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Si tuvieras que imaginar el día de tu boda, seguramente pensarías en decoraciones elegantes, la familia reunida y el amor que los novios transmitirán. ¿No? Bueno, eso es lo que Jeongin nunca imaginó de la suya.
Desde muy joven era conocedor de que el amor no estaba destinado para él. Fue criado con la idea de que debía cumplir un rol de esposo y darle un nieto a sus padres, que sea digno de su sangre y una posición social estable para el resto de sus vidas. Lo único que quedaba era encontrar el candidato perfecto para un buen negocio a cambio.
El omega era un joven sensato, inteligente y bondadoso. Su imaginación solía volar demasiado alto, pues, a lo largo del tiempo se dio cuenta que eso era lo único que podía controlar de su vida.
— Jeongin, más te vale cambiar esa cara. No queremos molestar al señor Lee. — su madre habló, una omega bastante carente de amor hacia sus hijos. A ella solo le importaba una cosa, y era proteger sus riquezas.
— No te preocupes madre, si el señor Lee es como los demás, lo último que le importará será el rostro de Jeognin.
— Tu jovencita, deja de defenderlo. En cuanto le encontremos un esposo ya no tendrá oportunidad para meterte.
Yeji suspira, cansada de todo este circo que sus padres armaron alrededor de su hermano. Odiaba el hecho de que lo obligaron a casarse, odiaba el hecho de no haber sido ella quien no fuera destinada a ser omega, así su hermano, tal vez, no tendría que sufrir de esto. Jeongin, quien todavía no ha dicho nada desde que subieron al auto, le toma la mano tratando de calmar su ira. Rendido hacia su destino.
Solo bastaron cinco minutos para llegar al lugar acordado. No estaba nervioso, ya se había vuelto casi parte de su rutina desde que cumplio los veintiun años de edad. Lo único que le sorprendía era el tiempo que estaba tomando conseguir un esposo. Hoy con veinticuatro años, cualquier candidato le parecería bien para terminar con esta locura.
El auto se detiene, y su mirada se dirige hacia la familia parada frente a las oficinas de su padre. Sus manos aprietan su ropa por debajo de la mirada de su hermana. Tomando aire antes de tomar la manija de la puerta y bajar. El aire era cálido, nada comparado con el verano que abandonó el lugar hace un mes. Agradeció que sus padres no organizaron un encuentro al aire libre, ni en un lugar tan íntimo como su hogar. Sus pasos eran lentos, pero sin una pizca de duda en ellos.
— Buenas tardes familia Lee. Él es mi hijo, Yang Jeongin.
— Que bonito chico, buenas caderas. De seguro nos darán muchos nietos. — los adultos ríen. Y los jóvenes se mantienen al margen. — Él es mi hijo, Lee Minho.
— Minho está bien, no hay necesidad de tanta formalidad. — Jeongin lo mira, tenía un semblante serio pero no lo suficiente para ser intimidante. Rasgos finos y hermosos. Un pequeño lunar en su nariz y ojos extremadamente grandes. Tal vez esto no sería tan malo despues de todo.
Todos ingresan al lugar, el omega caminaba junto a su hermana. Y Minho junto a su padre. No había intenciones de hablar por su parte, pero tampoco le parecía mala idea que ahora solo hablarán los adultos.
— ¿Y bien, cuándo será la boda? — pregunta la alfa, líder de la manada Lee. Cortando un pedazo de carne. La charla se había transformado en un almuerzo en el gran despacho en el edificio Yang. — Si es que habrá una.
— Lo ideal sería que fuera en abril. Eso le permitiría un embarazo a lo largo del invierno y primavera. Manteniéndolo fuera del foco de la prensa.
— ¿Dónde vivirán? — hablá Yeji. — Si se me permite preguntar.
— Oh bueno, Minho cuenta con una residencia privada bastante amplia para los dos, a las afueras de la ciudad, tres habitaciones contando la matrimonial y un patio grande para que los niños corran, donde claro Jeongin podrá hacer trabajos de jardinería para pasar el tiempo.
— ¿Empleados?
— Tengo una mucama. — dice el alfa. — Me ayuda con la comida, limpieza y orden de la casa en general. No estoy mucho en casa debido al trabajo así que su trabajo es fundamental.
— Eso suena perfecto, Jeongin podrá aprender de ella para el cuidado de los niños. ¿No cariño?
El joven sonríe, asintiendo sin entusiasmo. Sigue comiendo mientras sus padres y hermanas discuten sobre su futuro. Su mente divaga por miles de escenarios, desde que su madre se ahogue con un pedazo de carne, hasta que una bomba nuclear cae justo sobre ellos. Intenta prestar atención lo más que puede, pero no le interesan esas cosas de niños, limpieza, crianza.
Siente un golpe sobre la frente de su rodilla, levanta la vista sorprendido ya que el único que se encontraba delante de él era el alfa. Minho lo mira de una forma como si le ordenara prestar atención a la conversación, y eso le hace fruncir el ceño. Le levanta una ceja cuestionando sus acciones. Su lucha de miradas se puede traducir a: “Estamos aquí por algo” “No me importa” y Minho poné los ojos en blanco.
Luego de la cena, dejan a los futuros prometidos a solas mientras se siguen discutiendo los temas de una próspera alianza. El alfa camina de un lado a otro, mientras el menor solo estaba sentado con sus manos sobre sus rodillas y una postura limpia.
— ¿Podrías aportar algo a este acuerdo? Parece que realmente no te importa lo que pase en el futuro.
— ¿Qué de todo esto te da la sensación de que puedo aportar algo, Minho? — Es la primera vez que se dirige hacia él, de hecho, es la primera vez que puede escuchar su voz. — Realmente no me interesa que pase en un futuro, si nos casamos o no. Porque si no lo hacemos, solo serás uno más de la lista y tendré que volver a hacer esto nuevamente con otro hombre.
— ¿Cómo puede no interesarte Jeongin? — el mencionado se para en su lugar y el alfa se acerca más a él. — ¿Realmente no tienes ninguna objeción al respecto? Si te casas con un viejo degenerado o maltratador, ¿Lo aceptarías?
— ¿Qué otra opción tengo? — susurra para ellos. Su mirada se veía apagada, no podía encontrar nada en aquellos ojos. Más que resignación por su vida. Minho iba a decir algo, pero se ve interrumpido por las puertas siendo abiertas. Jeongin busca la mirada de su hermana, pero esta no se atreve a hacerlo. Lo que solo significa una cosa.
— Bueno chicos, hay una boda que planificar. — Anuncia el alfa de la familia Yang.
