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Paris amanecía con un cielo rosaceo, mezclado con un celeste tierno dandole el Buenos dias al amor y a los amantes, hugo bosteza mientras se estira y camina descalzo por el departamento, con las cuatro de la mañana marcados por el reloj que su novio había elegido para la decoración de la sala principal. El departamento olía a café recién hecho, aunque no iban a desayunar en casa el francés no podía funcionar del todo bien si no tomaba su primera taza de café en el dia.
Habia decidido que haria de este dia algo especial para su novio. Desde que isagi se mudo a francia con el, hugo se prometio a si mismo que le daria una mejor calidad de vida sin importar cuánto se quejara el nipón por lo mimado que lo tenia.
paris era considerada la ciudad del amor tambien. Además, el cine y la literatura han consolidado esta imagen, convirtiendo a París en un destino principal para pedir matrimonio y celebrar el amor entre los amantes prófugos y establecidos, debido a su atmósfera romántica única, marcada por la belleza de sus calles y monumentos iluminados como la Torre Eiffel, paseos junto al Sena y su cultural, literaria y artística que celebra el romance desde el siglo XIX, todos unos poetas de la vida, amor y placer. No es que hugo fuese un romantico excepcional exactamente, en realidad aunque tenía experiencia debido a sus relaciones pasadas (tonterías de adolescente) nunca jamas se habia preocupado por una fecha como lo seria el 14 de febrero o mejor conocido como San Valentin jamas se preocupo por ser cursi o especificamente amoroso con sus cosas pasadas. Es irónico, por que ahora se encuentra perdidamente enamorado, tanto asi que por primera vez en su vida planeo un dia ideal para pasar con su chico, en el dia mas cursi del año.
¿Que si estaba nervioso? Si.
No es que yoichi fuese difícil de complacer, al contrario hugo pensaba que era bastante facil de satisfacer, llevaban algunos meses saliendo y aunque tal vez hubiese sido precipitado que se mudaran juntos tan pronto hugo no se arrepiente de hacerlo, ya que encajaban perfectamente, yoichi era alguien sencillo y de gustos claves, aunque últimamente debido a los mimos del francés se volvió un poco más codicioso en algunos aspectos, sin embargo eso no era molestia para hugo, al contrario creo cierta fijación en ver a yoichi pedirle una que otra prenda cuando salían de compras, o alguna joya o incluso cuando necesitaba dinero, hugo sentía que todo lo que trabajo tanto tiempo por fin tenia uso y le hacia feliz.
El planeo cuidadosamente cada cosa del dia para que isagi lograra disfrutar cada parte. Algo que a hugo le encantaba de salir con isagi, era lo natural que encajaban los dos, no iba a negar que discutian pero eso era muy rara vez, hugo se habia acostumbrado demasiado al mundo que habian creado yoichi y el, dos pares de pantuflas, pijamas a juego, almohadas para ambos e incluso yoichi le llegaba a quitar una de las suyas, dos cepillos de dientes dos tazas dos tipos de productos para la cara o el cuidado personal, un solo shampoo, decoracion hecha a base de dos mentes, encajaban demasiado bien entre ellos dos, es chistoso porque isagi parecía odiarlo debido a ese horrible partido entre francia y blue lock de hace tiempo donde hugo trato de sacar de quicio al nipón para que después terminaran coqueteando en las duchas.
Volviendo a su presente, ha terminado su taza de café diaria y decide ir a la habitacion de ambos, donde yace el nipón, descansando, aun no suena la alarma pero teme que hoy isagi tendría que hacer el sacrificio de levantarse mas temprano o si no arruinaria una pequeña parte (bastante importante) del dia que hugo había planeado.
Hugo se acuesta en la cama y empieza a repartir besos en la espalda desnuda que esta cubierta por la delgada manta blanca que usaron esa noche, puede pasar sus manos por encima de la manta y sentir el esbelto cuerpo cubierto, sus caderas sus curvas, sus músculos apenas marcados, puede oir su respiración al igual que sentir su corazón latir cuando posa su mano en el pecho, su cabello azul desordenado pero con la misma fragancia natural que emanaba derritiendo al francés todas las mañanas, todas las noches y sobre todo a la hora de la siesta, podia ver sus párpados, sus pestañas azules y sus cejas finas del mismo color, sus labios gorditos que eran tan suaves y dulces como el algodón que amaba derretir cuando era niño y comerlo junto a galletas con chocolate. Pasa sus besos hasta el cuello del nipón y aveces a sus hombros, como amaba hugo darle su dosis diaria de besos para despertar, cuando escuchaba los pequeños gruñidos y ronroneos sabía que estaba a nada de despertar lo comparaba casi como un gatito molesto por interrumpir su siesta
“Bonjour mon amour” le dijo al oído sintiendo como el cuerpo más pequeño empezaba a estirarse debido a la sensación de los besos en su cuerpo le daba cosquilla, y sobre todo en esa zona. Hugo sabía donde tocar como siempre.
La noche anterior habían tenido una emocionante noche de películas donde después de unos minutos el televisor se puso solo con el mensaje de “¿aún sigues viendo?” Mientras le hacia el amor en el sofa tan dulce como la miel cayendo de su lengua
Desvió su mirada hasta el reloj de su mesita de noche y vio la hora, aún era muy temprano y la alarma no estaba ni cerca de sonar, era sábado por lo que era día libre,¿que hacía su novio despierto tan temprano?
“¿Qué haces despierto? Aun no es la hora de despertar, el desayuno es más tarde”
Susurro para darse la vuelta y quedar frente a frente con su amado cruzando sus brazos entre su cuello y cerrando los ojos. No es que Hugo fuese perezoso, al contrario era bastante activo pero era extraño verlo despierto tan temprano y sobre todo un sabado.
“Mhm, si? Yo creo que mas bien llegaremos tarde al desayuno si no te levantas pronto mon amour”
Hugo no pudo evitar pasar su mano por todo el torso de su novio hasta llegar a sus caderas preciosas que resaltaban, ese cuerpo majestuoso que tenia su yoichi era toda una fantasia.
Isagi abrio los ojos, extrañado y arqueo una ceja de inmediato. Miro a los ojos de su novio levantando el rostro debido a la clara diferencia de tamaño, hugo era enorme comparado a el.
“¿Llegar tarde?” murmuro aun somnoliento
Hugo no pudo evitar dejar un beso en su frente inhalando su aroma, una droga, su favorita y la unica que consume y consumiria por el resto de sus dias.
“Quiero que salgas conmigo hoy… algo como, ¿un tour por paris en el dia del amor y los enamorados?”
Los ojos del nipon rapidamente se abrieron, sorprendido claramente. Es evidente que no se esperaba dicha propuesta, no porque hugo no sea especificamente muy romantico, si no porque no esperaba que fuese tan cursi.
“¿Enserio planeaste algo asi para mi?”
Hugo se quedo perplejo
“Mon amour, creo que te he demostrado siempre cuanto me gustas no?, por que actuas tan sorprendido?”
Isagi no pudo evitar soltar una pequeña risa al ver la cara de ofendido que le habia dado hugo, fue un golpe a su ego sin duda, el nipon sonrio y negro con la cabeza mientras su mano se dirigia hacia la suave mejia de su hombre, la piel suave y el cutis limpio era una adiccion para sus labios, amaba dejar sus besos ahi.
“Solo no me imagine que fueses a planear algo para mi, por san valentin..” dijo en un suspiro mientras guiaba sus labios hacia los del mas alto que sin dudar acepto el beso. El sabor a cafe de la boca de hugo se mezclo con el recien despertar de yoichi, algo muy poetico para el frances, amanecer colgado de los labios de su amante, que delicia.
Podria permanecer asi toda la mañana, si no fuese porque en verdad queria hacer mas significativo este dia para su amado.
“Que mal concepto tienes del amor de tu vida mon amour… deberia contarte de nuevo acaso como es que me enamore de ti?”
Isagi no pudo evitar reir, hugo si que era un encanto, un coqueto y engreido cuando menos lo esperaba. No es de sorprenderse, se dice que los franceses son asi de nacimiento, por algo paris tambien es la ciudad de los amantes.
Primera parada: La torre eiffiel
Aunque lo mas comun para los parisinos yy extranjeros es visitarla de noche por sus iluminaciones, hugo decidio romper ese estandar y llevarlos a ambos al amanecer, eran las cinco y algo todavia, el cielo era tierno aun, isagi iba bien abrigado debido al fuerte viento que habia, el mirador era hermoso y aunque yoichi llevaba alrededor de 3 meses viviendo en francia, jamas habia ido por turismo o cosas asi debido a que casi no le alcanzaba el tiempo, la mudanza, el trabajo, partidos negocios su relacion, se habia olvidado por completo de querer conocer la ciudad.
El viento golpeaba su cara y hacia revolotear sus pestañas, se agarraba fuertemente del brazo de su amado, quien solo lo miraba disfrutar de la vista. No podis ser mas romantico algo como que el cielo se entregara a los enamorados.
“Me da un poco de miedo ver hacia abajo..”confeso nervioso aun viendo todo paris agarrado del musculo de su novio, su cabello se movia debido al aire y hugo no pudo dejar de verlo tanto, se veia tan precioso.
“¿Te gusta la vista?”
Yoichi suspiro y no pudo negar, levanto la mirada hacia su novio y sonrio
“Paris es muy bonita, sobre todo desde aqui arriba, aunque lo que no es bonito es la altura”
Hugo rio y nego varias veces con la cabeza, abrazo a isagi causandole aun mas miedo por haber hecho que se soltara de su agarre, lo envolvio en un calido abrazo en su pecho y beso su frente, amaba hacerlo
“Si es verdad, paris es muy bonita, pero no tanto como tu mi amor”
El sonrojo en cara de isagi fue inmediato, asi que se escondio en el pecho y abrigo del mas alto, era muy romantico cuando queria.
Era fascinante para hugo ver, como aun despues de meses saliendo yoichi, su yoichi, seguia sonrojandose por sus palabras, su novio era tan lindo en verdad. Ahi en ese abrazo, viendo como el dia empezaba en la torre, con el cielo aun con restos rosaceos, era una locura la belleza que habia, ¿será que el mundo ya se habia acostumbrado a regalarle un dia tan hermoso a las parejas enamoradas?
Podria ser
“Me gustas tanto hugo…”
Una confesion, a hugo le revolvio el estomago la sinceridad con la que venia. Sus miradas se encontraron y la chispa en los azules de isagi le hizo sentir especial, el nipon lo miraba con ilusion, amor y puede que algo mas, algo que hugo aun no lograba descifrar.
Sus labios se unieron despues de eso.
Segunda parada: Desayuno
Cuando bajaron del mirador, hugo condujo hasta la boulangerie que habia planeado visitar con isagi desde hace tiempo, en sus anotaciones de las cosas que le gustaban a su novio, sabia muy bien que le gustaban la mayoria de cosas que tenian que ver con lo dulce, sabia perfectamente que isagi nunca le negaria un postre aunque lo principal era darle un desayuno liviano ya que aun tienen recorrido para el almuerzo.
La boulangerie estaba algo escondida del ojo publico, tenian que dejar el auto estacionado en una parte y resto caminarlo entre risas en un pasillo algo (muy) angosto por donde tenian que pasar, era como un secreto pero valia la pena, y aun mas ya que hugo sabia que nadie los interrumpiria en su dia.
Al llegar, isagi se sorprendio de lo hermoso que era el lugar, no se esperaba para nada el hermoso diseño que tendria, la calidez el aroma del pan y los postres recien horneados. Hugo no pudo evitar mirar su reaccion y al parecer le habia gustado mas de lo que deberia.
Pasaron a una mesa la cual ya estaba reservada para ellos dos, quizas era la mejor mesa del lugar.
Si bien, aunque hugo amaria mostrarle el menu a su novio, sabe que explotaria al ver los precios asi que el habia pedido desde mucho antes de que llegaran al boulangerie.
Como el frances ya lo conocia de punta a punta, la lista del desayuno fue, croissants recién horneados, Pain au chocolat, Macarons de frambuesa y chocolate caliente espeso con bastante espuma.
“Bon appétit, ma chérie.”
Decir que isagi estaba fascinado era muy poco, hugo lo vio disfrutar de cada cosa, el croissant lo habia devorado practicamente, el chocolate caliente fue lo unico que estaba tomando despacio y era por que efectivamente estaba caliente, y los macarons nisiquiera tuvieron oportunidad de existir mas que en su estomago.
“¿Quieres uno?” dijo extendiendo su mano hacia la boca de su novio ofreciendole uno de sus tan especiales macarons.
Y obvio hugo lo acepto, no por que realmente quisiera comer un macaron si no por que sabia que yoichi muy raramente compartiria comida que realmente le gustara incluso con el aplicaba esa regla, incluso si el era el que pagaba.
“Queria que probaras todo lo dulce, todo lo que combina contigo”
Isagi solo pudo sonreir, tomo un poco de crema y lo puso en la nariz de hugo.
“Ridiculamente enamorado”
“Como no estarlo, ¿has visto quien es mi novio?”
Isagi solo rio, Hugo lo vio devorar e incluso, le compro dos cajas que juntas hacian 24 macarons de distintos sabores todos, puede que yoichi fuera delgado, pero hugo aun no descifra como mantiene esa figura con la cantidad de postres que come, no creia que ser futbolista pudiera hacer tanto.
Tercera parada: Museo del louvre
Hugo amaba el arte mas de lo que demostraba, amaba ver los cuadros, analizar los detalles ver y analizar hasta los marcos, leer las leyendas. Las esculturas las prendas todo, adoraba la antiguedad mas de lo que deberia y sobre todo amaba a su patria, con mucho orgullo llevaria la bandera francesa en su espalda desnuda enfrente de todo el pais.
Lamentable para algunos, orgullo para otros.
Hugo era frances hasta los huesos. El mismo habia soñado con llevar adelante la revolucion francesa y morir en por la patria en el proceso, para renacer y encontrar al amor de su vida aqui y ahora. Viendo la tan adorada Victoria de Samotracia, de una altura total de 5,57 metros, es una de las obras más emblemáticas e impresionantes del Louvre.
“¿Que paso con su cabeza?” Pregunto isagi recostando su cabeza en el brazo del mas alto
“Cuando el diplomático francés Charles Champoiseau la descubrió en la isla griega de Samotracia, la estatua ya estaba fragmentada y sin cabeza ni brazos, mon chou”
“¿Enserio?, pense que habia sido decapitada por algun acto revolucionario”dijo sorprendido mientras admiraba la estatua de marmol
“Muchos llegan a pensar eso tambien, pero no, no fue decapitada en la Revolución francesa ni por vandalismo moderno; el daño es muchísimo más antiguo.” explico sosteniendolo de la cintura, ambos empezaron a caminar por los hermosos pasillos para ir viendo mas obras del encantador lugar
Hugo vio la pequeña sonrisa de yoichi y pequeños sonidos risibles
“¿Que te causa tanta gracia?”
El descaro en la mirada de yoichi era de admirar, hugo sospechaba que era de el que se reia pero no podia confirmarlo, no hasta que el japones confesara.
“Nada, es solo que aveces olvido que mi novio es un aficionado a los libros y el conocimiento~”
Hugo se sonrojo levemente, y desvio la mirada, si bien, el adora saber, puede que aveces se vea muy engreido o sabelotodo, le daba verguenza pero solo con su novio.
Yoichi una vez le confeso que le excitaba un poco verlo hablar tan seguro.
“¿Cual es tu pintura favorita?” Pregunto mientras veian las pinturas en telas, detalladas armadas costosas, isagi se preguntaba si algun dia podria ser captado con tanta belleza y detalles en una pintura, despues de todo era joven y algo de el tenia que dejar en este mundo.
Caminando mientras hablaban, el tiempo ni se sentia que pasaba, sin duda ambos estaban disfrutando del dia.
“¿Mi pintura favorita?” Parecio pensarlo iun poco pero luego volvio a mirar al nipon “Hay muchas que me gustan, pero diria yo que La libertad guiando al pueblo”
“Eres muy frances amor” confeso mientras admiraba la pintura frente a el
“¿Y tu tienes alguna que te guste?”
Isagi parecio pensarlo mas que hugo incluso, puso su cabello hacia atras de su oreja, ya estaba algo largo, quizas pronto le pediria a hugo que lo cortara. Hugo como siempre, analizaba demasiado a su novio y amaba verlo, amaba ver ese gesto de isagi tirando su cabello hacia atras, un azul tan puro.
“Yo diria que, el columpio es una de ellas, aunque mis favoritas siempre seran El beso y los amantes”
El frances llevo su mano hasta su mejia, y la acaricio, llevo su pulgar hasta sus labios presionandolos mas de la cuenta.
“C'est très romantique, mon amour.”
Cuarta parada: El almuerzo
Aunque el plan principal de hugo era que fuesen a comer a un lugar elegante, su novio era demasiado demandante con respecto a ello. Le gustaba demasiado la comida, y como aun queria seguir en el tour que hugo le estaba dando, pararon en un restaurante, pidieron una minitabla de quesos para abrir, picando entre ambos mientras disfrutaban de una charla leve de cosas triviales
Isagi decidio como plato principal Bœuf bourguignon y hugo decidio comer escargots de bourgogne, algo que al gusto de isagi era demasiado pero mientras su novio estuviera bien alimentado no diria nada despectivo de su eleccion de comida.
“¿Quieres un poco?” pregunto tragando mientras veiana su novio observar su plato en especifico
“Ni hablar, aleja eso de mi antes que nos echen de aqui”
La hora del postre seria mas tarde
Quinta parada: Jardin du Luxembourg
Hugo sabia cuanto le gustaban los jardines a yoichi, si no fuese asi no le hubiese rogado por tener un espacio solo para sus plantas en el departamento, asi que ¿que mejor idea que llevarlo al jardin mas hermoso de paris?
El Jardín de Luxemburgo no es espectacular de forma dramática como la Torre Eiffel.
Es más íntimo, el ruido de la ciudad desaparece por completo y al fondo se levanta el Palacio de Luxemburgo, una belleza si le preguntas a isagi, frente a él hay una gran explanada y el famoso estanque central.
“¡Es bellísimo amor!” Era obvio, estaba encantado
Hugo celebro en sus adentrós debido a la refrescante reacción de su chico
Mientras caminaban hacia una banca, una duda se plantó en la cabeza del nipón
No podía ser San Valentín sin celos verdad?
“Hugo..” dijo su nombre mientras miraba al más alto, captando su atención de inmediato
“Dime, Mon amour”
El ceño de isagi se fruncío un poco llamando la atención del francés aún más
Isagi no era el tipo de persona exactamente celosa, Hugo lo sabía.
Pero siempre existía la duda
“¿Ya habías hecho este tour con alguien más?”
Hugo casi quiso reír, sin embargo sabía que si lo hacía mínimo estaría una o dos semanas sin meterla.
“Jamás.” Respondió sin mas “Jamás intenté complacer a nadie, nunca había celebrado este día siquiera”
Un premio a la sensatez y a la honestidad.
“¿Y eso porque?”
O a lo mejor aun era muy pronto para cantar victoria
“simplemente, nunca me había enamorado de alguien como me he enamorado de ti, mi amor.”
El semblante de yoichi pasó a relajarse un poco ante la honestidad que desprendía el francés.
“¿En verdad me quieres tanto?” Pregunto algo dudoso
Hugo ni lo pensó, de inmediato tomo a Yoichi de la cintura y lo abrazo, atrayendolo Hacia si
“No solo te quiero, te amo mon chou, te amo y te adoro.”
“Hu-hugo hay demasiadas personas aquí”
“¿y que?”
Primicia semanal sin duda: Hugo e isagi yoichi vistos celebrando san Valentín de manera romántica en los jardines de Luxembourg.
Algo más parisino que eso?
Nada, según hugo.
Última parada: Hogar
Quizás la parada favorita del nipón.
La última del día cuando bajan del auto en el parqueo del edificio y suben por el ascensor. Los bostezos de isagi le hacen saber cuánto disfruto del día, el sol aún se está poniendo, Hugo lleva entre sus brazos en un abrazo cálido a yoichi, acaricia su cabello, liso, hacia abajo peinado y suave, una golosina no le haría mal.
Mira sus hombros relajados, y su piel lisa y levemente sonrojada, llegan a su piso y ambos entran con calma, isagi se quita los zapatos y los lleva hasta la habitación, se ha acostumbrado a los franceses aunque le cuesta aún dejar sus costumbres japonesas, apenas dejarlos empieza a desnudarse quitándose todo suavemente, su cuerpo está algo cansado de haber recorrido tantos lugares hoy incluso cuando anduvieron en el auto de Hugo, toma su bata de baño y camina hacia la ducha descalzo
Hugo lo ve una vez mas, es como si sus ojos fuesen imanes y el metal fuese el cuerpo o la misma existencia de yoichi, sus ojos siempre lo buscan en cada rincon, y no descansan hasta encontrarlo
“Te duchas conmigo o te ducharás más tarde?”
“Me duchare mas tarde mi amor”
sus ojos se abrieron uno al otro nuevamente, los parpadeos no eran eternos para nadie a menos que hayas muerto y ya no puedas hacer lo contrario a tener los ojos cerrados. hugo podia ver las pestañas pesadas de yoichi y yoichi podia ver el brillo en los ojos de hugo,el que existiera amor de por medio lo permitia y lo dejaba florecer.
Hugo se acosto sin mas en la suavidad de la cama que tenia el aroma del cuerpo de ambos, una mezcla de dos personas que estaban destinadas a conocerse, que estaban destinadas a estar a permanecer a pertenecer.
La bata de yoichi desaparece en el suelo del baño dejando que el calor que habia adquirido de su cuerpo sea consumido por el frio del agua, mojando su cuerpo. Lavandolo del sudor y del polvo.
El peso de yoichi encima de el, ya era algo tan natural para hugo, que cuando se acostaba solo en la habitacion sin el nipon alrededor era tan extraño para el, con evidente diferencia, sentir sus caricias, escuchar sus suspiros, llevar sus manos por todo el cuerpo y querer robar cada uno de sus lunares para llevarlos el mismo y siempre tener algo de el. Sus manos siempre viajaban por su espalda dando caricias mientras yoichi se recostaba en su pecho besandolo suavemente.
Hugo amaba besarlo, enserio que lo hacia.
Aveces hugo se preguntaba como habia logrado llegar hasta aqui, el no era un hombre que se entregaria al amor, o al menos nunca antes penso en hacerlo. Si habia salido con otras personas antes, si habia intentado experimentar, pero nunca pudo. Nunca dio abasto, nunca llego a sentir que debia dar mas.
Pero ahora, ve a yoichi encima de el en sus sueños y al despertar, ya sea montandolo sin mas o simplemente descansando, cualquiera diria que es un acto plenamente carnal el tener sexo, reducirlo a tomar su pene y moverse hasta que ambos se sientan hasta el climax de bien.
Pero no era solo eso.
El apreciaba la desnudez, apreciaba la intimidad el hecho de que yoichi se hubiese entregado a el y solo a el en su vida, el hecho de que se tengan tanta confianza como para verse en ese estado, para dormir, bañarse o comer juntos incluso, lavar los platos hacer la cama, salir a correr juntos, pasear como si nada por toda francia y seguramente proximamente lo harian en otros paises, viendo fotos de ellos y tomandolas, tomando y haciendo cosas.
Gracias a Dios estan vivos y eso es lo que importa, se aman y se enamoran una y otra vez entre ellos mismos.
Es tan natural, pasean como si se conocieran de toda la vida, hacen el amor como si llevaran mas de diez años de matrimonio y al mismo tiempo fuesen adolescentes profugos y calientes.
Son una mezcla, son un algo.
Son dos mentes, dos vidas, dos suspiros, dos labios, cuatro manos, cuatro ojos, son dos cuerpos, todo en par, diferentes vidas, diferentes cicatrices hasta que elijieron cruzarse, conocerse, aunque quizas al principio no de la mejor manera, al final si fue mejor.
“me gusto demasiado el tour de hoy amor,” confeso saliendo de la ducha, con el cabello mojado, y una toalla secandolo, ve a hugo en la cama acostado sin mas, pensando, su corazon late fuerte, rapido, bombeando sangre y amor al ver a su novio.”Deberíamos hacerlo mas seguido”
Siente como yoichi se sienta en la cama y decide sentarse tambien, toma entre sus manos la barbilla del peliazul y lo obliga a besarlo, a que sus labios hagan el amor pero sin dejar de pensar en la union, pero sin dejar de pensar que solo con yoichi se siente propio, que solo con yoichi se siente capaz ahora, que solo con yoichi se siente sano, menos solo, acompañado, con vida.
Hugo sabe que isagi es el amor de su vida
No podia dejarlo ir ahora, ni nunca.
No queria vivir un dia mas sin el.
“Te amo mas, yoichi.” Era una confesion profunda, con gracia, sin dudar ni perseguir algo mas, solo eso, solo amor.
Hugo habia aceptado encantado su destino al lado de yoichi, desde el primer segundo que se vieron encadenados.
No todas las cadenas son malas, esta era la mejor de todas en la vida de hugo.
