Work Text:
"... si pierdo, cumpliré el reto que quieras, pero si yo gano, cumplirás mi deseo"
EpicGun, o Sunohara Momose, se encontraba cargando su arma escondido tras unos contenedores de basura, sigiloso y a la espera que su enemigo bajara la guardia. Esperaría el momento indicado y atacaría sin darle chances.
Sin embargo, su estómago se sentía apretado y sus manos temblaban ansiosas sobre el control de la consola. Siempre estaba preparado para cualquier partida, pero esta ocasión era diferente: Silver, su mejor amigo, era su rival.
Esa tarde, Momo había recibido un mensaje en su chat del juego tan solo conectarse.
Silver_: Hey, ¿estás libre?
*EpicGun*: ¡Silver! (*°▽°)ノ ¡Claro que si! ¿Quieres una flex?
Silver_: ¿Qué tal un PVP? Compré un arma nueva y quiero probarla ^^
*EpicGun*: ¿Otra vez estás siendo un whale?
Silver_: De verdad la quería, estaba en oferta en la tienda.
*EpicGun*: Entonces probémosla. Crearé la partida y entraré al chat de voz.
Silver_: Epic, quería proponer que esto fuera más interesante...
*EpicGun*: ¿Eh? ¿Quieres regalarme un arma nueva para estar parejos? ¡¿O el nuevo pase de batalla?! (≧∀≦)
Silver_: Apostemos algo. Si pierdo, cumpliré el reto que quieras, pero si yo gano, cumplirás mi deseo.
Tragó saliva, nervioso.
¿Sería que sí podía pedirle una skin o una nueva arma? Silver parecía tener dinero o algo así, y disfrutaba comprando cosas en la tienda del juego, quizás trabajaba como ingeniero en la NASA o quizás era un yakuza... No lo sabía con exactitud, después de todo, jamás había hablado con él de su vida personal.
Ninguno de los dos sabía quién era el otro, sus edades, sus nombres... solo conocían sus voces y sus nicknames. Momo podía intuir que vivían en la misma ciudad gracias a un evento especial que se había lanzado hace tiempo por regiones, donde lo conoció. También podía asegurar que era al menos un adulto, ya que sus horas de conexión eran las de un oficinista o similar.
¡Podía asegurar que era un hombre guapo! ¿Quizás era un modelo? Su voz suave y sus regañadientes siempre le hacían reír y sentirse en completa amistad y sintonía con ese tipo.
No tardaron en hacerse amigos en poco tiempo. Momo le llamaba "Ikemen", "Darling", "Otou-san", y Silver le respondía como "Okaa-san", "Honey", parecían una pareja de amantes aunque solo era "camaradería" entre ellos, una muy curiosa que a Momo le encantaba llevar, y tal parecía que a su compañero también.
No es que ambos no hayan querido conocerse más a profundidad, al contrario, eran muy buenos amigos y cercanos, podía decirse que incluso se contaban algunas cosas del día a día pero nada que sospechara quienes eran realmente, eso les hacía mantener el misterio y centrarse en divertirse y dejar de lado los estereotipos. Sin mencionarlo, sin pedirlo, solo eran ellos mismos en el juego, sin etiquetas ni ataduras.
Ahora, EpicGun se encontraba corriendo por el mapa, buscando a su rival. Era un 1vs1 en donde tenía la ventaja, llevaba mil horas más que Silver en el juego, todo un experto rango Diamante, Silver había entrado en el juego mucho después que él, siendo actualmente el mejor francotirador Platino de la región... pero con nulas habilidades cuerpo a cuerpo.
—Yo tengo la ventaja —pensaba Momo, mientras su personaje preparaba un cuchillo de corta distancia. —Te distraeré y cuando te encuentre, no podrás hacer nada en una pelea cara a cara.
Lo tenía planeado. Sería el día en que derrotaría a Silver y pediría el pase de batalla nuevo.
—¿Estás ahí, honey?
Su mente volvió en si cuando una voz se escuchó en sus auriculares. Era Silver, llamándole tan dulcemente como siempre y eso le hacía sonrojar y chillar como niña pequeña. Al fin se había conectado y la partida ya estaba en curso.
—¡Esa voz de ikemen, kyaaaa~! —chilló riendo. — ¿Por qué demoraste tanto?
—No encontraba mis auriculares...
—¡Jajaja! ¡Tan despistado como siempre! Vamos, estoy recorriendo el mapa, si te encuentro no tendré piedad.
—¿Oh, si? —respondió Silver, suave y seguro. —Veremos quién será el ganador entonces.
A penas se escuchaban sus respiros. Estaban concentrados, intentando derrotarse al mismo tiempo. Se habían conocido de la misma forma, en el especial regional, donde por grupos de batallas se aniquilaban y los últimos dos con mayor puntaje habían sido ellos. A Momose le había parecido interesante y divertido que alguien casi haya igualado su puntaje, fue entonces cuando agregó a su chat de amigos a Silver. En un inicio solo quería compartir algunas estrategias y hablar del juego en sí, pero pronto la relación de rivales se transformó en una amistad duradera por años.
Pronto se comenzaron a llamar cariñosamente, se esperaban para iniciar partidas, en celebraciones como Navidad o Año Nuevo se acompañaban de forma online, a veces compartían cenas a distancia después de una ranked mientras sus avatares estaban sentados en algún lugar del juego. Eran lo que se podía llamar "amigos de internet".
—Te tengo, Silver. — murmuró el muchacho, llegando a lo alto de una azotea, donde el avatar de cabellos largos plateados esperaba con su francotirador cuerpo a tierra.
Se acercó con rapidez y atacó con su cuchillo el spirit del jugador, pero este desapareció. Un señuelo.
—¿Qué? ¿Dónde...?
Instante seguido, EpicGun se desplomó, una bala le había dado con perfecta puntería desde otra dirección del mapa.
HEADSHOT
—¡¿Cómo?! —gritó Momo, mientras Silver reía desde el otro lado.
—Se acabó, Epic. —siguió riéndose el otro jugador. —Te faltó revisar el edificio más alto, me hubieses encontrado.
—¡Aaah! ¡Jamás me percaté que era un señuelo! ¿Cuándo compraste ese artículo?
—Antes de la partida, quería ganar esta batalla.
Ambos personajes se reencontraron en una cafetería que ofrecía el mundo abierto del juego luego de la partida. Era su lugar de encuentro, una mesita discretamente apartada del resto, el personaje de Silver bebía su café de colaboración con una cafetería del mundo real y EpicGun su clásico jugo de durazno. No eran algo que podrían realmente beber en ese momento, pero llevar una segunda vida en el juego les hacía sentir más cercanos, conversando, completando misiones, interactuando como si de verdad estuvieran juntos.
—¿Entonces, Silver, qué quieres que este humilde servidor haga por ti? —preguntó Momo, curioso. —¿Quieres el nuevo pase de batalla? Seguro podrías comprarlo tu mismo.
—Pensé que serías un mal perdedor y olvidarías la apuesta. —respondió el personaje de cabello plateado.
—¡Claro que no! Una apuesta es una apuesta, y yo perdí.
—Entonces...
Desde el otro lado, Momo escuchó como Silver hacía una pausa... ¿estaba nervioso?
—Quiero... que nos conozcamos de verdad, quiero decir, en la vida real.
Los ojos del muchacho se abrieron de par en par, sorprendido. Su corazón quería escapar de su boca y sus palabras se atoraron en su garganta.
Estaba sonrojado, ¿por qué tanta sorpresa? ¡Debería estar feliz, al fin conocería a su amigo al que tanto admiraba por sus mecánicas y grandes puntajes! Pero su corazón acelerado le hacía sentir nervioso... ¿y si él se decepcionaba? ¿y si no era lo que esperaría de él, un simple vendedor de conbini?
—¿EpicGun...? ¿Estás ahí? —llamó por el micrófono.
—¡AH! ¡A-aquí estoy! —respondió, sin poder disimular su ansiedad.
—Entonces ¿estás libre mañana?
¡¿Tan pronto?!
¡Ni siquiera le estaba dando un respiro para asimilar lo que estaba sucediendo!
—M-mañana... es viernes, s-sabes que los viernes suelo conectarme a las 20:00 horas —le recordó. —Es un poco tarde para una junta, ¿no crees?
Estaba convencido que si le explicaba lo tarde que era, desistiría de una reunión tan pronta. Quería conocerlo, sí, pero se estaba sintiendo tan nervioso y su cara estaba tan caliente que primero tenía que tranquilizarse, sumergirse en agua congelada al menos tres días y luego concretar la salida.
—Lo sé —respondió Silver, desde el otro lado. —Por eso quiero que nos conozcamos mañana. No trabajas los sábados, yo tampoco, nos quedamos todas las noches de los viernes jugando... la noche es nuestra.
—¡¡Maldito Silver!! ¡Se sabe todos mis horarios! —pensaba Momo, rojo como tomate, y cómo no hacerlo, si llevaban años jugando juntos y se compartían sus horarios para quedar en el juego.
—Te enviaré por chat interno mi número de contacto, te escribiré durante el mediodía para acordar el lugar donde nos juntaremos.
—¿Qué? ¿Eso significa que de verdad vendrías a verme...?
—¿De qué hablas, Epic? ¿No vivimos acaso en la misma ciudad? —preguntó Silver, asumiendo que ya lo sabía.
Y sí, por supuesto que sí.
Las intuiciones de Momo eran correctas. Entonces, si Silver vive en a misma ciudad... ¡Seguro sí era un hombre guapo de la NASA! ¡O quizás un yakuza que trabajaba como modelo!
Miles de ideas se le vinieron a la mente otra vez, haciéndole sonrojar tanto que necesitaba un poco de espacio para pensar en lo que estaba ocurriendo.
De pronto, en el chat interno llegó un número de teléfono... era Silver, su número personal.
Lo guardó en sus contactos, con su nick.
Pero impulsivamente, en un arranque de nerviosismo, desconectó el juego. Se quitó los auriculares tirándolos lejos y corrió hasta lanzarse sobre su cama, quedando boca abajo sobre su almohada, pataleando con fuerza y ahogando un grito en la misma tela.
—¡T-Tengo el número de Silver!... ¡¡TENGO EL NÚMERO DE SILVER!! ¡¡AAAAAHHHH!!
Tomó el teléfono en sus manos, mirando el número que había agregado... sus manos temblaban, estaba feliz, nervioso, asustado. No lo entendía, eran camaradas hace mucho tiempo ¿no era hora ya de conocerse? no tiene nada de malo ver en persona a tu amigo de internet, pero conocer a una persona tan importante para él, que le acompañaba en su soledad, era algo especial y le llenaba de emociones nuevas, incluso le llenaba de miedo... No quería que la imagen que seguramente Silver se había hecho de él muriera a tan solo un segundo de conocerlo. Debía dar una buena impresión.
Respiró hondo y se animó a enviarle un mensaje, después de todo, solo se había desconectado y ya.
+81XXX: Buenas noches, ¿Silver?
Momo tiró el teléfono sobre la cama y abrazó su almohada, como si el mensaje fuera una bomba de tiempo.
—¿Qué hago? ¿Qué hice?... ¿Debería decirle que en realidad vivo en otra ciudad?... D-debería borrar el mensaje antes de que lo lea....
RING~
—¡AAAAHH!
Muy tarde, el mensaje había sido contestado, y Momo, con sus dedos temblorosos, tomó el teléfono con la última pizca de valentía que aun le quedaba.
Silver: EpicGun, creí que había pasado algo. Si, soy yo. Te agregaré a mis contactos.
EpicG: Jajaja, no es nada. Solo tuve un apagón en mi casa _(:3 ∠)_
Silver: Entiendo, eso quiere decir que no jugaremos hasta otro día.
EpicG: ¡Nos podemos conectar mañana a la misma hora!
Silver: Claro que no, no huyas de la apuesta, quedamos en que tendríamos una cita.
¡¡PAF!!
El teléfono de Momo rebotó sobre la cama, lo había tirado con tanta fuerza que ya no medía sus impulsos.
—¡¿UNA CITA?! ¡¿EN QUÉ MOMENTO ESTO SE TRANSFORMÓ EN UNA CITA?!
Silver: Tengo pensado hacer una reservación para cenar, algo en el centro de la ciudad, pensé que quizás querrías comer algo después de tu jornada laboral, ¿Qué opinas?
—¡MALDITA SEA, SI!
EpicG: ¿Una cita para comer? ¡Waaaah! ¡Ok, darling! (*´艸`*)☆彡
—¡No, espera Momo! ¡Esto no está bien! —pensaba en voz alta, paseando de un lugar a otro en su habitación, como tigre enjaulado. —¡No merezco comer con Silver, ni siquiera merezco conocerlo en persona!... No, calma. Tu eres Diamante, eres mejor que Silver, él debería ser quien esté orgulloso de cenar contigo.
Realmente intentaba buscar excusas tontas para bajar sus nervios, pero nada funcionaba. Por mucho que fuera Diamante, su amigo Platino era a quien realmente admiraba: sus jugadas, sus puntajes, ¡incluso su avatar era de un hombre guapo! También era un buen amigo, inteligente y en más de una ocasión le ayudaba con consejos y viceversa... Todo apuntaba a que era el momento exacto para conocerse.
Silver: Es tarde, será mejor que duermas y guardes batería si estás con corte de luz en casa. Mañana volveré a escribirte para ver el lugar, dulces sueños okaa-san.
EpicG: ¡Nos vemos mañana, estoy ansioso! Buenas noches, otou-san~ (*´3`)☆
—¡¡AAAHH!! ¡¡Es real!! ¡¡Saldré con Silver!!
Volvió a caer sobre la cama y rodó abrazando a su almohada, parecía un sueño y al mismo tiempo su peor pesadilla.
Debía olvidarse de esos malos pensamientos. Si calculaba bien, mañana saldría a una hora prudente del conbini, le daba tiempo para regresar a su casa, arreglarse un poco y salir decente a su cita, lo que menos quería era dejar una mala primera impresión, quería que fuese especial.
¿Por qué quería que fuese especial? Solo era su amigo de juegos.
Sí, pero más que solo un amigo, era un confidente, alguien que no lo juzgaba y que al mismo tiempo le hacía entrar en razón ante problemas, alguien con quien podía ser él mismo y no solo una sonrisa forzada en su puesto de trabajo. Él era su lugar seguro, alguien con quien quisiera compartir muchos años más ¿no era eso acaso una buena amistad?
Entonces, ¿por qué estaba tan nervioso?
—Gracias por su visita.
Momo, el gran tirador de la temporada, ahora volvía a su día a día como vendedor del combini donde trabajaba a tiempo completo. No habían pasado siquiera tres horas desde su ingreso y ya no podía contener sus nervios: confundió el cambio en una venta, tropezó tres veces con cajas, la reposición de los productos iban en góndolas diferentes, incluso reía solo al recordar su "cita" mientras clientes le esperaban para pagar... estaba tan feliz y ansioso que apenas podía trabajar correctamente ese día.
12:00 pm, el teléfono de Momo vibró. Salió un momento hacia la bodega y respiró hondo antes de leer el mensaje, sabía que era él.
Silver: Buenas tardes, EpicG. Es extraño hablar en horarios que no sean de juego.
EpicG: ¡Silver, buenas! Sí, es extraño recibir un mensaje tuyo fuera del chat de siempre, ¡me hace sentir más en contacto contigo!
Silver: Siento lo mismo. Espero no estar interrumpiendo tus labores ^^
EpicG: ¡No es nada! Estoy libre en este momento (,,>ヮ<,,)
Silver: Quería decirte que ocurrieron algunos imprevistos con la cena... Pensé en encontrarnos en Miyashita Park.
EpicG: Jamás he ido a ese lugar aunque es muy popular, será un buen momento para hacerlo. Puedo tomar el metro y llegaría pronto.
Silver: Entonces quedamos en ese lugar. Al anochecer, 21:00 pm.
Momo llevó el teléfono hasta su pecho, abrazándolo. ¡Una cita en Miyashita! ¡Casi parecía una salida de pareja!
Se tranquilizó y resopló con fuerza, Silver estaba preparando todo para que fuera un encuentro agradable entre viejos amigos, no podía fallarle.
Horas más tarde ya se acercaba su horario de salida. Lo tenía todo calculado, su retirada, la llegada a casa, la ropa que se pondría para la ocasión y la salida de los trenes, bastaba con una hora para completar todo.
Sin embargo, las cosas no salieron como esperaba.
Por temas externos a él, su salida se retrasó no gracias a un cliente conflictivo, después tuvo que quedarse otros minutos más haciendo un ingreso de productos que habían llegado en mal horario de reparto. Por si fuera poco, esos productos eran de exhibición inmediata y debía montar todo un espacio para la venta, parecía que el destino no quería que llegara a tiempo.
Miró la hora, ya no alcanzaba a llegar a casa para arreglarse... su rostro entristeció porque sentía que ya no sería perfecto, ni siquiera tenía ropa de cambio.
¿Quizás debía desistir de la cita?
RING~
Silver: Pronto llegaré a Miyashita, te espero.
—¡Tranquilo, Momo-chan! ¡Aun puedes llegar si tomas el tren directo! — Se animaba a seguir con el plan.
Definitivamente, Silver no vería a su amigo con la mejor presentación, pero esperaba que realmente no le importara.
Dio la hora de salida, estaba a quince minutos de la cita, llegaría corriendo si era necesario.
Tomó su chaqueta negra y se la puso sobre su uniforme, esperando ocultar un poco sus fachas de trabajador corriente. No podía llegar con las manos vacías si llegaba tarde, compró un café en la tienda, aquellos cafés en lata de la colaboración que Silver solía beber en el juego, sería un gran acierto ya que había mencionado que también le gustaban en la vida real.
Su carrera hacia la próxima estación fue olímpica, era tomar el tren y correr o simplemente no llegar, tomar un taxi no era una opción, el tráfico a esa hora era imposible.
Ya en el metro, todo avanzó normalmente, sin embargo faltaban pocos minutos para la hora de encuentro. Prácticamente ya era tarde. Al llegar a la estación calculó de cinco a seis minutos más si corría a toda velocidad.
—¡Qué vergüenza! ¡Nuestra primera cita y llegaré tarde y cansado! — pensaba Momo, buscando la salida más cercana de la estación.
Momo corría a toda prisa, aun le quedaba medio camino para llegar al lugar de encuentro: Miyashita Park, un parque en una azotea alta en medio de la ciudad, lleno de árboles, vistas privilegiadas y un gran atractivo de noche lleno de locales comerciales a los alrededores.
Tomó su teléfono, ya era tarde. No tenía tiempo de mandar un mensaje.
En su apuro, llamó al número de su amigo.
RING RING~
—¿Si?
—¡Silver!... ¡Soy yo! —dijo EpicGun, notoriamente cansado, con la voz quebrada.
—¿Eh? ¿Vienes corriendo? —preguntó una voz suave desde el otro lado de la llamada.
—¡Perdón la demora! ¡Pasaron muchas cosas y... y yo-!...
—No te preocupes, solo han pasado unos minutos, no me iré —respondió Silver. —Estoy esperando en el parque.
El joven sintió un gran alivio en el corazón. La primera impresión que le daría, además de llegar desaliñado, sería llegar tarde. Sin embargo, parecía no importarle y aun estaba allí, esperando a su llegada.
—¡Llegaré en dos minutos, por favor espérame!
El llamado se cortó y Momo siguió avanzando a toda velocidad, de pronto, pensó en lo realmente importante... ¿Quién era Silver? ¿Cómo iba vestido? ¿Cómo iba a reconocerlo entre tanta gente?
Ni siquiera le había preguntado en qué lugar exacto se verían, ahora tendría que llevarse una gran sorpresa y adivinar entre mil personas quién era realmente... Quizá un americano rubio y alto de la NASA, quizá un aniki de la yakuza...
Finalmente había llegado a las escaleras del parque, arriba en algún punto estaría esperándole su gran misterio.
Subió, cansado, peldaño a peldaño era como caminar hacia la ejecución más hermosa y terrible que podría vivir.
—Al fin conoceré a Silver... ¿Qué debo hacer? ¿Y si realmente no quiere conocerme? — se cuestionaba, con la lata de café en la mano. —¿Qué tal si este café en realidad no le gusta y solo lo había mencionado por cortesía?
El último peldaño.
Arriba, era un parque en medio de la ciudad, iluminado de resplandecientes luces, árboles, paseos... era un atractivo visual hermoso, perfecto para una primera cita.
Caminó entre medio de la gente que había allí, mirando sus rostros, sus ropas, sus características únicas, buscando algo que le hiciera palpitar el corazón, algo que le dijese "sí, ése es". Ninguna mirada se dirigía a él, nadie parecía reconocerle en ese parque al anochecer, lleno de luces. Había una cafetería, no parecía que nadie de los comensales allí le estuviera esperando, quizás era mejor idea mensajear y preguntar quién era... o si aun estaba allí, esperándole.
De pronto, sus pasos se detuvieron, como si una fuerza no le dejara avanzar más.
Sintió una mirada sobre él, le erizó la piel... alguien...
¿Quién era?
Recorrió el lugar con su vista.
Mujeres, amigos, niños... y un joven de pie, mirándolo desde la orilla del parque, cerca del barandal.
Estaba vestido de traje completo, de su brazo colgaba una larga gabardina negra, lucía elegante. Su cabello largo plateado caía por sus hombros y sus ojos, claros como su piel, se encontraron con los suyos.
El corazón de Momo se exaltó tanto que pareció romper su pecho, sus mejillas se sonrojaron y sus manos comenzaron a temblar con la lata de café.
Era él.
Era igual a su avatar... Silver.
Sus pasos, lentos y tímidos, empezaron a acercarse al joven que no le quitaba la vista de encima.
Quiso decir algo inteligente, o quizás un buen chiste para romper el silencio, pero nada se le ocurría, además, su garganta estaba cansada por haber corrido una larga distancia desde la estación de metro.
Cuando quedó a pocos pasos, el joven más alto habló primero.
—Llegaste —dijo, con voz tranquila y una sonrisa.
Era él sin duda alguna, podría reconocer la voz con la que había hablado durante años. Al fin esa voz tenía un rostro.
—Sí... y-yo... el tráfico... el trabajo...
—Está bien, también vengo del trabajo —respondió. —Al fin podemos conocernos, EpicGun.
Momo sostuvo la mirada en él, los nervios pasaron a segundo plano, ahora se sentía un estúpido por hacer esperar a su amigo.
—Silver... ¿Es real? ¿De verdad eres Silver?
—"Silver" suena extraño en la vida real —sonrió, y estiró su mano esperando el saludo de vuelta. —Orikasa Yukito, Yuki está bien.
Momo no pudo evitar soltar unas pequeñas lágrimas al sentir la realidad golpeándole de pronto.
Frente a él estaba su mejor amigo, quién le acompañaba en todas las noches de soledad luego del trabajo, quien lo escuchaba y se reía con él. Recordó las bromas, las mejores partidas, incluso festividades donde las pasaba solo de no ser por él, quien también se conectaba para hacerle compañía. Ahora entendía que era un hombre importante, quizás adinerado, que sin importar el momento, siempre estuvo a su lado.
No se sintió a su altura para estrechar su mano, solo hizo una reverencia, tan cortés, que hasta se sintió lejano.
—¡Soy Sunohara Momose! Puedes llamarme Momo... Orikasa-san, yo...
Lo que sea que iba a decir, se vio interrumpido cuando su amigo le alzó de los hombros y lo abrazó, con tanta fuerza, que pudo sentir toda la emoción de conocerse al fin, de ver a su amigo de juegos, quien también le hacía compañía en su vida solitaria.
—Momo... ¿Te llamas Momo? —preguntó, sin soltarlo, entre pequeñas risitas que escapaban de sus labios. —Estoy feliz de conocerte, Momo. Por favor, solo dime Yuki.
—Yu-Yuki... — El chico no aguantó más, el abrazo terminó por quebrarlo, deshaciéndose en un llanto ahogado en el hombro de su amigo. —¡Perdóname! ¡Q-quería llegar a la hora, pero pasaron tantas cosas que ni siquiera pude escribirte antes!
—Esta bien, Momo, te iba a esperar todo el tiempo que fuera necesario —respondió, acariciándole el cabello, consolando a ese gran muchacho.
—¡No quería que te decepcionaras de mi! ¡Lo lamento mucho!
—¿De qué hablas? No lo he hecho, además, fui yo quien propuso esta cita tan rápido, debí haber pensado que tendrías que gestionar mejor tus tiempos, si alguien tiene la culpa ese sería yo.
Era tan galante, igual que su personaje.
—¡Waaaah! ¡Yuki, eres todo un ikemen! —soltó, entre las lágrimas y una frase graciosa.
Yuki rió, no esperaba algo tan propio de él.
Le soltó y le ofreció un pañuelo para secarse las lágrimas.
—Eres igual a como lo imaginé, eres EpicGun realmente —sonrió, genuinamente contento.
—Disculpa por ocupar tu pañuelo, ¡prometo que te lo devolveré!
—¿Eso significa que nos veremos otra vez? —preguntó sonriente, con aires de triunfo.
Momo se percató de lo que dijo, sí, definitivamente se verían más de una vez ahora que al fin se conocieron.
—Solo si tu quieres... —le miró de pies a cabeza. —Se ve que eres un hombre ocupado...
—Ah, este traje... vengo escapando del trabajo, lamento no verme como esperabas.
—¡¿De qué hablas?! ¡Te ves muy guapo! —bufó sonrojado.
Yuki también se sonrojó un poco, ese muchacho era exactamente igual a EpicGun como en la vida real, decía lo que pensaba, lo que sentía de verdad. Miraba a Momo sin prejuicio alguno, era tal como imaginaba: alegre, honesto, lindo.
—Entonces, este hombre guapo tiene un regalo para ti —dijo, llevando una mano al bolsillo de su largo abrigo, sacando un jugo de durazno. —Creí que podría sentarte bien ahora que llegaste corriendo a la cita.
Momo lo miró con incredulidad ¿de verdad habían pensado en lo mismo?
Recordando que llevaba también la lata de café, se la enseñó.
—Compré esto para ti, como una disculpa por la tardanza — rio, mucho más tranquilo. —¡Es el café que Silver siempre bebe!
—Jajaja ¿de verdad? ¡Momo, eres lo mejor! Es exactamente el café de colaboración que me encanta.
Ambos intercambiaron sus bebidas y se sentaron en una de las sillas del parque, sintiendo el aire fresco en sus rostros, riendo cada vez más, amenizando el ambiente con sus comentarios y momentos del juego. Incluso recordaba Momo cuando era un noob del servidor, y Yuki tan malo tanto al inicio como al final de las partidas.
Al fin, dos almas que debían unirse lo lograron.
No tardaron en hablar de sí mismos, de crear una imagen de ellos durante cinco años de amistad online, de finalmente dejar todas las cartas sobre la mesa y exponer sus vidas sin temor.
Yuki, para gran sorpresa de su amigo, era el "joven amo" de una familia adinerada. Sucesor de su padre, cabeza de una gran compañía de tecnologías. Jamás había podido ser libre y el juego lo sacaba de esa cruda realidad que le imponía su familia. Era pulcro, elegante, todo un caballero, tenía buen sentido del humor y por sobre todo, era guapísimo a los ojos de su compañero.
Momo, por otra parte, era el hijo menor de una familia que le había dado la libertad de hacer su propia vida, fuera de casa. Trabajaba para ganar su dinero y estudiar algo más adelante. Vivía solo y pocas veces podía visitar a su familia por el trabajo, su escape era el juego junto a Yuki. Era soñador, alegre, en sus ratos fuera del juego le gustaba el futbol y era buena compañía para hablar.
Yuki sonreía cada vez que Momo reía con recuerdos de sus partidas.
Momo se perdía en el rostro hermoso de Yuki mientras hablaban.
Sin darse cuenta, ambos se sentían absorbidos el uno por el otro. El parque parecía no existir más, ni las personas al rededor, ni las luces o el viento fresco. Ambos eran perfectamente lo que esperaban del otro, emocionados, honestos, felices.
—…vaya problema —respondía Yuki a los dilemas que Momo le contaba del día. —¿Por eso vienes con tu uniforme de trabajo?
—Ah, sí... ¡Lamento mucho solo ser un trabajador de una tienda de conveniencia!
—Creo que podría visitarte en más de una ocasión, si vendes este café que me gusta, sería una buena excusa.
—¡¿Qué?! ¡Por favor no! —decía sonrojado Momo. —¡Seguro puedes beber mejores cafés de grano y esas cosas! ¡A-además, me daría mucha vergüenza que darling fuera a verme en mi trabajo!
—¿...Me llamaste darling?
Momo se llevó las manos a su boca, tapándola como si hubiese dicho algo prohibido. Había sido una palabra de costumbre, siempre le llamaba así por micrófono, ¿acaso le había ofendido?... ¡Tonto! ¡No estaban en el juego! Debía comportarse ante un señorito de la alta sociedad.
—¡P-perdón, Yuki! ¡No quería que sonará mal!
El joven sonrió al ver la expresión de su amigo. Se veía tan lindo sonrojado, nervioso ante él, no podía ocultar el afecto que le tenía a ese muchacho.
Se acercó para quedar mucho más cerca y pasó su brazo detrás de él en la banca, mirándole con una sonrisa juguetona.
—Está bien, ¿puedo llamarte okaa-san entonces?
Momo, al verlo tan cerca, se apartó de golpe hacia atrás, con la cara ardiendo y el corazón casi en las manos. "¡Es tan guapo que no puedo verlo tan de cerca! ¡Quiere matarme de un infarto!", pensaba.
—Puedes llamarme darling u otou-san, me gusta. —sonrió Yuki.
—¡No juegues conmigo!
—No lo hago... o quizás sí, un poco —respondió el mayor con calma.
Yuki miró su reloj, no era tarde, pero sabía que tendría problemas con su familia si llegaba a una hora poco prudente.
—En realidad... me escapé del trabajo, como dije anteriormente, pero no le mencioné a nadie donde iría, ni siquiera mi chofer sabe que estoy aquí.
Momo se sorprendió ante la confesión, ahora la cita parecía un juego de escapadas, o incluso un juego de citas románticas a escondidas.
—¿Entonces... ya debes irte?
—Así es. Lamento mucho no haber podido cumplir lo de la cena, ¿lo dejamos para el próximo viernes?
—¡Solo si me dejas invitarte el postre!
El albino se puso de pie y le ofreció la mano a su amigo para levantarse, sonriéndole.
—Entonces es un trato, nos veremos aquí otra vez, el próximo viernes al anochecer, 21:00 pm... Prometo no regresar temprano y avisar a mi chofer que estaré de cita contigo.
—¡Si dices eso pensarán que es una cita real! —respondió el otro, tomando su mano para levantarse.
—¿Acaso no lo es? Eres mi cita, honey.
Ambos se miraron en silencio, el aire parecía tibio.
Solo asintieron, aceptando que de ahora en adelante vendrían más citas.
Caminaron por el parque hasta la escalera. En el último peldaño que daba nuevamente a la calle, al mundo real, Yuki habló:
—¿Jugamos cuando llegues?
—¡Claro que si! ¡No podría solo llegar a dormir luego de haber tenido esta cita contigo esta noche! —respondía Momo más contento y tranquilo.
Silver_: Momo, llegué ^^ ♡
*EpicGun*: ¡Bienvenido a casa, Yuki! ヾ(*゚▽゚)ノ♡*☆*。
—Bienvenido señor, ¿desea llevar una bolsa para sus artículos?
—Sí, por favor —pedía Yukito, dejando unas pequeñas compras en el mesón, y apuntó detrás del mostrador —¿Puede agregar ese café en lata y un jugo de durazno también?
—Por supuesto. ¿Tiene tarjeta de puntos?
—Aquí está. La solicité hace poco, vendré mas seguido a comprar a estas tiendas —sonrió al ver el café de colaboración de su juego.
—Gracias por preferirnos, señor. Tendrá descuentos más adelante.
—Los usaré para comprar más de estos cafés—dijo Yuki, feliz.
—Tenemos estos chocolates en oferta por ser San Valentín el día de hoy, ¿desea llevar, señor?
Yuki los miró, pensó que sería un buen detalle y agregó un bombón.
Al pagar, sacó de la bolsa el jugo de durazno y el chocolate y los dejó nuevamente en el mesón, guiñando un ojo.
—Muchas gracias, Sunohara-san.
—Que tenga un buen día, Orikasa-san. —rio Momo, sonrojado.
