Chapter Text
Hawkins, Indiana, 2037.
Hubo una vez en que la humanidad estuvo obsesionada por llegar a lo desconocido, por mostrar que había vida más allá de nuestro plano existencial, no estamos hablando de otros planetas o galaxias, estamos hablando de otras dimensiones, lugares a donde los humanos creían que jamás podrían llegar.
El doctor Martin Brenner, estaba convencido de ello, todos lo tomaban cómo un lunático, pero él estaba convencido de que existía un universo alterno al nuestro, uno a donde el hombre sí podía llegar sólo había que encontrar la manera. Estaba obsesionado con la Teoría de cuerdas, con los agujeros de gusano, con cualquier teoría que implica viajes en el tiempo o a otras dimensiones.
Pero finalmente después de mucho tiempo lo había conseguido, había quedado prácticamente en la calle después de invertir miles y miles de dólares de su propio dinero, el gobierno ya no quería financiar ni uno sólo de sus experimentos así que él tuvo que arreglárselas por su cuenta, pero lo había logrado.
Había construido una máquina, Brenner la llamaba “Reactor Casimir”, está máquina supuestamente era capaz de crear una grieta en el tiempo y el espacio, con ello se podía abrir un portal hacia otra dimensión, una completamente desconocida. No era algo al azar o una casualidad, el doctor quería aprovechar un accidente ocurrido hace unas dos décadas atrás en su laboratorio. Su padre había intentado unificar la gravedad con la mecánica cuántica a través de una máquina, un día el equipo del laboratorio indujo una frecuencia electromagnética extremadamente precisa dentro de un campo gravitacional y esto provocó una vibración más allá de nuestro mundo, de nuestra realidad, hizo que dos “realidades” vibraran al mismo tiempo, y que por un microsegundo se tocaran, esto creó un agujero de gusano espontáneo, uno microscópico y que apenas duró una milésima, pero que existió y de vez en cuando, volvía a aparecer.
Martín Brenner, quería extender ese agujero para crear el portal completo y creía que con su reactor era posible. La primera vez que el Reactor Casimir empezó a funcionar, únicamente provocó que la pared quedará completamente quemada y derretida, no había sucedido nada fuera de lo normal. Así pasó la segunda, la tercera, la sexta y la quinceava vez, el reactor parecía ser únicamente una freidora de concreto. Los científicos y trabajadores del laboratorio de Hawkins estaban cansados, estaban invirtiendo tiempo en una estupidez cuando podían estar haciendo algo más importante.
Pero Brenner no se rendía, siguió investigando hasta que se dio cuenta de que hacía falta una pieza clave para su máquina, para que esta pudiera abrir el portal. Fue cuando se dío cuenta, hacía falta un catalizador físico, uno que pudiera hacer que de nuevo ambas realidades vibraran al mismo ritmo y pudieran tocarse, con esto, podría abrir el portal Y para ello necesitaba un catalizador de un material capaz de soportar la deformación cuántica, con ello creó uno a partir de diamante con algunas modificaciones, con él, el reactor debía funcionar.
Era el intento número veinte, todos esperaban más de lo mismo, pero esta vez fue diferente, cuando el rayo del Reactor Casimir tocó la pared, todas las luces del laboratorio parpadearon de forma estrambótica, en la pared parecía haber ocurrido una explosión y de pronto, se formó una grieta en el concreto, no era como las demás, en cada disparo se hacía más y más grande, dejando ver entre ella una luz rojiza, se oían ruidos extraños, gruñidos, gritos y algo que se acercaba lentamente.
La grieta seguía expandiéndose hasta que finalmente toda la pared colapsó, abriendo una puerta, pero lo que ellos no sabían, es que no era una puerta a otra dimensión, era una puerta al mismo infierno.Todos estaban completamente anonadados, no creían lo que habían logrado, gritaron emocionados, aplaudían, después de tanto tiempo se había conseguido, sin saber lo que realmente habían provocado.
De pronto, un sonido extraño inundó el laboratorio, era como un gruñido pero de un animal desconocido, todos pasaron a quedarse en silencio, mientras veían, como unas sombras extrañas se acercaban al portal. La felicidad pasó a ser miedo e incertidumbre, cuando de la nada una extraña criatura salió de un salto a través del portal y lo primero que hizo, fue comerle la cabeza a uno de los guardias de seguridad.
Y después de esa, salió otra y otra, no eran seres pacíficos, iban directamente a matar a cualquiera que se les pusiera enfrente, tenían un cuerpo humanoide, no tenían cara, en lugar de eso, tenían una enorme boca que se abría como una flor y estaba llena de dientes. Eran demonios, que habían estado encerrados en el infierno y ahora estaban libres en nuestro mundo.
Eso no era lo peor, aquellos demonios eran capaces de abrir portales por su cuenta, romper más la barrera entre nuestro mundo y el infierno, antes no era posible, pero gracias a que el doctor Brenner había abierto un enorme portal entre ambas realidades, los demonios comenzaron a abrir portales no sólo en los alrededores de Hawkins, si no en todas partes del mundo. Había iniciado el día del juicio final.
Nadie sabía cómo acabar con aquellos demonios, sólo sabían lo violentos que eran, qué comían carne humana y eran increíblemente fuertes, con el tiempo se dieron cuenta de que había una sola cosa que podía detenerlos y matarlos: el fuego, sólo esto podía matar a los demonios y con ello podían mantenerlos medianamente a raya. El ejército en algunos momentos, aprovechaba los portales para mandar soldados al infierno, con tal de estudiarlo y analizarlo. Lo llamaron “Upside Down” ya que era una réplica exacta de nuestro mundo, sólo que oscura y vacía.
Pero la apertura del portal y la ruptura entre la tierra y el infierno, era apenas la punta del iceberg, si el mundo ya era un caos, lo que pasó después fue mucho peor. Había personas que sobrevivían al ataque de un demonio, pero estas no quedaban bien, algunas comenzaron a presentar síntomas extraños, su piel se ponía grisácea, las venas de su piel se marcaban como líneas oscuras, tenían pérdida de memoria y comportamientos sumamente agresivos, era una especie de enfermedad que aquellos seres eran capaces de transmitir a los humanos.
Los científicos lo llamaban “Síndrome Demofinorme”, las personas comunes llamaban a esta enfermedad “el velo negro”. Pero como todo, la enfermedad, el virus que la causa fue cambiando y evolucionando con el tiempo, empezaron a aparecer personas asintomáticas al virus, pero con ciertas diferencias a los humanos, como por ejemplo las venas marcadas en la piel, tenían mucha más fuerza y velocidad que un humano común, podían oler sangre a kilómetros de distancia y podían matar a una persona de un simple golpe. Ya no eran personas, eran híbridos entre humanos y demonios.
“Los desollados”, eran despreciados por los humanos, eran considerados altamente peligrosos y eran enviados inmediatamente al Upside Down, donde estaban condenados a nunca volver a salir. Al inicio, ellos se sentían tristes, rechazados, pero con el tiempo, decidieron formar su propia vida, su propio mundo, pudieron crear una nueva sociedad, los demonios no los atacaban porque los consideraban iguales así que podían convivir en paz con ellos.
Por su parte la humanidad aprendió a sobrevivir, el portal principal fue bloqueado, lo cual volvió a crear una pequeña barrera entre el mundo real y el Upside Down, pero la brecha entre dimensiones ya estaba rota y si bien ya no era tan fácil, los demogorgones aún podían cruzar al mundo humano. Fue así como surgieron “los cazadores”, personas altamente entrenadas para cazar y asesinar a aquellos demonios que cruzaran al mundo real.
Ambos mundos no podían encontrarse de nuevo, mucho menos un humano con un demonio o un desollado, era una idea simplemente impensable y repugnante.
