados incómodamente desde que ella había entrado. "Aquí, por favor, ¿no quisieras sentarte?"

La condujo a la pequeña mesa de té, y luego movió el brazo para ofrecerle su mano. Ella lo agarró con entusiasmo sin disimular. Tan cálido, tan vivo, aquí después de todos esos meses. Él le sonrió, siempre tan conmovido de que alguien lo amara, incluso su propia hermana. Lo agarró con más fuerza aún. No quería verlo herido; ella no podría soportarlo.

"A-Li," dijo Jiang Cheng. "¿En serio has estado preocupada por mi todo el invierno?"

"¿Cómo no hacerlo?," preguntó, "¿luego de verte en la boda?"

Le sonrió con tristeza. "¿De verdad? Intenté tanto no preocuparte..."

"Siempre lo haces." Agitó sus manos unidas un poco. "Intercambiando a mi propio hermanito por una alianza... ¿cómo podría no estar muriéndome de la preocupación?"

"Estaba... nervioso, al principio," dijo Jiang Cheng. "Pero A-Jie, por favor, no te preocupes más. Las cosas son diferentes ahora. Gusu es agradable. Y yo... le tengo cariño a Lan Xichen. Claro que te extraño, pero..."

"No me extrañes," dijo de inmediato Jiang Yanli. "No estés triste ni por un segundo por mi culpa. ¿Y él siente cariño por ti?"

Jiang Cheng parpadeó, mirando de un lado a otro. Claramente tenía algo en la punta de la lengua. Jiang Yanli volvió a apretarle las manos, alentándolo.

"Me dijo que me amaba", dijo por fin, y la miró a los ojos. Su expresión era desgarradora. La había visto tantas veces. Con los ojos abiertos y esperanzados. Esto es lo que he logrado. Por favor, dime que es lo suficientemente bueno. Por favor dime que es verdad.

"¿Lo hizo?" dijo Jiang Yanli. "Ya veo."

"No te preocupes," Jiang Cheng se apresuró en añadir. "No hemos olvidado nuestras sectas – "

"Oh, A-Cheng," Jiang Yanli le interrumpió. Como si Jiang Cheng pudiera alguna vez, en un millón de años, olvidarse de su secta. Él mantuvo silencio, pero siguió examinando su rostro ansiosamente – lo que significaba que ella debía estar mostrando algo más que deleite ante la idea de que Zewu-Jun hablara de amor. Del corazón tan grande de su hermano en la palma de su mano capaz.

¿Qué diablos podía decir para explicarse? ¿Tengo miedo de que cambie de opinión? ¿No le confío tu corazón? Si te habla sin pensar, ¿lo descuartizaré miembro por miembro?

¿Debería proteger a Jiang Cheng de la decepción, y al hacerlo hacerle creer que había fallado antes de siquiera intentarlo? ¿Comportarse como si ella dudara que él pudiera ganarse el amor de alguien? No. Él ya tuvo toda una vida de eso. Antes muerta que lo escuchara de ella también.

"Oh, tú sabes." Luchó por encontrar un tipo de preocupación que él aceptaría. "Soy tu pariente con más edad ahora. No puedes esperar que encuentre a alguien lo suficientemente bueno para mi didi."

Jiang Cheng hizo una mueca y rodó los ojos. Casi podía verlo aceptando su explicación. Juntos, pisaron cuidadosamente en campo seguro.

"De hecho," dijo, siguiendo la idea, "mientras más perfecta sea su conducta, ¡más desconfiada seré!"

Jiang Cheng se burló. "Que suerte, entonces," dijo, "que te sorprendió con su mala conducta en la primera reunión en privado."

Jiang Yanli soltó una risita sorprendida, medio avergonzada, medio divertida. Jiang Cheng se veía como si apenas creyera en su propia audacia.

"Fue una suerte", estuvo de acuerdo Jiang Yanli. "No debería tratar de ocultarme sus defectos. Bueno, A-Cheng, ámalo todo lo que quieras, pero si él no tiene el afecto adecuado por ti a cambio... bueno..."

Esta vez hizo saltar el rayo púrpura a propósito. Jiang Cheng sopló un sonido, como lo hacía cada vez que Wei Wuxian le ponía un codazo en las costillas. Jiang Yanli descubrió que le gustaba. A ella le gustaba ser la que lo molestaba además de calmarlo. Ella sonrió. La sonrisa se sentía traviesa en sus labios. Jiang Cheng miró de su cara al arma en su mano y también sonrió, a pesar de todo.

"Mi hermana se está volviendo tan feroz", dijo. "¿Tendré que proteger a mi esposo de ti?"

"Mi hermano es tan feroz como siempre", respondió ella. "No sé si soy lo suficientemente fuerte como para proteger a todos esos pobres cultivadores de él..."

"Que pena", dijo Jiang Cheng, y luego ambos estallaron en más risitas.

"A-Jie", dijo, cuando recuperaron el aliento, "Wei Wuxian también está preocupado, ¿no?"

"¿Por qué crees que no lo traje conmigo?", Preguntó Jiang Yanli. Cuanta razón había tenido al tantear la tierra por sí misma, antes de que Wei Wuxian comenzara a remover las cosas.

"Dime cómo tranquilizarlo", suplicó Jiang Cheng. "Si empieza a interrogar a mi esposo, me moriré de la vergüenza".

"Los parientes recelosos son un desafío que cada esposo tiene que enfrentar", dijo Jiang Yanli sin piedad. "Lo que nos tranquilizará es verte a ti y a tu esposo causando estragos en las conferencias durante los próximos diez años. Si Zewu-Jun puede hacer eso, entonces tal vez pueda ganarse un lugar en el corazón de tu desconfiada jiejie".

Notes:

Gracias por leer! ❤︎ Nos vemos en el siguiente :)

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