Chapter Text
Siento que estoy luchando por una vida... Que ya no quiero vivir
POV Wei Wuxian
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Wei Wuxian no sabe cuánto tiempo ha estado arrodillado allí.
Levanta la mirada con sus ojos ya enrojecidos por el esfuerzo de no llorar, y los posa sobre las tablillas de los ancestros Jiang. Ha estado tantas veces de rodillas en este salón que podría recitar los nombres en cada tablilla de memoria, una letanía interminable de generaciones pasadas, de hombres y mujeres que construyeron el legado de una gran secta con su sangre, su sacrificio y su lealtad. Un linaje de guerreros y cultivadores que protegen a su clan como si fueran una sola entidad, un solo cuerpo.
Una familia.
Una familia que no necesariamente es la suya.
El frío del suelo de piedra ya se ha filtrado hasta sus huesos, y el dolor punzante en sus rodillas ha pasado de ser una molestia aguda a una sensación sorda, como si su cuerpo hubiera decidido rendirse antes que su mente. Pero, claro, el dolor en su espalda es suficiente para mantenerlo despierto mientras arde y late con cada respiración. Cada latido de su corazón lo hace vibrar, recordándole una y otra vez la ferocidad con la que el látigo espiritual de Madam Yu lo había alcanzado esa mañana.
¿Y por qué?
Por algo tan trivial que ya ni siquiera lo recuerda con claridad. ¿Fue por haber sonreído de más durante el desayuno? ¿Por haber respondido demasiado rápido cuando el maestro les preguntó durante una clase quitándole a Jiang Cheng la palabra? ¿Por el simple hecho de existir en un espacio que aparentemente no le pertenece?
No es la primera vez que se encuentra de rodillas en este lugar.
Y lo sabe... No será la última.
Wei Wuxian siempre ha sido bueno en ignorar el dolor. Es una habilidad, realmente . Un talento incluso. Uno que aprendió demasiado pronto, antes incluso de entender lo que era el dolor. Antes de saber por qué era necesario soportarlo, tragárselo entero y seguir adelante como si nada.
Las paredes se le cierran encima, respira demasiado lento, demasiado superficial. El aire le llega lento, insuficiente. Traga saliva con dificultad, con el pecho apretado, intentando no desmayarse debido al dolor. Puede sentir su núcleo dorado intentando sanarlo, intentando combatir las nuevas heridas, pero está cansado y su núcleo dorado no puede hacer mucho cuando esta situación le resulta tan... Repetitiva.
Se pregunta qué hizo mal. En qué momento, de qué forma tan imperceptible, se torció el camino que lo llevó hasta aquí. Porque él nunca ha querido poder, ni dinero, ni gloria. Solo quería algo tan simple, tan humano, que a veces le parece ridículo... el amor de una familia. Ser querido sin condiciones, ser buscado cuando se pierde, ser abrazado cuando algo le duele. Pero en cambio, ha aprendido que el cariño es un privilegio que no siempre le corresponde. Y que hay casas que se llaman hogar, pero que no están hechas para quedarse en ellas.
A veces, cuando el dolor se acumula demasiado en su cuerpo y en su cabeza, su mente se desplaza sin rumbo, como una hoja arrastrada por la corriente. No piensa en ello de manera consciente, pero la pregunta se desliza de todas formas entre sus pensamientos, suave y persistente en la brisa que se filtra entre las tablillas del Salón Ancestral.
¿Qué habría sido diferente?
¿Cómo hubiese sido su vida si nunca lo hubiesen...?
El hambre puede ser una bestia cruel, sí, pero no pide explicaciones. No sonríe mientras te lastima, no exige gratitud a cambio de sus mordidas. Tal vez no habría tenido que aprender a agradecer los golpes con la misma boca que se ve obligado a sonreír. La intemperie es despiadada, pero al menos no finge ser...
Un hogar.
Wei Ying entrecierra los ojos y deja escapar un suspiro. No, no debería pensar así.
Estos pensamientos lo hacen sentir repugnante.
Un desagradecido.
Cierra los ojos y exhala lentamente. No tiene derecho a decir estas cosas. No importa que tan diferente hubiera sido todo si nunca hubiese llegado a Yunmeng. Lo que importa es que está aquí ahora. Y que siempre estará aquí.
Lo demás... No importa.
No importa...
Un sonido en dirección a la puerta interrumpe la quietud del Salón Ancestral. Los pasos son firmes e inconfundibles. Wei Wuxian los reconoce incluso antes de que la voz de Jiang Cheng irrumpa en el silencio.
—Levántate, nos vamos.
Wei Wuxian exhala lentamente antes de enderezarse. Sus piernas protestan por el esfuerzo, estando ya entumecidas por el tiempo que ha pasado arrodillado, pero no se permite ninguna queja. Se pone de pie con toda tranquilidad y sacude el polvo inexistente en sus ropas antes de girarse hacia Jiang Cheng con una sonrisa ladeada.
—¿Tan temprano, A-Cheng? ¿No podemos esperar a que me despida de los ancestros apropiadamente?
—No seas ridículo— gruñe Jiang Wanyin, cruzándose de brazos —Como si no pasaras suficiente tiempo aquí.
Wei Wuxian mantiene la sonrisa, pero no responde.
Jiang Wanyin lo observa por un momento, recorriéndolo de arriba abajo y deteniéndose un segundo más de lo necesario en la forma en que sostiene los brazos, en la rigidez apenas disimulada de sus hombros. No dice nada al respecto, pero su tono se vuelve más seco cuando comenta.
—Mira, no me importa qué hagas aquí en casa, pero escúchame bien. Estamos a punto de partir a Gusu, y no quiero que avergüences a la secta. Ya es suficiente con que siempre estés provocando la ira de mi madre.
La sonrisa de Wei Wuxian se ensancha, pero sus ojos no reflejan la misma diversión.
—¿Provocando? ¿Yo? Aiyoo, Jiang Cheng, si tan solo vieras la manera en que me trata, entenderías que solo es mi buen corazón el que le responde con la misma calidez.
Jiang Cheng pone los ojos en blanco.
—¡No empieces con tus tonterías! Solo compórtate.
Gira sobre sus talones para marcharse, pero se detiene a medio camino y lo mira de reojo.
—Y escúchame bien, Wei Wuxian. He oído que Lan Xiansheng es incluso más estricto que mi madre. Así que si crees que puedes pasarte las reglas como siempre lo haces aquí, será mejor que lo pienses dos veces. No quiero que nuestra secta pierda la cara cuando termines expulsado o algo peor.
La risa de Wei Wuxian burbujea en su garganta antes de que pueda contenerla.
—Oh, A-Cheng, qué amable eres al preocuparte por mí.
—¡No me preocupo por ti!— espeta Jiang Wanyin, dándole un manotazo en el hombro mientras avanza —Solo no quiero que nos avergüences.
Wei Wuxian lo sigue todavía sonriendo, aún cuando sus pensamientos no pueden evitar detenerse en las palabras de su Shidi.
Más estricto que Madam Yu... ¿Eh?
Bueno, eso solo significa que no importa lo que haga, de cualquier forma terminaré siendo castigado.
Entonces... ¿Para qué contenerse?
...
El viaje transcurre más rápido de lo que esperaba, aunque no lo suficiente. Wei Wuxian debería estar disfrutándolo. Volar siempre ha sido una de sus cosas favoritas en el mundo, pero hoy no le resulta así.
El viento se extiende por su piel con cada ráfaga, y aunque el cielo es vasto y despejado, no se siente tan libre como de costumbre. Cada vez que su espada se inclina ligeramente, un dolor punzante le recorre la espalda. Es una sensación ardiente, como si las heridas aún se resistieran a sanar y la suave brisa las molestara con cruel insistencia. Wei Wuxian frunce el ceño y ajusta su postura sobre Suibian, obligándose a ignorarlo.
No es la primera vez que vuela con el cuerpo dolorido. Sabe que si mantiene el equilibrio y respira de manera controlada, la incomodidad se puede volver un ruido de fondo. Pero hoy, cada latido de su corazón se sincroniza con el movimiento en su espalda, haciendo que el roce de su túnica contra las marcas recientes de los latigazos se vuelva una tortura sorda y persistente que no lo deja respirar tranquilo y la corta parada que hicieron en una posada de la ciudad de Caiyi para descansar y comer algo, no fue suficiente para recuperarse.
Para cuando vislumbra la entrada de la Secta Gusu Lan, su mandíbula está apretada y sus hombros rígidos. Aterrizan con cierta dificultad, más por su propia fatiga que por otra cosa, y lo primero que hacen es buscar entre sus pertenencias la carta de invitación para poder ingresar.
Una carta que, por supuesto, no encuentran.
Wei Wuxian intercambia una mirada con Jiang Wanyin, quien ya empieza a tensar la mandíbula con visible irritación. ¿No la tenía él? ¿No se suponía que era su responsabilidad? Wei Wuxian levanta ambas manos en señal de rendición, justo cuando Jiang Wanyin empieza a mascullar insultos entre dientes.
Entonces, antes de que puedan siquiera discutir cómo van a solucionar el problema, una presencia capta su atención.
La inconfundible "barba de chivo" del Gran Maestro Lan, famosa en todo el mundo del cultivo (Por ser horrenda más allá de lo imaginable) aparece en su rango de visión.
Wei Wuxian parpadea.
¿Por qué está en la puerta?
¿No tienen discípulos menores para recibir a los invitados? Es una tarea insignificante, algo que bien podrían dejar en manos de cualquier aprendiz. Pero, por la expresión aturdida del joven discípulo al lado de Lan Xiansheng, esto no parece algo común.
Wei Wuxian regresa su atención al anciano... quien ya se encuentra mirándolo directamente.
Wei Wuxian parpadea.
¿Por qué lo está mirando a él?
Y, lo más inquietante, ¿Por qué lo mira de esa forma?
Cuando aterrizaron, la mirada del anciano era dura y severa, como se esperaría de él. Pero entonces, sin razón aparente, sus ojos se... suavizaron.
¿Eso es normal? ¿Desde cuándo Lan Qiren mira a alguien así?
¿Ya está experimentando una desviación de Qi?
Wei Wuxian parpadea de nuevo, aún desconcertado, pero el anciano se aclara la garganta, atrayendo la atención de los discípulos de la Secta Jiang de vuelta hacia él.
Jiang Wanyin, por supuesto, da un paso adelante en representación de su secta y se inclina profundamente.
—Lan Xiansheng— saluda con respeto —Me disculpo en nombre de mi secta por retrasar a nuestro grupo en medio de su puerta.
Los demás discípulos siguen su ejemplo con una inclinación formal. Jiang Wanyin continúa.
—Es posible que hayamos extraviado nuestra invitación de camino a su secta— añade con un suspiro —En este momento, estaba pidiéndole a nuestro discípulo principal que regresara a la posada donde paramos recientemente en la ciudad para que pueda buscarla.
Wei Wuxian levanta las cejas.
—¿Ah, sí?— pregunta con genuina sorpresa.
—¡Sí, idiota!— espeta Jiang Wanying entre dientes, pero apenas la exclamación sale de su boca, recuerda frente a quién están y rápidamente se inclina de nuevo —Mis disculpas, Lan Xiansheng.
Lan Qiren los observa en silencio, su mirada pasando de uno a otro antes de quedarse en el heredero Jiang. Su expresión se endurece, como si acabara de recordar algo desagradable.
¿Uhm?
—Pueden pasar— habla finalmente Lan Qiren —No es necesario que Wei Wuxian regrese a la ciudad.
Wei Wuxian se queda estupefacto.
¿El anciano lo acaba de nombrar directamente?
¿Desde cuando sabe siquiera su nombre?
—¿Lan Xiansheng me conoce? —pregunta sin poder evitarlo.
El anciano vuelve a dirigirle esa mirada extraña. Suave, cálida incluso. Wei Wuxian se queda aún más desconcertado por esto.
—Mhn— es la única respuesta que recibe. Sin más detalles.
¿Qué?
Wei Wuxian lo mira, aún más confundido, pero antes de que pueda insistir en una respuesta, Lan Qiren se gira hacia el discípulo a su lado, que parece doblemente sorprendido por la escena.
—Por favor, acompaña a la delegación de Jiang a sus habitaciones designadas— ordena con voz firme.
Y sin más, el anciano se da la vuelta y se aleja, dejándolos con más preguntas que respuestas.
...
El primer día en Gusu pasó más rápido de lo esperado, pero el segundo... ah, el segundo fue una historia completamente diferente.
Esa primera noche, como Lan Xiansheng les permitió pasar sin problemas, aun con la pérdida de su invitación, no hubo necesidad de alejarse de la secta. Y como las clases no comenzarían hasta dos días después, eso le permitió a Wei Wuxian tener una noche de agradable descanso para terminar de recuperarse de sus heridas.
La segunda noche, bueno... Esa es una historia diferente.
Wei Wuxian, como el discípulo responsable que es, decide que su segunda noche dentro de la secta Lan debía cerrarse con broche de oro antes de comenzar con sus estudios. Y como las reglas de Gusu claramente dictan que el alcohol está prohibido... bueno, que es una pequeña jarrita pasada de contrabando. Así que se escapa de la residencia de los discípulos Jiang con la excusa de "dar un paseo para observar los alrededores" y, sin que nadie lo note, vuela rápidamente de vuelta a la ciudad para hacer una compra del licor que prontamente se convertiría en su favorito.
Todo sale perfecto. Consigue dos jarras de sonrisa del emperador y regresa con una sonrisa de satisfacción, listo para saborear su victoria en la tranquilidad de su habitación.
Solo hay un pequeño inconveniente... Gusu Lan había cerrado sus puertas.
¡¿Cómo que cerraron las puertas?!
Wei Wuxian mira de un lado a otro, esperando que hubiera un guardia nocturno al que pudiera convencer con su carisma (o con unas monedas al menos), pero no había ni un alma en la entrada. Después de unos minutos de deliberación, toma la única decisión lógica que encuentra... colarse.
Los muros de la secta Lan son altos, pero no lo suficiente como para detenerlo. Sube con facilidad, asegurando las jarra en su cinturón, y salta al otro lado con la gracia de un gato callejero.
La victoria resulta bastante breve. Porque, apenas se acomoda en uno de los techos de un pabellón para abrir su jarra de licor y disfrutar la vista nocturna, escucha una voz fría y cortante a su espalda.
—Está prohibido el ingreso después del toque de queda.
Wei Wuxian gira la cabeza y ahí está él, un discípulo de túnicas blancas impecables, una espada reluciente de color azul, el ceño fruncido y un rostro increíblemente hermoso, con una mirada tan intensa que de ser posible, habría congelado el infierno.
Espera, no, eso no estuvo bien. Wei Wuxian aparta ese ridículo pensamiento de su mente.
—¡Aiyoo!— sonríe relajando su postura, como si no lo acabaran de atrapar entrando por los muros de la secta. Hace un gesto con la jarra —Es la sonrisa del emperador ¿Si te doy una jarra, puedes hacer como que nunca me viste?
La respuesta por supuesto fue un —El alcohol está prohibido en los recesos de las nubes— seguido de un ataque con esa bonita espada.
Y así comenzó su primer enfrentamiento con quién después se enteraría que se llama Lan WangJi.
Fue breve pero intenso, con Wei Wuxian esquivando y provocando, mientras Lan WangJi atacaba con precisión, como si estuviera completamente indignado por su sola existencia. Al final, el licor terminó siendo destruido, Wei Wuxian quedó un poco desconcertado por eso pero lo más importante fue que logró escapar del enfurecido Lan y solo le quedaría esperar al día siguiente el posible castigo que le darían.
Wei Wuxian esperaba que lo arrastraran ante Lan Qiren, que lo hicieran limpiar pabellones o recitar algunas reglas hasta el amanecer, pero nada de eso ocurrió. Lan WangJi solo le dedicó una mirada fulminante cuando se volvieron a encontrar y nada más.
Extraño...
Ahora, sentado en la primera clase de la mañana, Wei Wuxian suspira pesadamente mientras observa a Lan Qiren de pie en el pabellón, recitando reglas con la entonación más monótona y aburrida del mundo.
Reglas.
Reglas.
Más reglas.
Si tuviera una moneda por cada vez que el gran Lan Xiansheng menciona la importancia de la disciplina, ya podría comprar una bodega entera de licor y aún le sobraría para comprar algunos dulces en el mercado.
Intenta resistir, pero después de lo que parecen tres vidas escuchando sobre la virtud, la moderación y la pureza del espíritu, su mente comienza a desvanecerse con sueño.
¿Qué tan malo sería si simplemente se echara una pequeña siesta en medio de la clase?
¡Oh! quizás podría buscar la forma de mandarle un mensaje a Nie Huaisang para que le consiguiera uno de esos libros de los que estaban hablando esta mañana. Sí, eso sería mucho más interesante.
La idea lo hace sonreír.
Y por supuesto, justo en ese momento, Lan Qiren deja de recitar reglas y lo mira fijamente.
Ah...
Wei Wuxian endereza la espalda y pone su mejor cara de "Estoy prestando atención, lo juro". Es demasiado temprano en la mañana para empezar con los problemas.
Pero, por otro lado...
—Wei Wuxian, ¿Qué reglas acabo de mencionar?
Wei Wuxian pestañea y su sonrisa se vuelve más afilada. ¿Eso es todo?
—La número tres: Moderación en todo momento. La número diecisiete: Pureza del espíritu como reflejo de la mente. La número veintitrés: No se debe actuar con arrogancia ni indulgencia. La número treinta y cuatro...
Recita las reglas con facilidad, como si realmente las hubiera estado escuchando.
Lan Qiren lo observa con su típica expresión de severidad, pero al final le asiente en aprobación.
—Puedes sentarte.
Wei Wuxian lo hace de inmediato con un suspiro de alivio y se recuesta nuevamente en la mesa. Justo cuando pensaba que iba a tener que soportar otro par de horas de discursos aburridos, algo se desliza sobre su escritorio.
Un pergamino.
Wei Wuxian levanta la cabeza y lo observa confundido, pero antes de que pueda preguntar qué es, Lan Qiren también deja varias hojas limpias a su lado y se aleja sin una sola explicación.
Parpadea.
Toma el pergamino, lo desenrolla y...
¿Qué carajo...?
No son más reglas. Ni algún tipo de castigo.
Son... ¿Instrucciones para hacer figuras de papel?
Wei Wuxian vuelve a mirar hacia Lan Qiren, pero el anciano ya está retomando la clase como si nada hubiera pasado.
¿Qué significa esto? ¿Es una prueba? ¿Un reto oculto de la secta Lan?
Observa las ilustraciones en el pergamino. Hay tres figuras: una grulla, un conejo y un koi. Parece sencillo.
Claro que sí.
Bueno, a fin de cuentas no tiene nada más que hacer así que toma la primera hoja y sigue las instrucciones, comenzando con la grulla. Pliega, dobla, intenta alinear los bordes... y pronto tiene en sus manos algo que definitivamente no es una grulla de alas extendidas. Más bien parece un pedazo de papel arrugado con intenciones violentas.
Wei Wuxian frunce el ceño, lo deja de lado y toma otra hoja.
Bien, el conejo. Esto debe ser más fácil.
Se concentra, siguiendo cada paso con más precisión. Dobla con más paciencia, presiona los pliegues con cuidado y, después de unos minutos, levanta su creación.
Sí, esto definitivamente es un conejo.
O al menos, si lo miras con los ojos entrecerrados y con la luz adecuada.
Satisfecho, toma la última hoja y repite el proceso con el koi. Esta vez, el resultado es más decente.
Sin que se de cuenta, la clase ha terminado.
Los discípulos comienzan a levantarse, guardando sus cosas y murmurando entre ellos, pero Wei Wuxian sigue inclinado sobre su mesa, concentrado en organizar los pliegues del papel.
—¿Ya terminaste de perder el tiempo, idiota?— la voz de Jiang Wanyin lo saca de su trance —Tenemos que irnos, la clase terminó.
Wei Wuxian parpadea confundido y levanta la vista.
Oh.
Efectivamente, los discípulos ya están recogiendo sus cosas y saliendo del pabellón.
Nie Huaisang lo observa con una sonrisa divertida, su abanico se extiende cubriendo la mitad de su rostro mientras mira las figuras de papel con curiosidad.
—Wei-xiong, ¿Que es todo eso que estabas haciendo?— comenta con genuina curiosidad viendo los pequeños animalitos de papel.
Wei Wuxian mira las figuras en su escritorio. No sabe cómo ni cuándo, pero al parecer realmente se sumergió en la tarea.
Finalmente recoge la figura del conejo y el koi con cuidado, (Y oculta su patético intento de grulla dentro de su túnica antes de ponerse de pie)... bueno, mejor que nadie vea eso.
Sus amigos se quedan en la entrada y lo observan cuando, en lugar de dirigirse a la salida con ellos, camina hacia el frente del pabellón.
Lan Qiren está recogiendo algunos pergaminos cuando Wei Wuxian se detiene frente a él y extiende las dos figuras.
—Lan Xiansheng— dice con una inclinación respetuosa mientras le tiende las figuras.
Lan Qiren levanta la vista, mirándolo con su severa expresión habitual antes de bajar la mirada a los pequeños animales de papel en sus manos.
Por un momento, no dice nada. Luego, toma las figuras con calma. La minúscula sonrisa que curva sus labios es casi imperceptible, pero está ahí, y cuando levanta la mirada hacia Wei Wuxian, le dedica un simple —Bien hecho.
Luego, sin más, se da la vuelta y se marcha con la misma compostura de siempre.
Wei Wuxian se queda viéndolo alejarse, sintiendo una calidez inesperada en su pecho. No es que le importen las aprobaciones ajenas... o eso le gusta creer. Pero hay algo en la manera en que Lan Qiren guardó las figuras con tanto cuidado que lo deja con una extraña sensación en el pecho.
El maestro Lan es en realidad bastante interesante... Aunque un poco extraño.
Un movimiento en su visión periférica lo saca de sus pensamientos y al levantar la mirada, se encuentra con los penetrantes ojos ámbar de Lan WangJi, que parece haber estado observando la escena en silencio. Sus ojos dorados son impenetrables, pero antes de marcharse, asiente ligeramente en su dirección.
Wei Wuxian sonríe con naturalidad y levanta una mano en un gesto amistoso de despedida, sin esperar realmente una respuesta.
Lan WangJi se da la vuelta sin decir nada, pero por alguna razón, Wei Wuxian sigue sonriendo el resto del día... Por una vez, con sinceridad.
Si esto fue solo su primer día, ¿Que le espera en los demás?
...
Esa noche, cuando las luces del pabellón ya se habían apagado y la mayoría de los discípulos dormían, Wei Wuxian permaneció despierto, recostado sobre su cama con los brazos cruzados detrás de la cabeza. Miraba el techo en silencio, su mente todavía dando vueltas en los eventos del día.
La aprobación de Lan Qiren, por mínima que fuera, le había dejado una sensación extraña. Pero el recuerdo de Jiang Cheng mirándolo con el ceño fruncido, con los labios apretados en esa expresión de fastidio que Wei Wuxian conoce tan bien, le hace suspirar.
—Deja de jugar en clase —le había espetado Jiang Cheng horas atrás, cruzándose de brazos mientras salían juntos del pabellón—. ¿Por qué siempre tienes que hacer el ridículo? ¡Nos haces quedar en vergüenza!
—No estaba jugando, A-Cheng —había intentado defenderse Wei Wuxian, con una sonrisa que solo consiguió irritar más a su hermano —Estaba... siguiendo instrucciones.
—Instrucciones para hacer tonterías con papel, claro— replica Jiang Cheng con escepticismo—. ¿Eso crees? ¿Tengo que recordarte que estamos aquí para aprender?
Wei Wuxian no había respondido a eso. Se limitó a encogerse de hombros con ligereza, como si las palabras de Jiang Cheng no le afectaran, pero algo dentro de él se encogió un poco.
Ahora, bajo la oscuridad de la habitación, suelta un suspiro bajo y se gira sobre su costado. En lugar de permitir que las palabras de Jiang Cheng lo molestaran más de lo necesario, saca algunas hojas de papel que había guardado en su túnica y con movimientos pacientes, comienza a doblarlas de nuevo.
Doblar, plegar y alinear los bordes.
La primera vez, como era de esperarse, termina con un desastre entre sus manos. Pero en lugar de desistir, lo intenta de nuevo.
Doblar, doblar y presionar con más cuidado.
Poco a poco, su creación fue tomando forma. Y finalmente, cuando alza la pequeña figura entre sus manos, una sonrisa satisfecha curva sus labios.
Una grulla... Una verdadera grulla de alas extendidas.
Sintiéndose extrañamente satisfecho, cierra los ojos y vierte un poco de su Qi en la figura de papel. Al instante, la diminuta grulla cobra vida frente a él, moviendo sus alas de forma casi natural antes de elevarse en el aire con movimientos ligeros. Wei Wuxian la observa mientras flota en la oscuridad de la habitación, elevándose hasta el techo, girando y planeando suavemente, como si realmente supiera lo que está haciendo.
Se recuesta nuevamente sobre la almohada, con los brazos detrás de la cabeza, observando el vuelo silencioso de la figurita de papel. Sus pensamientos se aquietan mientras la mira moverse libremente, tan ligera como el aire mismo.
Y así, sin darse cuenta, el sueño lo alcanza, envolviéndolo en una tranquilidad que rara vez siente.
La pequeña grulla de papel sigue danzando en el aire hasta que finalmente, con un último y suave planeo, desciende y se posa con cuidado junto a él.
Encontrando también su descanso.
...
El día siguiente es, a decir verdad, una verdadera tortura. Incluso Jin Zixuan se agitaba en su asiento después de la segunda hora, y está bastante seguro de que Huaisang está dormido con los ojos abiertos.
Una vez más, es Lan WangJi el único capaz de mantener la compostura todo el tiempo, y Wei Wuxian se maravillaría de eso, de no ser porque hoy tiene una nueva tarea bastante interesante que Lan Xiansheng le ha recomendado desarrollar.
Sabe que es al único que se le ha encomendado algo diferente porque puede ver a más de uno de sus compañeros a menos de un parpadeo de dormirse. El podría ser uno de ellos de no ser porque este problema no deja de vibrar dentro de su cabeza mientras repasa una y otra vez las indicaciones.
"Durante varias noches consecutivas, los habitantes de una ciudad comercial reportan la desaparición de personas en las inmediaciones de una zona transitada. No se han encontrado cuerpos ni restos físicos. Las víctimas no presentan vínculos entre sí y los incidentes ocurren en cercanía a una extensa zona de agua."
"No se han encontrado ninguno de los cuerpos de las víctimas desaparecidas, no hay rastros evidentes de lucha después del momento de la desaparición y no hay energía residual en la superficie del área afectada."
"Los testigos reportan sonidos similares a un arrastre húmedo, acompañados de una presión en el aire y una considerable disminución de presas en las zonas de pesca. Algunos reportan haber visto ondulaciones inexplicables en superficies cercanas a la orilla."
"Se le solicita al discípulo identificar:
La naturaleza del fenómeno.
El tipo de entidad o formación involucrada.
El motivo por el cual los cuerpos no son recuperados.
Y por último, el método adecuado para neutralizar la amenaza, minimizando daños colaterales y pérdidas humanas."
"Justifique cada conclusión con fundamentos teóricos."
Wei Wuxian se detiene allí y vuelve a repasar una vez más la información. Cree que podría haber un patrón identificable en las descripciones reportadas por la gente de la ciudad pero si es lo que tiene en mente, tendría que ser una caza de muy alta categoría.
Puede notar que los detalles son importantes. No aparecen cadáveres, no hay restos flotando ni arrastrados y la energía no está presente en la superficie.
Esto no es un yao terrestre ni aéreo. El entorno mismo está involucrado. Lo más probable es que dependa de condiciones específicas del entorno además de que se sitúa en una ciudad comercial donde la gente transita todo el tiempo y que incluye como actividad la pesca dentro de su territorio.
Eso significa que es alimentada por una acumulación prolongada, cuya manifestación depende de un medio que permite ocultar, absorber y contener.
El entorno no es solo el escenario en sí, es el mecanismo. El origen del problema se encuentra en el agua y según los reportes, no es solo una pequeña cantidad de muertes que corresponda a gente que se cae y ahoga en el agua ocasionalmente. No, las víctimas son arrastradas intencionalmente y dependiendo de la extensión y cantidad de tiempo que esta cosa pueda haber pasado alimentándose, podría ser algo más complejo que unos simples ghouls acuáticos.
Wei Wuxian lo sabría porque cazar ghouls de agua es una de sus actividades favoritas en Yunmeng.
Entonces esto es algo más grande, probablemente ¿Un abismo?
Y si es un abismo ¿Como se puede combatir? Un abismo de agua no es una entidad única, sino un sistema compuesto.
Los abismos acuáticos se forman por la acumulación prolongada de resentimiento en un entorno que permite contención, reciclaje y amplificación de la energía yin contaminada. A diferencia de un yao individual, el abismo no posee un núcleo único y estable, sino múltiples focos de resentimiento interconectados entre sí.
En su interior, el resentimiento no se mantiene homogéneo, se organiza en capas, alimentadas por las emociones finales de las víctimas ahogadas, que con el tiempo degeneran en demonios de agua incompletos, carentes de identidad plena pero unidos por una conciencia colectiva.
Atacar el abismo en su totalidad implica enfrentar la suma total del resentimiento acumulado, la presión espiritual del entorno, y la reacción defensiva de todos los demonios vinculados al sistema al mismo tiempo.
Wei Wuxian cree haber leído en algún momento las teorías que giran en torno a cómo combatir un abismo, aprendidas en la práctica durante las contadas ocasiones a lo largo de la historia en las que ha aparecido uno.
Según estas teorías ¿La ciudad debería vaciar el lago y esperar que simplemente el resentimiento se seque debido a su incapacidad de moverse en tierra?
Esa no es una buena solución, además de que es un enfoque ineficiente y peligroso. ¿Por qué qué pasa con la gente de la ciudad? ¿Qué pasa con las personas que dependen de la pesca en estos lugares?
Wei Wuxian frunce el ceño ante este problema. La gente del común no puede simplemente sentarse y esperar algunas décadas a que este abismo se seque. Se necesitaría una acción mejor planteada, una que tenga en cuenta el bienestar de los ciudadanos.
Lo que lo lleva a plantear una hipótesis...
Wei Wuxian levanta la vista de los papeles y se enfoca en el frente del aula donde Lan Xiansheng está golpeando a Nie Huaisang con uno de sus pergaminos en la cabeza.
—¡Presta atención!— gruñe el anciano —¿No te da vergüenza? Eres un heredero de secta, compórtate como tal.
—Lo siento, Lan Xiansheng.— gime Nie Huaisang lastimeramente, sobando su cabeza.
Wei Wuxian suelta una risita. De no ser por este ejercicio, ese golpe seguro habría estado dirigido a él.
El anciano se vuelve para mirarlo y lo atrapa en medio de su risa. Wei Wuxian agacha la cabeza a punto de disculparse pero el hombre solo niega con la cabeza antes de volver al frente de la clase.
Wei Wuxian lo mira un poco perplejo. Lan Xiansheng de hecho parecía bastante suave, no como si quisiera regañarlo.
Regresa su atención hacia las hojas. Este ejercicio es bastante complicado pero... Es el tipo de ejercicio con el que Wei Wuxian se siente cómodo trabajando. Le gustan las alternativas y múltiples rutas que le invita a plantear. Es un verdadero desafío.
¿Esa era la intención del anciano? ¿Quiere que proponga una nueva ruta a seguir?
Al finalizar la clase, se acerca a su maestro mientras las demás personas recogen sus cosas y abandonan lentamente el pabellón.
—Lan Xiansheng.
—Mhn— Lan Qiren está organizando los pergaminos en su escritorio y solo se detiene cuando lo escucha.
—Estuve analizando el ejercicio pero no puedo tener una solución lista en este momento— explica lentamente. Cuando no parece que el anciano vaya a regañarlo por esto, agrega —¿Podría darme hasta mañana para organizar mis ideas, maestro?
Lan Qiren frunce el ceño y se vuelve para mirarlo.
—¿Crees poder tener una solución el día de mañana?
—¡Por supuesto!— Wei Wuxian le sonríe con entusiasmo —Siempre me han gustado este tipo de desafíos así que quiero dedicarle un poco más de tiempo para hacerlo bien.
Lan Qiren se incorpora de su escritorio cargando sus pergaminos con él.
—¿Sabes a qué tipo de situación se refiere el ejercicio?— pregunta el anciano.
—Umm, la verdad es que leí varias veces las instrucciones y siempre llego a la misma conclusión— se lleva un dedo a la barbilla —Estoy un 90% seguro de que se trata de un abismo transmitido por el agua, aunque podría volver a repasar la información para no dejar ningún detalle sin analizar.
Lan Xiansheng asiente.
—Y teniendo en cuenta que es un abismo acuático, ¿Todavía crees tener una solución en tan solo una noche?
—Bueno...— Wei Wuxian se sonroja. Está inquieto, moviéndose de un lado a otro mientras camina al lado de su maestro pero hace su mejor esfuerzo en controlarse —No tengo ninguna solución aún, pero creo que podría tener una posible teoría que me gustaría poner en práctica y para eso necesitaré algo de tiempo... para aterrizar la idea — sonríe —Quiero pensarlo bien primero y tratar de descubrirlo, si puedo.
Escucha un sonido desde arriba. Wei Wuxian levanta la mirada para observar a su maestro.
Si no lo supiera mejor, creería que Lan Xiansheng realmente acaba de soltar un bufido. Él hombre está mirando al frente, pero Wei Wuxian cree ver los rastros de una sonrisa contenida.
Esto lo sorprende aún más.
—Realmente eres como tu madre— comenta el maestro, negando con la cabeza.
Los ojos de Wei Wuxian se abren de par en par.
—¿El gran maestro conocía a mí madre?— pregunta en un hilo de voz.
—¡Por supuesto que la conocía!— está vez el bufido es más claro. Wei Wuxian no puede creer que su maestro esté haciendo sonidos tan poco dignos.
Realmente se reiría de eso pero no puede dejar de pensar.
—¿Cómo conocía el maestro a mí madre?— no se resiste a preguntar.
Lan Xiansheng se detiene para mirarlo y está vez su ceño fruncido es el más profundo que le ha visto hasta ahora —¿Cómo es posible que no lo sepas? ¿Acaso Jiang Fengmian no te dijo nada de ella?
Wei Wuxian inclina la cabeza.
—A Jiang Shushu no le gusta hablar de mis padres— Y la señora Yu nunca tuvo nada amable qué decir de su madre. No dice.
Le sorprendería si hubiera un solo habitante en el muelle del loto que no la hubiera escuchado decir todo tipo de comentarios mordaces. No es un recuerdo agradable en su cabeza, haber crecido escuchando que tu madre es lo que la señora Yu decía de ella.
Recuerda estar en los muelles, recuerda haber intentado acallar los gritos provenientes del salón principal. Recuerda apretar las manos en sus orejas con fuerza, a hundir su cuerpo en el agua donde los gritos no podían alcanzarlo hasta que el ardor en sus pulmones fue más fuerte y se vió obligado a regresar a la superficie. Nunca entendió del todo por qué se esforzó tanto en volver a la superficie si era más sencillo simplemente permanecer en el agua. Dejar que sus pulmones se llenaran de líquido y permitirse descansar.
Pero nunca lo hizo. Al final, siempre regresó a la superficie.
Pronto aprendió a reír más, a hablar más rápido, a ocupar el espacio antes de que ese vacío pudiera alcanzarlo...
Nunca dejó de escucharla, pero al final tuvo que acostumbrarse por supuesto, aunque eso no lo hizo menos doloroso.
Su semblante decae y tiene que obligarse a hacer a un lado esos pensamientos para evitar que se le note.
—¡Eso es inaudito!— exclama el anciano sobresaltándolo —¿Qué excusa podría tener para no contarte sobre sus vidas? ¿Cómo puede llamarse a sí mismo su amigo y no hacer lo mínimo por su protegido? ¿Qué clase de irresponsabilidad es esa? es realmente despreciable...
Wei Wuxian cierra la boca de golpe. Nunca había oído al gran maestro hablar mal de otra persona, en realidad... Nunca había oído a nadie enojarse tanto en su nombre. Siente un extraño cosquilleo en el pecho y algo debe de notarse en su rostro, porque el anciano le pone una mano en la cabeza.
—Termina el trabajo que se te ha encomendado y este anciano rectificará el error cometido por tus mayores.
Los ojos de Wei Wuxian se iluminan —¿Lan Xiansheng va a hablarme de mis padres?
—Por supuesto— resopla de nuevo el anciano y Wei Wuxian tiene que contener la sonrisa que le produce verlo así —No conozco todos los detalles de su vida pero tu madre fue estudiante aquí en Gusu al igual que tu padre, estoy seguro que así fue como se conocieron...
Se detiene para mirarlo fijamente. Wei Wuxian le devuelve la mirada parpadeando confundido ante el cambio de expresión.
—Wei Wuxian.
—¿Uh, sí maestro?
—¿Puedo encargarte una tarea?
¿Le está preguntando? Wei Wuxian lo mira sorprendido.
—Claro, Lan Xiansheng. Haré lo que me pida— Responde un poco dudoso.
Lan Qiren asiente con la cabeza y se acaricia la barba unos segundos.
—WangJi se encuentra ahora mismo en la biblioteca— comienza —Se le ha encargado la tarea de transcribir algunos textos delicados de nuestras colecciones tradicionales de la biblioteca, me gustaría que le ayudaras en esa tarea.
La sonrisa de Wei Wuxian florece en su rostro.
—¿Puedes hacerlo independiente de lo que ya se te ha encomendado?
—¡Por supuesto que sí maestro!— exclama con entusiasmo.
—¡Baja la voz, muchacho! Gritar está prohibido— El anciano lo regaña con severidad pero su mirada rápidamente se suaviza y le da otra palmadita en la cabeza —Puedes irte ahora, mañana me contarás como concluye el ejercicio y acordaremos un momento para que pueda hablarte de tus padres.
—¡Sí, maestro!— Dice Wei Wuxian con alegría y echa a correr por el camino. Cree escuchar la voz de Lan Xiansheng decir algo como "Correr también está prohibido" pero no lo dice con fuerza, entonces Wei Wuxian continúa corriendo.
¡Lan Xiansheng es genial!
El pensamiento escapa de su cabeza antes de perderse en el camino a la biblioteca.
...
—¡WangJi-Xiong!
Lan WangJi ya estaba en la biblioteca copiando lo que parecían ser algunos libros bastante antiguos, los que no solo se ven viejos, sino que tampoco cree que estén disponibles para la mayoría en la biblioteca de la secta Lan.
Wei Wuxian se detiene un momento.
¿El maestro Lan realmente quiere que se involucre en una tarea tan importante?
Se sienta con facilidad en la mesa de centro frente a Lan WangJi y lo observa un momento trabajar. El otro ni siquiera le dedica una mirada concentrado en su tarea. Sus pinceladas son lentas y firmes, su escritura es pulcra y a la vez claramente enérgica.
—¡Esos son unos caracteres muy bonitos!— Wei Wuxian no puede evitar elogiarlo con sinceridad —Eres claramente de un nivel superior.
Lan WangJi se mantiene indiferente ante sus palabras. Wei Wuxian suspira, rara vez mantiene su boca cerrada por un periodo de tiempo largo, así que no va a perder el tiempo aquí y simplemente sentarse en silencio frente a una persona tan seria por horas y horas al día durante quien sabe cuanto tiempo más.
Así que no puede evitar inclinar levemente su cuerpo hacia adelante.
—WangJi-Xiong.
Lan WangJi permanece inmóvil.
—WangJi.
Parece como si no hubiera escuchado nada.
—Lan WangJi— Wei Wuxian hace un puchero —¡Lan Zhan!
Lan WangJi finalmente deja de escribir y lo observa con una mirada fría. Wei Wuxian se mueve hacia atrás y levanta sus manos en un gesto defensivo.
—No me mires así. Solo te llamé por tu nombre porque no me contestabas cuando te llamé WangJi. Si estás molesto conmigo, también puedes llamarme por mi nombre— le sonríe —Soy Wei Ying.
Sabe que Lan WangJi lo sabe pero eso no le impide molestarlo.
Lan WangJi ni siquiera tiene la decencia de contestar y en su lugar regresa la mirada hacia el libro. Wei Wuxian vuelve a hacer pucheros pero rápidamente se resigna y extiende la mano para tomar uno de los libros y comenzar a trabajar. Lan WangJi lo detiene antes de que pueda lograrlo.
—Estos libros son de uso exclusivo de la secta Lan. No son para invitados.
Al ver que por fin logró hacer que el otro empezara a hablar, posiciona sus brazos sobre el escritorio en una postura bastante inaceptable y pregunta con un tono serio —Lan Zhan ¿Tú... realmente me odias tanto?
Lan WangJi mira hacia abajo una vez más, sus pestañas emiten una leve sombra sobre sus mejillas de jade.
—¡Hey!, no seas así, ignorándome otra vez cuando estoy aquí para ayudar — Wei Wuxian se explica —Que sepas que estoy aquí por petición de tu Shufu. Él muy amablemente me pidió que viniera a ayudarte en tu tarea.
Lan WangJi ni siquiera levanta sus ojos —Mentir está prohibido.
—¿Ni siquiera vas a mirarme? Está bien. Pero ¡Lo juro! No es una mentira, Lan Xiansheng me pidió que te ayudara a copiar los libros.
Lan WangJi hace a un lado su pincel mientras se detiene a observarlo detenidamente y con cada segundo que pasa su ceño frunce un poco más.
—Shufu... ¿Te lo pidió?— repite, en lo que parece ser incredulidad.
—¡Lo juro!— dice, levantando tres dedos hacia el cielo.
En ese momento, Lan WangJi cierra sus ojos y deja salir un débil suspiro. Cuando los abre de nuevo, una expresión tranquila ha vuelto a su rostro. Toma uno de los libros y se lo entrega para después retomar nuevamente su pincel, como si nada hubiera pasado antes.
Wei Wuxian se traga la sonrisa victoriosa que amenaza con salir de sus labios y recibe el libro.
Es una colección antigua sobre partituras de batalla y con solo sostenerlo, Wei Wuxian cree que podría deshacerse en sus manos. Rápidamente empieza la tarea pero con solo completar tres líneas escritas se detiene.
Su mirada se desvía desde su escrito, hacia la pulcra caligrafía de Lan WangJi.
¿Por qué Lan Xiansheng le pidió que ayudara en esta tarea si ya conocía lo desastrosa que es en realidad su letra?
Eso no tiene ningún sentido y no es que Lan Xiansheng no lo supiera, de eso está seguro. Ha entregado suficientes ensayos a lo largo de su estancia en Gusu como para no notar el tipo de caligrafía con el que fueron escritos.
Se vuelve hacia la persona frente a él.
—Lan Zhan, ¿Por qué te encomendaron esta tarea?— No cree que sea algún tipo de castigo. Hasta donde tiene entendido, Lan WangJi es el estudiante perfecto de la secta. Está seguro de haber escuchado algo por el estilo de parte de Nie Huaisang.
Lan WangJi hace otra pausa en su escritura y se vuelve para mirarlo —Estos libros son preciados para la secta y debido a su antigüedad es difícil manipularlos. La intención de transcribirlos es preservar su contenido antes de que sea imposible comprobar los textos en el futuro— recita Lan WangJi y eso es lo máximo que Wei Wuxian le ha escuchado decir en toda su estancia aquí.
El semblante de Wei Wuxian se ilumina —¡Lan Zhan, eso es!
Lan WangJi lo mira sin comprender.
—Puedo crear un talismán que restaure la estructura del libro para que deje de desmoronarse.— explica con entusiasmo, ya tomando una hoja en blanco y comenzando a garabatear en ella —Si la idea de transcribir los libros es impedir que el conocimiento se pierda cuando estos están muy viejos, una solución simple sería detener este envejecimiento o si se puede restaurar directamente el libro sería mucho mejor que simplemente perder tiempo copiándolos.
Lan WangJi se inclina sobre la mesa observándolo trazar con vehemencia sobre el papel.
—¿Puedes crear algo así?— pregunta Lan WangJi lentamente.
—¡Por supuesto!— Wei Wuxian le contesta sin apartar la mirada del papel —Estoy seguro de que puedo hacer un talismán que cumpla con lo que se necesita, los talismanes son mi especialidad asi que soy el mejor para esta tarea, dejamelo a mi.
Lan WangJi ladea la cabeza mirándolo. Wei Wuxian le devuelve la mirada con una sonrisa. Ambos se quedan unos segundos mirándose antes de que Lan WangJi aparte la mirada y regrese a su tarea.
Wei Wuxian hace un puchero por la falta de confianza que interpreta por parte del otro pero luego, Lan WangJi murmura un "Mn" silencioso y continúa con su trabajo.
La sonrisa que llena su rostro es resplandeciente y decide que tiene que completar este talismán sí o sí para no decepcionarlo.
...
—¡Lan Xiansheng, Lan Xiansheng!— Wei Wuxian se acerca prácticamente dando saltitos frente al puesto del maestro.
—Volumen, Wei Wuxian, baja el volumen— el anciano le dirige una mirada aunque no parece particularmente estricto.
—Si, Lan Xiansheng— responde aunque su volumen no baja tanto como se esperaría —Quería decirle que no logré terminar el ejercicio pero es solo porque estuve trabajando en otra cosa con Lan Zhan y luego me encontré con algunos obstáculos, pero Lan Zhan me ayudó a resolver mis dudas y creo que ahora lo tengo pero debería probarlo primero ¡Y para eso necesito irme con Lan Zhan de nuevo a la biblioteca!
Su tono vuelve a recuperar el volumen que había bajado antes, pero el anciano en ningún momento lo interrumpe por lo que Wei Wuxian continúa con su discurso hasta que literalmente le falta el aire. Solo en ese momento el anciano se aclara la garganta.
—Puedes tomarte el tiempo que necesites y terminar el ejercicio cuando encuentres el momento.
—¡Le prometo que no he abandonado su proyecto maestro!— Wei Wuxian se apresura a decir —En realidad lo he estado pensando mucho también, y espero llegar a una solución que sea beneficiosa para ambas partes.
—¿Ambas partes?— pregunta el anciano.
—¡Si, por supuesto!— responde con entusiasmo —Lo estuve pensando mucho y en lugar de un único enfrentamiento directo, el abismo debería ser forzado a dividir su resentimiento, lo que debería derivar en una pérdida de presión interna y exponerse gradualmente.
El anciano frunce el ceño.
—Explica tu teoría.
Wei Wuxian asiente y saca uno de sus borradores con anotaciones.
—Entonces, un abismo es una acumulación de resentimiento que se ha concentrado durante mucho tiempo y fortalecido en esa misma medida de tiempo pero, si el resentimiento puede unirse, ¿No significa eso que quizás también pueda ser inducido a dividirse?
—¿Dividirse?
—¡Si!— exclama, levantando la voz —Pensé que quizás pueda crear un talismán de atracción o algo así, no diseñado para limpiar la energía, sino para atraerla y concentrarla en un punto específico que yo mismo determine.
—¿Por qué descartaste la idea de secarlo?
Por supuesto que Lan Xiansheng preguntaría eso. Es el enfoque tradicional, pero un abismo no tiene nada de tradicional y por lo tanto no debería tratarse como tal.
—¡Porque eso llevaría mucho tiempo! Y aunque esto es teórico, si pasara en la vida real, ¿Se supone que deberíamos dejar a toda una ciudad sin su principal fuente de sustento?
El anciano lo mira consternado pero Wei Wuxian no puede permitirse dudar.
—Piénselo bien, maestro , los ghouls de agua más jóvenes conservan mayor sensibilidad emocional: miedo, confusión y apego a la superficie. Este resentimiento no está completamente integrado al cuerpo principal del abismo.— comienza a señalar los garabatos en su borrador de papel —Si se introduce un estímulo que emita una frecuencia similar, prometa una salida, y simule una "presencia viva", el resentimiento tenderá a migrar espontáneamente hacia el punto de atracción y si ponemos diferentes puntos de atracción en diferentes lugares podríamos exorcizarlos individualmente, purificarlos o guiarlos al descanso de una manera más controlada pero con un impacto mucho más efectivo que dejarlo secar durante décadas.
—¿Y cómo sería un talismán así?— pregunta de nuevo el hombre.
Wei Wuxian le sonríe —Es lo que estoy tratando de descubrir, maestro.
Continúa dando saltitos impacientes en su lugar. Observa de lejos a Lan WangJi que ya se aleja del pabellón de clase.
¡Ni siquiera lo notó cuando salió!
Regresa su mirada hacia Lan Xiansheng y lo encuentra mirando en la misma dirección por donde se fue Lan WangJi.
—¿WangJi te está ayudando?
—Umm si, bueno, le hice muchas preguntas y él las respondió todas.
El anciano se queda en silencio un momento.
—Ustedes... ¿Ahora son amigos?
Wei Wuxian parpadea ante eso.
—Emmm... ¿Quizás?— responde con un poco de duda —Al menos cuando le pregunté si me odiaba no me contestó ¿Eso significa algo positivo?
El maestro inclina la cabeza y sonríe levemente en aprobación, aunque Wei Wuxian no tiene idea de por qué.
—Entiendo que hablar con mi sobrino puede no ser una tarea fácil pero te garantizo que es una buena persona, te pido por favor que no te rindas con él.
¿Rendirse? ¿Qué significa eso?
—Bueno, Lan Zhan me agrada— murmura con algo de vergüenza aunque de nuevo no sabe por qué —Espero que podamos ser amigos.
Parece que es lo correcto para decir porque el maestro Lan se muestra menos rígido.
—Mhn. Puedes venir mañana al finalizar la tarde para hablar sobre esta teoría tuya— se despide de él —Y también podemos hablar de tus padres como lo prometí.
—Se lo agradezco mucho, Lan Xiansheng.
Al salir de la clase, se encuentra con Nie Huaisang y Jiang Wanyin esperándolo en la entrada.
—¿Ya acabaste con tus estupideces?— lo recibe Jiang Wanyin con brusquedad.
Wei Wuxian pone los ojos en blanco.
—¿Vieron hacia donde se fue Lan Zhan?— pregunta en su lugar mientras observa a su alrededor.
Jiang Wanyin frunce el ceño —¿Vas a seguirlo otra vez? ¿No tienes suficiente con actuar como un idiota frente al gran maestro Lan?
—¿De qué estás hablando ahora?
—¿De qué estoy hablando? No crees que he notado como te la pasas de aquí para allá haciendo tonterías y saltando frente al maestro con esas ridiculeces que haces— le gruñe el Jiang —¿Siempre tienes que estar llamando la atención?
Wei Wuxian resiste el impulso de burlarse.
¿Algún día cambiará su discurso?
—¡Aiyoo! Jiang Cheng— suspira —No estoy llamando la atención. El maestro Lan me ha encomendado algunas tareas y simplemente estaba poniéndome al día.
—No sabía que te habían castigado— murmura Nie Huaisang mirándolo —Creía que no te habías metido en ningún problema desde que llegaste aquí.
—¡No es un castigo!— refunfuña. Los castigos nunca se sienten bien al hacerlos, esto por el contrario es bastante divertido.
—Si no es un castigo ¿Por qué carajo sigues haciéndolo?
Respira con frustración y se pasa una mano por el rostro.
—¿Sabes que? No tengo tiempo para esto— dice comenzando a darse la vuelta —Necesito encontrar a Lan Zhan si quiero terminar ese talismán.
—¿Molestas al segundo maestro Lan por otra de tus tonterías? ¿Cuando vas a aprender a comportarte? No tienes suficiente con hartar a mi madre con esas ideas tontas, ahora quieres que la secta Lan nos tache de idiotas por tus Ideas disparatadas.
Wei Wuxian ya no puede quedarse quieto. Sus piernas necesitan moverse o sus manos van a enredarse en su cabello y arrancárselo.
—¡Wei Wuxian!
Apenas logra escuchar el grito distante de Jiang Cheng en medio de su carrera.
Ya no quiere escucharlo, no quiere oír lo que tiene que decir, lo que siempre tiene que decir.
Siempre
Siempre
Siempre...
¡No está jugando, sí!
Esto es... Importante. Le gusta lo que hace, le gustan los talismanes, le gustan los ejercicios que le pone el maestro Lan, aunque sean ridículos a veces y un poco entrañables.
Pero es relajante y le gusta como lo hace sentir.
¡Mierda! Está... Llorando. ¿Por qué carajo tiene que llorar ahora?
Se detiene en medio de su carrera y usa su manga para frotarse decididamente la cara con ella. Le arde un poco pero no quiere que nadie lo vea. No quiere sentirse así, no quiere más de esto, no quiere...
—¿Wei Ying?
Wei Wuxian se pone rígido de inmediato.
Mierda, mierda mierda...
—¡Lan Zhan!— se da la vuelta y le dedica una radiante sonrisa. —Estaba justo... Umm bueno, iba a buscarte.
Lan WangJi le devuelve la mirada con un ceño fruncido —¿Estás bien?
¡Carajo!
—¡Por supuesto! ¿Por qué no lo estaría?
Lan WangJi sigue mirándolo con el ceño fruncido.
Wei Wuxian considera irse. Cruzar el campo como un rayo y escapar hacia la maleza. Pero este no es su hogar, y morir en el bosque sería contraproducente para la secta en cuanto se enteraran.
—¿Es tan obvio?— Wei Wuxian intenta ocultar su rostro.
Lan WangJi se acerca a él —Mn— murmura y le entrega un pañuelo.
A Wei Wuxian le gustaría reírse del gesto pero las lágrimas no dejan de salir.
—Lo siento— murmura tomando el pañuelo. —Se que las muestras excesivas de emociones están contra las reglas.
—¿Desde cuando Wei Ying sigue las reglas?
Bueno, eso definitivamente lo hace sonreír.
—Tienes razón, no sería yo si lo hiciera.— termina de limpiarse las lágrimas —¿Er-Gege va a castigarme por esto?
—¡Ridículo!
Esta vez lo hacer reír de verdad y se ríe sin contemplación hasta que sus ojos vuelven a lagrimear por una razón completamente diferente. Es refrescante.
—Eres muy gracioso, Lan Zhan— murmura suavizando su voz —¿Alguna vez te lo han dicho?
Lan WangJi niega con la cabeza pero su semblante ahora se ve más tranquilo.
—Y si que te estaba buscando— comienza de nuevo antes de que Lan WangJi pueda decir algo más —Creo que tengo una versión funcional del talismán — le sonríe —¿Te gustaría probarlo conmigo?
La expresión de Lan WangJi no cambia mucho, solo se vuelve más intensa. Wei Wuxian se remueve un poco inquieto en su lugar hasta que Lan WangJi finalmente asiente.
—Mn— murmura y comienza a caminar en dirección a la biblioteca.
Wei Wuxian sonríe y se apresura a seguirlo —Ah, ummm Lan Zhan... manche un poco tu pañuelo pero prometo devolverlo limpio mañana.
—Wei Ying puede conservarlo— Lan WangJi no lo mira mientras sigue caminando pero Wei Wuxian puede ver un indicio de unas orejas ligeramente rosadas.
¡Adorable!
Su mirada baja una vez más hacia el pañuelo y pasa uno de sus dedos por el pequeño bordado de un conejito que tiene en un extremo. Reprime una sonrisa aunque no cree que lo esté logrando muy bien.
Levanta la cabeza y se dispone a seguir al Lan por el camino hacia la biblioteca.
...
Al día siguiente cuando Wei Wuxian se acerca al Yashi, tiene que detenerse cuando escucha un sonido claro, proveniente del interior.
Wei Wuxian contiene el aliento. Es música... Alguien está tocando una canción. Al principio, hermosa, delicada y optimista pero luego se sumerge en algo más profundo, oscuro y triste que se desvanece en algo lento y anhelante. Y luego termina como empezó, un poco más animado y esperanzado.
Duda en acercarse pero finalmente lo hace y cuando logra vislumbrar el interior de la sala. Se encuentra con la vista de su maestro en medio la habitación tocando... Un dizi.
De todos los instrumentos con los que había esperado verlo tocar, este no era uno de ellos.
Los Lan son una secta profundamente ligada a la música. Siempre han sido meticulosos con la elección de sus instrumentos, reservando su uso para aquellos considerados refinados y prestigiosos.
Un dizi, en cambio, es simple y rudimentario. Un instrumento propio de manos plebeyas, no del rigor impecable que se espera de Gusu Lan.
Pero Lan Xiansheng lo toca con bastante maestría. Su música es hermosa, realmente parece que viene desde lo más profundo de su corazón.
Ingresa en completo silencio y se sienta con las piernas cruzadas a pocos metros de él. Lan Xiansheng permanece con los ojos cerrados completamente absorto en su canción y solo cuando termina, suelta un hondo suspiro antes de murmurar.
—Wei Wuxian.
—¡Lan Xiansheng!— Wei Wuxian le sonríe. —Eso fue increíble, no sabía que el maestro tocaba el dizi.
Lan Qiren inclina la cabeza pasando su mano por la superficie del instrumento.
—No lo hago— responde él —Pero estoy intentando cambiar eso.
Wei Wuxian lo mira con curiosidad —¿Por qué un dizi? no pensé que fuese un instrumento propio de su secta.
—No lo es— se inclina para depositar el instrumento en un pequeño estuche ornamentado frente a él —GusuLan se especializa en la música y la mayoría de nuestros discípulos ha tenido predilección por instrumentos como el guqin y el xiao a lo largo de incontables generaciones.
Termina de sellar la tapa y regresa su mirada hacia él, contemplándolo con lentitud.
—Pero una vez conocí a un gran maestro del dizi. Un auténtico prodigio de la música que me hizo reconsiderar mis opiniones sobre este instrumento y ahora... Me gustaría aprender a tocarlo.
Cuando lo dice, su expresión hace que Wei Wuxian sienta que podría estar triste. Y algo en él se estremece dolorosamente ante eso. Piensa que podría ser soledad aunque no está del todo seguro.
Él duda.
Apenas está ahí, casi indetectable, pero lo hace.
Sus dedos se detienen brevemente antes retorcerse en el borde de su túnica. Se remueve en su asiento, dándose cuenta de repente de que tiene manos y no sabe qué hacer con ellas. Hay un leve destello de incertidumbre en sus ojos mientras observa al hombre a través de la sala.
—¿Es un mal momento, maestro?— pregunta Wei Wuxian finalmente, con la voz aún más baja, pero con cierta intensidad —Puedo volver en otro momento...
Las palabras llegan vacilantes, Wei Wuxian se detiene en cada una de ellas. En realidad no quiere irse. Siente que necesita estar aquí.
Afortunadamente Lan Qiren niega con la cabeza.
—No— La respuesta del anciano es sorprendentemente firme y contundente.
—¿No?— pregunta, y su voz se vuelve baja.
Lan Qiren se aclara la garganta —Me gustaría escuchar lo que has preparado, ¿Lograste terminar el ejercicio?
—Sí maestro, aunque... tuve un poco de ayuda.— sonríe tímidamente.
Lan Qiren asiente con la cabeza —¿Mi sobrino?
—¡Si!— su sonrisa se amplía —Lan Zhan no es tan creativo como yo en la elaboración de talismanes pero tiene demasiado conocimiento sobre teoría y me ayudó a encontrar los tratados en la biblioteca así como todos los libros que me serían útiles para el proyecto ¡Y Luego me ayudó a estructurar la base de la teoría!
El maestro Lan vuelve a asentir y esta vez la aprobación es más evidente en su expresión.
—Muy bien, quiero escuchar sobre esta teoría— comienza —Pero quizás debería ser yo quien empiece primero— le dirige una mirada tranquila —¿Te gustaría escuchar sobre tus padres antes de que empecemos?
La expresión de Wei Wuxian se ilumina. —¡Sí maestro! Me encantaría escuchar sobre ellos.
Lan Qiren le dirige una mirada que Wei Wuxian está seguro de que puede interpretarse como cariñosa.
—Entonces, Cangse Sanren fue una mujer demasiado... vivaz.
