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Esponjoso y un tanto lindo

Summary:

Aziraphale encuentra dos pequeños gatitos en la calle, ¿Cómo sería capaz de abandonarlos?

Notes:

¡Hola!
Se me ocurrió esta idea cuando había escrito "Postres y otras dulzuras", amo cuando este par se mete en situaciones adorables. Pens: "Si existe un perro para el anticristo, ¿por qué no dos lindos gatitos para ellos?" siento que Crowley sería un gran amantes de los gatos y Aziraphale, bueno, tengo mis dudas. Creo yo que es más probable que tenga varios animales.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Después de un almuerzo en el Ritz, en medio de la lluvia, ambos subieron al auto de Crowley. Con su mirada fuera del auto, Aziraphale no pudo evitar sentirse algo a gusto con la lluvia. 

"No llueve hace bastante".

"Mmh" dijo el demonio mientras aceleraba.

Desde que se conocían, Aziraphale tenía dos cosas en cuenta cuando estaba en el auto con Crowley. La primera, él siempre iba más rápido de lo debido. No importaba cual era el límite, para él no existía. Lo segundo y, para Aziraphale, más importante era el hecho de que la única música que se escuchaba en ese auto era Queen. Se había acostumrado a esto, era usual y bastante llevadero, salvo cuando atropello a una persona en bicicleta hace tiempo. Eso fue algo difícil de asimilar.

"¿Cree que lloverá mucho?"

Crowley lo miró por un segundo, luego hacía el frente. "Como demonio no lo sé".

Era usual que los ángeles supieran si llovería o no. Era algo normal, pero Aziraphale realmente no estaba prestando demasiada atención. 

"Oh" el auto freno, quedando cerca de la entrada a la librería.

Aziraphale se quedó mirando la puerta, delante, se encontraba una pequeña caja de cartón. Llamó bastante su atención, no recordaba que estuviera eso antes de que se fuera. 

"¿Mañana de nuevo?"

"¿Eh?" el ángel se giró para ver a Crowley.

"Una cena en el Ritz".

"Eso... Sobre eso. Estuve pensando bastante al respecto, ¿sabes?"

Crowley entre cerró sus ojos. "No estas diciendo nada".

"L-Lo sé. Lo que pasa es... Bueno, eres un demonio y yo un ángel. Somos archienemigos". Ambos se miraron por un mini-segundo. Crowley quiso reír con la respuesta, pero lo que dijo Aziraphale después lo calló. "Creo que alguien dejó algo en mi puerta..."

Crowley no entendió. La conversación no tenía sentido, dijo unas cosas y luego cambió de tema. Se quedó viendo por un momento la puerta de la librería, pudo ver una caja. A causa de la lluvia se estaba mojando de a poco.

"Ah..."

"Nos vemos".

"¿Eh?" Aziraphale bajó rápido del auto, Crowley lo observó acercarse a la caja. La tomó y entró a la librería.

Pese a ser pasadas el mediodía, no había demasiada gente alrededor. Crowley bajó mientras chasqueba sus dedos. Su alrededor se cubrió y la lluvia fue incapaz de tocarlo. Fue hasta la puerta de la librería y entró. 

Pudo ver a Aziraphale correr de un lado a otro hasta que se detuvo al verlo allí parado. 

"¿Qué era?"

"Bueno..."

Crowley dio unos pasos hasta que se detuvo después de escuchar un meow. Sus ojos fueron a la mesa, una caja media mojada y desarmada; dentro de ella dos gatos se asomaban.

"¿Quién pudo ser algo tan inhumano, no?"

Crowley lo miró de lado. 

"Tan pequeños". Un pequeño suspiro salió de los labios del ángel. Después, volvió a lo que estaba haciendo, fue por unas mantas y algo de comida para ellos.

Por su parte, Crowley se quedó observando. Los dos pequeños gatos salieron con cuidado de la caja, el primero en intentar algo fue el más pequeño. Su pelaje era negro y de poca cantidad, sus patitas eran más grande que el resto de su cuerpo. Apoyó su primera patita y después salió. Por la mesa, comenzó a investigar; oliendo y buscando aventura.

Crowley pudo ver por un instante como sus ojos casi amarillos lo miraban mientras rastreaba. 

Luego, el demonio volvió a mirar la caja. Aun que estaba ciertamente destruida, aun contenía una de sus tapas. Se asomó y desde dentro, pudo ver una pequeña bola de pelo. Era un pelaje blanco, mucha cantidad, muy opuesto al otro. Un pequeño ojo claro se escapó de entre tanto pelaje. Parecía asustado, no quería salir. No parecía tan entusiasmado como el otro. 

Inconscientemente la mano de Crowley se acercó a la caja. 

"¿Crowley?" la voz de Aziraphale lo hizo detenerse.

"¿Gatos?" preguntó la obviedad.

"Parece qué fueron abandonados". Aziraphale suspiró, dejando sobre la mesa las mantas que trajo y algo de comida para ellos. "Esto solo puede ser obra de—" perdió sus palabras.

Aziraphale no fue capaz de continuar. Si se tratara de otro ángel como él, podría culpar al mal, hasta al mismísimo satanás o a un demonio. No podía hacerlo. 

"De un humano". murmuró.

Se acercó y tomó al gato negro que había salido segundos antes. Dicho animal lo observaba con cierta adoración y cariño.

"El otro". Aziraphale miró a Crowley. "Hay otro, parece asustado".

"Sí... Mmmh, estaba pensando en darle su tiempo. Al menos por un rato". Bajó su vista para mudar al gato. "Mientras tanto, me haré cargo de este pequeñín". Se alejó de la mesa dejando a Crowley solo.

Detrás de sus lentes de sol, se encontraban sus ojos que iban y venían de la caja. Por momentos podía escuchar pequeños meow venir desde dentro.

En el silencio, el gatito volvió a asomarse. Esta vez, sus ojos claros miraron el lugar y particularmente a Crowley. Sus orejas se movieron y lentamente, sacó una de sus patitas. Como su compañero, él también estaba dudando del exterior. Al salir de la caja, se quedó por unos segundos quieto. Crowley lo siguió con la mirada. 

El pequeño era blanco como la nieve y su pelaje era algo realmente llamativo. Parecía una bola de pelo. 

Crowley, pese a ser un demonio y tener una creencia de que él debería de alejarse de lo bello, no podía evitar querer tocarlo. Pensó en lo suave que sería.

Su mano se estiró y solamente tocó la superficie del pelaje. Esto fue suficiente como para que el pequeño quedara quieto, estático, como si hubiera sido atacado brutalmente. 

"Crowley" la mano del nombrado se alejó del gato y se volteó a ver a Aziraphale. "¿No crees que es muy lindo?"

Aziraphale mostró al otro gato. Él estaba rodeado por la manta, durmiendo. Parecía estar bastante fascinado con Aziraphale. 

"Quizá".

"Oh" Aziraphale se acercó a él. Pudo ver al otro gato. "Con que eres tú". Cuando el ángel acercó su mano, el gato fue un imán.

Los ángeles tenían talento inato para los animales. Crowley lo sabía de primera mano, no era fácil tener tantos animales en el arca. Ellos eran talentosos. Si un demonio tenía el talento de engañar y tentar, los ángeles podían ser amados por los animales en un instante. 

"Le caes bien".

Aziraphale lo miró de lado y sonrió. Esto le hacía bastante feliz. 

"Me gustan los animales". Se tomó un momento para mirar al gato sobre la mesa. "No puedo sostenerlo". Miró a Crowley qué estaba allí con sus manos vacías.

Crowley dudó, pero agarró primero la manta. Tuvo un leve miedo de que el pequeño gatito se asustara. Se acercó lentamente hasta que lo tomó. Cuando ya lo sostuvo, no supo ni siquiera que actitud tener en ese instante.

"Bien" oyó a Aziraphale. Inconscientemente acercó un poco su cuerpo a la manta y al gato en cuestión.

"Yo..."

"Quizá tenga hambre". Crowley asintió en respuesta.

Con el gato ya alimentado, Crowley se dispuso a sentarse. El gato se enrollo lentamente en su regazo, asomando su rostro entremedio de la manta.

"Parece que te quiere". Comentó Aziraphale.

Este simple comentario hizo tensar a Crowley. Antes de que se crearán los animales, él había sido un ángel, pudo haber tenido ese talento inato, pero jamás fue capaz de obtenerlo.

Delante de él, Aziraphale se encontraba tarareando una canción de cuna. Bajó sus ojos, el pequeño gato estaba allí. Volvió a subirlos y se encontró con Aziraphale.

Agarró al gato y lo subió hasta que quedó delante de sus ojos. Se parecen bastante, quiso reír por ese pensamiento. En realidad, compartían un poco de la personalidad. Crowley lo pudo imaginar como un mini-Aziraphale.

Sonrió inconscientemente. 

"Hola angelito". Habló al gato.

Aziraphale se dio vuelta a mirarlo, creyó que le estaba hablando. "¿Pasa algo?"

"Mmh" bajó al gato, dejándolo en su regazo. "No, solo le di un nombre".

"Oh, ¿de verdad?" bajó su vista al otro gato. "¿Debería de darle uno también? ¿De que crees que tenga cara?" lo mostró levemente. Su naricita oscura, sus ojos cerrados y su pequeña lengua se asomaba. Dormía muy plácidamente.

"Dormilón".

"Solo le gusta dormir".

"Es perfecto".

"A ti también te gusta".

Crowley levantó sus hombros. "Es la mejor creación del ser humano".

Era un excelente punto.

"Me gustaría algo más corto, quizá algo angelical".

"En eso no soy bueno". Comentó apartando sus ojos.

"¿Qué tal Adán?"

"Ya se ha usado". Bostezo.

"No estas ayudando demasiado, ¿Qué nombre tiene el tuyo?"

"Mío..." murmuró para si mismo. "Lo miré y pude verlo, es simple".

Aziraphale esperó, no hubo respuesta. 

"¿Cuál es su nombre?" señaló directamente al gato.

"A-A- Bueno... Un nombre simple".

"¿A-A?"

"No... Bueno, es angelical también".

"Oh, ¿Cuál?"

"A-Angelito".

Aziraphale quiso reír, no esperaba ese nombre. 

"¿Parece uno, no?"

Eso era cierto, Aziraphale lo vio y pudo imaginar las alas blancas. 

"Ahora que lo dices, sí". Afirmó Aziraphale.

"Es un ángel".

El ángel se quedó unos momentos pensando, bajó sus ojos, el gato estaba despertando de su sueño, pero aun se acurrucaba contra él. 

"El no parece un ángel".

"¿Por algo en particular?"

Aziraphale negó levemente. 

"¿Qué le pondrás?"

"Lo seguiré pensando".

"Oh, vamos, ¿es tan difícil?"

"No estoy seguro de que sea por eso".

Crowley acarició un poco el pelaje de su pequeño gato. 

"Lo pensaré...."

Mantuvo esa postura mientras miraba al gato. 


Días después, tanto Crowley como Aziraphale compraron collares con los nombres de cada animal. El pequeño ángel estaba todo el tiempo persiguiendo a Crowley, pero con cierto cuidado y timidez. Parecía estar acostunbrandose a su nueva vida. De vez en cuando se cruzaba con las temblorosas plantas de Crowley y las mordía como castigo. Se estaba volviendo lentamente en una versión suya animal. 

Por otra parte, Aziraphale tenía cierto problema en educar a su gato. En su collar se reflejaba el nombre Crawley y, para sorpresa de Aziraphale, se parecía a dicho ángel que conoció. Lentamente, su personalidad se empezó a aparecer a Aziraphale: obediente, elegante y hasta cierto punto algo orgulloso. También, cada que estaban en la librería, él lo perseguía de un lado a otro como si fuera su custodio principal.

Tanto ángel como demonio comenzaron a pensar que la vida era mucho más agradable teniendo una versión del otro. 

Notes:

Muchas gracias por leer mi fanfic TuT en tw me podes encontrar como @helelgiri y en Tumblr como @Hanniegi, allí subo solo fanfics :D

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