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Spencer ríe.
Le duele.
Después llora y vuelve a reír.
Se siente patético, pero está bien, él mismo se lo buscó. Puede soportarlo, ya no hay marcha atrás. Tampoco hay una segunda oportunidad.
Esto último se lo dijo a JJ, hace solo dos días. Ella, como era de esperar, no estuvo de acuerdo. Sugirió la ablación floral, como si fuera la única salvación.
—¿Por qué haría algo tan estúpido? —preguntó él—. No quiero perder esto, es hermoso, Jennifer… Aunque duela.
No recuerda su respuesta, dejó de escucharla cuando el objeto de su anhelo apareció en su campo de visión. No buscaba a Spencer, como había soñado la noche anterior. No se detuvo a mirarlo, pese a los intentos que hizo por hacerse notar. Probablemente, del lado de Hotch, su presencia no era bienvenida, pero no podía hacer nada, seguía siendo parte del equipo.
Pensó que el caso expuesto ese día funcionaría para acortar la brecha entre ellos.
Se equivocó, otra vez. En cualquier caso, solo sirvió para empeorarlo todo.
Por eso el reflejo en el espejo se burla de él. O eso cree. Quizás está en un sueño febril producto del jardín venenoso que crece en su pecho. Quiere alcanzarlo, pero se da cuenta de que su mano no deja de temblar.
Le recuerda al efecto del Dilaudid.
Está sudando y le sangra la nariz, pero no puede derrumbarse ahora. Está en medio de un caso, esto no se trata de sí mismo. Él, a diferencia de las víctimas, eligió esto.
Un poco de agua, una inhalación y exhalación profundas y todo saldrá bien. Pero cuando varios pétalos de dicentra le raspan la garganta, empieza a dudar. El temblor de sus manos no se ha ido, y se hace mucho peor, cuando aprieta fuerte en un triste intento de devolver las flores a su lugar.
Vuelve a doler.
Casi maldice el nombre de Aarón Hotchner, pero no puede hablar. Apenas puede pensar, pero la única imagen que se repite en su cabeza es la de ese mismo hombre, que debería odiar por dejarlo en una posición tan vulnerable.
Si no lo hubiera abandonado, si no lo hubiera apartado, si no lo hubiera dejado de amar…
Consideró reclamar, pero no sabía si realmente serviría de algo. Lo notaba tan sonriente, risueño, vivo; no tenía algún derecho sobre esa felicidad.
Sin embargo, cuando tosió el primer pétalo, quiso pisotear cada suspiro que salió de los labios de aquel hombre, mismos labios que alguna vez juraron sobre los suyos que ambos serían un para siempre.
—«Mentiroso» —piensa en medio del dolor.
No tiene más opción que tragar, aunque arda, y mucho. No quiere acabar humillado, no quiere que Aarón sepa el efecto que aún tiene sobre él. No quiere preocuparlo, aunque lo merezca después de todo lo que le hizo pasar.
Spencer mintió cuando su jefe —porque solo es eso— le preguntó si estaba bien con todo lo que sucedió. Y su jefe lo creyó, no porque su subordinado fuese un gran actor, tampoco porque él mismo fuese un imbécil, simplemente… Se engañaba a sí mismo.
Luego de una ruptura, el cuerpo tiene tiempo para procesar la pérdida, antes de que las flores empiecen a crecer si alguna de las partes no ha dejado de querer al otro.
Hotch creyó que Spencer viviría su duelo y tendría la oportunidad de amar a alguien más.
Eso jamás pasó.
—Oye, niño bonito —llama Morgan desde afuera del baño—, podríamos tener una pista importante, ¿cuánto tiempo más vas a durar ahí? ¿Estás bien?
Traga una última vez y reúne toda su fuerza de voluntad para responder:
—Sí, dame un minuto.
Morgan le dice que se de prisa y Spencer oye como sus pasos se alejan después de eso. Aprovecha para respirar, con cuidado, no quiere repetir la mala experiencia.
Se lava la cara con rapidez y se asegura de que no sea tan evidente que estuvo llorando. También se despeina un poco el pelo, antes de salir como si nada.
Hay miradas indiscretas cuando se sienta en la sala de conferencias, pero no les pone especial atención. Se apresura a tomar las nuevas notas de JJ y reiniciar la discusión que tenían antes.
Siente la mirada pesada de Hotch sobre él, pero no la busca, sabe que si lo hace no acabará bien. De solo imaginarlo se aprietan las flores nacientes contra su caja torácica, lo que disminuye el espacio que tiene su corazón para solo existir.
Así pasan las horas, entre papeles, pistas, algunas verdaderas y otras falsas; perfiles geográficos e interrogatorios a sospechosos que García encontró en la red.
Finalmente dan con su criminal y es puesto bajo arresto. Con esto dan por cerrado al caso y se preparan para ir a casa, con el agradecimiento de la policía local.
En el avión JJ se apresura a tomar el asiento junto a Spencer, cuando se da cuenta de que Hotch lo tenía en mente. Spencer no lo dice en voz alta, pero trata de sonreír en forma de gracias.
Durante el vuelo, aunque no están uno al lado del otro, Spencer puede sentir cerca la presencia de Hotch. Traga saliva, y aunque no hay pétalos de por medio, duele por el esfuerzo de antes.
Su pecho aún se siente pesado, pero no apretado, lo que considera un logro.
Intenta dormir, pero el dolor de garganta es cada vez más insoportable, y a él se suma una jaqueca para la que no tiene medicamentos a la mano.
Tampoco puede leer, por lo que no le queda más que simplemente estar allí, existiendo, pensando, reflexionando; lo que menos tiene ganas de hacer.
Las siguientes horas solo sirven para torturarlo.
Cuando aterrizan, apresura el paso hasta llegar al coche que sabe que conducirá Morgan. El hombre lo ve raro, pero acepta que vaya con él, no sin antes preguntarle si está bien, a lo que miente. No tiene ganas de dar explicaciones.
Aunque Emily los acompaña, el trayecto hasta la sede es silencioso. Sabe, en el fondo, que eso no es bueno, pero no se preocupará de momento.
Al llegar se cruzan con Hotch en la entrada. El ambiente se torna extraño, pero Spencer sigue caminando como si nada. Observa cómo el hombre finge necesitar algo en las oficinas del primer piso, y se burla del intento patético de no convivir en el mismo espacio que él. Toma el ascensor que lo lleva hasta la oficina. Esta vez JJ lo acompaña. Ella no le quita los ojos de encima, mas el viaje es silencioso, al menos hasta que JJ pregunta:
—¿Estás bien?
—«Definitivamente no» —piensa él—. Solo un dolor de cabeza, nada que descansar no solucione.
—No me refería…
Spencer no la escucha terminar, sale cuando las puertas del ascensor se abren y prácticamente corre directo hacia el bullpen. Deja su mochila de emergencia sobre su escritorio y se sienta, es cuando nota que el pecho le ha empezado a doler otra vez.
Se siente exhausto, adolorido. Solo quiere llegar a casa, morir ahí si es necesario. El sentimiento es más fuerte al notar la presencia Hotch, quien apenas lo ve por un par de segundos cuando echa un vistazo rápido al bullpen.
Una casualidad inevitable.
Pasa un rato, o eso piensa —ha perdido la noción del tiempo— desde que, sin querer, se quedó dormido sobre el informe que redactaba. Todo está oscuro, está sudando y siente frío. Sabe que tiene fiebre.
Malditas flores.
Llama a JJ, pero la mujer no responde. Lo intenta con Morgan, pero es lo mismo. Sigue con Emily, pero nada cambia. Incluso llama a García, pero no funciona.
Quiere levantarse, pero no tiene fuerza en las piernas, además, todo le da vueltas. El miedo empieza a apoderarse de él, hasta que una figura surge de la oscuridad y se acerca lentamente a él.
—¿JJ? —susurra falto de aliento.
Ruega porque sea ella, pero para su sorpresa se trata de Hotch. Su corazón, con espacio limitado para latir, repiquetea con fuerza y comienza a bombear sangre a una velocidad sobrehumana.
—Hotch… —Sus palabras quedan suspendidas en el aire cuando siente un tacto gentil sobre su rostro—. ¿Hotch…?
—Spence, ¿por qué te rehúsas a deshacerte de esos sentimientos que solo están acabando contigo? Solo tienes que…
Spencer ignora el apodo. Traga saliva pese al dolor que le ocasiona, y lo interrumpe con un rotundo no. Sus ojos brillan con lágrimas contenidas cuando ve a Hotch. Se parece a la vez que todo terminó, pero en ese entonces, su tacto no se sentía tan suave.
Abre y cierra la boca, varias veces, en un intento de que su voz suene lo más limpia y clara posible. No obstante, no lo consigue cuando dice:
—Déjame morir lento, que prefiero el sufrimiento antes que quedarme sin ti.
