Chapter Text
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Cuando Isagi conoció a Otoya, al principio no le cayó del todo bien. El chico de cabellos blancos tenía fama de ser un mujeriego, de intentar andar con todas las chicas bonitas que aparecían en su camino y si lo rechazaban insistía por unos días más.
Así que realmente no sabe cómo terminó enredándose con alguien como él.
Eita era abiertamente bisexual, pero tenía una clara preferencia por las mujeres bonitas. Con una cara linda y un cuerpo con curvas. Rara vez se le vio con hombres, aunque Otoya haya dicho varias veces que ha tenido varios novios en el pasado.
Isagi sabía perfectamente que Otoya era el tipo de persona que debería ignorar a cualquier costa. Mujeriego; infiel, mentiroso y según personas que tuvieron interacciones cercanas con el, un cabron.
No había razón alguna para que terminarán juntos, pero bien dicen que el destino se encarga de hacer cosas que parecen imposibles.
Yoichi recuerda como inicio todo, como el destino le puso la prueba más difícil frente a él.
Su madre le había encargado ir al mercado por algunas cosas para la comida. Yoichi amablemente acepto ir, dejando su libro y saliendo de su casa con una bolsa de mandado.
Aquel día estaba nublado, Isagi sabía que no iba a llover, al menos no en el tiempo que Isagi calculaba que estaría en el mercado. Lo cual serían como unos cuarenta minutos.
El camino hacia el mercado fue alegre, los vecinos que lo conocían lo saludaban y le hacían algo de plática, preguntado sobre su vida y su familia. Isagi, quien estaba acostumbrado a estás situaciones por su familia solo saludaba amablemente y correspondía un poco la plática antes de seguir con su camino.
Para cuándo llegó al mercado habían pasado unos quince minutos, entre chismes de vecinos ajenos e intercambiar palabras con vendedores que lo saludan alegres, llegó hasta el puesto que quería.
Después de comprar las verduras que su madre le encargó se disponía a regresar a su hogar, pero fue detenido cuando alguien lo agarro del brazo para después ser abrazado por los hombros.
─¡Isagi!─ Cuando Isagi miro a la persona, su aliento se detuvo. Otoya estaba delante suyo, a escasos centímetros de su rostro y lo abrazaba como si fueran los mejores amigos de la vida.
Lo cual obviamente era incorrecto, solo se habían dirigido la palabra unas cuantas veces en la escuela. Iban en el mismo año pero tenían grupos diferentes, solo se veían cuando los directivos deseaban que todos los segundos años se reunieran.
O cuando rechazaban a Otoya públicamente, delante de toda la escuela. Lo cual era más común que las juntas de todo segundo año.
─¿Otoya?...─ Cuestiono con genuina curiosidad, aún sintiendo el calor del cuerpo contrario. Pues seguían abrazados.
─¡Viniste!. Pensé que me habías dejado aquí botado.─ Eita comento alegremente, revolviendo el cabello del peliazul.
Isagi lo miro confundido, no captando la indirecta en los ojos de Otoya. Pero antes de que pudiera cuestionar algo, una nueva voz llegó a los oídos del peliazul.
─Oh... Lo siento, lamento interrumpir.─ Isagi miro a la chica que estaba delante de ellos. Era de estatura media, su cabello marrón estaba recogido en una coleta y apretaba su bolsa contra su pecho. ─No era mi intención Eita... Y-yo pensé qué..
─No intentes darme explicaciones, Sakura.─ Otoya la interrumpió con brusquedad, su tono era duro, casi cortante. ─Me seguiste hasta el mercado solo porque no confiabas en mi, ¿Crees que podría andar con alguien que no me tiene la suficiente confianza como para dejarme ir con mis amigos?..
─¡N-no!... Y-yo escuché que te ibas a reunir con una chica de tercero...─ La chica comenzó a sollozar, claramente nerviosa y mirando a Otoya como si fuera su único salvavidas en un desierto.
─¿Y preferiste creer los chismes antes que preguntarme a mi?─ Mustio molesto el chico del mechón verde. ─Tuve suficiente, no quiero tener una relación con una chica tan tóxica.
La chica abrió los ojos cuando entendió, agarro el brazo libre de Otoya y comenzó a negar con fuerza. Las lágrimas cayendo por todo su rostro, borrando parte de su maquillaje.
Yoichi sintió pena por la chica, queriendo abrazarla y decirle que deje llorar. Pero el fuerte agarre de Otoya no se lo permitía. Así que tuvo por resignarse a voltear la cabeza para no ver a la chica.
─P-pero yo te amo...─ Sollozo la femenina, agarrando con más fuerza la extremidad de Otoya.
El cual solo mostró una pequeña sonrisa y negó, empujando a la chica, quien sin fuerzas, terminó en el piso mientras seguía llorando.
─Lo siento, pero terminamos. No soy yo, eres tú─ Eita dijo, con tanta seguridad que Yoichi incluso sintió el peso de sus palabras. ─No vuelvas a buscarme.
Antes de que Yoichi pueda hacer algo, fue jalado por Otoya que se lo llevaba afuera del mercado. Ignorando a la chica que seguía sollozando y rogando por el peliblanco. Incluso las personas se acercaron a la chica para ayudarla, aunque está todavía se negaba y lloraba por su ex novio.
Cuando salieron del mercado, Otoya por fin soltó el agarre del brazo de Yoichi. Deteniéndose por fin, cuando los sollozos de la chica dejaron de sonar por la larga distancia.
─¿Que mierda, Otoya?─ Fue lo primero que logro formular el peliazul, encarando al chico que tenía delante de él.
─Lo sé, lo sé... Una mierda.─ El chico suspiro, acomodando su cabello con desinterés. ─La maldita escucho lo que no debía y me arruinó la cita con una de tercero, jodido, si.
Isagi abrió la boca incrédulo. Intentando formular palabras coherentes en su mente, hasta que por fin pudo hablar después de unos segundos.
─¿Mentiste?─ Pregunto Yoichi con la garganta seca. ─Le dijiste a la chica que era una mentira.
─Pues si, quería ahorrarme todo el drama. De todos modos íbamos a terminar en una semana, me estaba hartando, era muy empalagosa.─ Contesto Otoya, sacando su teléfono de su bolso trasero del pantalón. ─Por cierto, gracias Isagi. Sin tu ayuda me hubiera descu-
Antes de que el peliblanco pudiera seguir hablando, Isagi le dió una bofetada en la mejilla para callarlo. El otro chico solo lo miro boquiabierto, sin creer lo que acaba de pasar.
─Solo...─ Isagi suspiro, llevando su mano a su cien antes de volver a hablar. ─No me vuelvas a hablar, no quiero tener nada contigo.
Isagi se dió la vuelta y volvió hacia la entrada del mercado, listo para buscar a la chica y ver si podía ayudarla.
Pero nuevamente fue tomado del brazo por Otoya, aunque está vez su agarre fue más fuerte. No lo abrazo, pero se aseguro de que no avanzará.
─No sabía que te ibas a poner así por una simple chica.─ Otoya se burlo, apretando el agarre y acercándose más al rostro se Yoichi. ─Sabes... Te ves muy apuesto cuando te enojas.
Yoichi lo miro por unos segundos con una expresión fría, sin perder tiempo se quito el agarre del más alto con un empujón y se limpio la manga. Dándose la vuelta para regresar al mercado.
─Te lo dije, no quiero nada contigo.─ Comento Yoichi sin voltear a ver al peliblanco, antes de meterse por completo al mercado miro de reojo a Otoya. ─Y no te acerques a la chica, ya sufrió mucho estando con un idiota como tú.
Y con ello, cada uno tomo un camino un diferente.
Isagi camino hasta la chica y estuvo a su lado todo el tiempo, hablando con paciencia y solo tocandola cuando está le dió permiso. Lo que tuvo que ser unos veinte minutos después, cuando Isagi presentía que la lluvia estaría cerca y terminarían empapados.
─Oye... Se que suena muy mal, pero podemos ir a mi casa, mi mamá va a hacer sopa de verduras y compro un pastel de chocolate. Escuché que el chocolate es bueno para las rupturas.─ Isagi comento cuando la chica le dió permiso de tomarlo por el brazo, pues no tenía la fuerza suficiente para caminar.
La chica lo miro unos segundos antes de mostrarle una pequeña sonrisa, aún con lágrimas en los ojos asintió.
─G-gracias...─ Susurro la chica con la voz quebrada por el llanto.
─No es nada, es lo menos que puedo hacer por ayudar a ese...─ Isagi suspiro antes de hablar. ─Creo que también hay helado, aunque si no hay puedo salir a comprar, hay una heladería cerca...
Isagi siguió hablando todo el camino con la chica que solo reía o asentía. Había dejado de sollozar aunque tenía la garganta seca después de tanto llanto. Ahora solo se limitaba a escuchar al peliazul que le contaba de todo para que dejara de llorar.
En la casa de Isagi, sus padres se sorprendieron de tener un invitado inesperado. Pero la aceptaron de inmediato cuando vieron sus ojos hinchados y su voz quebrada al hablar.
La comida fue realmente agradable, Isagi se encargó de animar a la chica quien había entrado las confianza como para comentar cosas de su vida. Cómo que se llamaba Sakura e iba a otra escuela lejana a la escuela de Blue Lock. Pues viajaba dos horas en tren solo para ver a su ahora ex novio, Otoya.
Isagi quiso patear la cara atractiva de Otoya cuando escucho aquello.
Mientras Isagi platicaba y veía series con la chica, intentando animarla y que dejara de pensar en un tipo como Otoya.
Otoya en cambio, se había quedado un tiempo más en el mercado hasta que vio salir a Isagi junto a Sakura. Frunciendo el ceño cuando los vio muy juntos partir a la casa del peliazul.
Sus caminos habían sido diferentes, pero eso no significaba que no se volverían a encontrar. Y era algo que Eita iba a aprovechar a su favor.
Al día siguiente en la escuela, Isagi noto de inmediato la mirada penetrante que Otoya le daba desde la entrada. No le quitaba la mirada ni aunque sus amigos llegaron a su lado.
Isagi solo rodó los ojos y siguió su camino hasta su salón donde entro y espero a sus amigos que llegaron después. Estuvieron charlando unos minutos hasta que su clase inició.
Para el receso, Isagi estaba sentado con sus amigos. Quienes compartían bromas o anécdotas de sus semanas, todos disfrutando su comida.
Hasta que Chigiri rompió el silencio con un comentario que llamo la atención de toda la mesa.
─¿Vamos a fingir que ese Otaku no está viendo para acá?─ Pregunto con sarcasmo, encajando un popote en su jugo de fresa.
─¿Hmm?─ Bachira dejo de comer su pudin y siguió con la mirada el punto donde Hyoma veía, encontrando la mirada fría de Otoya.
─¿Desde cuándo nos ve ese idiota?─ Reo pregunto con genuino interés, pues tampoco recordaba haber hablado con Otoya más de "compromiso", "gracias".
─Ignora a ese idiota, no lo vale.─ Isagi concluyó, ignorando la mirada de Eita.
─Te está viendo a ti, Sagi.─ Bachira comento, formando un puchero y abrazando a Isagi con fuerza. ─¡Ni se le ocurra acercarse, eres mío!.
─¡Bachira!─ Isagi jadeo con las mejillas rojas.
─Isagi es mío... ¿Verdad Reo?─ Nagi formulo medio dormido, jalando la manga de su mejor amigo.
─¿Tu también, Nagi?─ Yoichi se quejo, picando su fruta con la cara toda roja.
─Si no marcas tu propiedad, otro vendrá a hacerlo.─ Chigiri hablo después de estar tomando su jugo en silencio. ─Así que pido de la cintura para abajo.
─¡No es justo!─ Bachira grito con un gran puchero. ─Yo también quiero su trasero.
Isagi solo suspiro resignado, sus mejillas seguían rojas. Pero por su bien mental fingió que sus amigos no estaban hablando de su trasero y quien era su dueño.
Cuando el receso llegó a su fin, Isagi llevo su bandeja a la basura para tirar lo que había sobrado de sus alimentos. Cuando una mano detuvo sus acciones.
Isagi ni siquiera tuvo que mirar a la persona para saber de quién era la mano.
Otoya era el único que llevaba pulseras de anime y siempre llevaba garabatos en la mano hechos con pluma.
Isagi debía admitir que los dibujos de sus manos eran realmente buenos.
─¿Que necesitas?─ Le pregunto Isagi con voz fría, sin querer estar más tiempo con el de mechón verde.
─Te lo dije ayer, ¿No?─ Otoya bromeó, acomodando su cabello para atrás y sonriéndole a Isagi. Aún cuando el peliazul seguía más concentrado en limpiar su bandeja de comida. ─Te ves muy guapo enojado y no pude quitarte de mi mente, así que vine para pedirte una cita.
Isagi detuvo sus movimientos para por fin ver a Otoya a los ojos. Quien le sonrió coqueto y se acercó un poco más a Isagi, invadiendo su espacio personal.
─Te lo dije ayer, ¿No?─ Isagi repitió las palabras del otro, agarrando su bandeja cuando ya estaba limpia. ─No quiero nada contigo, piérdete.
Isagi se dió la vuelta para volver con sus amigos, quienes miraban la interacción con curiosidad desde la entrada de la cafetería. Dónde solo esperaban a Isagi para regresar a sus clases.
─Oh, vamos.─ Eita se apresuró a quedar aún lado de Yoichi, quien soltó un suspiro resignado de tener que respirar el mismo aire que el idiota de mechón verde. ─Acepta una cita conmigo, no se que te dijo Kurosa, pero te asegu-
─Se llama Sakura, pedazo de animal.─ Yoichi corrigió, molesto por la falta de respeto del más alto.
─Bueno, si, ella.─ Otoya le resto importancia con un gesto de manos. ─Vamos Isagi, acepta salir a una cita conmigo. Te prometo dejar de insistir si aceptas.
Isagi lo miro unos segundos en silencio, Otoya lo seguía mirando con esa mirada coqueta y se había atrevido a poner su asquerosa mano en su mejilla.
─Idiota, ¿Por qué estás molestando a Isagi?─ Karasu apareció a unos centímetros de Otoya, pasando sus manos por los hombros de su mejor amigo.
Antes de que Otoya pudiera contestar la pregunta, Isagi aprovecho para responder la pregunta de Eita.
─Deja de joder.─ Isagi alzó la bandeja vacía y con todas sus fuerzas, la estrelló en la cara del peliblanco. ─Está es por Sakura.─ Le dió otro golpe ─Está por atreverte a hablarme─ volvió a golpear el rostro de Otoya con la bandeja. ─Y está porque eres un Idiota.
Cuando Isagi abrió los ojos (todo el momento lo golpeó con los ojos cerrados), vio la cara de sorpresa de Karasu que se había alejado de su amigo tras el primer golpe y la cara llena de golpes de Otoya, que tenía los ojos abiertos y estaba en completo shock.
─Jodido, ni siquiera sabes meter las manos.─ Isagi se quejo, dejando la bandeja donde estaban las demás. ─Si te vuelves a acercar aunque sea un metro, el siguiente golpe será más fuerte y más doloroso.
Y con ello, Isagi se marcho con sus amigos quienes al igual que Karasu, lo veían con sorpresa.
─Al que haga preguntas, le haré lo mismo.─ Fue lo que dijo para callar todas las dudas que sus amigos tuvieran. Lo cual funcionó pues todo el camino al salón de clases fue en silencio.
Después de aquello, el rumor de que Isagi había golpeado a Otoya se esparció como ceniza. Pues incluso llegó a oídos del director, quien cito a los dos responsables del rumor días después.
─¿Tu que haces aquí?─Isagi gruño cuando noto a Otoya delante de él, Otoya en cambio sonrió contento de tener a Isagi cerca, aunque en su cabeza había una venda mal colocada.
─Cariño~─ Otoya susurro alegre, disfrutando la cara de enfado del más bajo. ─El director me llamo.
─¿A ti también?─ Isagi se pregunto así mismo, llevando su mano a su mentón para pensar.
Lastimosamente la inteligencia se Otoya era mínima, que pensó que la pregunta era para él.
─Si, que jodido.─ Explico, sacándose la cerilla de un oido mientras esperaban que les abran la puerta de la dirección. ─Aunque al menos estoy contigo.
Isagi solo resopló, dando un paso a un costado para marcar distancia. Aunque Otoya se apresuró a dar un paso para acortar la distancia.
─Listo, ya pueden pasar.─ Cuando la secretaria Anri, abrió la puerta. Noto a Isagi jalando de los cabellos blancos de Otoya, que se quejaba y señalaba la herida en su cabeza. ─¡Isagi!.
Isagi se detuvo y suspiro, haciendo una pequeña reverencia hacia la mujer.
─Lo siento, es que este...─ Isagi miro de reojo a Otoya que se sobaba la cabeza con un puchero. ─Me estresa.
─Solo pasen con Ego-san.─ Anri murmuró, dejando pasar a los dos adolescentes.
Notando de inmediato como Isagi buscaba marcar la distancia con Otoya, pero este buscaba a cualquier costa acercarse más al peliazul.
Ego estaba sentado en su escritorio, comiendo sus clásicos fideos con los que siempre los veías. Los miro a los dos de reojo, antes de pedirles con la mirada que se sentarán.
─Escuché que tuvieron una pelea en la cafetería el otro día...
─Fue su culpa/Fue mi culpa.─ Dijeron los dos, Isagi señalando al de mechón verde y este señalandosé así mismo.
Ego los miro en silencio y suspiro con cansancio. La verdad es que el no se quería meter, había visto lo que pasó por las camaras y dedujo que todo ocurrió porque Otoya era un impertinente y la paciencia de Isagi se acabó.
Su secretaria, Anri. Fue quien insistió en hablar con los adolescentes sobre el problema para buscar una solución.
─¿Y eso por?─ Pregunto mientras sorbia sus fideos.
─Por qué es un idiota.─ Isagi hablo, mirando con genuino odio al de mechón verde.
Ego se sorprendió genuinamente por el odio que mostraba Isagi, uno de sus mejores alumnos y que sin duda era su favorito. No lo había visto así desde que los chicos de intercambios se fueron.
Isagi se había llevado tan mal con dos alemanes que prácticamente el peliazul se la paso en la oficina de Ego, quejándose sobre esos dos extranjeros.
─¿Por qué eres un idiota?─ Ego le pregunto ahora a Otoya, que se encogió de hombros ante la pregunta. Claramente desinteresado.
─Mi mamá dice que es de nacimiento.─ Comento Otoya, restándole importancia, ya había tenido esa plática con su familia antes.
─Felicidades, Ego-san, por favor dale dos reconocimientos a la mujer.─ El peliazul comento con una sonrisa sarcástica. ─Uno por decir verdades y otro por parir al espécimen más Idiota de la humanidad. Le acaban de quitar el puesto al idiota de Kaiser.
Ego tubo que usar todo su esfuerzo para no soltarse a reír.
Kaiser desde Alemania estornudo.
─Bueno... Es un problema de adolescentes, no me voy a meter.─ Dijo Ego después de un minuto en silencio. ─Ya, largo. Quiero seguir comiendo.
─Adiós.─ Dijeron los dos, saliendo e ignorando a Anri que estaba haciendo unas llamadas.
─Entonces...─ Otoya hablo cuando la puerta de dirección se cerró detrás de ellos. ─¿Quieres salir a algún lado?.
Isagi lo miro con molestia y rodó los ojos, caminando al lado opuesto donde estaba Otoya.
─¡Oye, Isagi!─ Otoya grito, acercándose un poco antes de detenerse cuando Isagi lo miro con genuino odio. ─Tu clase está del otro lado.
─Lo sé, Idiota.─ Isagi se encogió de hombros. ─Prefiero darle toda la vuelta a la escuela antes de caminar contigo en el mismo pasillo.
Isagi siguió su camino, aunque para su desgracia Otoya se le unió unos minutos después, caminando a su lado con una sonrisa relajada.
─Por cierto, el golpe no fue tan fuerte.─ Otoya comenzó a hablar, señalando las vendas que casi se caían de su cabeza, enderezando la cabeza para evitar su caída.
─Lamentablemente.─ Susurro Isagi, apretando sus puños.
─Si, pero no te preocupes estoy bien.─ Otoya explico contento. ─Aún podemos tener nuestra cita, estuve pensando en ir al cine... Vi que hay una película buena de anime.
Isagi se detuvo abruptamente, Otoya estuvo su caminar unos pasos más adelante y miro a Isagi con curiosidad. Ladeando su cabeza.
─¿Que pasa Isagi?─ Le pregunto, intentando acercarse pero Isagi lo empujó levemente, solo evitando que se tocarán.
─No se cómo hacer que entiendas, Otoya.─ Isagi hablo con la mirada baja. ─No quiero salir contigo, no me gustas, no quiero nada contigo. ¿Entiendes?.
El silencio los invadió a ambos, antes de que Isagi se diera la vuelta para el camino opuesto.
─Te lo diré una vez más, no quiero nada contigo Otoya.─ Suspiro Isagi, mirando de reojo al de mechón verde que lo veía en silencio. ─Y la venda se te cayó.
Nuevamente, ambos tomaron caminos distintos. Pero están vez el camino fue más largo.
Isagi pensó que se había librado de Otoya cuando dejó de molestarlo por un mes y medio, incluso cuando lo veía por los pasillos no le dirigía ni una mirada.
Yoichi realmente lo agradeció, disfrutando su vida de nuevo antes de que Otoya robará su paz con sus estupideces.
Lamentablemente Isagi canto victoria antes de tiempo.
Fue un sábado, mientras descansaba en su cuarto y jugaba videojuegos con Nagi y Hiori. Cuando su madre llegó a decirle que había un chico afuera esperándolo.
─¿A mí?─ Isagi le pregunto a su madre, pagando el micrófono de su juego.
─Si, cariño.─ Iyo sonrió, caminando de nuevo a la sala. ─Te trae flores.
Eso confundió aún más a Isagi, quien se puso unas pantuflas para salir. Regresando unos segundos después para avisar a sus amigos que regresaba en media hora, quienes se quedaron pero aún así lo aceptaron a regañadientes.
Cuando salió, espero ver a Bachira quien solía venir y traer cosas extravagantes en casa vista. Cómo la vez que trajo una maceta porque tenía una grietas y se veía solita. O cuando trajo un peluche feo que ni el quería, pero se sintió mal dejarlo en la tienda solito.
Nunca espero ver a Otoya, delante de su casa con un ramo de margaritas.
─¿Que haces aquí?─ Fue lo primero que pregunto, su cabeza estaba pasando por muchas emociones al mismo tiempo.
─Vine a hablar contigo.─ Otoya dijo con seguridad, agarrando las manos de Isagi para dejar las flores. Pues el peliazul seguía sin reaccionar correctamente. ─Estuve hablando con Karasu todo este tiempo y me di cuenta que me gustas. Quiero contigo algo serio, Isagi.
Isagi lo miro unos segundos en silencio antes de bajar la mirada y agarrarse la cien con incredulidad.
─Otoya... Ya te lo había dicho, no quiero na-
─Lo sé, pero quiero que me des la oportunidad. Se que tengo muy mala fama, pero quiero cambiar.─ Eita comento con seguridad, acercándose a Isagi quien sorprendentemente no se separó, lo que le dió ánimos de seguir hablando al peliblanco ─Me gustas, en verdad. Déjame demostrarte que puedo cambiar.
Isagi suspiro sin querer mirarlo, apretando las flores en sus manos.
─¿Por qué te gusto?... ¿Por qué te enamoraste de mi?─ Le pregunto, alzando la vista para por fin hacer contacto visual. ─¿Que me hace diferente a todas las chicas que te han rechazo antes?.
El de mechón verde guardo silencio. Sin saber cómo responder exactamente.
─Eita...─ Isagi se acercó, su tono de voz era más amable pero seguía siendo firme. ─No puedes obligar a nadie a sentir nada, ni a mi, ni a ti. Tal vez solo estás confundido y yo no te gusto.
Otoya frunció su ceño, pero no negó ni afirmó nada.
─¿Crees posible serme fiel en toda nuestra relación?─ Pregunto Isagi, jugando con las flores en sus manos.
─Karasu me dijo que el tiempo me iba a ayudar a saber que quiero...─ Susurro el peliblanco. ─Y lo se, te quiero mucho, me gustas Yoichi.
Isagi solo negó con la cabeza, dándole un pequeño golpe a Otoya en la cabeza. Está vez no fue agresivo como los otros.
─Te lo tendré que volver a decir.─ Isagi suspiro. ─No me gustas Eita, por favor, entiéndelo.
Otoya vio como Isagi regresaba a su casa, dejándolo afuera después de confundirlo aún más.
Apenas estuvo unas calles lejos de la casa Isagi, saco su teléfono y marco a su mejor amigo. Quien le contesto al segundo tono.
─¿Cómo te fue?... ¿Ya son novios?─ Le pregunto Karasu con un tono de seguridad.
─Me rechazó.─ Otoya escucho como Karasu se ahogaba con su saliva al otro lado de la llamada.
─¡Esa nunca falla!─ Karasu se quejo, sorprendido de que el plan "el tiempo me dice la verdad" fallara por primera vez.
─Joder si, me jodió todo.─ Otoya que queja, pateando una piedra en el camino. ─Me dejo pensando muchas cosas...
Después de un rato en silencio, Karasu volvió hablar con curiosidad.
─Mugroso... ¿En verdad te gusta o solo es un capricho?─ Le pregunto su amigo con honestidad.
Otoya guardo silencio antes de soltar un fuerte resoplido.
─Cuántas veces debo decirlo...─ Se quejo el de mechón verde, caminando hacia los columpios del primer parque infantil que llegó. ─Si me gusta el pequeño brote, no es un jodido capricho, me enamore de ese enano.
─Tampoco está tan enano, solo eres unos centímetros mayor que el.─ Karasu le recordó, aunque escucho como tomaba algo antes de hablar. ─Entonces perdón, pensé que solo era un capricho cuando me lo dijiste.
─Lo sé, parece irreal que a mí me guste alguien genuinamente.─ Otoya suspiro, columpiando sus piernas lentamente. ─Hasta el lo sabe...
─No tienes una fama muy buena que digamos.─ Su amigo se burlo. ─Además, el como se hicieron las cercanos no ayuda.
─Ya lo sé, maldita sea.─ Se quejo el del mechón. ─Pero quiero intentarlo, quiero ir en serio con mi brote.
El cuervo del otro lado de la llamada estuvo moviendo unas cosas antes de volver hablar.
─¿Dónde estás?. Para ir por ti y hablar bien, esto de llamada no es divertido si no puedo ver tu estúpida cara de sufrimiento.─ Otoya se rió por su chiste, pasando su ubicación antes de colgar la llamada.
Unos diez minutos después Tabito llegó al parque, viendo a su mejor amigo en los columpios siendo empujado por un niño pequeño y regordete con el que parecía hablar.
─Mugroso.─ Karasu anuncio su llegada, sentándose en el columpio libre y mirando al pequeño. ─¿Tu eres?.
─Ya es suficiente, Kenji.─ Otoya le dijo al niño, sacando unos billetes de su bolsillo para dárselos al niño. ─Adiós, cuídate.
─¡Adiós!─ Grito el niño brincando de alegría cuando recibió el dinero.
Tabito solo negó con la cabeza, decidiendo mejor no preguntar sobre lo que había visto.
─Ahora sí, hablame sobre el.─ Tabito se arrepintió al instante en que hizo esa pregunta.
El Miguel Ángel de temu estaba muy enamorado, pues le describió incluso que Isagi parpadea doble vez cuando tiene que decir algo serio. O que sus ojos se desvían cada veinte segundos cuando hace contacto visual. O que siempre que camina se fija en no pisar las líneas del piso.
─Mierda, estás tan perdido.─ Karasu murmuró cuando los treinta minutos más largos de su vida terminaron, haciendo reir a Otoya que no lo negó.
─Y aún así no me quiere.─ Se quejo, impulsando el columpio con sus propios pies. ─Maldita sea, le hubiera dicho a Kenji que siga empujando otro rato.
─¿Y estás seguro de que siempre te va a rechazar?─ Karasu le pregunto, jugando en el columpio con una leve sonrisa. ─Puedes seguir insistiendo, tal vez acepte por pena.
─¡O tal vez porque le gustó!─ Eita se animó con lo que su mejor amigo dijo, levantándose del columpio y caminando unos pasos por el pasto sintético.
─Le voy más a mi opción, pero adelante.─ Karasu se iba a levantar del columpio cuando su amigo lo empujó de nuevo para que se sentará. ─¿Mugroso?─ Le pregunto cuando Otoya se volvió a sentar en el columpio.
─Esos niños de allá esperan los columpios, estemos unos veinte minutos más en lo que se cansan de esperar.─ Comento en voz baja, mirando a los niños que los veían con mucho atención.
─Increíble.─ Susurro Tabito, pero no sé movió de los columpios.
Tras unos minutos de silencio, Karasu decidió preguntar algo que tenía guardado desde hace tiempo y se le había olvidado preguntar.
─Oye, ¿te puedo preguntar algo y me contestas con toda la sinceridad?─ Le pregunto, Otoya a su lado asintió, todavía viendo hacia los niños que esperaban los columpios ─¿Realmente vas a cambiar?.
Otoya por fin dejo de ver a los niños y miro a su amigo, esperando que se explique.
─Digo, siempre has sido un cabron Eita.─ Karasu hablo con sinceridad. ─Soy tu mejor amigo, se tus movidas y lo que haces, te conozco mejor de lo que tú te conoces. Así que por eso te pregunto, ¿Que Isagi te guste significa que va a cambiar algo?...
El silencio de Otoya fue suficiente para darle una respuesta a Tabito.
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Isagi siempre se considero alguien fuerte, soportaba los coqueteos "en broma", que el sabía que no eran bromas, de sus amigos. Incluso los descarados coqueteos del Idiota de Kaiser que se encargó de joderle la vida en los dos meses que estuvo en Blue Lock.
Pero Eita Otoya, definitivamente se estaba pasando.
No importa a dónde vaya, el peliblanco lo esperaba con detalles y repetía una y otra vez cuánto lo quería y que por favor le diera una oportunidad.
Isagi lo soporto por dos semanas, incluso sus amigos se encargaron de alejar a Otoya un par de veces cuando lo vieron muy irritado por la situación. Pero llegó a su límite cuando Otoya, apareció en el café donde iba a salir con sus amigos.
Lo hubiera dejado pasar, si hubiera sido un encuentro casual, pero lamentablemente para Yoichi no fue. Eita literalmente se auto invito a su salida con sus amigos, no suficiente con eso llegó con Yoichi, lo abrazo y beso su mejilla como si realmente fueran una pareja.
Isagi saco a Otoya de los cabellos, ninguno de sus amigos se interpuso cuando notaron el enfado se Yoichi. Solo dejaron que Isagi se encargará.
Cuando estuvieron lo suficiente lejos como para no ser vistos por los amigos de Isagi, este por fin encaró al de mechón verde.
─Te lo dije tantas jodidas veces, Otoya.─ Isagi escupió con enojo, apretando sus puños con fuerza mientras miraba al chico delante de él ─No me gustas, deja de joderme. ¿Que mierda no entiendes?.
─El porque no te gusto.─ Otoya se apresuró a agregar, mirando a Isagi con los ojos heridos. ─He hecho todo lo posible para enamorarte, ¿Que es lo que me falta para que gustes de mi?.
Isagi tapo su rostro con sus manos, sentándose en la banca cercana que estaba. Otoya a su lado se sentó también junto a él, esperando su respuesta.
─Eita...─ Isagi por fin se destapó la cara. El corazón de Otoya se detuvo unos segundos cuando vio las lágrimas salir de los ojos de Isagi. ─Por favor, entiende. No me gustas.
Yoichi no lloraba de tristeza, lloraba de estrés.
─Solo acepta salir conmigo una vez...─ Susurro el peliblanco, tomando las manos de Isagi entre las suyas. ─Por favor, si no lo disfrutas me iré y está vez cumpliré mi palabra.
Isagi lo miro con ojos cansados, aún las lágrimas caían de las comisuras de ojos pero no se atrevio a hablar.
─Se que estoy en el podio de la gran desilusión para todos.─ Eita comenzó a hablar en voz baja. ─Se que nadie tiene fé en mi, pero déjame demostrarte lo contrario. Yoichi, en verdad te amo y me duele horrible cada rechazo tuyo, así que por favor, no lo hagas más... Solo acepta mi cita, te prometo que dejaré de joder.
─Eres un rompecorazones nacional...─ Susurro Isagi, mirando a Otoya a los ojos. ─¿Por qué debería arriesgarme?. El que saldrá herido seré yo, no tú.
─Se que soy el mayor desastre mundial...─ Susurro Otoya, acercándose hasta depositar un suave beso cerca de la comisura de los labios de Isagi. ─Pero si me das una oportunidad te demostraré que he cambiado, que noy el mismo cabron.
Cuando Otoya abrazo a Yoichi, pensó por un momento en que tal vez se había excedido. Que tal vez debería dejar de insistir, hasta que Isagi, aún sollozando en el abrazo susurró con voz cortada.
─Está bien... Tendremos la jodida cita...─ Isagi murmuró en voz baja, limpiando sus lágrimas que seguían cayendo.
Otoya en cambio, mostró una sonrisa tan grande que no contuvo las ganas de besar las mejillas de Isagi. Quien se puso algo rojo y desvío la vista mientras se limpio las lágrimas.
La grandiosa cita fue el próximo fin de semana, Otoya se esforzó como nunca lo había hecho. Creando planes para todo, incluso por si una de sus ex novias aparecían, creando una gran guion de cosas que debería decir y cosas que no.
La cita en si salió bien, ambos se divirtieron aunque siempre hubo una tensión que persistió hasta el final de la cita donde Isagi tuvo que dar su respuesta.
─¿Entonces?─ Fue lo que pregunto Otoya cuando dejaba a Isagi afuera de su casa, entregando el peluche de langosta a su dueño. ─No importa lo que digas, voy a respetar tu opinión...
Isagi apretó el peluche de langosta y sonrió un poco, mirando a Otoya antes de hablar.
─Aceptaré tener algo serio....─ El rostro de Otoya presento varias emociones antes de mostrar una gran sonrisa, aunque Isagi se apresuró antes de volver a hablar. ─Pero solo si aceptar ir a Terapia, psicólogo o psiquiatra, no importa. Pero quiero que vayas a Terapia.
La sonrisa de Otoya vaciló un poco, pero volvió a su forma cuando abrazo a Isagi.
─Ten por seguro que lo haré.─ Fueron sus palabras después de haber asegurado algo con la persona que había logrado conquistar su corazón.
Aunque todavía no eran algo formal, en la escuela hubo mucho revuelo cuando los vieron llegando juntos. Otoya cargando la mochila de Isagi mientras esté veía algo en el teléfono y se lo mostraba al otro chico.
Varios de los amigos de Isagi se quejaron de Otoya, incluso Rin, un amigo de Isagi de primer año que no hablaba con nadie y que Isagi incluso tuvo que chantajearlo para tener una plática, lo regaño por su decisión. Diciendo que había escogido a la peor persona para salir.
Incluso Kaiser, que estaba en otro continente se enteró de su decisión y le hizo spam por todas sus redes sociales, diciendo que era un idiota pero que estaría para el cuando le rompan el corazón.
En cambio, Otoya que conocía todo lo que hablaban de el a sus espaldas, se mostró firme ante su situación. No hablo con otras chicas, no enviaba mensajes a nadie que no fueran amigos y su casi algo, incluso bloqueo a personas de redes sociales solo para evitar mal entendidos.
Isagi no le revisaba el teléfono, al contrario, le daba mucha libertad y siempre le recordaba que confiaba en el y en sus palabras.
Así que Eita tenía una promesa que cumplir, con la cual se esforzaba diariamente en hacela realidad. Siendo la mejor versión de si mismo, esforzándose en cada pequeña ocasión para quedar bien.
Estaban llendo lento en lo que sea que tenían, llevaban tres meses conociéndose bien. Sus encuentros más elevados habían sido únicamente besos franceses, los cuales iniciaba Otoya y terminaba el mismo para no subir a otro nivel.
Pero al final, todos tenían razón.
─Y-yo...─ Otoya tartamudeo al tener a Isagi delante suyo, por primera vez en su vida sintió que la había cagado, sintió que se había equivocado en algo grande.
─¿Vas a terapia, verdad?─ Yoichi le pregunto, el tono en su voz era triste, y Eita lo sabía, se estaba aguantando las ganas de llorar.
─Si...─ Susurro Otoya con honestidad, le había hecho caso a Isagi cuando el pidió la terapia para poder intentar algo. ─He ido a terapia todos los fines de semana desde que aceptaste...
─De que mierda sirve la terapia si me mientes más de lo que me hablas─Isagi rio, pero no había gracia en su risa. Solo dolor. ─Deberían hacerte un jodido monumento a la deshonestidad.
─N-no, no...─ Otoya se apresuró a agarrar las manos de Isagi, pero el peliazul se apresuró a quitar sus manos para darle una cachetada al peliblanco.
─Eres un idiota, mentiroso.─ Yoichi se quejo, mirando a Otoya con odio. ─Me mentiste, jugaste conmigo...
─Eso es mentira...─ Susurró Eita, agarrando su mejilla que le dolía por el golpe. ─Te amo Isagi, te amo mucho.
─¿Me amaste cuando besabas a otras?─ Suspiro Yoichi, las lágrimas corriendo por sus mejillas. ─Te lo dije varias veces, ¿Que te guste significa que me serás fiel?... ¿Tanto te costaba decir, "No Yoichi, me gustas pero estaré con otras personas también"?...
Otoya solo bajo la cabeza, aceptando los golpes que Yoichi comenzó a darle en el pecho mientras sollozaba. El peliazul no era el único que lloraba.
─Y-yo...─ Cuando intento hablar, Isagi se encargó de callarlo con otra cachetada.
─Cállate, cállate, por favor─ Suplico Isagi, agarrándolo por la camisa y acercando sus rostro. ─No intentes darme pena, todos tenían razón, estar contigo solo daña... Drenas la felicidad de los demás porque no puedes tener tu propia felicidad...
Cuando el silencio se formó, Isagi fue el único se levantó y limpio sus lágrimas antes de salirse.
─La lealtad y la fidelidad son idiomas que nunca vas a entender, Eita.─ Isagi susurro, dejando al peliblanco parado, quien seguía con la mirada baja. ─Hay personas que nunca entenderán el amor aunque lo experimenten en carne propia, lamento mucho que nunca puedas experimentar el amor... Eres una perla de la que nadie se fía. Una perla que necesitaba mucho cuidado, Eita...
Otoya no cumplió su promesa...
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