Actions

Work Header

Solo por Conveniencia

Summary:

¿Por qué una aspirante a juez se acercaría voluntariamente a un pandillero a las afueras del campus universitario?

Inspirado en el listado de prompts de "TokuShipping Week"

Día 1 — "Ride Together" (Y tal vez un poco de "Love Realization")

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

La tarde se hacía presente con un cielo de tonos anaranjados y rosados, donde algunas nubes teñidas por esos colores flotaban en el aire. Debajo de ellas, la ciudad fluía con naturalidad, al igual que las personas que recorrían las calles. Algunos bajaban al subterráneo a tomar algún tren, otros optaban por los siempre fiables buses, los cuales viajaban a la par con otros conductores que poseían sus propios vehículos para hacer su recorrido.

Mientras, la Universidad de Chikyu recibía y despedía alumnos constantemente. La mayoría se dirigía a sus casas, mientras que un puñado más reducido entraba para las clases nocturnas. Sin embargo, entre la pequeña multitud que se formaba, había un chico con chaqueta de jeans detenido muy cerca de la entrada del edificio, apoyado en su motocicleta, una Harley Davidson Softail del 2002, bebía un refresco de cola. 

La presencia del joven parecía llamar la atención de algunos transeúntes, quienes observaban con curiosidad su actitud tranquila que, por algún motivo, resultaba intimidante. Tal vez era por el pompadour rizado y voluminoso que se erguía con orgullo a pesar del viento. O tal vez se debía más a su apariencia general: su pose relajada pero segura, el ceño levemente fruncido y unos ojos pequeños pero de un azul eléctrico tan intenso que parecían dar una descarga cuando su mirada se posaba en alguien.

Algunos lo tenían por presumido. Otros mostraban cierto miedo, y unos pocos parecían admirarlo y seguirlo incondicionalmente, especialmente aquel grupo que formaba parte de la misma pandilla que él lideraba. Sin embargo, dichos seguidores no estaban por ningún lado.

Solo estaba él, su botella casi vacía y su moto, contemplando el atardecer.

Cuando el joven dio el último sorbo, arrojó el envase de plástico a un basurero cercano dentro de las instalaciones universitarias, sin esforzarse realmente por calcular la distancia o la velocidad. La botella falló por unos centímetros y cayó al suelo. Fue entonces cuando una voz seria y monótona sonó a su espalda.

— Ni siquiera en eso eres capaz de respetar la ley, Yanma Gast.

Una sonrisa ladeada, se asomó en el rostro masculino.

— ¿Pero si no es la voz de mi abogada favorita la que escucho por aquí?

Con un movimiento exagerado, se separó de la moto para erguirse y darse la vuelta, fijando la vista en la eminencia jurídica que tenía delante. Ella llevaba el cabello oscuro hasta el mentón, que le cubría el ojo derecho, y una mascarilla que no hacía más que ocultar aún más su rostro. La blusa negra que vestía solo intensificaba su poca amigable apariencia.

Y es que ella también tenía una reputación imposible de ignorar. Alguien que se sabía los códigos de leyes japoneses al revés y al derecho, y cuyo solo caminar a tu lado hacía que se te quitaran las ganas de cometer cualquier infracción. Su severidad y compromiso con las leyes eran exagerados para unos, admirables para otros. Pero, por sobre todo, lo que más destacaba era su particular soledad, apenas acompañada por una única amiga que llevaba un año menos de estudio que ella. Fuera de eso, prácticamente existía en solitario dentro de las clases, interactuando lo justo con el resto de mortales.

Por eso, ver a estas dos leyendas universitarias interactuando se sentía tan... extraño.

— ¿Cómo van las clases? — continuó Yanma con una sonrisa que rayaba en lo burlón mientras rodeaba la moto para acercarse más — ¿Ya encarcelaste a alguien o todavía no? 

— Sabes muy bien que eso no es posible. — respondió la figura de vestimenta oscura con el ceño fruncido — Además, sabes que no busco ejercer la abogacía. Quiero ser juez.

Yanma no pudo evitar rodear los ojos, manteniendo su expresión irónica.

— ¿Es que no sabes tomar ni una broma, Rita? ¿O debería decir “su señoría Kaniska”?

El cuerpo de Rita no se movió, pero su ceño pareció haberse endurecido ligeramente.

— ¿Y tú puedes tomarte algo en serio que no sea tus clases de informática?

— ¡Nope! Porque ni siquiera eso me lo tomo en serio. — replicó Yanma con una naturalidad casi insultante, haciendo el ademán de limpiarse las uñas con su chaqueta — Soy demasiado bueno para esas clases. Estoy tan avanzado que presto atención la mitad del tiempo, y aun así sigo estando en la cima del ranking.

Luego, simplemente porque podía y quería, inclinó ligeramente el cuerpo para mirar más de cerca a Rita, esbozando una sonrisa de excesiva confianza

— ¿Celosa de mis habilidades, Rita?

Pero ella permaneció en silencio exactamente tres segundos, antes de hacer un movimiento sutil con la pierna derecha, alejándose de Yanma. Él, quien hasta hacía un instante mostraba pura autosuficiencia, dejó escapar un torrente de insultos entre dientes mientras miraba su pie izquierdo, que acababa de ser aplastado por la suela del zapato oscuro de la futura juez.

— ¡Mierda! ¿Era necesario eso? — exclamó aun con dientes apretados, intentando no gritar a todo pulmón.

Rita, quien ya se había dirigido a la moto, le sostuvo la mirada un par de segundos, manteniendo su rostro impasible. Aunque tal vez, solo tal vez, hubo un ligero movimiento en la mascarilla que parecía delatar cierta diversión por aquella pisada a traición.

— Simplemente algunas personas merecen un castigo leve por su arrogancia.

Y dicho esto, Rita dio un salto ligero, logrando sentarse en la parte trasera de la moto con las piernas colgando. Primero se quitó la mascarilla y la guardó en el bolso tipo maletín que traía cruzado en el torso, luego sacó un casco morado de diseño algo más clásico y lo sostuvo entre sus manos, todo mientras le daba la espalda a un Yanma con el ego levemente trizado.

— Dios, eres insoportable. ¿Te lo han dicho? — dijo él, todavía con gesto de fastidio, caminando para volver al lugar donde estuvo hace unos minutos, recostándose en su moto.

— Sueles insultarme bastante, pero aun así no parece que odias mi presencia lo suficiente para negarte a llevarme a casa.

— ¡Eso es porque vives relativamente cerca mío! — responde, medio a la defensiva — Ni que me cayeras bien o algo.

Rita alzó una ceja, curiosa, mirando a Yanma.

— Ya te he dicho que puedo volver a casa por mi cuenta.

— ¡Y yo te he dicho que puedo ayudarte, y lo haré, porque así me quedas debiendo algo que puedo usar a mi favor!

— ¿O sea que es por conveniencia?

— Siempre es por conveniencia, idiota. — rremató Yanma, levantando su pie izquierdo para pegarle una patada leve con el costado de sus zapatillas blancas en la pierna derecha de Rita.

Ella frunció el ceño antes de responder de la misma forma. El joven simplemente se rió mientras rodaba los ojos y se separaba de su vehículo una vez más para darse la vuelta y subirse a la moto. Una vez arriba, apoyó sus manos en los maubrios.

Este gesto hizo que Rita suspirara casi con resignación, antes de dejar su casco a un costado, para luego recoger la mochila de Yanma que yacia en el suelo cerca, y sacar otro casco de allí, esta vez una azul, más moderna. Se lo puso sin ningún tipo de cuidado, cosa que hizo que él se quejara levemente, aunque su tono no mostraba enojo o molestia real.

— No tengo intenciones de pasar por una detención de tránsito porque tú andas de temerarios. — dijo Rita casi como una sentencia

Yanma no pudo evitar reírse por el comentario, mientras se acomodaba y abrochaba el casco, volteando levemente su rostro hacia atrás.

— Estudiar derecho te pone cada día más amargada, ¿No? — su comentario vino acompañado de una sonrisa ladeada — Anda, súbete rápido a la Tombo, que voy a acelerar sin avisar. Si te caes de hocico, no te recojo.

Rita, soltando otro suspiro de exasperación, se ajustó finalmente su propio casco, se colocó la mochila ajena en la espalda y acomodó las piernas a cada lado de la moto. Yanma, al verla lista, asintió para sí y miró al frente.

— ¿Lista?

Y, tras preguntar, sintió cómo unas manos se acercaban lentamente a su torso, primero con ese pequeño atisbo de duda al que ya estaba acostumbrado, que rápidamente se transformó en un abrazo y sujeción fuerte desde atrás. Yanma no pudo evitar contener la respiración, sintiendo ese sonrojo que odiaba que se le escapara, pero que, para este punto, ya se estaba acostumbrando a disfrutar en silencio. Cuando decidió voltear la cabeza para comprobar cómo estaba Rita, ella había apoyado la suya en la parte alta de su espalda. El casco le ocultaba ligeramente el rostro, pero habría jurado alcanzar a vislumbrar cómo esas mejillas pálidas adquirían un leve sonrojo, el mismo que siempre se le escapaba a ella cada vez que tenían que partir.

Un rubor que él siempre atesoraba en silencio, especialmente viniendo de alguien tan contenida como la futura juez Rita Kaniska.

Con un movimiento sutil que no supo explicar, algo que solo pudo atribuir a su característica impulsividad, posó su mano derecha sobre la izquierda de ella y la acarició con el pulgar un par de segundos, antes de regresarla al manillar y hacer arrancar la moto.

El ruido del motor se escuchó por toda la entrada del campus, antes de que avanzara a gran velocidad y abandonara las instalaciones universitarias, dejando un rastro de polvo y un sonido estridente que se alejaba por las calles, fundiéndose con el atardecer.

 

Notes:

Bien, más YanRita, y más retos que probablemente no cumpliré en las fechas correctas xD

Puedo confirmar que, PROBABLEMENTE los fics del día 1, 2 y 7 se publicaran en los días correspondiente. Los fics del día, 3, 4, 5 y 6 si los publique con atraso.

Aun así, espero les guste <3

Como siempre, cualquier kudo, bookmark y, sobre todo, comentarios, siempre serán bien recibidos ~

Series this work belongs to: