Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2026-01-20
Completed:
2026-02-10
Words:
2,491
Chapters:
2/2
Kudos:
5
Hits:
91

Love language is distance

Summary:

Cuando Vox encara a Alastor sobre lo sucedido, se entera que su leguaje de amor es paradójico.

Chapter Text

 

No había sido derrotado. Nunca se dejaría vencer. Armado con su propio coraje y en cuanto tuvo su cabeza de nuevo sobre sus hombros Vox se encaminó al Hotel Hazbin. Sin nadie que le impidiera la entrada fue a encararlo. Al infame demonio de la radio. Quien como siempre, esbozaba enorme sonrisa.

—¨¡Te crees muy por encima de los demás!— Acusó Vox con voz grave. No vestía su elegante traje. Sólo un conjunto de ropa sencillo que contrastaba con el saco rojo de su anfitrión— Pero déjame decirte que te equivocas, no eres tan excepcional y aunque te pesé fui tu igual y estuve por arriba de ti. ¡Y te habría vencido si no me hubieran detenido! A mi manera te superé. Pero tu frágil ego no pudo con la derrota—

Alastor no se inmutó. Escuchó atentamente sus palabras. Su lenguaje corporal era relajado, apoyaba ambas manos sobre su micrófono que también le servía de bastón. Eso porque, se sabe con el control de la situación aunado a que, desde su altercado, Vox no era más que un pecador débil y derrotado. Un hombrecillo que apenas y podía mantenerse en pie. Tan amenazador como lo es una bola de algodón. Pero este hombre débil aún tenía mucho por discutir. Siguió alzando la voz alejando a los huéspedes presentes de inmediato.

—Si es como dices—Le contestó, con aquella voz de locutor tan característica.—¿Qué haces aquí? ¿Por qué desperdicias saliva con la basura?

—Por caridad. Morningstar dijo que este hotel se trata de segundas oportunidades, así que yo te estoy dando a ti una segunda oportunidad. ¡Admite que soy tan bueno como tú! ¡Discúlpate por la forma horrible en la que me rechazaste!

—¿Rechazarte? ¿Yo? ¿Pero cuando… —Fingió sorpresa.

—Deja de hacerte el tonto. ¡Sabes perfectamente de que hablo! ¡Pudimos tener una gran alianza! ¡Pudimos… Y si no querías, bastaba con decir “no gracias”… Sabías como me sentía y… —Apretó los puños furioso. Y avergonzado, porque decirlo en voz alta; era como confesarse… Pero no tuvo que luchar más con sus emociones, porque Alastor lo distrajo.

—¡Ah Vox!, me temo que aquello fue un terrible, terrible y lamentable malentendido. Yo no te rechacé. Sólo te mostraba mi lenguaje del amor.

—¡¡¿AMOR?!! ¿Pero qué diablos estas hablando? ¿Cuándo alguien maldita sea, habló de amor?

—¡Oh, no! Solo mira lo que estoy haciendo. Estoy confundiendo todo otra vez. Con razón peleamos tanto. ¡Olvídalo!, me he equivocado de nuevo. Pensé… no importa…

—¿Qué pensaste? Espera, pero qué, ¿Qué quieres decir con amor? ¿Por qué lo dijiste?—Alastor desvió la mirada, su rostro mostró una sonrisa, pero no una feliz o burlona, era una triste. Como cuando se recuerda una bella época que no volverá más. Verlo fue acongojante.  Claro que el demonio tenía bien medida su expresión y lenguaje corporal.

—Yo pensé que esa era una declaración de amor y enseguida quise corresponderte mostrándote mi forma de querer.

—¿Querer? ¡Tú hablas! ¡Dices… ¿Querer?, ¿Quererme a mí? Cómo… ¿Qué!

—Sí. Pero. Obviamente confundí todo. Debo parecer muy tonto ahora ¿No crees? Seguro sientes asco de que otro hombre. De que yo…

—No, Al— Ya lo tenía— amar no es tonto. No. — Permaneció de pie observándolo como se mira lo insólito: Al demonio de la radio hablando de sentimientos. ¡Sentimientos por él!

Sí, él mismo tuvo sentimientos, que tampoco le eran muy claros al principio, pero después de esa batalla, donde casi se y lo destruye junto con el resto del Infierno es que todo se volvió más claro. Aún así, nunca dijo algo tan explícito como esto. Se sonrojó y su pantalla centelleó brevemente por no saber que proyectar.

Al, Alastor hablaba sin sentidos. ¡Además eso no fue lo que pasó! Lo estaba confundiendo adrede.

—Pero, ¡Pero me rechazaste y … y cortaste lazos conmigo…

—Fue lo que resultó por mi imprudencia, estaba nervioso y no supe como explicarlo mejor. Mi lenguaje de amor. Se que ya no te importa, pero, ¿Quieres saber cual es? —Ladeó la cabeza, una pose seductora.

—Sí— Anonadado.

—Distancia.

—¿Distancia?

—Sí, distancia— Repitió suavemente.  Mirándolo a los ojos. Ojos en los que Vox casi se pierde.

—Dis… ¡Espera qué! ¿QUÉ? ¡Qué estúpidez es esa! ¡Eso no tiene sentido!

— ¿No?

—¡No! ¡Claro que no!

—¡Ah, pero claro que tiene todo el sentido del mundo! Ninguna presa le da la espalda a un depredador ¿O sí? Excepto aquellos casos, en los que se trata de una fiera de gran confianza, de un demonio fuerte, atractivo y carismático…. — Con aquella voz y pantomima apasionada. Claro que su cabeza hacía cortocircuito. Le creyó enseguida. Se sumió en esa fantasía, la de ser querido por él, por Alastor. —Dime Vincent, ¿Puedo  ser esa presa y confiar en ti?—Embotado y con la guardia baja, contestó con voz entrecortada.

—Sí, sabes qué sí— Haría lo que fuera por él.

—¿Confías en mí? —Así lo quisiera. Pero ya había sido herido tanto por él. Fue honesto a la par que sentía un dolor espantoso atravesarle el estómago. Porque sabía que sólo lo estaba probando para mirar que tanto podía burlarse de él. Y con miedo, porque la última vez que lo disgustó, sé disparó en el pie: Alastor le rompió el corazón.

—No.

—¡Lo ves!— Pero, tan impredecible como siempre, Alastor no se enojó, siguió hablando muy complacido con su respuesta. Respondió encantado— ¡Eres incapaz de mentirme! Justo lo que necesito. Lo que ofreces. Sinceridad plena.

—No. No soy tu juguete— No le gustaba esto. Que le hablara así. Que fingiera interés, que intentará manipularlo o que sólo se estuviera burlando de su sentir o el juego que fuera.

—No, nunca, a menos que así lo quisieras. Te haría mi títere si me lo pidieras. Aunque no negaré que si presioné muchos botones para llevarte al límite. Me intrigaba saber que clase de hombre eres, y encontré que eres uno de carácter. Uno muy entregado.  Y hoy muestras tu fidelidad una vez más, al venir a plantarme cara. Saber cuanto te importo me llena de felicidad. Y no eres un juguete. Nunca. Lo que eres, quien eres. Desde hoy eres mi ser más amado.

—¡Alastor! —

Y lo empujó fuera de allí. Vox sintió que caía, pero sólo era arrojado fuera del hotel, más allá de la recepción, más allá de la entrada. Por esos brazos y tentáculos originados de su sombra. De su magia. Afuera. Lejos. Lejos de él. Lo que causó que su corazón latiera con violencia. Y mientras lo perdía de vista se repetían sus palabras como un eco dentro de su cabeza.

 

“Desde hoy eres mi ser más amado”

 

Amado. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. Amado. Alastor. AMADO . Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. Amado. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. amAdo. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. Alastor. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. DO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. Alastor.  AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. Amado. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmAdo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. Alastor. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo. Amado. Amado. Amado. AMADO. AMADO. Alastor. AmADo. AmADo. AMaDo. AMaDo. AMADO. AmADo.

.

.

.

.

No se marchó enseguida. Se quedó de pie. Como un tonto. Justo donde termina el terreno del hotel.

Si creía que ya había tocado fondo. Con esa sola interacción Alastor le probó que todavía podía caer aun más bajo. Que podía destruirlo siempre que quisiera. Se derrumbó. Claro que se derrumbó. Pero había surgido algo dentro de él. Una euforia que no podía explicar. Comenzó a reírse de los nervios. Y luego se carcajeó. Como un desquiciado. Por un largo espacio de tiempo. Hasta que ya no pudo más y cuando finalmente logró recuperarse; habló más para sí.

—Bueno Al, ya me dijiste tu lenguaje de amor. ¿Pero y yo que obtengo? Ya me arruiné. Mphh JAJAJA estoy completamente arruinado, humillado, en la ruina y todo por ti. ¡Así que dime qué ganó yo de amar a un ser maldito como tú! ¡Dímelo!—

Oh. Vox. Vox, Vox, Vox, mi amigo. Tranquílizate, no hay necesidad de ser tan dramático— Pudo escucharlo. Su voz. Provenía de un altavoz fijado a un poste donde comienza la valla perimetral. Le hablaba desde allí—Además ya sabes la respuesta: El placer de complacerme, eso y nada más. Esa es tu recompensa. Tú y solo tú puedes decidir si el esfuerzo lo vale o no—