Chapter Text
El silencio del salón tras horas de trabajo era un vacío inigualable. El último informe estaba sellado, durante los últimos meses no ha existido un solo gramo de inconveniente en la secta.
Sus manos se posan sobre los libros de contabilidad que estuvo revisando todo el día, se había vuelto su pasatiempo favorito, no le permitía a su mente tomar un respiro para pensar en sí mismo.
"Olvidemos todo esto, Jiang Cheng"
Su cabeza empezó a zumbar con fuerza.
"Quiero dejar todo en el pasado y seguir adelante"
La visión empezó a volverse borrosa lentamente mientras su respiración acelera con cada segundo que pasaba.
"No quiero nada a cambio"
Oh por esto prefiere trabajar hasta el colapso, ¿Por qué su mente se empeña en recordar aquella noche en el templo?. La voz de Wei Wu Xian en su cabeza empieza a irritarlo como núnca su personalidad viva y fugaz lo había hecho en más de veinte años.
– Solo quiero descansar... maldición – su voz áspera resonó en el salón. Desde el día en que Wei Wu Xian le dijo todo aquello y luego se fue a Gusu Lan con Lan WangJi, no ha parado de sentir que su propio cuerpo es completamente ajeno a él. Se siente constantemente enfermo, siente una gran repulsión de sí mismo y ni siquiera mencionemos la horrible sensación de tener un núcleo que no es suyo.
Todos estos años realmente creyó que eran secuelas del proceso de sanación que aplicó Baoshan Sanren en él. Pero que patético y miserable, más de una década intentando sanar con miles de médicos diferentes los efectos secundarios que 'el renacimiento de su núcleo dorado' había creado en su cuerpo, para finalmente entender que no son efectos secundarios, simplemente el núcleo lo rechaza con constancia. Suspira con dolor y cansancio, ¿Olvidar? ¿Wei Wu Xian realmente se atrevió a pedirle eso? debería convencer a su núcleo dentro de su cuerpo de eso, antes de decirle algo como eso a él.
Tiene el pasado clavado entre los huesos, literalmente... ¿Cómo carajo quiere que olvide algo que su propio cuerpo es obligado a recordar cada día de su maldita vida?. A veces el enojo ya no es suficiente, se ha vuelto una ceniza fría en el pecho, una que quiere arrancarse con gran desespero, las incontables cicatrices en su pecho son la prueba de ello, se ha abierto el pecho incontables veces cuando el dolor que le proporciona ese núcleo es insoportable, pero nunca logra llegar a él sin antes desplomarse por completo y tener sesiones de sangrado prolongado hasta que algún discípulo decida que el silencio en el salón es demasiado anormal. Lo que queda de todo ello siempre es el cansancio, el miedo en el rostro de su gente y la pregunta que siempre regresa: ¿Para qué?.
–¿Para qué se supone que vivo?.
"¡Jin Ling!" gritó con fuerza su conciencia.
Ese era el motivo, el que considera el último de sus deberes, pero Jin Ling ya no es el niño que temblaba en las noches de tormenta o le suplicaba para que fueran a practicar el tiro con arco. Ahora es un líder, con sus propios amigos y sus propias batallas. ¿Cuándo fue la última vez que hablaron? sus cartas han dejado de llegar. Es lo natural, pero duele –solo confirma que mi utilidad tiene fecha de caducidad.
– ¿Zongzhu? – una voz gruesa y notablemente horrorizada voz se coló en sus oídos, levantó la vista y divisó a uno de los ancianos de su secta con una gran pila de papeleo en sus brazos. Lo vio tirar los documentos al suelo, lo vió asomar la cabeza por la puerta principal del salón y mover la boca de forma exagerada ¿Está gritando? no logra escucharlo, vio a muchos discipulos corriendo de un lado a otro, vio al anciano acercarse a él y agarrarlo de los hombros mientras seguía aparentemente gritando; no escucha nada, ¿Por qué no está escuchando nada si antes lo escuchó claramente?.
No se sorprendió cuando vio entrar por la puerta principal a otros ancianos de su secta, ¿Por qué lucen tan aterrados? ¿Están atacando? ¿Quién se atreve?.
–¿Qué pasa?– es todo lo que pronuncia y apenas pudo escuchar su propia voz como si fuera un susurro. Fue hasta que la curandera principal, la anciana Jiang Lin Mei colocó una de sus manos en su pecho que Jiang Cheng bajó la mirada y vio el enorme charco de sangre debajo de él, todo saliendo de su propio pecho.
– Ugh ¿Otra vez? – murmuró con total irritación, durante los últimos meses su cuerpo parecía tomar la delantera a sus pensamientos y decisiones, su cuerpo se está acostumbrando a intentar abrir su propio pecho con sus propias uñas ante cualquier indicio de dolor provocado por el núcleo dorado en su interior; ya ni siquiera es capaz de saber en qué momento lo hace y que momento que no, su cuerpo simplemente lo hace y ya.
– Zongzhu, necesito cerrar esas heridas – finalmente pudo escuchar algo aparte de sí mismo, eso lo alivió, pero al tiempo que llegó el alivio se presentó el profundo dolor de las heridas que se infligió a sí mismo.
La anciana curandera empezó con su trabajo mientras los otros ancianos empezaron a recoger los documentos que estaban tirados por toda la sala, a recibir la ropa de cambio que uno de los discipulos había traído y a limpiar la sangre que empezaba a correr como agua en el suelo.
Uff quitar el olor a sangre de la madera es trabajo duro, Jiang Cheng definitivamente ayudará él mismo a quien sea que esté tomando la labor de limpiar ese desastre.
– DUELE! – gritó antes de apretar los dientes con fuerza, Lin Mei tiene un carácter peor que el suyo, es vengativa y rencorosa (de hecho, cualquiera de los ancianos de Yunmeng Jiang tiene peor carácter y menos paciencia que su líder), por eso es que puede decir con seguridad que el hecho de que esté cosiendo sus heridas sin anestesia es parte de su castigo por sobre esforzarse y no pedir ayuda... otra vez.
– Dejará de doler pronto – respondió con calma y una seriedad que le trajo un escalofrío a Jiang Cheng – cada vez las hace con mayor profundidad – chasqueó la lengua, luego observó con preocupación a su líder frente a ella – es peligroso ¿Qué se supone que debamos hacer cuando logre arrancarse el núcleo con sus propias manos por uno de estos impulsos inconscientes?
Jiang Cheng hizo una mueca al ver que los demás ancianos lo miraron con la misma preocupación que la mujer frente a él.
– ZongZhu, podría morir sin siquiera darse cuenta de lo que está haciendo – fue la reprimenda final que recibió antes de que le fuera entregado otra muda de ropa para dormir y los ancianos empezaran a discutir abiertamente, buscar ayuda fuera de Yunmeng.
– No pediré apoyo a ninguna secta – fue todo lo que dijo al ver que la discusión se dirigía a la decisión de decirle o no a Jin Ling; los ancianos aceptaron esa orden con un asentimiento.
Con la seguridad de que fue escuchado empezó a caminar a sus aposentos donde sabe que ya lo estará esperando un baño de agua caliente, el cuerpo le duele mucho, está temblando, se siente mareado y puede sentir el sudor frió bajar por su rostro. Está estresado, de hecho está irritado y frustrado ¿ese núcleo no tiene intenciones de aceptarlo por completo?. Su insistencia está siendo dolorosa para su cuerpo y destructora para su mente, Jiang Cheng realmente no cree poder seguir viviendo así por mucho más tiempo; han sido catorce años ya desde que vive con la terquedad y rechazo del núcleo dorado de Wei Wu Xian, su cuerpo realmente le está suplicando a gritos que se detenga y el solamente presiona con más fuerza y firmeza.
– Tiene que haber alguna manera – murmuró para sí mismo con los dientes apretados y el ceño fruncido; entró a su habitación azotando la puerta y quitándose toda su ropa mientras camina en dirección a la tina llena de agua tibia, en cuanto se sumergió en el agua, decidió soltar su cabello para que su cabeza respirara y tal vez dejara de dolerle la cabeza.
Tras varios minutos de estar allí echado con su cuerpo agotado y finalmente sin temblores, posicionó su mano derecha sobre las heridas recién cerradas en su pecho, heridas que están encima de otras cientos de miles más, y empezó a acariciarlas con delicadeza. – Me rindo contigo – dijo con voz suave y entrecortada, ¿es el único que le habla a un núcleo dorado? tal vez si, pero a veces realmente cree que entiende, si le suplica entre lágrimas, sangre y gritos que se detenga, él realmente lo hace. Así que eso debería bastar para querer hablarle cuando lo considere necesario, esta noche es una de esas raras ocasiones – ¿Debería encontrar la manera de devolverte a tu dueño? – Jiang Cheng lo dijo como un intento de broma que le subiera el ánimo, de esas bromas pesadas que tanto le hacen replantearse su existencia entera y sonreír por lo irónica y miserable que ha sido su vida. Sin embargo, para su gran consternación pudo sentir al núcleo en su interior vibrar y retumbar de alegría, un atisbo de alegría que fue contagiosa, o al menos lo suficientemente contagiosa para hacerle sonreír – Así que eso es lo que quieres – otra ronda de energía vital llena de alegría le recorrió el cuerpo entero, Jiang Cheng suspiró – Lamento no ser suficiente para ti.
La pregunta que Jiang Cheng realmente quiere hacerse es una locura: ¿Debería probar?.
Durante la última década investigó hasta el cansancio, cada cultivador demoníaco que torturó y asesinó le decían lo mismo: La ascensión sería la única solución. La respuesta de los cultivadores errantes comunes dijeron exactamente mismo, aparentemente siendo lo único en lo que están realmente de acuerdo. Pero ¿Cómo se supone que ascenderá sin un núcleo que coopere? No es posible, y dejemos en claro que no quiere tener que recurrir a la opción más peligrosa y recomendada por los cultivadore demoníacos más veteranos: Recurrir al Demonio Celestial. Cada persona que lo ha intentado sin excepción, ha muerto de una forma horrible, no quiere sufrir ese destino.
Jiang Cheng se quedó observando la pared frente a él por varios minutos, como si fuera lo más interesante del mundo.
– ¿No es esa la única opción que me queda? – dijo repentinamente, sorprendiendo se a sí mismo por lo dispuesto que se siente a hacer tal cosa – Quiero decir, los que han muerto por eso, fue debido a su enorme avaricia y sed de poder. Pero a mi eso no me interesa – reflexionó, realmente intenta convencerse a sí mismo – Además, no es como si deba conocer o involucrarme en el cultivo demoníaco para que escuche mi petición.
Jiang Cheng no dejó de ver la pared ni un solo segundo, luego miró su cama por el rabillo del ojo, para finalmente posar su mirada en Sandu.
Debe estar enloqueciendo.
– ¡Oye! – gritó al discipulos que siempre hace vigilancia en la entrada de su habitación, el joven se sorprende por el grito que salió desde dentro de la habitación de su líder.
– ¿Si señor?.
– Tráeme tres pares de incienso, un cuenco metálico, aceite de linaza y cinco lotos frescos.
– Eh... Ah... Si señor, vuelvo enseguida.
En cuanto Jiang Cheng escucha al discípulo apresurar el paso por el pasillo, sale del agua y se seca adecuadamente, para finalmente mirar sus temblorosas manos.
Ocho inciensos (horas) después.
– Mierda.
Jiang Cheng, nombre de cortesía Jiang Wan Yin, líder de la secta Yunmeng Jiang con 37 años de edad, está tan confundido como núnca lo ha estado. La habitación olía a sudor, a cera derretida y a algo dulzón que se pegaba al paladar; el estrés era un nudo de cuchillas en su estómago.
¿En qué momento le había parecido una buena idea invocar a eso?
El ritual no estaba en ningún libro de la Secta Yunmeng Jiang, era una teoría que había arrancado a golpe de tortura y amenazas de la mente de un cultivador demoníaco anciano y medio demente, capturado hace años en los pantanos del sur. El hombre había balbuceado, entre risas sobre un "Emperador Demonio Celestial" que gobernaba desde un trono en un mundo de pesadilla, un ser de poder tan absoluto que podía reescribir realidades: Luo Binghe. Y Jiang Cheng, el implacable Sandu Shengshou, que había hecho arrancar esa información para luego silenciar al blasfemo para siempre, ahora estaba sentado en el suelo de su propia habitación, siguiendo esas mismas blasfemias.
Los cinco lotos frescos, de distintos colores cuando los trajo Jiang Li Tao, ahora reposaban en el centro del cuenco metálico lleno de aceite. Pero ya no eran blancos, se habían tornado de un rojo profundo y viscoso, como coágulos de sangre recién formada. Y no estaban quietos, que era lo más inquietante de la situación, sus pétalos se abrían y cerraban con un movimiento lento, como si respiraran.
¿Es esto normal? Claro que no, nada de esto es normal. Él había quemado incienso cuyo humo dibuja patrones que recorren toda su habitación, había ofrecido su propio dolor, su rencor y su conexión con el núcleo dorado ajeno como moneda de cambio. Y ahora algo, en alguna parte, estaba escuchando.
Era una locura, el núcleo de Wei Wu Xian (ese pedazo de esfera envenenada que llevaba dentro) ya no era una fuente de poder, nunca lo fue para él; no quiere a destruirlo, la sola idea le producía un vértigo mortal que ni siquiera su odio podía borrar por completo. Quiere separarlo o incluso extraerlo fuera de su cuerpo; devolverlo, si es que es posible.
¿Está siendo desagradecido con el sacrificio de Wei Wu Xian? Tal vez, pero sinceramente no cree soportar un solo día más con esto, los últimos meses desde el incidente con Jin Guang Yao han sido un infierno en vida para el.
Pero justo ahora, quien sea que esté hurgando en él está extrayendo todo de él. La madrugada se aferraba a la noche cuando comenzó, no fue una presencia suave como la empatía de un cultivador Lan, todo lo contrario: Fue una invasión.
Un escalofrío brutal le recorrió la columna seguido de una presión intolerable dentro de su cráneo, era como si unas manos gigantescas, frías y sin delicadeza alguna hubieran entrado por sus ojos y empezaran a revolver en el interior de su mente. Sus recuerdos están siendo arrancados y examinados bajo una luz cruda y ajena, el dolor de la pérdida de sus padres, la rabia de la traición, la soledad y el peso cotidiano de liderar, todo pasaba ante él de forma violenta, desordenada y sin ninguna compasión.
Hasta que el núcleo dorado reaccionó.
Un dolor agudo, como una descarga eléctrica pura estalló en su dantian. El núcleo, siendo el centro de poder prestado no le ofreció el consuelo que necesita en ese momento, al contrario, al sentir la intrusión pareció rechazarlo a él, a Jiang Cheng y su efusiva idea de invocar algo que ni siquiera tiene la certeza de si existe o no. Un calor abrasador se expandió desde su centro, quemándolo por dentro; quiso aferrarse a él, buscar en ese poder familiar aunque odiado un punto de ancla pero era como intentar abrazar un hierro al rojo vivo.
El dolor escaló de agudo a insoportable.
Un grito se ahogó en su garganta y con manos que se sacudían incontrolablemente Jiang Cheng gateó hacia su escritorio derribando tinteros y papeles. Agarró un puñado de talismanes de silencio pre-dibujados, de los que usaba para las reuniones con los ancianos de la secta, y con un último esfuerzo infundió un tifón de energía y los lanzó hacia las paredes, el techo y la puerta.
Un zumbido casi imperceptible selló la habitación, ahora podía gritar. Y así lo hizo, un sonido ronco que salió de lo más hondo de su ser mientras se retorcía en el suelo abrazándose el torso.
El núcleo de Wei Wu Xian parecía querer salir, querer destruirlo desde adentro por el mero hecho de que algo externo lo tocara. La contradicción es atroz: el poder que le permitía ser Sandu Shengshou, ahora era su torturador más cruel. Fue entonces cuando los cinco lotos que permanecían en su cuenco de aceite se alzaron de repente.
Flotaron en el aire con un rojo vivo contra la penumbra, volaron vibrando con una energía que erizaba el vello de sus brazos. Luego, como flechas disparadas por un arco invisible se precipitaron hacia Sandu.
Jiang Cheng, a través de un velo de lágrimas de dolor vio como los lotos chocaron contra la hoja de su espada espiritual y se adhirieron a ella, fusionándose con el acero como si siempre hubieran sido parte del diseño; Sandu comenzó a vibrar, emitiendo un zumbido agudo y afligido que le hizo doler los oídos.
– ¿Q-qué…? – logró articular.
Sandu se soltó de su soporte y se quedó suspendida en el aire apuntando hacia él, la hoja, ahora adornada con grotescas venas rojas que palpitaban, brilló con una luz lúgubre. Y entonces, su propia espada, la compañera de toda su vida y la extensión de su voluntad se abalanzó sobre él.
No tuvo tiempo para esquivar, sólo un instante de pánico puro que le heló la sangre a pesar del dolor interno. Sintió el impacto como un golpe sordo y penetrante, justo debajo del esternón; un crujido horrible, el de su propia carne y costillas cediendo ante el acero: Sandu lo atravesó de lado a lado, clavando su cuerpo con fuerza brutal al suelo de madera.
Pero el mayor terror no fue por la herida o el ataque, fue un pensamiento que surgió claro y aterrador en medio del shock: ¡El núcleo! ¡Está destruyendo el núcleo de Wei Wu Xian!
No pensó "me va a matar", lo primero que hizo fue pensar en que el núcleo sería aniquilado. ¡Patético! Un pánico de una calidad completamente diferente lo invadió.
En un instante, todo se desvaneció en una náusea repentina y un tirón en el ombligo, como si el universo entero lo estuviera arrancando de raíz.
En un momento estaba siendo empalado en el suelo de su habitación y al segundo siguiente el aire era ya se había tornado diferente, más cargado de un olor a flores, madera y carne quemada. Un poder tan abrumador que le costaba respirar, incluso más que con la espada en el pecho.
Tosió, y un chorro caliente de sangre manchó el suelo frente a él, no era el suelo de madera de Lotus Pier, era un pavimento de losas, de un mármol negro brillante como la obsidiana. Con un esfuerzo sobrehumano Jiang Cheng alzó la vista, divisó a Sandu que seguía clavada en él pero ya no lo anclaba al suelo, lo atravesaba, sí, pero la punta de la espada estaba hundida a profundidad en uno de los pilares colosales que flanqueaban la entrada de este enorme palacio.
Palacio era una palabra insuficiente para el lugar que se alza frente a sus ojos, es una montaña esculpida en jade blanco, oro y ébano; torres que se perdían en un cielo de un púrpura perpetuo, puentes de cristal que cruzaban sobre cascadas de agua que brillaba con luz propia, cúpulas que parecían hechas de estrellas solidificadas, la naturaleza del lugar brilla de un morado y azul espléndidos.
La opulencia hacía que el esplendor de la Secta Jin en su apogeo pareciera la cabaña de un mendigo. Todo es excesivamente lujoso, intimidante, hermoso de una manera que hería los ojos, pero de alguna extraña forma se siente la sencillez del lugar, es un ambiente ligeramente ameno, Jiang Cheng lo atribuye a que tal vez los dueños del lugar no son arrogantes ni ostentosos.
Jiang Cheng tosió más sangre, el dolor era una realidad constante. Con voz ronca y jadeante se dirigió a la espada que aún se encuentra enterrada en su cuerpo incrustando en el pilar del edificio.
– ¿Fue ...esto...? ¿Intentabas... ayudarme a liberarme... del dolor? – le susurró a Sandu que es su espíritu leal, ese que permaneció con él aunque el núcleo es ajeno a su portador.
La espada vibró débilmente en su carne, una pulsación que transmitió más que palabras: Si.
Jiang Cheng comprendió, Sandu no lo había atacado con intención de lastimarlo a él, sino de eliminar el motivo de su dolor. El sol se alzó, ¿Ya empieza a amanecer? Aparentemente si, y junto a él un hombre también se acerca.
Caminaba desde el interior del palacio con un paso firme, resonante, que hace notar una autoridad absoluta e incuestionable. Es alto, más que Jiang Cheng, con una constitución poderosa pero esculpida con una gracia letal; lleva ropas de seda negra y rojas oscuras, un estilo ligeramente similar al de Wei Wu Xian, solo que esta persona le inspira un respeto abrumador. Su cabello negro cae en ondas sobre sus hombros, pero lo que más llama la atención de Jiang Cheng aparte de la abrumadora presión que emana de él es su rostro, específicamente una marca de loto rojo en su entrecejo.
Es Luo Binghe, Jiang Cheng está impactado al comprobar que es tan 'majestuoso' como el anciano mencionó antes de morir, cree que es la primera vez que escuchó una descripción tan precisa de alguien.
Se detuvo frente a Jiang Cheng que yacía a sus pies, y lo miró evaluando cada detalle, sus ojos escudriñaron la herida, luego la espada y por último el rostro contraído, lleno de sangre y lágrimas secas de Jiang Cheng. Sin decir una palabra ni cambiar su expresión Luo Binghe agarró la empuñadura de Sandu con una mano.
El dolor que siguió fue indescriptible; al retirar la espada la hoja rasgó la carne, nervios y probablemente el borde mismo de su dantian. Jiang Cheng gritó, un sonido animal y desgarrador mientras más sangre (mucha más de la que creía tener) brotaba de su boca y de la herida abierta.
Vomitó convulsionando, manchando el mármol impecable con su sufrimiento.
Luo Binghe observó el espectáculo sin pestañear para luego dejar caer a Sandu, que resonó contra el suelo con un sonido metálico y se arrodilló junto a Jiang Cheng colocando una mano sobre el agujero sangrante en su pecho.
Fue una reconstrucción forzada, extremadamente violenta y muy dolorosa; Jiang Cheng sintió cómo su carne se cosía desde dentro, los huesos se soldaban bajo una energía que era a la vez vital y profundamente ajena. Era como ser rehecho, casi como si fuera un muñeco de trapo. Y a medida que la herida física se cerraba, sintió que el núcleo dorado en su interior de repente se calmaba, es inquietante como sintió que se sumía en un sueño forzado.
El pánico regresó de inmediato.
– No... no lo destruyas – logró forcejear, con la boca llena de hierro – Sólo... por favor retiralo.
Luo Binghe lo miró por primera vez a los ojos, sin ningún rastro de emoción – Lo estoy adormeciendo para que deje de matarte, al menos por ahora – dijo. Su voz era profunda, tranquila y cargada de una ira que para Jiang Cheng le es extremadamente entendible.
Ah ¿Está conociendo a alguien con problemas de ira igual que él?.
Luego, la atención del hombre se desvió, recogió a Sandu del suelo examinando la hoja, las venas rojas que ahora parecían parte integral del metal y asintió para sí mismo.
Después, sus ojos cayeron en Zidian que seguía en el dedo de Jiang Cheng, completamente inerte. Extendió una mano y sin tocar a Jiang Cheng, agarró el arma en forma de anillo con sus dedos, Zidian chispeó débilmente, una reacción defensiva completamente instintiva que se calmó al instante. Luo Binghe arqueó una ceja, mostrando el primer atisbo de algo parecido a un interés genuino y una curiosidad infantil; su teoría fue confirmada cuando escuchó murmurar al hombre un claro 'A mi Shizun le encantaría estudiarla', Jiang Cheng no tiene ni idea de a quién se refiere pero se asegura dejar en claro que Zidian se queda a su lado sin discusión, apretando el puño de su mano.
Luo Binghe frunció el ceño, acción que hizo que Jiang Cheng hiciera exactamente lo mismo por puro instinto.
– No te la quitaré – dijo con brusquedad – basta con traer te para que Shizun lo estudie, no seas dramático.
Jiang Cheng tuvo otro ataque de tos que expulsó litros enteros de sangre, no tiene ni idea de cómo es que sigue vivo. Los ojos de Luo Binghe recorrieron su rostro demacrado, sus cejas permanentemente fruncidas y la amargura tallada en cada línea, algo se reconoció en esa mirada y Jiang WanYin sintió escalofríos.
El hombre suspiró notablemente exasperado y muy conflictuado por Dianxia sabrá que – Eres malditamente parecido a mí.
Inmediatamente después Luo Binghe puso su palma sobre el pecho recién curado de Jiang Cheng, y sin ninguna advertencia le dió un empujón de energía tan monumental que sintió como si todo su ser fuera comprimido y disparado a través de un pasadizo estrechisimo.
El impacto contra el suelo de su propia habitación fue brutal, jadeó mientras el aire golpea sus pulmones, ahora se encontraba tirado en medio del desastre, el cuenco volcado en suelo, la cera esparcida, el aceite esparcido por el suelo y finalmente, Sandu yacía a su lado, su filo manchado de sangre oscura y seca.
Su sangre – Carajo – No fue un sueño.
Repentinamente vio los cinco lotos, aún de ese rojo vivo y pulsante que flotaban en el aire en un círculo lento alrededor de su cuerpo, emanando un aroma dulce y metálico a sangre fresca que se imponía a todo lo demás. Los talismanes de silencio seguían en las paredes mientras el amanecer de Yunmeng comenzaba a filtrarse por las ventanas.
Durante lo que parecieron horas, Jiang Cheng sólo se sentó allí en el suelo frío rodeado por la evidencia de su propia locura. Su mente normalmente tan ordenada era un caos de preguntas a gritos ¿Qué fue eso? ¿Quién era ese tipo realmente? ¿Qué le hizo a mi cuerpo? y ¿Por qué Sandu... cambió tanto?
Se reprendió a sí mismo con ferocidad. – ¡Idiota desesperado! Has abierto una puerta que no puedes cerrar ¡Imbécil! ¡Eres un líder de secta! y has recurrido a un demonio – murmuró con ira a sí mismo – ¡Ni siquiera Wei Wu Xian se atrevió a hacer semejante locura! Eres todo lo que tu padre temía que serías ¡Jiang WanYin IMBÉCIL! – Pero los autorreproches, por amargos que fueran, sonaban huecos frente a un hecho innegable: el dolor había cesado. El núcleo de Wei Wu Xian en su interior estaba quieto por primera vez en años, no sentía su rechazo constante o su presencia abrasadora y ajena, era un silencio dentro de su propio cuerpo, extraño y aterradoramente pacífico.
Le encantó esa sensación, una que no había sentido en más de una década.
Entonces, los cinco lotos que flotaban a su alrededor se estremecieron, y lentamente comenzaron a acercarse entre sí. Se fusionaron, su luz roja intensificando hasta formar un único loto más pequeño que el puño de su mano; se quedó viéndolo con adoración por un momento, es realmente muy bonito.
¿Era normal? Obviamente no.
¿Debería asustarse más? Probablemente.
Pero ya está más allá del punto del susto, está en un territorio de resignación horrorizada.
El loto singular flotó frente a su rostro durante un momento. Luego, como un colibrí enfurecido, se lanzó hacia él impactando contra su frente. Tuvo una sacudida de desorientación, una explosión de luz roja detrás de sus párpados y la sensación de que algo no estaba bien con su cuerpo, no solo en su piel sino que en general su cuerpo se siente extremadamente extraño, esto hizo que durante varios minutos quedará aturdido. Cuando la cabeza le dejó de dar vueltas se arrastró, débil aún por la pérdida de sangre y el shock, hacia el espejo de bronce junto a su escritorio (un recuerdo de su difunta hermana), se apoyó en el borde y se miró.
Y el corazón se le detuvo.
Allí, entre sus cejas brillaba una marca en forma de loto de un rojo carmesí intenso, idéntico a la que había visto en la frente de Luo Binghe. Aterrorizado, la tocó con dedos temblorosos y la sintió pulsando con una energía latente que reconocía, era la misma del palacio. Que extraño.
Con un jadeo, cerró los ojos con fuerza por una breve punzada que le hizo doler la cabeza, cuando los volvió a abrir, mirando fijamente su reflejo, la marca comenzó a desvanecerse hasta desaparecer por completo, dejando su frente tan lisa como siempre.
Jiang Cheng se desplomó, una risa amarga y quebrada atorada en su garganta –¿En qué demonios te has metido, Jiang Wanyin? ... Literalmente ¿Con qué demonios te has metido ahora? –No había planeado esto, sólo quería descansar y que el fuego interno se detuviera.
Y ahora que lo piensa, técnicamente lo ha conseguido.
Observó el desastre de su habitación, luego a Sandu e inmediatamente piensa en que el núcleo de Wei Wu Xian sigue "dormido" – ¿Debería preocuparme? – Su mente agotada se aferró a la lógica más básica – no me duele y puedo respirar sin problema.
Eso por ahora, es mucho más que suficiente.
Con movimientos automáticos, como un sonámbulo, comenzó a limpiar; recogió los restos del ritual y los quemó por completo con un golpe de energía, lavó el cuenco metálico hasta que reluce y guardó a Sandu en su funda. Finalmente, con un suspiro arrancó uno a uno los talismanes de silencio, rompiendo así el sello.
El ruido de la mañana en su secta se filtró en sus oídos, eso lo relajó como núnca, lo hizo sentir tranquilo y seguro. Supone que en breves minutos algún discípulo o anciano vendrá a confirmar cómo sigue su salud.
Se dejó caer en su cama sin siquiera desvestirse por completo, las sábanas frescas fueron un alivio para su cuerpo magullado y su mente exhausta. Su jornada debió iniciar hace un momento, pero está agotado y quiere dormir ya que puede, así que así lo hace; después se preocupara por toda esta locura de una noche. Aún así no puede evitar sentir que olvida algo extremadamente importante.
Joder.
Tiene que preparar el Festival del Alba de Yunmeng Jiang en Lotus Pier.
Agh... su secta y los civiles esperan la celebración con mucho ánimo.
Uff da igual, definitivamente quiere DORMIR.
