Actions

Work Header

Tengo tantas cosas que decirte (y ninguna seré yo quien las diga)

Summary:

Rich es extremadamente malo comunicando cómo se siente. Por eso le cuesta tanto decir qué es lo que está mal.

O,

Tres veces que Rich estuvo a punto de contarle a Farfa lo que le pasaba. Y una vez que sí lo hizo.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

La primera vez que sinceramente quiso decir algo fue justo después de enterarse. Estaba genuinamente confundido. Muy confundido. E intentó por sus propios medios averiguar qué pasaba, porque ahora tenía pequeñas incrustaciones de bedrock en sus falanges. Y dolía. Joder, dolía a montones.

El problema es que dolía de vez en cuando, no siempre. Solo cuando estiraba mucho los dedos, cuando construía o comía. Lo cual, si lo pensaba bien, era casi siempre. Casi.

Entonces, una vez salió del Nether y pasó tres horas buscando cómo sacar eso de sus dedos con intentos que incluyeron desde un pico de netherite hasta un par de explosiones controladas.

Y no pudo quitárselo.

No pudo.

Entonces, como en cualquier momento que le pasa algo irracional y no sabe qué hacer con eso, fue a ver a Farfadox. Quien estaba, extrañamente, buscando como loco a un perro.

Literalmente.

Está acostumbrado a ver a Farfadox ir de allá para acá, a tener que seguirle el ritmo, a verlo solo andar por ahí a su ritmo acelerado y con su encanto ruidoso. Ahora está siendo muy ruidoso. Extremadamente ruidoso.

Rich jura, y jurará años más tarde, que estuvo a punto de decírselo. Pero entonces se paró frente a él con una mirada maniaca.

— Me robaron a mi perro, Rich. Voy a explotar el mundo.

Y se decidió sabiamente a encargarse de eso primero.

Luego le diría.

Luego.

La segunda vez es un accidente. Un accidente tonto que definitivamente pudo haber evitado. Ni siquiera estaban haciendo algo importante. Estaban huyendo de un par de piglins y recibieron un poco de daño. Nada más.

Rich definitivamente no estaba distraído mientras Farfadox le explicaba que pensaba que deberían explotar la casa de Conterstine porque era fea y parecía un retrete gigante.

— Y para, piénsalo, ¿por qué debería dejar que eso se quedara ahí? Parece un inodoro, literalmente un inodoro. No sé qué le pasaba por la cabeza a Conter. Pero eso es culpa de ser furro.

Rich respiró por dentro. De esa forma en la que normalmente despeja su cabeza. No porque le interesara ir a explotar nada, sino porque la forma en que el ambiente era tan pequeño, tan lleno de solo ellos, lo hacía sentir indefenso.

Lo miró con esos ojos demasiado brillantes bajo la oscuridad del casco. Era la forma en que movía las manos. El cómo seguía concentrado en lo que hacía mientras le hablaba. Y aunque Rich considerara que la construcción de Conter no era la mejor de todas, no valía la pena deshacerse de ella.

— Bueno, en sí no podemos hacer mucho más. Sería romper casi todas las reglas si hacemos eso. Y…

Fue interrumpido bruscamente por Farfadox imitándolo con un tono de voz medio agudo, aunque él no hablaba así.

— Las reglas son lo único que nos mantiene cuerdos a todos, sí, ya sé.

La forma en que lo dijo hizo que quisiera simplemente decirle: «Sí, está bien, hagamos lo que quieras». Luego lo repensó. Y se dio cuenta de la idiotez que iba a hacer.

Rich suspiró. Y su barra de hambre bajó un poco, así que comió sin realmente prestar atención a lo que hacía, solo lo hizo. Y luego sintió la familiar sensación de ser invencible por unos segundos. Solo unos segundos. Y miró de nuevo. Se acababa de comer una manzana encantada sin querer.

Y ese en sí no era el problema. El problema es que se siente increíble.

Sinceramente, no lo había notado. De verdad. Lo va a jurar el resto de su vida. En ese momento específico, no lo había notado. La forma en que su cuerpo esquelético dejó de sentirse tan afligido, tan incorrecto.
Una sensación de cuando se va el dolor y solo queda ese fantasma de hormigueo que no entiende bien y simplemente existe de esa forma que sigue pareciendo que duele pero no lo hace.

Farfadox lo volteó a ver unos segundos después.

— ¿Estás bien? Pareces aliviado, ¿los piglins te hicieron mucho daño?

Lo dijo con ese tono de desinterés disfrazando su preocupación, como siempre que algo estaba mal y no sabía cómo tocar el tema.

Rich pensó en decirlo. En seriamente decírselo. «Empecé a usar guantes porque mis dedos están rodeados de bedrock. Empecé a dejar de hacer muchas cosas porque me siento fatal cada día. Tengo meses buscando una cura y no la encuentro».

— Todo está bien. Solo comí una notch sin querer —admitió un poco derrotado.

Farfadox resopló.

Se burló todo el camino de regreso. Rich prefirió eso a admitir lo otro.

La tercera vez fue más accidental. En esta no quería dejar que se diera cuenta. No quería que nadie se diera cuenta.

Pero Farfadox es encantadoramente observador.

Siempre lo ha sido.

Desafortunadamente.

— ¿Estás presumiendo tu riqueza? —preguntó en un tono burlón una tarde mientras obtenían juntos algo de obsidiana.

Rich se sintió confundido.

— No. ¿Por qué lo haría?

La confusión en su tono fue suficiente para que Farfa se riera como si hubiera dicho algo que solo él entendía como divertido.

— Porque tienes desde que llegamos comiendo manzanas de oro —le murmuró distraído, colocando algunos bloques en las coordenadas perfectas para que no explotaran ellos también. Casi parece que lo dijo como si fuera un comentario casual.

No lo es.

Aunque él no lo sepa, ese tema no tiene nada de casual.

Hace semanas que no come otra cosa que no sean manzanas doradas. Hace semanas que el shock del dolor es tan profundo que lo deja en el suelo, retorciéndose. Las manzanas lo calman. Lo dejan existir en su limbo raro de no sentir dolor y a la vez extrañarlo.

— Olvidé las zanahorias en casa. No voy a salir del End a buscarlas.

Es una excusa vaga, lo sabe. Sabe que suena débil incluso antes de decirla. Pero siempre ha sido débil al mentirle a Farfadox. Siempre. Simplemente no puede mentirle. No cuando todo en él grita que no quiere que se vaya. Nunca.

La vez que se lo dice es un día nublado. Hay tormenta. Se supone que están cazando cabezas, aunque con lo fatigado que se siente Rich últimamente, es más Farfadox corriendo detrás de creepers con un tridente y él animando de fondo. Intentando no sonar tan cansado como se siente.

Y se siente muy cansado.

Es en uno de esos momentos en los que Farfa está un poco lejos, un poco demasiado. El dolor aparece más intenso. Porque últimamente siempre duele. Siempre. Así que las descargas que lo tumbaron al suelo no fueron sorprendentes. Lo sorprendente es que no pudiera mover su brazo después.

¿Por qué no puede mover su brazo?

No. Más importante.

¿Por qué el dolor no ha parado?

Escucha un grito. Un grito ronco y animal, como cuando los cerdos huyen porque saben que van a ser sacrificados. Se siente así.

No entendió que era él. Que era quien gritaba hasta que vio a Farfadox llegar asustado. Tridente en el suelo. Olvidado. Irrelevante.

Se acercó, dijo algo, se arrodilló junto a él. Rich no podía moverse, simplemente no podía. Entonces se desmayó.

Despertó en su casa. Todos sus amigos alrededor.

Miró su brazo, estaba cubierto de bedrock.

Y Rich no lo sentía.

Notes:

Tardé un poco más de lo que pensé en sacar esto. Pero la buena noticia es que tengo seis borradores más por ahí. Quizás algunos más angustiantes que otros. Esto está bastante mal escrito, lo sé.

Ven a gritarme en Twitter: @alelexddd