Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2026-01-30
Words:
638
Chapters:
1/1
Kudos:
17
Hits:
98

Quedarse

Summary:

Después de todo lo que perdieron, Yuji solo tiene una certeza: no quiere vivir en un mundo donde Megumi no esté. En un Japón que sigue avanzando, ambos aprenden que quedarse también puede ser una forma de valentía.
One shot (escrito en español).

Notes:

Este one shot nace desde el cariño y el deseo de darles a mis chicos un respiro después de todo lo que vivieron. No pretende romantizar el matrimonio joven, sino hablar de la elección consciente de quedarse cuando ya se ha perdido demasiado.
Gracias por leer y por acompañarlos hasta aquí 🤍

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Yuji Itadori tenía diecinueve años y una pequeña caja escondida en el fondo de su mochila.

No era nada lujoso. La había comprado semanas atrás, después de pasar frente al mismo escaparate demasiadas veces. No sabía exactamente cuándo lo haría ni cómo; solo tenía la certeza de algo muy simple: no quería vivir en un mundo donde Megumi Fushiguro no estuviera a su lado.

Compartían un departamento modesto, casi improvisado. Dos futones, una mesa baja, libros que nadie acomodaba del todo y plantas que Yuji insistía en cuidar.

Megumi solía quedarse junto a la ventana. Observaba la ciudad con una expresión tranquila, aunque por dentro cargara ausencias que nunca terminaban de acomodarse. Yuji lo sabía. No porque Megumi hablara de ello, sino porque él también despertaba algunos días con nombres atorados en el pecho.

Esa noche llovía.

El sonido constante del agua contra el cristal envolvía la habitación. Yuji estaba sentado en el suelo, apoyado en el sofá, con la mochila abierta frente a él. La miró un momento más de lo necesario, como si la pequeña caja pudiera decidir por él.

Se preguntó si Megumi aceptaría.
Si no sería injusto pedirle algo tan grande siendo ambos tan jóvenes.

Megumi notó el silencio distinto.

—¿Qué pasa? —preguntó, girándose hacia él.

Yuji respiró hondo.

—Megumi… ¿alguna vez has pensado qué diría el profe Gojo si nos viera ahora?

Megumi bajó la mirada. El nombre pesó, como siempre.

—Probablemente diría algo molesto —respondió tras un segundo—. Y luego sonreiría, como si supiera algo que nosotros no.

Yuji rió suavemente. Le dolió el pecho, pero también se sintió cálido.

—Creo que nos daría su bendición.

Megumi lo miró entonces. Sus ojos se humedecieron apenas, pero no apartó la vista.

—Sí —susurró—. Creo que estaría feliz… de que estemos vivos.

La palabra "vivos" quedó suspendida entre ellos.

Yuji cerró la mochila con cuidado y se acercó. Se sentó frente a Megumi, tan cerca que sus rodillas casi se tocaban. Su voz salió más suave de lo habitual.

—Yo no quiero perderte —dijo—. Ya perdimos demasiado. Personas, tiempo, futuros enteros… No quiero que algún día mi vida siga avanzando sin ti en ella.

Megumi abrió la boca para responder, pero Yuji fue más rápido. Metió la mano en el bolsillo de su sudadera y sacó la caja.

No la abrió de inmediato.

—No sé si esto es apresurado —continuó—. Tal vez lo sea. Tenemos diecinueve años y el mundo sigue roto en muchos lugares. Pero sobrevivimos.

Abrió la caja.

El anillo era sencillo. Honesto. Exactamente como Yuji.

Megumi se quedó en silencio. No porque dudara, sino porque por primera vez en mucho tiempo, algo no le dolía. Algo no exigía sacrificio.

Solo elección.

—Tsumiki siempre quiso que fuera feliz —dijo en voz baja—. Y el profesor Gojo… —respiró hondo—. Quería que no estuviéramos solos.

Yuji levantó la mirada, sorprendido apenas.

—Entonces… ¿te casarías conmigo?

Megumi asintió antes de que la emoción pudiera ganarle.

—Sí. Me quedo.

No hubo aplausos.
No hubo promesas ruidosas.

Solo dos sobrevivientes abrazándose con cuidado, como si supieran que ese gesto también era una forma de honrar a quienes ya no estaban.

Se casaron meses después, en una ceremonia pequeña. Tres sillas quedaron vacías en la primera fila; en ellas, alguien dejó flores blancas.

Cuando Yuji tomó la mano de Megumi, pensó que Gojo estaría sonriendo en algún lugar, confiado como siempre. Megumi, al entrelazar sus dedos, sintió que Tsumiki por fin descansaba. Y ambos supieron que Nanami habría aprobado ese silencio tranquilo.

Esa noche, de vuelta en su departamento, la lluvia volvió a caer.

Yuji apoyó la frente en la de Megumi y cerró los ojos.

—Creo que el profe Gojo y Nanamín estarían contentos.

Megumi apretó su mano.

—Sí —respondió—. Lo estamos haciendo bien.

El mundo seguía siendo imperfecto.
Pero no estaban solos.

Y eso era suficiente.

Notes:

Gracias por leer ✨