Chapter Text
Un fanfiction de DaouOffroad - Omegaverse
SINOPSIS
Daou Pittaya ha aprendido a vivir con las etiquetas: "Falso Alfa", "el Omega equivocado", "la anomalía". Con sus 1,83 metros de altura, hombros anchos y apariencia imponente, nadie ve lo que realmente es: un Omega sensible atrapado en un cuerpo que la sociedad no entiende. Tres escuelas, tres fracasos, y un corazón roto demasiadas veces. A sus 19 años, Daou ha aprendido que tal vez él simplemente no está hecho para ser amado.
Pero entonces llega Offroad Kantapon.
Un Alfa de sangre pura con ojos azules penetrantes, cabello castaño rojizo y el poder de dominar a cualquiera con solo su presencia. Desterrado de su manada en el sur, Offroad es un enigma andante: un asesino en serie cuando su rostro está en reposo, la cosa más adorable del mundo cuando sonríe. A sus 18 años, es el estudiante más brillante de último año, y por alguna razón inexplicable, no puede dejar de mirar al "Falso Alfa" que todos evitan.
En un mundo donde los Omegas deben ser pequeños y sumisos, y los Alfas deben ser dominantes y fríos, Daou y Offroad son todo lo contrario de lo que se espera de ellos. Juntos deberán enfrentar no solo los prejuicios de una sociedad que los rechaza, sino también sus propios miedos y las heridas que los han definido.
Con la ayuda de Est, su leal mejor amigo Beta; Pavel y Pooh, la pareja que desafía estereotipos; y Joong, el mestizo que nunca encajó en ninguna categoría, Daou descubrirá que a veces el amor más verdadero llega cuando dejas de buscarlo en los lugares correctos.
Una historia sobre encontrarse a uno mismo, sanar las heridas del rechazo, y descubrir que ser diferente no es estar equivocado... es simplemente ser tú mismo bajo una luna distinta
**"El peso de ser diferente"**
La lluvia golpeaba contra las ventanas del salón vacío mientras Daou Pittaya permanecía de pie frente al espejo del baño de hombres, observando su reflejo como si fuera un extraño.
*Uno ochenta y tres*, pensó amargamente, pasando una mano por su cabello oscuro. *Quince centímetros más alto que el Omega promedio. Veinte centímetros más de lo que debería medir.*
Sus dedos temblaron ligeramente mientras ajustaba el cuello de su camisa, tratando inútilmente de ocultar las marcas de su escent gland. El aroma de jazmín y vainilla que emanaba de su piel era innegable, delicado y dulce, completamente contradictorio con la imagen que proyectaba su cuerpo. Era como una broma cruel del destino: un alma de pétalo de rosa atrapada en un envoltorio de acero.
—Ahí está el "Falso Alfa"— escuchó susurrar a alguien en el pasillo.
Daou cerró los ojos, respirando profundamente. Esta era la tercera escuela en dos años. Había pensado que tal vez, solo tal vez, esta vez sería diferente. Pero los murmullos comenzaron desde el primer día, las miradas curiosas, las risas sofocadas, los comentarios que fingían no escuchar pero que se clavaban en su pecho como agujas.
*"¿Estás seguro de que es un Omega?"*
*"Debe estar tomando bloqueadores de hormonas o algo así."*
*"Qué desperdicio, con ese cuerpo podría ser un Alfa increíble."*
*"Es raro, ¿no crees? No se ve... natural."*
El teléfono en su bolsillo vibró. Un mensaje de Est.
Est: ¿Dónde estás? Pavel trajo pastel. Dice que si no vienes, se lo comerá todo él solo y Pooh está amenazando con una guerra. Ven antes de que esto termine en caos.
A pesar de todo, una pequeña sonrisa curvó los labios de Daou. Est, Pavel, Joong, Pooh... ellos eran su ancla en medio de la tormenta. Los únicos que lo miraban y veían a Daou, no a la anomalía, no al error genético, no al Omega equivocado.
Guardó su teléfono y se dirigió hacia la salida del baño, armándose de valor para enfrentar otro día más de miradas y susurros. Pero al abrir la puerta, casi chocó contra alguien que venía en dirección contraria.
—Lo siento, yo—
Las palabras murieron en su garganta.
Ojos azules. Intensos, penetrantes, del color del cielo después de la tormenta. Cabello castaño con reflejos rojizos que caía desordenado sobre una frente pálida. Un rostro que en ese momento parecía tallado en mármol, serio, casi intimidante... hasta que sus labios se curvaron en una sonrisa y todo su semblante se transformó en algo completamente diferente.
—Tranquilo— dijo el desconocido, y su voz era suave pero firme, con un ligero acento sureño. —¿Estás bien?
El aroma lo golpeó entonces. Cedro, lluvia fresca y algo especiado, casi embriagante. Un Alfa. No, más que eso. El tipo de aroma que solo portaban los Alfas de sangre pura.
Daou sintió como su Omega interno despertaba por primera vez en años, su corazón acelerándose de una manera que no había sentido nunca. Instintivamente retrocedió un paso, sus mejillas ardiendo.
—Sí, yo... perdón— murmuró, esquivándolo rápidamente y echando a caminar por el pasillo sin mirar atrás.
Podía sentir esos ojos azules clavados en su espalda mientras se alejaba, su corazón latiendo tan fuerte que estaba seguro de que todo el edificio podía escucharlo.
*No*, se dijo a sí mismo firmemente. *No de nuevo. No más corazones rotos. No más esperanzas.*
Pero mientras doblaba la esquina del pasillo, no pudo evitar preguntarse quién era ese Alfa de ojos azules que lo había mirado como si realmente lo *viera*.
En el baño, Offroad Kantapon permaneció inmóvil, observando el espacio vacío donde ese Omega alto había estado parado segundos antes. Una sonrisa pequeña, casi imperceptible, curvó sus labios.
—Interesante— murmuró para sí mismo, antes de guardar sus manos en los bolsillos y caminar en dirección opuesta.
La lluvia había cesado, y por primera vez desde que llegó a Bangkok desterrado y solo, Offroad Kantapon sintió que tal vez, solo tal vez, había una razón por la que el destino lo había traído hasta aquí.
