Chapter Text
Estaba en mi celda, esperando por mi día final en este mundo. Era una noche fría y la pequeña ventana que se encontraba en la celda no ayudaba para nada. Quería llorar… pero mi cuerpo estaba tan destruido que cualquier lágrima me haría daño. No podía dormir, siempre era lo mismo… cada noche durante estos 7 años he sufrido en esta celda, pero si fue mi decision ¿por que me siento asi? Mire hacia el techo, hablando con mis pensamientos. Vi un pequeño pedazo de vidrio en el frío suelo, lo último que recuerdo antes de caer dormido es que mi brazo estaba lleno de sangre.
El sol fue saliendo poco a poco hasta que la luz llegó a mi celda a través de la pequeña ventana. Me desperté por la luz que empezaba a molestarme en los ojos y por una voz familiar que oía a través del largo y vacío pasillo de la prisión. Era ese detective… ¿Cómo se llamaba? ¡Ah, sí! Bobby, Bobby Fulbright. Su voz se hacía cada vez más fuerte mientras se acercaba a mi celda.
“Buenos días, señor Blackquill.” Dijo el detective con su típica sonrisa.
“Buenos días, detective Fulbright.” Dije mientras sentía mi estomago rugir.
“Escuche eso. Tienes hambre, ¿verdad?” Asentí con un poco de pena. El abrió su bolso, buscando algo. “Ten, para ti.” Me dijo con su típica sonrisa mientras liberaba mis manos para poder comer aquel sandwich.
“Gracias” Dije suavemente. Después de 7 años, esta es la primera vez que alguien me trata como un ser humano.
“También traje algo para tu pájaro, ¿cuál era su nombre? me olvide.”
“Taka.” Dije mientras seguía comiendo aquel sándwich, era de pollo?
“Ah! Si, no deberían tardar en traerlo, no te preocupes él está bien.” Dijo con esa típica sonrisa suya.
Un oficial de policía me llamó, al darme cuenta una sonrisa se formó en mi cara. Taka era mi única luz en este infierno. Pude escuchar como el detective Fulbright reía, supongo la escena era tierna para él, Taka me trae tanta felicidad que una gran sonrisa se formó en mi rostro.
“Necesito llevarte a la fiscalía. El señor Edgeworth necesita verte, escuche que quiere darte un caso.”
“Esta bien.” Dije, solo quería salir de este lugar por al menos un minuto. Han pasado 7 años desde que llegué acá. A Veces salgo afuera, pero no es lo mismo si aun sigo detrás de las rejas y con esos oficiales que me tratan como basura.
Él abrió la puerta de la patrulla y me dejó entrar solo. Pensé que él sería más cuidadoso ya que soy un “criminal”. Sentí mis mejillas arder, él me trataba como un humano, una persona con sentimientos, no un criminal. Había demasiado tráfico pero aun así logramos llegar rápido. La oficina del señor Edgeworth se encontraba en el último piso de la fiscalía y el elevador no estaba funcionando, tuvimos que usar las escaleras. Después de todo el tiempo que estuve en la cama o el piso de mi celda, caminar por esas escaleras destruyo mis piernas.
La reunión con el señor Edgeworth fue tan rápida que ni siquiera sentí el tiempo moverse. Era hora, hora de volver hacia ese lugar, volver a donde sufrí por 7 años, el lugar que dejará el día que muera, de vuelta a la oscuridad.
Regresé a mi celda, pero Fulbright seguía ahí. “¿Por qué no te vas?” Le pregunté confundido.
“Decidí quedarme, tal vez necesites compañía.” Dijo mientras sonreía, esa sonrisa… él es feliz, él es libre, él no es un asesino, él no mató a su mentora, él… no es yo.
Una lágrima comenzó a rodar por mi mejilla, luego otra, y otra más. Empecé a sentir que me ardía la cara Me queje de el dolor y él se dio cuenta.
“¡Señor Blackquill! ¿Está bien?” El se veía preocupado, algo que nadie ha sentido por mi desde hace años.
“Estoy bien. No es nada, es normal que llore así… aunque cada lágrima que cae por mi mejilla me lastima la piel.” Dije, intentando actuar normal. Él me entregó una crema y se fue. Me quedé mirando el frasco de crema que tenía en la mano (¿Por qué siento que me arden las mejillas de nuevo? ¿Qué es este sentimiento y sensación?). Me di la vuelta, mirando hacia la pared, e intenté cerrar los ojos. Esa noche… pude dormir… ¿Por qué? ¿Cómo? No había dormido bien en días, ni siquiera en MESES, pero esta noche… es diferente. “¿Cuál es tu secreto, Bobby Foolbright…?” Me pregunté en un susurro, y luego me quedé dormido.
