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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-02-06
Words:
1,694
Chapters:
1/1
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9
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179
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1,020

Ao vivo

Summary:

Lautaro está enfermo y busca consuelo en Manuel sin percatarse de que la cámara está encendida

Notes:

Vi esta idea en twitter y no me pude quedar sin hacerla :P no recuerdo exactamente quién la propuso porque perdí el tweet pero si la persona llega a leer esto que sepa que le doy los créditos y las gracias por la inspiración jajska
Disfruten :)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Lautaro había estado enfermo muchas veces, más de las que le gustaría sinceramente, pero esta vez era por lejos en la que más estaba sufriendo.

Se sentía demasiado débil y agotado, como si algo le estuviera absorbiendo la vitalidad lentamente mientras lo hacía sufrir en el proceso. El primer par de días no le dio la importancia que tal vez se merecía, los dolores de cabeza eran algo que ya había normalizado en su día a día y el dolor de estómago se lo atribuyó a alguna comida anterior que le pudo caer mal, algo que también le pasaba seguido por los alimentos no tan saludables que consumía y las horas a las que los consumía.

Sin embargo, en el momento en el que se despertó del dolor tan insoportable que sentía en su abdomen, como si alguien hubiera tomado sus órganos y los hubiera retorcido con toda la fuerza que tenía al punto de hacerlo literalmente gritar, supo que lo que tenía no era un simple malestar estomacal o resfriado.

Pero aún así decidió no ir a un doctor.

Las insistencias de todos, especialmente de Manuel, fueron incansables, pero la respuesta siempre era un no, acompañada de alguna justificación mediocre que no calmaba a nadie: “ya se me va a pasar” “no estoy tan mal” “mañana ya despierto mejor”. Ninguno entendía cuáles eran las razones del rubio para negarse constantemente a que alguien especializado lo revisara y, a lo mejor, le diera una solución para mejorarse.

Y no es como si realmente Lautaro tuviera un trauma o una justificación lo suficientemente válida y entendible para no acceder; simplemente no le gustaba ir al doctor, nada más. Ser observado como si fuera un bicho raro e indefenso a disposición de un extraño con supuestamente las capacidades y el conocimiento suficientes lo hacía sentir vulnerable y no le gustaba esa sensación, eso sin contar el ambiente tan muerto que tenían los hospitales y consultorios en general, el olor a químicos, la simplicidad de las salas y la neutralidad que rozaba el desinterés del personal le daban náuseas.

Tuviera lo que tuviera, lo iba a resolver él mismo sin salir de las cuatro paredes de su casa.

Además sabía que Manu no lo iba a dejar morir.

A pesar de su autodescuido y su terquedad, sabía que el pelinegro nunca lo iba a presionar a hacer algo que no quisiera y siempre iba a estar al pendiente de él y eso le gustaba.

Tal vez si no se estuviera muriendo le sacaría más provecho a la devoción y a los cuidados de Manuel, pero en esta ocasión eso era lo único a lo que se aferraba día a día para no sentirse tan mal.

 

 

Ya había completado una semana y media enfermo con picos en los que pensaba que empezaba a mejorar y luego se despertaba de golpe a vomitar o simplemente los dolores no lo dejaban dormir.

Los últimos tres días había decidido no stremear, no solo no estaba dando su cien por ciento, sino que todo el mundo empezaba a notar lo mal que estaba y, por primera vez en todo este tiempo, sintió que si no paraba por completo todo y se enfocaba en su salud no se iba a recuperar nunca.

En las dos noches anteriores se durmió antes de que los chicos prendieran stream y no despertó sino hasta el otro día tipo 11 a.m. y podría decir que no solo recuperó un año de sueño perdido en dos noches, sino que se sentía un poquito mejor. Sin embargo, alrededor de las 2:35 de la madrugada de la tercera noche, el dolor en la parte baja de su abdomen volvió esta vez no como punzadas, sino como un tirón insoportable que se sentía como si algo se estuviera desgarrando dentro suyo. 

Se movió un poco buscando una posición en la que no le doliera tanto, pero con cada movimiento, por mínimo que fuera, el dolor solo aumentaba. Como pudo tanteó el colchón buscando su celular y al encontrarlo prendió la pantalla para escribirle a la única persona que sabía que sin importar la hora iba a estar a su lado cuidándolo.

Manu (2:42)

Manu podes venir?

me siento muy mal

me duele mucho la panza

y tengo mucho calor

:(

Esperó unos cuantos minutos sin moverse mucho para que el dolor bajara un poco y para que su amigo le contestara, pero ninguna de las dos cosas pasó.

sé que no estás dormido

desde acá escucho que estás en la compu

manuuuuuuuu

por favorrrr

Nada.

Sabía que Manuel cuando estaba haciendo algo importante o jugando -como suponía que estaba haciendo en ese momento- dejaba el celular de lado y dedicaba toda su atención a la pantalla frente a él, pero aún así tuvo la esperanza de que él, como siempre, sería la excepción del pelinegro.

Se giró lo más despacio posible sobre su espalda y luego se sentó en la cama con una mano sosteniendo permanentemente su abdomen como si eso lo ayudara de algo. Se detuvo unos segundos para respirar profundamente y luego tomó impulso para ponerse de pie lo más rápido posible, encogiéndose inmediatamente del dolor.

El día que me necesites yo tampoco voy a estar para vos hijo de puta.

Se enderezó lo que más pudo y abrió la puerta para caminar hasta el living del departamento. Apenas salió al corredor pudo ver a lo lejos los monitores encendidos siendo la única luz que iluminaba el lugar y la silueta de la silla de Manuel con él sentado en ella.

A medida que se acercaba podía ver que, efectivamente, no estaba haciendo nada más que jugando a algún juego de historia de esos que solo le gustaban a él mientras hablaba bajito, cada día más loco este tipo, pensó al mismo tiempo que se terminó de acercar y se recostó hacia adelante, aún con una de sus manos en su abdomen, posando su cabeza en el hombro del pelinegro por encima del espaldar de la silla.

Manuel se sobresaltó ante la presencia y el peso del otro sobre él y se quedó tieso sin saber qué hacer.

“Por qué no me contestas los mensajes” habló con la voz ronca y giró un poco su cabeza haciendo que su boca quedara contra el cuello del pelinegro, “no puedo dormir” un escalofrío recorrió toda la espalda de Manuel al sentir el aliento caliente de Moski contra su mandíbula y muy cerca de su oreja.

“¿Te sentís mal?” se movió alejándose un poco para poder verlo mejor e, instintivamente, llevó una de sus manos hacia el rostro del rubio tocando suavemente su frente y cachetes, “Dios estás ardiendo” Lautaro soltó un quejido al mismo tiempo que tomaba una de las sillas vacías, se sentaba y recostaba nuevamente, y de una forma más cómoda, su cabeza en el hombro de Manuel evitando la luz de las pantallas, “¿querés algo amor?”.

“Vení” pidió alargando la última vocal en tono de súplica y de cierta manera abrazó el brazo tatuado, “quiero dormir con vos” su voz no era demasiado alta, pero sí lo suficiente para que Manuel escuchara.

Manuel y tal vez unas 15k personas más.

“Bueno gente, ya vieron que me necesitan con urgencia” dijo en un tono divertido y Moski abrió los ojos de golpe.

Cualquier dolor o malestar que había estado sintiendo pasó inmediatamente a segundo plano, “¡¿Estás en stream?!” El rubio entró en pánico y rápidamente se separó saliendo del frame de la cámara.

“Nos vemos gente” Manuel se despidió rápidamente del chat y cortó la transmisión, cerrando todas las ventanas que tenía abiertas y apagando el computador, “¿Por qué me miras así?” La situación al parecer le hacía mucha gracia y eso solo aumentó la rabia de Lautaro.

“¡Por qué no me dijiste!” Le dio un golpe en el brazo, “¡Dios que vergüenza!” Pasó sus manos por su cabello con cierta desesperación.

“Paraaa, no es para tanto bebote” intentó acercarse, pero el rubio le dio otro manotazo que solo lo hizo sonreír más.

“¿no es para tanto? Te voy a matar Manuel” se dio vuelta dándole la espalda e inmediatamente el pelinegro pasó sus manos por su cintura abrazándolo por detrás.

“¿Ya no querés dormir conmigo?” habló cerca a su oreja.

“No” su voz tembló levemente, pero él siguió con su posición de indignado.

Manuel empezó a darle besitos por el cuello, girandolo lentamente al mismo tiempo que seguía su recorrido por su mandíbula y el resto de su cara hasta terminar con pequeño besito en su nariz, “¿seguro?”.

Lautaro giró los ojos y alejó un poco la cara del otro con su mano, “Te la voy a cobrar eh” lo señaló con su dedo índice y tomó su mano guiándolos a ambos hacía su habitación.

El pelinegro simplemente rió y se dejó llevar hasta que ambos llegaron al cuarto del rubio y él cerró la puerta tras de sí.

Sin decir nada más, se acostaron en la cama y Lautaro se acomodó sobre el pecho de Manuel, al mismo tiempo que este pasaba uno de sus brazos bajo su cabeza y empezaba a hacerle mimos en parte de su cara y cabello.

“Lauti” lo llamó en apenas un susurro y el otro hizo un ruidito de afirmación indicándole que lo estaba escuchando, “¿cómo te sentís?” a pesar de la gracia que le hacía lo que acababa de pasar, su preocupación aún era latente.

“mmm tengo escalofríos” se aferró un poco más al cuerpo bajo suyo.

“¿Por qué te levantaste?”

“Me agarró un dolor terrible, pero ya me pasó” hizo una pequeña pausa y levantó un poco su cabeza para poder mirarlo, “enterarme de la nada que estabas en stream me curó”.

Ambos rieron y se quedaron viendo por unos segundos. Los ojos de Manuel brillaban más que de costumbre con la luz de la luna que entraba por la ventana y solo podía reafirmar que parecían estrellas, las estrellas más lindas que había visto.

“Gracias Manu” soltó repentinamente tomando por sorpresa al pelinegro.

“¿Por?”.

“Por todo”.

Una sonrisa se pintó inconscientemente en el rostro de ambos y Manuel le dio un besito en la cabeza, “descansá”.

 

 

Notes:

No sean como moski y vayan al médico!!!!
Tal vez no quedó taaan largo pero me gustó el resultado, espero que a ustedes también :)
Y siempre mernoski gente, no se olviden