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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-02-15
Words:
1,786
Chapters:
1/1
Hits:
26

Elección

Summary:

Rumple se había enfurecido fuera de cualquier lógica. Ahora Belle estaba encerrada a la espera de lo que fuera a ocurrir. Pero en lugar de un castigo, lo que le impone es una elección. Una inesperada elección en la cual él mismo es el más sorprendido de haberla propuesto.

Notes:

Advertencia: el presente fic lo saqué del baúl de los recuerdos donde permaneció cerca de siete años. En ese entonces era extremadamente Rumbelle y este era el prologo de un long fic que nunca llegué a escribir (al pie de página lo comento). Casi una década después detesto el ship, Belle me cae muy mal y no quiero saber nada con OUaT, pero el escrito por sí mismo estaba bien planteado y con pequeñas correcciones funcionaba de manera independiente, así que aquí se los presento.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Elección

-¿Qué vas a hacerme?- preguntó con decaimiento y despreocupación por su suerte.

Lo vio levantar el brazo con un dedo extendido en dirección a la puerta para pronunciar una única palabra:

-Vete.

Aquello era lo último que Belle hubiera esperado.

-¿Qué? - preguntó confundida.

-Ya no te quiero, deary. Puedes irte- anunció con una voz increíblemente suave para la dura expresión de su rostro-. O quedarte, no me interesa- agregó tras una pausa de fracción de segundo.

Una fracción de segundo de debilidad. O quizás una fracción de segundo de valor…

-Pero…- balbuceó intentando replicar, solo para ser interrumpida.

Él dio un paso al costado para dejarle el camino libre y fijó la mirada en algún punto de la pared que tenía delante de sí, para no tener que mirarla.

- Sabes donde se encuentra la puerta. Y tu cuarto. Vete- sentenció dando por finalizado el intercambio.

Ella se puso de pie alisándose el vestido y por la costumbre de obedecerle se encaminó para salir. Pasó frente suyo mientras con el rabillo del ojo la veía llegar a la puerta de la celda.

Belle dio un paso fuera y se detuvo reflexionando por un momento sintiendo crecer la indignación. Se dio vuelta para enfrentarlo y decirle más de una cosa, pero no había nadie. Típico en él, pensó, usar su magia para huir y no enfrentar las consecuencias a no ser que fuera él quien tuviera pleno control de la situación. Bufó con frustración y rápidamente se dirigió a la salida de los calabozos.

Desde el rincón más obscuro Rumple dio un paso hacia la puerta al asegurarse de que no regresaría. Había usado la magia, sí, pero para ocultarse, no para abandonar el lugar. Suspiró pesadamente odiándose a sí mismo y movió la mano para trasladarse a su cuarto y ser capaz de verla por última vez cuando cruzara la puerta antes de desaparecer de su vida por siempre.

 

.

 

Belle avanzó con paso decidido hacia la puerta del castillo llevada por su bronca. Llego a la entrada y tomando la capa que había dejado allí unas horas atrás, se la hecho sobre los hombros antes de tomar el picaporte en su mano. Ese instante de detenerse la hizo dudar en su resolución, pero apretó sus ojos intentando ignorarlo, abrió el portón y salió tirando la puerta tras de sí con enojo.

 

.

 

La vio aparecer por el camino que llevaba a la muralla. Había decidido irse tal como él esperaba.

Era precisamente lo que deseaba, aunque muy dentro tenía la esperanza de que eligiera quedarse, tal como había elegido regresar algunas horas antes. Pero debía ignorar aquello. Él tenía un único objetivo muy claro y no podía permitir que nada lo evitara.

No perdió de vista ni uno solo de sus movimientos intentando poder recordar cada segundo a pesar de que su mente le decía a gritos que simplemente la olvidara.

 

.

 

Caminaba con paso firme, pero ya no tan decidido. Finalmente el dolor le había ganado terreno al enojo, y su corazón simplemente se rehusaba a seguir caminando. Únicamente lo seguía haciendo de manera mecánica porque le había dicho que ya no la quería allí. Aunque por el otro lado le había dado la opción de quedarse…

¿Pero qué pasaría si se quedaba? ¿Podría algo cambiar? ¿Podría finalmente aceptar que ella lo amara verdaderamente? Giró la cabeza lo más disimuladamente que pudo para intentar ver si él estaba mirando desde la ventana. Lo había visto hacerlo antes cuando estaba acercándose al castillo y tenía la esperanza de que lo estuviera haciendo en aquel momento también… pero no vio a nadie en aquella ventana.

 

.

 

Había tomado la precaución de ocultarse para que ella no lo divisara en caso de que volteara a ver en aquella dirección, como en ese momento lo estaba haciendo. Él lo sabía, lo disimulaba para que no se notara, pero él sabía que estaba intentando verlo.

No deseaba darle falsas esperanzas que pudieran hacerla cambiar de opinión. Era mejor que se fuera y viviera su vida, no que se quedara con alguien que nunca retribuiría su afecto a pesar de que sintiera de la misma manera que ella.

 

.

 

Continuó con su marcha sin detenerse a pesar que casi se sentía tener que arrastrar los pies. Él no estaba allí…

¡Como habría deseado haberlo visto una última vez! O al menos haberle gritado todo aquello que le dolía en el corazón. Pero debería irse sin haber sido capaz de ninguna de las dos cosas.

Tan solo faltaban cincuenta metros para llegar al portal y se sentía verdaderamente desgarrada. Con todo su corazón deseaba quedarse, pero su sentido común le decía que irse era lo más sensato. ¿Qué debía hacer?

Si se iba no lo volvería a ver. Pero si se quedaba tampoco tenía seguridad de que alguna vez le volviera a hablar… Pero de nuevo estaba el hecho de que le hubiera ofrecido quedarse.

Quizás sí hubiera una pequeña esperanza después de todo… Pero no tenía seguridad de nada.

Fijó la vista en la salida que ahora se encontraba a unos escasos treinta metros, siendo consciente de que debía decidirse rápido. No se dio cuenta de que sus pasos se habían enlentecido hasta casi detenerse. Finalmente fue vencida e hizo un alto.

Deseaba con todas sus fuerzas voltearse nuevamente, pero mantuvo la vista en el bosque del otro lado de la puerta que representaba su “libertad”. Quizás debería… ¡No! Se interrumpió para no terminar aquella idea. Cerró los ojos un momento respirando hondo, y al exhalar tomó su decisión.

 

.

 

Rumple la vio detenerse, haciendo que su corazón se detuviera igualmente. No podría estar considerando darse la vuelta, ¿cierto?

No, no podía ser. Ella no podía volver, debía continuar y marcharse para siempre.

Se abstuvo de acercarse a la ventana para observar mejor por si volvía a mirar en esa dirección y no pudo evitar aguantar la respiración. Un par de segundos después Belle levantó la cabeza con expresión resuelta y su corazón se sintió atravesado por la daga cuando la vio continuar el camino con decisión.

No debería haber sentido eso, ni debería sentirse tan desilusionado, después de todo, estaba ocurriendo precisamente lo que él quería, nuevamente tenía el control de la situación. Pero muy dentro no podía negar que deseaba no tener el control, que ella hubiera decidido regresar. Pero lo que estaba hecho estaba hecho. Tan solo esperaba que alguna vez lo perdonara tal como deseaba que Bea lo perdonara.

No despegó los ojos de ella sintiendo que cada paso que daba era un golpe en su ennegrecido corazón. Finalmente la vio cruzar el arco de piedra de la muralla y desaparecer entre unos árboles que marcaban el inicio del bosque. Dejó caer la cabeza soltando el aire que había contenido todo aquel tiempo y se retiró de la ventana.

Solo había una cosa que podía hacer. Sin ánimo de usar su magia emprendió el largo camino que lo separaba de la rueca del salón.

 

.

 

Se detuvo apenas pasó los primeros árboles y se ocultó con la vista fija en la ventana. Jadeó pesadamente ante los nervios de si vería o no lo que esperaba. Los segundos se le hicieron eternos, pero no tardó en ver un movimiento en el marco de la ventana. Pasó un segundo más y lo vio alejarse. ¡Sí había estado mirando!

Aquella pequeña esperanza que tenía se agrandó haciéndole sentir segura de su decisión. Se había decidido cuando vio la libertad que le ofrecía el camino por delante, pero no era otra cosa que una condena a no volver a verlo. Su corazón sabía que la verdadera libertad para ella sería regresar.

Probaría que sabía dónde estaba la salida, y si tenía suerte le haría sentir como era verla partir; y luego demostraría que también sabía dónde estaba su cuarto… Su cuarto…

Sí, era su cuarto, Rumple se lo había dado y no renunciaría a él. Sonrió saliendo de su escondite y caminó hasta la muralla. Apoyó una mano en la piedra mirando con seguridad el castillo, a pesar de la incertidumbre de qué podría ocurrir.

-Puede que no lo merezcas, pero yo te amo. E hicimos un trato, dije que iría contigo por siempre. Y no faltaré a mi palabra.

Con gran resolución echó a caminar llegando a la puerta en menos de la mitad del tiempo que le tardó recorrerlo para irse. Entró lo más silenciosamente posible y dejó su abrigo antes de ir al salón con el corazón martilleando con fuerza. No encontró a nadie, solo aquel desastre que había ignorado al salir. Una parte de ella estaba feliz por encontrarse sola, y otra estaba triste de no encontrarlo allí y poner las cosas en claro de una vez por todas.

Le pareció escuchar pisadas a lo lejos, por lo cual se sentó sobre la mesa como le era costumbre, esperando que él apareciera.

 

.

 

No podía pensar en nada, y a la vez su corazón le obligaba a pensar en todo. Estaba furioso consigo mismo y por primera vez en siglos sentía un dolor tal. Ni siquiera las palabras de Milah o su traición le habían dolido tanto. Dejó que sus pies lo llevaran hasta su destino, distraído en su frustración de que las cosas hubieran salido como esperaba.

Entró al salón para encontrarse con Belle sentada, esperándolo como si nada. De alguna misteriosa manera fue capaz de mantener su expresión seria y algo enfadada a pesar de la gran sorpresa de toparse con lo último que esperaba.

-Creí escuchar la puerta cuando saliste.

Ella sabía que era una simple excusa para no revelar que la había visto marcharse, pero decidió dejársela pasar.

-Decidí volver- replicó en espera de una respuesta, la que fuera que le permitiera saber qué hacer.

-Haz como quieras. Ya te dije que no me interesa- dijo moviéndose hacia la rueca y comenzando a hilar.

Por dentro quería brincar dando palmas, pero no lo revelaría nunca. Si ella se quedaría, habría que hacer cambios.

Aquella respuesta la desilusionó, pero igualmente le sirvió para saber que era bienvenida a quedarse.

-¿Hay alguna cosa que desees que haga? - indagó con ilusión de que le dijera algo más.

-Me da igual, deary. Ya te lo dije, no te quiero más. Si te quedas, hazlo sin hacer lio, pero ya no eres mi sirvienta. No deseo tener nada que ver contigo- respondió de manera fría diciendo exactamente lo opuesto a lo que sentía.

-De acuerdo- logró decir sin que le fallara la voz, pero rápidamente salió rumbo a su cuarto donde se desplomó llorando sobre su cama.

Ninguno sabía que ocurriría o qué deberían hacer. No tenían seguridad de nada, pero había una sola certeza lo supieran o no, aquello sería difícil para ambos.

 

.oOIOo.

Notes:

Bien, como ya les dije al principio, este fic no está siendo publicado en las condiciones que fue planeado. La idea originar era un what if bajo la premisa de que Belle no fuera capturada por Regina y fuera un personaje más en el desarrollo de Storybrook. Allí, Lacey sería la sirvienta del señor Gold, tímida, insegura de sí misma y que casi todo hace mal recibiendo los constantes regaños y amenazas de despido de su patrón, que no se cumplen porque en ese pueblo nada nunca cambia. Al recordar Rumple, se sentiría culpable por aquello y dolido por ver el estado incapaz de valerse por sí misma al que fue reducida, tomaría una actitud protectora tratando de que recupere la confianza. Y bueno, mucho Rumbelle…
Viéndolo de lejos me parece una buena historia, mejor que las que sí llegué a escribir, pero definitivamente nunca saldrá de mi cabeza. Solo publico esto como parte de mi proceso de ir cerrando ciclos de cosas que me quedaron pendientes y que por sí mismo pasaba como stand alone.
Disculpen si no tiene mucho corazón, pero en la revisión me concentré exclusivamente en cuestiones técnicas y de redacción, porque como dije, ya no me gusta el ship.
Muchas gracias por haber leído, y espero que lo hayan disfrutado. Dios los bendiga.