Chapter Text
GOTCHA
Su respiración está agitada.
El frío se le cuela por los dedos y los latidos le golpean los oídos con fuerza. Asoma apenas la cabeza desde donde está escondido, buscando a lo lejos a su equipo. No ve nada. No hay nadie.
Da un paso al frente, cuando algo impacta la parte trasera de su cabeza. Se queda inmóvil, los hombros tensos al instante.
—Te tengo —susurra una voz detrás de él. La respiración se le corta.
—Voltéate. Charlie obedece.
Lo hace despacio. Primero baja la mirada: botas cubiertas de lodo. Luego sube un poco más: un uniforme manchado de rojo. Cuando alza del todo la vista, lo ve. Benjamín; quien lo observa con el rostro serio, casi inexpresivo.
Charlie se relaja apenas… pero no baja la guardia.
—Abajo. Charlie frunce el ceño, confundido.
—De rodillas.
Esta vez la sorpresa se le marca en el rostro.
Benjamin sonríe y señala el suelo con el arma. Charlie obedece.
En un movimiento rápido, Benjamin le da una patada en el hombro y lo hace caer de espaldas. Charlie apenas tiene tiempo de reaccionar cuando Benjamin camina sobre su cuerpo, coloca los pies a la altura de su cadera y se sienta sobre su estómago, sin dejar de apuntarle a la cabeza.
Charlie lo mira desde el suelo, su mirada esta llena de una intensidad que hacen que Benjamin se ponga nervioso por un segundo. Despacio, con movimientos calculados, lleva las manos a las rodillas de Benjamin y comienza a subirlas, dejando un rastro de caricias hasta su cadera.
Benjamín abre la boca para decir algo, pero no alcanza a decir nada.
Charlie invierte las posiciones con un movimiento brusco, sujetándole la cabeza para que no se golpee contra el suelo. Ahora es él quien está encima.
Benjamín reacciona rápido. Demasiado.
Le coloca el arma bajo la barbilla, apuntando directo a su garganta. Charlie traga saliva lentamente, su nuez vibra.
—Te ves precioso —dice casi en un suspiro y con una pequeña sonrisa ladeada. Benjamín le regresa la sonrisa con ternura.
—Gracias —susurra y aprieta el gatillo.
Charlie cierra los ojos, esperando el impacto. Nada. Solo el sonido seco de un arma vacía.
A lo lejos, Jorge, Mari, Lalo, Juan, Sofía y Pepe lo han visto todo.
—No pueden ser más gays —suspira Lalo.
Justo entonces, Charlie se inclina y besa a Benjamin en los labios.
—Sí —dice Sofía y entre risas continúa— Eso sin duda los hace más gays.
—¡Oigan, chicos! Tengo hambre —grita Mari.
Jorge ya está hablando con el encargado del campo para entregar el equipo.
Charlie y Benji se levantan entre risas y corren para alcanzar a los demás.
Fue un gran día.
