Actions

Work Header

Globos de helio

Summary:

Yoo Joonghyuk es arrastrado al parque por Yoo Mia, cuando salva a una pequeña de caer al agua. Excepto que dicha niña quizá tenga que ver más con él de lo que cree...

Alternativo: ¿Qué hacer si te encuentras con la hija de tu ex, quien resulta ser tu hija también?

Notes:

Quiero que sepan que me disculpo porque el reto era publicarlo el domingo y ya es martes, pero yo solo tenía planeado hacer un pequeño drabble y... las cosas se terminaron saliendo de control.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—¡Biyoo, te he dicho que no te alejes de mí!

En día como cualquier otro, Yoo Joonghyuk se encontraba pasando una tranquila tarde con su hermana, Yoo Mia, después de que la adolescente lo obligara a salir de casa y lo arrastrara al parque bajo la excusa de "reponer su vitamina D". Aunque por supuesto, con Mia al lado, era imposible tener un día tranquilo.

Y como prueba de ello, ahí se encontraba ahora mismo, haciéndola de fotógrafo para su hermana, porque claro, lo de la vitamina D sólo había sido un engaño para su objetivo real que era comerse un helado y tener fotografías en el atardecer. No es que le molestara mucho ser engañado por su pequeña hermana, tampoco.

Mientras la chica seguía posando al lado del lago artificial, un grito se escuchó de repente.

—¡Mi globo, mi globo!

Seguido de una pequeña figura que corría a gran velocidad. A gran velocidad, directo hacia el lago.

No era un lago realmente profundo, pero considerando que estaban parados en medio del pequeño puente que lo atravesaba, era seguro que la niña caería en medio del cuerpo de agua. Los instintos de Joonghyuk actuaron antes de que su mente terminara de procesar la escena y logró sujetar a la pequeña por el cuello de su vestido, a un paso de caer en el agua.

—¡No! ¡Mi globo! —fue hasta ese momento en el que Joonghyuk se percató de un globo en forma de perrito que ahora se encontraba flotando en el cielo bastante lejos de ellos. La pequeña estaba tratando de atrapar su globo sin fijarse por donde corría.

Joonghyuk la volvió a poner sobre el piso firme y se agachó para verla mejor. Parecía tener unos cinco o seis años de edad, y aunque las lágrimas ya se desbordaban de sus ojos, era una niña muy adorable. En especial sus grandes ojos oscuros y su cabello negro, que le traían a la memoria los de cierto alguien, pero al mismo tiempo le evocaba un sentimiento de familiaridad aún más extraño…

Quizá se le quedó viendo mucho tiempo a la niña, porque pronto Yoo Mia se acercó y lo apartó de ella.

—Pequeña, lo que acabas de hacer fue demasiado peligroso, ¡Si mi oppa no hubiera estado ahí te habrías caído al agua! ¿Sabes nadar si quiera? ¡Debes de mirar hacia dónde corres! —Mia comenzó a sermonear a la pequeña niña, lo que logró hacerla llorar más efectivamente.

—Ya basta Mia, sólo estás haciendo llorar a la niña más. —Joonghyuk recogió a la niña entre sus brazos tratando de calmarla.

—Si es por tu globo, te prometo que te compraré otro, pero Mia tiene razón, pudiste haber caído al agua. — Finalmente la niña comenzó a calmarse y a limpiarse sus ojos llenos de lágrimas.

—Lo siento mucho ahjussi, es que… mi papi me acababa de comprar ese globo y era tan lindo…—Las lágrimas volvieron a los ojos de la pequeña, pero no dejó derramar ninguna.

—Yo también lo siento por regañarte pequeña, fue sólo nos asustaste a todos, ¿Cuál es tu nombre? No podemos seguir diciéndote pequeña… —Yoo Mia parecía estar sumamente encantada con la adorable niña, y seguramente en su cabeza ya estaba pensando en comprarle otro globo con dinero de su propio bolsillo.

—¡Biyoo! ¡Yo soy Kim Biyoo!

—Biyoo, ¡Que lindo nombre para una niña tan adorable! Yo soy Yoo Mia y el ahjussi gruñón que te rescató es mi hermano, Joonghyuk. Ahora vamos, ¡Nosotros te compraremos otro globo de helio!

Ante la exclamación de Mia, los ojos de Biyoo se iluminaron inmediatamente y parecían a punto de desbordar de estrellas. En la mente de Joonghyuk, la cara de alguien más se sobreponía sobre la de la niña. Eran casi idénticos… y aunque el apellido de la niña era Kim, algo extremadamente común, una idea descabellada comenzaba a formarse en su mente;¿Podía ser aquello una simple coincidencia?

—¡Muchas gracias noona! Sólo necesito avisarle a mi papi… ah, ¿Mi papá? —Esas palabras parecieron encender las alertas en Biyoo, quien comenzó a mirar en todas direcciones buscando algo, a alguien. —¡Mi papá, no encuentro a mi papá!

Joonghyuk la volvió a dejar en el piso mientras Biyoo parecía a punto de romper en llanto una vez más.

—Tranquila Biyoo, no te vamos a dejar sola hasta que encuentres a tu papá. ¿En dónde estabas antes de que persiguieras a tu globo?

La niña se detuvo un momento a pensar, —¡Cerca del puesto de banderillas! Mi papi se detuvo a comprar una cuando solté mi globo por accidente. —los ojos de la pequeña se volvieron a llenar con determinación una vez más. Decidieron caminar primero al área que Biyoo había descrito.

Mientras caminaban, Yoo Mia seguía entablando conversación con la pequeña Biyoo.

—Biyoo, ¿Cuántos años tienes?

—¡Seis! Soy una niña grande ahora, ¡Ya estoy en la primaria!

—¿Cómo es tu papá?

—¡Es el mejor papá del mundo! Siempre me lee libros antes de dormir y me deja dormir con él cuando tengo pesadillas. Papá a veces se pone triste porque sólo somos él y yo, pero a mí no me importa, ¡Papi me da todo el amor que tiene!

—Biyoo, eso es adorable —Yoo Mia parecía estar al borde de las lágrimas con la respuesta de la inocente niña. —Pero me refería a lo físico, ¿Cómo luce tu papá? Quizá así podamos encontrarlo más rápido.

La niña se detuvo unos segundos a pensar su respuesta. —Mhhh… Mi papi es alto, pero no tanto como la mayoría de mis tíos, y tiene cabello negro como el mío y… ¡Oh! ¡Mis tías dicen que mis ojos son iguales a los de él! Ah, y siempre tiene ojeras y parece pálido como un fantasma, o eso dicen los demás.

Los engranes comenzaban a girar en la cabeza de Joonghyuk. La misma idea seguía sin abandonar sus pensamientos, y aunque se repetía a sí mismo que la probabilidad era de uno en un millón… Finalmente, decidió hacer una pregunta que lo despejaría de toda duda;

—Biyoo, ¿Cuál es el nombre de tu papá?

—¿Ah, mi papi? Su nombre es Kim Dokja.

Ambos hermanos se miraron al mismo tiempo, cada uno con una expresión entre pánico y asombro. Antes de que alguno de los dos pudiera hacer un comentario, la pequeña niña los interrumpió.

—¡Mi papi, ese es mi papi! — Biyoo identificó a una figura en la multitud e inmediatamente salió disparada hacia ella.

El hombre rápidamente reconoció a Biyoo y corrió hacia ella también. En menos de un instante, la niña se encontraba entre sus brazos.

—¡Biyoo, te he dicho que no te alejaras de mí! ¿¡Sabes el susto que me diste?! ¿¡En dónde estabas?!

—Papi, lo siento mucho, prometo que no lo volveré a hacer; solté mi globo y fui corriendo por él, pero fui demasiado lejos y casi caigo al lago, ¡Pero un ahjussi y su hermana me salvaron! Ellos me trajeron contigo ¡E incluso prometieron que me comprarían otro globo! —En ese momento, la niña apuntó a la dirección donde Joonghyuk se encontraba, y finalmente el papá de Biyoo levantó la mirada hacia donde le señalaba su hija.

Joonghyuk lo reconoció en menos de un segundo; era Kim Dokja, por supuesto. Su corazón se detuvo por un momento. Aquel hombre no había cambiado en lo absoluto; sus grandes y brillantes ojos, su cabello negro como la noche, incluso sus características ojeras seguían siendo iguales… Ahí estaba parado frente a él, el primer amor de Joonghyuk, a quien no había visto en casi siete años. Ahora, sosteniendo a su hija.

Kim Dokja pareció reconocerlo en un instante también, puesto que su rostro se paralizó completamente. ¿Era sorpresa, o miedo lo que había en su rostro? De cualquier forma, Dokja se recuperó en un instante y puso una cordial sonrisa en su rostro. El pelinegro comenzó a acercarse, con su hija aún en brazos.

—Ah, Joonghyuk, veo que fuiste tú quien ayudó a Biyoo. Muchísimas gracias y lo siento tanto por todas las molestias que seguro les causó mi hija, —Dokja se inclinó para hacer una reverencia. —¿Los puedo compensar de alguna forma?

—Ah… ahjussi, no es necesario de verdad. Biyoo es una niña adorable, no hace falta que te disculpes por nada. —Yoo Mia fue quien terminó tomando la palabra al ver a su hermano aún contemplando su existencia.

—Muchas gracias por ayudar a mi pequeña, de verdad. Creo que es momento de llevarla a casa ahora, una disculpa de nuevo por la inconveniencia… —Dokja comenzó a darse vuelta para salir de la incómoda situación, pero en ese preciso momento alguien pareció reaccionar.

—¡Espera! —Joonghyuk tomó a Dokja de la mano de repente, deteniendo su acción de marcharse. Kim Dokja pareció encogerse en su lugar, como si hubiera temido que algo así sucediera.

—Prometí que le compraría otro globo a Biyoo, y las promesas se tienen que cumplir, ¿No es así?

Kim Dokja pareció querer desaparecer de la tierra en ese mismo instante, pero la niña entre sus brazos no le iba a dar dicha oportunidad.

—Papi, ¿Conoces al ahjussi? ¡Promesas son promesas, tú siempre lo dices!

—Ah, Biyoo, ya les has dado suficientes problemas, dejemos a Joonghyuk y Mia seguir con su paseo. —Kim Dokja parecía verdaderamente un animal arrinconado, tratando de encontrar una apertura por donde escapar y ni si quiera atreviéndose a mirar al otro hombre a los ojos.

—¿Por qué la prisa? El sol ni si quiera se ha terminado de poner, —Joonghyuk se acercó para susurrarle algo al oído. —¿O es que me vas a negar que esa niña no es mi hija también?

Tras escuchar esas palabras, todo color abandonó el ya pálido rostro de Kim Dokja, quien también había perdido capacidad alguna de hablar.

—¿Me dejarás entonces llevarlos por un globo? Creo que tenemos mucho de qué hablar.

Aunque Joonghyuk sólo estaba un 85% seguro de que Biyoo fuera su hija, después de ver la reacción de Kim Dokja, podía estar seguro completamente. Hace siete años, cuando ambos tenían veintiuno, él y Dokja se encontraban en una relación que había comenzado desde que ellos estaban en la preparatoria, una que el mismo Kim Dokja terminó cuando Joonghyuk se fue al extranjero para impulsar su carrera de gamer.

Hacía pocos días que él había dejado Corea, cuando por medio de un mensaje de texto Dokja lo terminó diciendo que la distancia era demasiado para él. Su primer amor terminó sin más explicaciones que ese mensaje de texto, puesto que Dokja lo bloqueó de todas las redes sociales y cortó cualquier forma de contacto. Calculando la edad de Biyoo, podía hacerse una idea de lo que había sucedido. Por su mente ni si quiera pasaba el hacer una prueba de ADN, ya que aunque la niña se parecía en su mayoría a Dokja, tenía bastantes rasgos suyos también, de ahí la sensación de familiaridad que lo invadía al ver la cara de Biyoo.

Bajo la fuerte insistencia de su hija, a Kim Dokja no le quedó más que aceptar la invitación de su ex-novio/padre de su hija. Era momento de dejar de esconderse y aclarar todos los malentendidos y sus propios errores.

Finalmente, Biyoo no sólo obtuvo de regreso su globo de helio, cumpliendo así la promesa que el amble ahjussi le había hecho, sino que también obtuvo un barquillo de su helado favorito, y mientras ella jugaba con Yoo Mia, ambos adultos tenían una conversación.

Kim Dokja se encontraba sentado en una de las bancas del parque, con Joonghyuk al lado. Parecía perdido en sus pensamientos, como si nunca hubiera esperado que un día así llegaría. Por fin, el pelinegro inhaló profundo y comenzó a hablar:

—Lo siento. Creo que debería comenzar con eso. Quiero que sepas por qué lo hice; me enteré el día después de que tú te fuiste, era joven y estúpido y no supe qué más hacer, yo… —El pelinegro pausó por un segundo, acomodando sus pensamientos. —Sabía que si te lo decía abandonarías todo. Era tu oportunidad, algo que habías deseado por tanto tiempo y… no tuve el valor para decírtelo, no quería volverme una carga, que nos volviéramos unos grilletes para ti.

—Pero sí tuviste el valor para ocultarme la existencia de Biyoo por siete años, ¿Verdad? —En el rostro de Joonghyuk sólo se reflejaba la traición y el dolor al saber la verdad.

—Sí, lo tuve. Y lograste todo lo que siempre quisiste. Tienes la fama, el reconocimiento, los ojos de todo el medio están sobre ti. Puedes sostener a tu hermana ahora, y eres feliz. Si ocultarte la verdad fue el precio que pagué por tu felicidad, lo volvería a hacer.

—¿Qué derecho tienes tú para decidir qué me hace feliz y qué no? ¿Por qué siempre eres tú decidiendo por mí? Dokja, ¡No eres ningún Dios para decidir así sobre las vidas de los demás!

—¿Y entonces? ¿Me vas a decir que no habrías regresado en cuanto te enteraras que estaba embarazado?

—¡Claro que lo habría hecho! Porque ustedes son mi familia, porque no soy una de tus piezas de ajedrez, ¡Porque yo habría estado encantado de estar ahí desde el principio! ¿Y quién te dice que era feliz? Estaba en un país desconocido, sin conocer a absolutamente a nadie, y de repente el único chico al que he amado me abandona y corta comunicación por completo. ¿Sabes lo miserable que la pasé?

—Joonghyuk, de verdad lo siento, me arrepiento todos los días de no haberte dicho. Yo sé que tenías derecho de formar parte de nuestra familia, que todavía lo haces, y que fui un cobarde y un maldito por hacer lo que hice, pero tenía miedo; ¿Y si terminábamos como mis padres, o los tuyos? ¿Y si el día de mañana te arrepentías de haber dejado ir esa oportunidad por nosotros? Créeme que todos las noches pensaba en llamarte, en confesarme y quizá poder redimirme, pero entonces salía algún otro artículo o entrevista tuya y te veías… tan feliz. Me sentía aún peor por pensar en arruinar todo lo que habías construido con tanto trabajo.

Aunque en la cara de Kim Dokja había una sonrisa, sus ojos estaban rojos, y Joonghyuk sabía con la certeza de haber conocido a aquel hombre por más de la mitad de su vida, que estaba a segundos de desmoronarse.

—Jamás me hubiera arrepentido de escogerlos a ustedes, jamás.

Y en efecto, gotas comenzaron a derramarse de los grandes ojos oscuros del pelinegro. Al principio fueron sólo un par, pero eventualmente las lágrimas caían a cántaros, como si un interruptor hubiera sido presionado en los ojos del pelinegro y hubiera perdido la habilidad de hacer parar su llanto.

—Lo siento… lo siento mucho… soy un bastardo- un maldito… ódiame si quieres, yo sé que lo merezco- pero ¿Puedes no odiar a Biyoo? Toda culpa es mía, y sólo mía…

De repente, Kim Dokja sintió unos brazos apretándolo con fuerza. Era Joonghyuk, abrazándolo como si de un tesoro delicado se tratara. El pelinegro se paralizó por un segundo al sentir el calor de los brazos que no había sentido en siete años, el calor de la persona que amó y seguía amando con todo su ser.

—Te puedo perdonar todo pero… por favor, no me alejes de nuevo. Déjame ser parte de tu vida y la de Biyoo, por favor. —Joonghyuk podía sentir cómo su hombro se humedecía, al mismo tiempo que sentía la maraña de cabellos negros asintiendo.

—Jamás te volveré a alejar, no te volveré a ocultar nada. Lo prometo.

Ese día, Biyoo no sólo obtuvo su globo de helio, sino que también obtuvo otro papá. Y por supuesto, la promesa de que tendría todos los globos que quisiera de ahora en adelante.


Notes:

Perdónenme todos por la porquería que acaban de leer, y sobre todo si el final se sintió rusheado, pero para ese punto estaba teniendo la peor migraña de mi vida. En fin, quizá edite el final un poco después o quizá siga escribiendo más de este universo...
Por cierto! Esta es la primera vez que publico!!!!

Series this work belongs to: