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𝐒𝐚𝐢𝐥𝐨𝐫 | 𝐌𝐈𝐋𝐄𝐒 𝐐𝐔𝐀𝐑𝐈𝐓𝐂𝐇

Summary:

¿Realmente ella creia que alguien como él la amaria? Aun cuando su cuerpo habria cambiado, aun cuando ella misma no sabia quien era ni aceptaba como era su nuevo yo,
¿El la amaria igual?
Aun cuando el depositó toda su fé en ella, toda su devoción nunca pudo traspasar aquellos limites humanos, aun cuando su apariencia habria cambiado.

¡ADVERTENCIA NO TERMINA BIEN!

[ VULEVE ]

Girl Oc X MILES QUARITCH HUMANO
Girl Oc X MILES QUARITCH AVATAR

Basado en la canción "SAILOR SONG" de Gigi Perez. NO DISPONIBLE EN WATTPAD.

TODOS LOS PERSONAJES ORIGINALES DE LA HISTORIA SON DERECHO DE JAMES CAMERON [AVATAR THE WAY OF WATER] ©

𝙄𝙉𝙄𝘾𝙄𝙊: 22/01/2026
𝙁𝙄𝙉𝘼𝙇: NN

Work Text:

CAPITULO UNO.

—¿Entonces.. tú pretendes irte a ese mundo a ocupar el lugar de nuestro hermano que acaba de morir? —preguntó ella, cruzando los brazos sobre el pecho mientras lo observaba con incredulidad.

—Si, exacto —afirmó Jake. Los dos hermanos se encontraban hablando en el pequeño departamento del menor.

Su familia consistía en sus dos hermanos menores gemelos. Su padre murió a causa de la contaminación ambiental, sin mencionar la falta de insumos en los hospitales de la tierra y la extrañeza de usar extremidades robóticas eso le causaba aún más disgusto, por lo que simplemente decidió morir y dejar solos a sus hijos.

Su madre, en cambio, murió por una Leucemia grave que afectaba a todo su sistema circulatorio, también dejándolos a su suerte. La noticia de la muerte de Tom afectó totalmente la vida de los dos.

Sarai dejó su trabajo en un lugar remoto; Arabia Saudita en el pasado y en la actualidad era un simple prisión en medio de la nada, sin agua, sin salida, solo arena durante kilómetros. Allí enviaban a los fallecidos para quemarlos y esperar la muerte de los prisioneros, algunos eran tardíos y otros tempranos.

Ella acabó allí luego de haber sido guardaespaldas del presidente, aunque por un mero error fue llevada a un cementerio en Arabia Saudita. Toda su reputación de humana perfecta, soldado perfecto fue tirada a la basura luego de husmear secretos privados, secretos de estado.

Apretó la mandíbula, sintiendo el mal recuerdo de la arena en su garganta.

Aún entre todo eso, aún con su mundo derrumbándose. Tom tuvo la oportunidad de pertenecer a la RDA donde consiguió un empleo a Sarai. Solo debería acompañarlo a un mundo externo y ayudar a controlar a los alienígenas de ese mundo, así la tierra podría reabastecerse con los recursos.

No sonaba como una idea difícil y la paga era buena, alcanzaba para un buen departamento en una zona alejada del centro. Aunque jamás podría tener una casa, no solo por el calentamiento global, la falta de agua y la falta de tierra para construir los precios aumentaban cada vez más.

Aun con su mejor paga, no podría costearse una casa, solo un simple departamento de dos habitaciones. En la tierra era común el hacinamiento, así que era normal que Sarai siempre anhele tener su propia habitación para ella sola cuando era joven, aunque tiempo después su deseo se hizo realidad con la muerte de sus padres.

Ella ahora estaba acostumbrada a vivir en la soledad, con un solo ambiente

—Estas loco —sentenció Sarai.

—Creeme.. es una excelente idea... —Sarai bufó, harta— ¡Por dios! —exclamó él, golpeando el reposabrazos de su silla con frustración.

¿Acaso era idiota Jake? Su hermano Tom habría muerto a causa de un ladrón que había querido robar su cartera. Sarai también estaba en la RDA participando activamente, no como una científica ya que la dotez de inteligencia y curiosidad por los nuevos mundos se la habria llevado Tom al morir.

Quedaban solo ellos dos; Jake Sully y su hermana mayor Sarai Sully.

—¡Por Dios tú! —chilló— acaba de morir nuestro hermano por un idiota y piensas ocupar su lugar en un planeta.

—Tú también irías.. ya has ido —respondió. Sully se movió con su silla de ruedas hacia la única ventana que tenía su departamento, que incluso daba a un callejón sin salida y de mala muerte.

Las ruedas chirriaron sobre el suelo descuidado.

—No iría sin Tom...

—Por Dios... ¿Cómo alguien como tú acabó así? —exclamó observando cómo le robaban a un transeúnte en ese callejón.

Recordando a su hermano, su muerte. ¿Cómo? ¿Cómo alguien así terminó de esa forma?

Sin embargo, Sarai quien no miraba hacia aquel callejón, respondió su pregunta.

—¿Así cómo? Yo no puedo ir a un planeta sin mi hermano, acaba de morir hace unos días y porque la RDA te llamo.. ¿Necesitas ir a probar si puedes tener piernas otra vez? —lo encaró, clavando sus ojos en los de él con una mezcla de rabia y dolor.

Jake asintió lentamente, sosteniéndole la mirada.

—Eres un idiota..

—Hablás así porque tú sabes lo que es tener piernas, mírame a mí..—se señaló por completo. Su silla de ruedas vieja, con una rueda chueca por golpes— esto.. Esto no es vida y lo sabes.

Sus manos temblaron levemente sobre sus muslos inertes.

—Sales de fiesta cada fin de semana, no pareces triste con tu vida.

—Y no puedo caminar, imagina si yo pudiera caminar.

¿Por que ese idiota deberia hacer chistes asi? Dios, no tenía sentido, pero.. eso le causaba cierta gracia. Sarai desvió la mirada para ocultar una mueca que casi parecía una sonrisa.

—Tú eras alguien, alguien en este mundo de mierda..

Sarai se quedó callada, él tenía toda la jodida razón. Aun así, ella no se iba a dejar influenciar, no le gustaba la idea de perder a su hermano o incluso tener la oportunidad de perderlo en otro mundo. Al menos, aquí tenía un poco más de control de su hermano, no solo por la silla de ruedas sino porque estaba en un lugar conocido, Pandora no era un mundo conocido.

Aun con las objeciones de Sarai, él decidió viajar, aun con todo lo que eso significaba. La tierra estaba lo suficientemente avanzada para viajar a otros mundos, pero todo el dinero recaudado siempre iba hacia la exploración de nuevos mundos, nunca para curar una leucemia avanzada o controlar la contaminación ambiental.

Jake tenía una oportunidad de recuperar sus piernas, recuperar su movimiento después de años de estar postrado en una silla de ruedas. El aire de Pandora era tóxico para los humanos, lo cual eso significaba que era obligatorio usar mascarillas especiales.

A su lado, se encontraba una Sarai molesta de la sola idea de que su hermano haya decidido avanzar con la idea. Pero él sabía que ella lo seguiría por más que tomará la decisión de irse o no, ella iría con él.

—No se ve tan mal.. —habló Jake acercándose a una de las ventanillas cercanas a ellos.

La nave sobrevolaba zonas verdes, zonas que los hermanos jamás habían visto ante la ausencia o poca existencia de zonas verdes en la tierra. Aunque sus padres siempre les contaron historias magníficas de cómo era el mundo antes de las guerras, antes de los avances tecnológicos aún cuando sus propios padres jamás vieron un maldito árbol entre tanto aglomerado.

—Son... son muchos arboles —murmuró él.

Su mano se dirigió hacia la ventanilla, como si pudiera tocar todos los árboles de aquel mundo. Anonadado de su sola existencia. Sarai mientras tanto observaba como su hermano parecía estar perdido en los simples árboles de Pandora.

Ella permaneció un paso atrás, con la mano apoyada en el respaldo de la silla de Jake, vigilante.

Cuando él salió al mundo más allá de la civilización, había tantas cosas, tantas criaturas, tantas culturas excelentes para apreciar. Sarai tenía una curiosidad que crecía cada vez más antes de la muerte de su hermano Tom, toda aquella curiosidad y los planes que tenían previstos con él, fueron tirados a la basura.

Sin embargo, ahora con la presencia de Jake, ella tenía una sola misión; protegerlo.

Esperaba no fallar en su única misión, no perder a su única familia viva. Su vida había cambiado completamente, de estar en la cima conociendo a grandes figuras importantes de la época a un departamento en los suburbios tecnológicos, sin mencionar, con un trabajo conseguido por su hermano recién fallecido.

Al llegar, Miles Quaritch, un hombre el cual era un comandante de operaciones de seguridad de la RDA y se desempeñaba como jefe de seguridad en Pandora a principios de la década. Sarai rara vez hablaba con él, no solo por la diferencia de rangos, sino también por la diferencia de ideales.

Ella lo conocía en una de las tantas reuniones que tenían, como guardaespaldas del Presidente, era claro que conocería a varias personas, entre ellas Miles Quaritch, aunque solo de nombre ella tenía una curiosidad vaga sobre la vida del hombre. No era normal que sus miradas siempre se encuentren, no era normal, claro que no lo era.

La primera vez que hablaron fue en su cabina, comenzaba a acomodar sus propios ropajes, luego ella acompañaría a su hermano Tom en el interior, supervisando la creación del Avatar de su hermano, administrando cada una de las dosis de crecimiento.

Cada Avatar valía millones, millones que la humanidad no podía perder.

Era su primer viaje, la primera vez que llegaba a Pandora para acompañar a su hermano en esa aventura.. claro, también para trabajar, aunque suponía que acompañar a un científico hacia donde sea también era un trabajo digno. Aunque también le tocaba enseñar a disparar, a usar las armas, los trajes robóticos y alguna que otra idiotez a aquellos que no sabían lo básico.

Aunque tampoco los culpaba, en un nuevo mundo donde hay extraterrestres de dos metros con su propia cultura, el aire era tóxico para los humanos, lo cual solo significaba el uso permanente de máscaras con oxígeno.

—General Sarai Sully.. —llamó la atención Miles Quaritch con una voz que retumbaba en la pequeña habitación.

Sarai ante el eco, noto que debía tener más muebles para llenar aquel eco que hacía retumbar cualquier voz, ella giró su rostro hacia la voz proveniente, no esperaba verlo en ese lugar.

—Ex... —aclaró— ex General, ya no lo soy más.

—Bueno, es difícil deshacerse de su pasado, aún más usted que debió haber tenido tantas aventuras ¿no? —dio un paso hacia ella, con una sonrisa ladeada que no llegaba a sus ojos.

Sarai asintió.

—Sin embargo, aquí estoy ¿no? Los roles se han invertido Miles Quaritch.

—¿Qué tal estuvo su viaje? —preguntó el hombre.

¿Por que le hacía tantas preguntas?¿Acaso eso tenía sentido alguno? ¿Que ellos dos hablaron tenía sentido?

¿Por qué él se acercó hacia ella?

Sarai achicó la mirada, tratando de descifrar qué era lo que intentaba Quaritch. Cruzó los brazos a la defensiva.

—¿Qué? ¿Por qué ese rostro? —preguntó desconcertado, aunque su tono sugería que disfrutaba de su incomodidad.

—¿Qué quieres? —soltó ella, directa y sin rodeos.

Hubo un silencio, silencio que empezaba a hacer sospechar a la contraria.

—Nada.. creeme que.. nada.

—Dudaste —afirmó ella, no había un rastro de duda que él buscaba algo.

—No.. no, enserio.

Aunque luego de esa conversación amena, él no volvió a hablarle hasta la llegada de su hermano Jake Sully.

—Escucha bien, Jake —habló directamente, se acercó a él y se agacho levemente para estar a su altura. Le puso una mano firme en el hombro para que no se distrajera.

Jake bufo ante la acción.

—Jake, creeme que Pandora no te va a matar de un mordisco, te va a matar porque olvidaste revisar el sello de tu máscara —señaló específicamente el sello—. Si escuchas un silbido, tienes cuatro segundos antes de que tus pulmones se sientan como si hubieras tragado fuego.

Golpeó suavemente el plástico de la máscara para enfatizar sus palabras.

—Es fácil, solo tengo que usar las manos..

—Dios Jake, espero que no te mueras por no saber usar esta cosa.. y revisa la válvula de exhalación —aclaró—. Si se bloquea con barro o sangre, te ahogarás con tu propio aliento.

Jake asintió.

—No la dejes suelta o medianamente, debes ajustarla hasta que te duela la cara; prefiero que tengas una marca roja en la piel a que tengas cianosis en los labios.

—¿Qué es la Cianosis? —pregunto curioso mientras jugueteaba con las correas.

—¿Quieres descubrirlo?

Jake negó repetidamente. Se ubicó hacia la salida, su silla de ruedas permitía ser un blanco de fácil reconocimiento. Al bajar se encontraría directamente a Miles Quaritch, esperando pacientemente.

Ella no esperaba darle ni un solo saludo, se alejó de ellos dos para que el General le muestre su nuevo hogar, al menos durante un tiempo largo. Caminó en dirección opuesta sin mirar atrás, sintiendo los ojos de Quaritch en su espalda.

Ella, mientras tanto, se iría al lugar donde Grace siempre se encontraba; el laboratorio.

La mujer solo aparentaba estar supervisando, aunque su verdadero accionar sería simplemente hablar con su amiga más cercana.

Fue la primera en mandar su pésame a través de un holograma en la tierra, enviado desde Pandora.

—¡Dios, Grace! —le dio un cálido abrazo—, no sabes cuanto extrañe estar en un maldito laboratorio.

—Lo sé, lo sé —aseguró mientras daba palmadas en su espalda, esperando que el abrazo termine—. ¿Cómo estás?

—Bien.. Bien, solo he venido por Jake... así que, supongo que en breve estarás con una compañía sarcastica.

Se separó, intentando recuperar su compostura.

—Si, lo sé. Perdoname por no poder ir al funeral de Tom, creeme que hubiera ido si no estuviera aquí.

—No te preocupes, lo entiendo.

Sarai cruzó la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, para acabar decaída en un solo instante. Grace maldecía internamente por haber mencionado a su hermano recientemente muerto.

Grace la observó por unos segundos.

—Dios, enserio Grace no me tengas pena por esto.. es algo que a cualquiera le pasaría.. enserio, no te preocupes.

Sarai frotó con una de sus manos el rostro con cansancio, tratando de borrar la tristeza.

La mujer de cabellos cortos asintió, apenada de haber mencionado a Tom. Luego de eso, Sarai se dirigió a sus aposentos lujosos, los cuales consisten en una cama desarmada que debía ensamblar ella misma, una almohada dura y un estante vacío que debería ocupar con sus ropajes.

Sin mencionar la mesita de luz con una lámpara que no funcionaba. A ella no le molestaba, para nada.

De hecho, su vida en Arabia Saudita era levemente más lujosa que sus aposentos en esa misma situación, aunque obviando un detalle que era la ausencia de agua en ese lugar.

Se sentó en el borde de la cama, probando la dureza del colchón con un suspiro.

Tocaron la puerta, quien estaba allí era una vez más Miles Quaritch. Sarai bufó, cansada de la insistencia, se levantó para abrir.

—Antes.. antes de que puedas decirme que estoy siendo invitado de irme quiero darte mi pésame.

Soltó sin ninguna señal de duda, parecía ser que realmente sentía la muerte de su hermano, Sarai giró levemente la cabeza, escuchando sus palabras.

Lo analizó, buscando cualquier rastro de falsedad.

—Yo se que hemos comenzado con el pie derecho...

—Pie izquierdo —aclaró, interrumpiendo a Miles.

—Exacto, si.. eso, pie izquierdo.

Soltó un suspiró leve.

—Solo dejame presentarme una vez más, pero sin querer saber nada de ti ni saber que te pasó en Arabia Saudita ni porque trabajas como guardaespaldas.

Se recostó contra el marco de la puerta, con una confianza invasiva.

Era sarcasmo, claro que era sarcasmo. Eso le hizo dar una sonrisa, una muy leve sonrisa ante la indiferencia con la que él decía sus verdaderas intenciones.

Claro que él querría saber más sobre esa mujer tan misteriosa, que se rodeaba de hombres poderosos. Para acabar en un mundo con extraterrestres, lejos de su hogar, con un hermano muerto y otro en silla de ruedas.

—Conocí a tu hermano —mencionó—, es exactamente igual a Tom pero con una gran diferencia..

Una vez más, Sarai habló.

—Si dices que su gran diferencia es que está en silla de ruedas y vivo, créeme que esta será nuestra última conversación —le advirtió, señalándole con el dedo de forma amenazante.

—Bueno, yo.. yo no diría eso, simplemente pensaba en que Jake tiene un muy buen futuro aquí como soldado.

—¿Y Tom no lo hubiera podido tener?

—Yo jamás dije eso, Tom era... bueno, un científico mas no un soldado.

Sarai bufó. ¿Por qué la sola presencia de Miles Quaritch la ponía de tan mal humor?

Cerró la puerta lentamente, dejando al hombre del otro lado mientras su mente seguía dando vueltas. Mientras tanto, aquel hombre apostaba que no estaba siendo tan inmersivo como aparentaba.