Chapter Text
Un hombre joven, apenas adolescente, vestido con un Kimono y Hakama. Una Katana en su cintura estaba fuertemente sujeta, y se encontraba caminando por un sendero de piedra, hacia un templo en la distancia.
Arboles Sakura adornaban la escena, dejando ver un marcado contraste con el joven Samurai, que miraba hacia adelante, con la vista fija en templo lejano.
El templo se encontraba cada ves mas cerca, y a lo lejos, el joven Samurai pudo identificar a mas espadachines, cuatro guerreros, armados no solo con Katanas, si no también con armaduras radiantes de color rojo.
si uno mira con atención, incluso desde la lejanía se puede ver como aquellos guardianes del templo tenían mascaras de demonio, con cuernos negros y expresiones exageradamente terroríficas.
Un pensamiento cruzo por la mente del joven Samurai.
'Los cuatro demonios del templo, Seiryū, Suzaku, Byakko y Gembu'
El joven Samurai se detuvo a unos metros de los cuatro guardianes.
Se encontraba a unos 5 metros de distancia de ellos, mientras reunía el valor para hablar.
"¿Es este el templo Michikatsu Sama?", El joven Samurai tenso los músculos de sus piernas, mientras su mano se cerraba fuerte sobre la empuñadura de su Katana.
El templo de Michikatsu, el Dios de la espada de japón, cuenta la leyenda que solo un héroe de verdad se encontrara con su templo, y solo después de derrotar los cuatro demonios del templo, los protectores de Michikatsu, uno puede salir del templo con vida.
Los cuatro Samurai, todos ellos grandes, superando los dos metros, enpequesian la figura de el joven Samurai de un metro ochenta.
Los demonios del templo se movieron lentamente alrededor del joven, dejándolo sin espacio para escape en una cerco de cuatro lados al joven Samurai.
El silencio era mortal, tan tenso como una cuerda de arco a punto de soltarse.
El joven aflojo un poco el fuerte agarre que tenia sobre su Katana.
"No van a responder eh...", El Joven Samurai miro a los cuatro guardianes, mientras relajaba los músculos del brazo, y tensaba los pies sobre la tierra.
"No quiero matarlos, vengo al templo para ver a Michikatsu Sama, espero que me acepte como discípulo.", El joven Samurai miro fijamente hacia el templo, aun tenso y en alerta.
El silencio continuo, los cuatro demonios guardianes no soltaron una sola palabra.
Antes de que el joven pueda hacer otro comentario, el Guerrero que tenia frente a el ataco con un corte recto, desenfundado la Katana a una velocidad anormal.
El joven Samurai ataco con una velocidad todavía mayor, bloqueando el primer corte delante y moviéndose rápidamente para esquivar dos cortes desde atrás.
Una danza de espadas siguió los primeros cortes.
El joven Samurai mostró un juego de pies veloz, y corto fácilmente al primer guardián Seiryū apuñalando le el cuello en un espacio entre la armadura.
Sangre salio de ambos lados del cuello mientras sacaba rápidamente la Katana y la usaba para defenderse de cortes por ambos costados
Espadas lo atacaban de izquierda y derecha.
El joven Samurai aposto toda la fuerza, hacia la velocidad de sus piernas, y se movió rápidamente a la derecha, bloqueando el primer golpe con su propia espada. Soltando una de las manos del mango de la Katana, respondió rápido con un codazo en la en la abertura de la armadura y el casco, aturdiendo al que tenia frente a el.
Seguido de una rápida patada que empujo al segundo guardián.
La espada del tercer guardián se movió extremadamente rápido, desdibujándose con velocidad explosiva, un corte vertical directo desde arriba hacia abajo.
El joven Samurai se alejo lo mas rápido que pudo para evitar el corte.
Pero un segundo corte desde abajo y sin espacio para esquivar ni tiempo para reaccionar le dejo un corte en la mejilla, por poco cortando su ojo.
El cuarto guardián lo rodeo para atacar desde atrás.
Pero no espero una puñalada con la Katana rápida y silenciosa, que atravesó su mandíbula y salio por la parte superior de su cabeza, derramando sangre y materia cerebral.
Suzaku estaba muerto.
Y solo los guardianes mas rápidos y fuertes se encontraban luchando contra el Joven Samurai
No había espacio para el descanso.
Ahora solo tres figuras se movían a velocidades inhumanas, en una danza de técnicas de espada y juego de pies tan hermoso como mortal.
Mientras el claro sol del día dejaba espacio al frió de la media noche, sonidos de espadas continuaban sin cesar, aunque con menos frecuencia y fuerza que pocas horas antes.
Las sombras del templo se alargaban y la oscuridad de la noche dio la bienvenida al silencio de las espadas.
Y un leve sonar de pasos, esta vez mas cansados y con una frecuencia discordante volvió a sonar.
El templo estaba en silencio.
Estuvo en silencio desde antes de que comenzara aquella batalla afuera.
Los pasos del Joven Samurai lo guiaron frente a un hombre, alto, de cabello oscuro, largo y atado, sentado frente a el en un Tatami.
"Michikatsu Sama.", el Joven Samurai se arrodillo frente al hombre sentado, golpeando con algo de fuerza su cabeza contra el suelo duro.
El silencio era tranquilo, aunque algo tenso, el hombre sentado aparentaba estar en una edad entre los veinte y treinta años, tenia una belleza algo dura y eterea, como si no fuera humano.
Un aspecto afilado, frió, como si ninguna emoción fuese capaz de pasar por su rostro.
"Habla.", Dijo Michikatsu, sin expresiones, de forma directa y dura.
"Michikatsu Sama, le ruego que me tome como discípulo.", Sudor se acumulaba en la frente y cerca de los ojos de el Joven Samurai, mientras continuaba con la frente en el suelo.
Los ojos de Michikatsu se movieron con una lentitud escalofriante, mirando directamente al joven arrodillado, con la cabeza en el suelo.
Rogandole...
"Venciste a mis guardianes demonio..."
Un escalofrio recorrio todo el cuerpo del Joven, mientras las pupilas de sus ojos se reducian a puntos pequeños.
"C-Cuenta la leyenda que aquel que derrota a los demonios de el dios de la espada, Michikatsu Sama, puede sobrevivir en su templo un invierno.", Se apresuro a decir el Joven guerrero, con un poco de miedo.
"Discipulo eh..."
"Venciste a mis cuatro guardianes demonio..."
"Tendrás cuatro oportunidades de sobrevivir, y seis meses de entrenamiento."
"Si después de cuatro golpes, en los que evitare matarte, continuas aquí..."
"Lucharemos hasta que solo uno de lo dos pueda salir de este templo..."
Michikatsu se paro poco después de hablar, mientras miraba al joven, que levanto la cabeza y tomo su katana.
"Entiendo, Michikatsu Sama.", El joven Samurai se paro, haciendo una reverencia profunda, para luego ajustar su cuerpo a una postura clásica de Iaijutsu, una técnica de desenvaine y corte.
"¡Corte!"
El Joven dio un suspiro mientras soltaba la Katana.
Diferentes sonidos y conversaciones explotaron en el lugar.
Gente salia desde los arboles y una de las habitaciones, con camaras.
"Mierda!, Esta película sera un maldito éxito..."
Los camarografos soltaron un cuantos insultos entre ellos mientras se acercaban a los dos actores.
"¡Eso estuvo genial!, cuando el publico vea la escena se volverán locos.", Dijo el director de la pelicula, mientras se acercaba a Michikatsu.
Michikatsu sonrió levemente mientras agarraba una botella con agua que le paso una mujer de la producción.
'Esto es cada ves mas molesto, pero el dinero tambien vale la pena...'
El joven tenia una expresión de felicidad cómica mientras se dirigía hacia Michikatsu.
"Michikatsu, estoy seguro si hicieras una o dos películas serias una estrella al mismo nivel que Homelander."
Michikatsu miro al Joven que actuaba de Samurai, con indiferencia.
"Braian, espero que esto salde el favor que te debía.", Michikatsu tenia un leve disgusto por la actuación después de tantos años, aunque definitivamente era bastante talentoso a la hora de actuar.
"Estoy seguro de que tendrá éxito, si el Santo de la Espada aparece en mi película sera un éxito absoluto, esto conectara todo mi universo de películas con héroes y dará explicaciones a los fans."
Braian seguía hablando sin parar de películas y héroes conectados a sus películas, mientras los actores se tomaban un descanso.
'Bueno, por lo menos salde el favor que le debía, y no es una mala persona, solo es un héroe que no sale del set de actuación'
"Me tengo que ir Braian.", Michikatsu se alejaba del estudio de grabación, todavía pensando en cuanto había cambiado su vida, y cuanto poco faltaba para que todo se valla por la ventana y empiece el caos.
Desde que se reencarno en este nuevo mundo, sacado de una serie de TV con super héroes adictos y asesinos, la vida solo se volvía cada ves mas loca.
Fue loco fue descubrir que el mismo era un experimento de Vought.
Cuando su fuerza y su velocidad aumentaba día a día, se sintió feliz, no solo porque pensó que una vida como Héroe/Celebridad podría inspirar a otras personas a ayudar de verdad, si no por que tambien le daba seguridad.
Seguridad en un mundo donde un Superman obsesionado con la leche podría derretir medio país si se sentía lo suficientemente impopular.
Sus primeros años llegaron con ferocidad juvenil, en su vida en la tierra había muerto joven, a sus 16 años, antes de poder ver el mundo, y cuando reencarno, entusiasmado con su nueva fuerza y velocidad, tenia ganas de cambiar el mundo, de ser un Héroe de verdad en un mundo de mentira.
Mientras buscaba armar un verdadero grupo de héroes, sus propios compañeros de la Universidad Godolkin lo acompañaron en su idea, al principio estuvieron con el cuando le exigía a Vought misiones de rescate de verdad, cuando ayudaban a las personas de verdad.
Juntos intentaban sobrellevar una vida donde intentaban ser menos productos y celebridades y mas héroes, aunque eso duro poco...
Cuando sus propios compañeros, a quienes llego a llamar amigos, lo traicionaron en búsqueda de fama, dinero, y la rápida emoción del libertinaje que inundaban a los héroes de Vought
Solo quedo el...
con el tiempo llego a aceptarlo, a rendirse en la búsqueda de verdadero heroísmo, su propia fuerza personal era excepcional, al punto de poder superar en fuerza a la Reina Maeve, y cerca de la velocidad de A-Train.
Poco a poco.
Se alejo cada ves mas del cine y del mundo de las celebridades, aunque al principio tuvo dificultades, y se interponían en su camino, la llegada de su sistema solo lo hizo mas fuerte.
Mas independiente.
Mas libre...
Y poco había que lo detuviera en su camino, incluyendo a Vought.
Se rindió con las personas.
Se rindió con el heroísmo.
Y ahora solo buscaba mejorar constantemente su fuerza, para algún día, escapar de este mundo de mentira...
'Sistema, envía una solicitud de entrenamiento'
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En un gran dojo alejado de la ciudad, se encontraba Michikatsu, sentado, meditando, a punto de entrar en el espacio de entrenamiento.
Su propio sistema.
O bueno, en realidad no sabe que es exactamente, ya que no es el clásico sistema de estadísticas y mejora de niveles.
Es simplemente una extraña habilidad que instintivamente reconoce.
El "sistema", en realidad es una habilidad que le permite enviar una solicitud de entrenamiento a cualquier ser del multiverso considerado espadachín.
Dentro del espacio de entrenamiento del sistema, que es un templo absurda mente grande, sin fin a la vista, se puede encontrar con la persona que acepto su solicitud de entrenamiento.
Desde que tenia catarse años que enviaba solicitudes al azar, nadie respondía, hasta que un año después, entro en contacto con el primer y único hombre dispuesto a enseñarle.
Kokushibo, un Demonio de otro universo, uno donde demonios atacaban y devoraban humanos, donde los demonios eran inmortales y tenían habilidades especiales relacionadas con la sangre.
Aunque Kokushibo era reticente a entrenarlo en un principio, después de tres meses de suplica, la constante molestia que era capas de causar, y la promesa de no usar sus habilidades para el mal, Kokushibo acepto entrenarlo con varias condiciones.
Primera condición: No perder una batalla nunca.
Segunda condición: Mantener una disciplina intachable incluso cuando no estaba en el espacio de entrenamiento.
Tercera condición: Jamas arrodillarse ante nadie, y buscar siempre la maestria en el arte de la espada.
Kokushibo habia dicho que existia una cuarta condición, que iba a revelar cuando termine el entrenamiento.
Michikatsu miraba tranquilamente una taza de te, una constumbre que tomo cada ves antes de entrar a la sala de entrenamiento.
Sus ojos se cerraron, mientras se undia en un estado ni dormido ni despierto, y una voz eterea sono desde todas las direcciones.
Su sistema.
"Entrando al espacio de Entrenamiento"
"Buscando firmas registradas."
"Una firma identificada."
Dos opciones aparecieron ante Michikatsu.
Entrar el espacio de entrenamiento de Kokushibo, o buscar un nuevo espacio de entrenamiento.
Michikatsu salto un bufido.
Había estado mandando nuevas solicitudes desde hace años, pero todos los que respondían ponían exigencias absurdas, o simplemente eran personas con habilidades normales, humanos normales sin habilidades sobrenaturales o que superen el umbral humano.
Algo que era esencial para Michikatsu con su fuerza casi cincuenta toneladas y una velocidad cercana al Mach 2 o 3.
"Entrar en el espacio de entrenamiento de Kokushibo." Dijo Michikatsu mientras sentía como todo a su alrededor cambiaba.
Un templo absurdo se materializo de la nada, con un espacio sin fin dentro, donde el techo se podía ver, pero difícilmente tocar.
Dentro del templo se encontraba un hombre de uno noventa, fuerte y con ropa tradicional japonesa.
Una espada de dos metros se alzaba sostenida por sus manos, con tres hojas a cada lado, varios ojos recorrían lo que parecía ser el metal de la espada.
Mientras los ojos del hombre se abrían.
Seis ojos...
"Te estaba esperando, Michikatsu..."
