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Las Princesas de el Príncipe Mestizo

Summary:

ESTA HISTORIA ES UNA COLABORACIÓN CON UN AMIGO MIO.

SEVERUS X SYBILL.

HERMIONE Y LUNA SON SUS HIJAS.

NADIE LO SABE HASTA LA GUERRA.

QUE LO DISFRUTEN.

Notes:

Chapter 1: Severus y todos sus Universos alternativos y felices a su manera.

Chapter Text

Quinto Año en Hogwarts.

Parte I — La familia que no existe

Hogwarts nunca había sido un lugar silencioso, pero aquel año el silencio era distinto.
No era la calma previa a un hechizo ni el murmullo expectante de los pasillos.
Era un silencio impuesto.
Rígido.
Rosado.

Dolores Umbridge había llegado como una enfermedad que se infiltra lentamente: primero una sonrisa, luego reglas, después castigos. Y Severus Snape lo sabía. Reconocía la tiranía cuando la veía; había vivido bajo ella demasiadas veces.

Desde su lugar en la mesa del profesorado, Snape observaba con el ceño fruncido mientras Umbridge sorbía ruidosamente su té, decorada de encaje y crueldad.
A su lado, Sybill Trelawney temblaba levemente, envuelta en sus chales como si fueran una armadura.

Nadie habría sospechado nada.

No del modo en que Snape evitaba mirarla más de lo necesario.
No de la forma en que Sybill hablaba con voz temblorosa cuando estaba cerca de él.
Todo parecía… normal.

Eso era lo que los mantenía a salvo.

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En público: desconocidos

—El Ministerio ha decidido que ciertas materias… —canturreaba Umbridge— deben ser supervisadas más de cerca.

Snape apretó la mandíbula.

—Mis clases no necesitan supervisión —dijo con frialdad.

—Oh, Severus, querido —respondió ella con falsa dulzura—, todos necesitamos supervisión.

Sybill dejó escapar un leve jadeo, como si hubiera visto algo terrible en el futuro. Umbridge la miró con desdén.

—Y usted, profesora Trelawney, debería abstenerse de profecías no autorizadas.

—El Ojo Interior no responde al Ministerio… —susurró Sybill.

Snape no intervino.
No podía.

En público, no era su esposo.
No era su refugio.
No era nada para ella.

Y ellas…
Ellas tampoco lo eran.

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Hermione Granger

Hermione estaba sentada rígidamente en la mesa de Gryffindor, con la espalda recta y los labios apretados. Odiaba a Umbridge con una intensidad silenciosa, analítica. No gritaba. No se rebelaba sin pensar.

Eso lo heredó de él.

Snape la observó por el rabillo del ojo, como siempre.
Nadie notaba lo atento que estaba a Hermione Granger.

Nadie notaba que jamás la humillaba.
Que sus castigos eran inexistentes.
Que sus correcciones eran precisas, casi cuidadosas.

—Granger —dijo durante su primera clase del año—. Su poción es aceptable.

La clase entera se quedó en silencio.

Aceptable.
De Severus Snape.

Hermione bajó la mirada, ocultando una sonrisa mínima.
Sabía lo que significaba.

Bien hecho, hija.

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Luna Lovegood

Luna, en cambio, miraba el techo.

—Los Wrackspurts están muy inquietos hoy —comentó con serenidad.

Los estudiantes rieron. Snape no.

—Lovegood —dijo con voz baja—. Concéntrese.

No hubo burla.
No hubo sarcasmo.

Solo una advertencia suave.

Luna lo miró con esos ojos plateados, tranquilos, y asintió.
Ella también sabía.

Papá está aquí.

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En privado: la verdad

Detrás de una estantería móvil, protegida por encantamientos antiguos y silencios aprendidos con dolor, había un pequeño espacio en las mazmorras que nadie conocía.

Allí, Severus Snape dejaba de fingir.

—¿Están bien? —preguntó apenas la puerta se selló.

Hermione dejó caer los libros y se lanzó a abrazarlo.
Snape la sostuvo con una torpeza que solo mostraba allí.

—Umbridge me da asco —murmuró ella contra su túnica.

—A mí también —respondió él, apoyando la barbilla en su cabello.

Luna se acercó después, rodeándolo con los brazos sin decir palabra.
Snape cerró los ojos un segundo más de lo habitual.

Sybill los observaba desde la mesa, con una sonrisa cansada pero llena de amor.

—Severus —dijo suavemente.

Él se giró.
Y entonces sí.

La besó en la frente.
En las manos.
Con una ternura que Hogwarts jamás vería.

—Mi amor —susurró—. Umbridge sospecha.

Sybill asintió.

—Lo sé. Pero mientras no vea… no sabrá.

Hermione levantó la cabeza.

—No nos descubrirá —dijo con firmeza—. Somos cuidadosas.

Luna sonrió.

—Y si lo hace… ya habremos ganado.

Snape las miró a las tres.
Su familia.
La que no existía.

—Las protegeré —dijo con voz baja—. A cualquier precio.

Sybill tomó su mano.

—Lo sé, Severus. Siempre lo has hecho.

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Dolores Umbridge no sabía…

…que Hermione Granger tenía la inteligencia de Snape y la moral de Sybill.
…que Luna Lovegood veía más de lo que aparentaba.
…que Severus Snape amaba con una ferocidad silenciosa.
…que Sybill Trelawney no era débil.

Y sobre todo, no sabía que había declarado la guerra a una familia que sobrevivía en las sombras.