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Dirty Little Secret

Summary:

Shane no esperaba acabar así, rodeado y atrapado por su novio, mientras le preguntaba por todos esos libros de romance de hockey. No lo malinterpreten, no había tenido la intención de acabar tan atrapado por estas historias de jugadores de su propio deporte.

 

O: Shane descubre las maravillas de los libros de romance gay de hockey y se hace, un poco, adicto a ellos.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: el primer libro

Chapter Text

Shane no esperaba acabar así, rodeado y atrapado por su novio, mientras le preguntaba por todos esos libros de romance de hockey. No lo malinterpreten, no había tenido la intención de acabar tan atrapado por estas historias de jugadores de su propio deporte. 

 

Todo empezó un día en que fue a la librería. Ilya siempre se burlaba de él por sus libros, todos sobre datos históricos o de lenguaje, obviamente sobre hockey. Pero ese día, Shane estaba paseando por una sección que siempre ignoraba: las novelas de romance. Resultaba que tener novio había despertado, contra todo pronóstico, un lado de él que no esperaba. Ahora veía con más anhelo las películas románticas, se detenía a ver videos tontos de parejas, imaginando que podía hacer el mismo video con Ilya o visitar esos lugares con él. 

 

Claro que aún estaban ocultos; muy pocas personas sabían de ellos. Eso no evitaba que Shane sintiera un deseo que picaba en su piel. Por eso estaba recorriendo esa sección. Algunos de los títulos le daban escalofríos o le dejaban una sensación empalagosa. Todos romances heterosexuales, además. Pero mientras más caminaba, algunas portadas comenzaron a mostrar imágenes conocidas. Hombres con equipo de hockey al lado de mujeres que se veían delicadas, algunas patinadoras de hielo, otras simplemente viendo desde las bancas. Mientras avanzaba por esta nueva sección, llegó a una que lo sorprendió: dos hombres, ambos jugadores de equipos contrarios, viéndose intensamente. Uno de ellos se parecía ligeramente a su novio.

 

Volteo a todos lados, buscando a alguien que lo estuviera mirando o lo reconociera. Al ver que estaba solo, cogió el libro para leer la sinopsis. "El veterano y el novato, ambos por demostrar que pertenecen a este mundo. Pero cuando sus caminos se cruzan en cada juego, algo más surge. Ahora no sólo deben de demostrar que encajan, sino que tienen que ocultar los sentimientos que empiezan a crecer entre ellos". 

 

Era una trama simple, algo que podría haber visto en cualquier otra historia. Pero que se tratara de dos hombres, además, jugadores de hockey, removió algo en el interior de Shane. Cogió el libro y lo ocultó con otros tantos. Se decía a sí mismo que era mera curiosidad por ver qué tan bien se representan los partidos, no tenía nada que ver con un romance tan parecido al suyo, dos rivales. Caminó a la caja registradora con ansiedad y expectación revolviendo su estómago. La cajera simplemente deslizó los libros y le dijo el total, sin ningún escándalo.

 

Shane sentía esa bolsa llena de libros más pesada de lo normal. Caminaba con rapidez por las calles, ansioso de volver a su hogar. Una vez dentro de su casa, sacó las compras. Evitó deliberadamente aquel libro el mayor tiempo posible. Se entretuvo ordenando los nuevos tomos sobre hockey, el libro sobre historia nacional de Japón y uno de papiroflexia (este venía con todos los recortes necesarios para hacer varias figuras, creía que se podría divertir un poco con Ilya intentándolo). El dichoso libro se quedó sobre la pequeña mesa de centro en su sala. Volvió a la cocina y preparó algo ligero para comer, tostadas de aguacate. 

 

Con todo dispuesto, sacó su celular y envió un mensaje de texto a su novio 

 

Ya estoy en casa.

Lili

te tomaste tu tiempo en la casa de los libros

Librería, Ilya.

 Pero sí, estuvo bien.

Lili

espero una lectura en voz alta de cualquier 

libro aburrido que compraste hoy

Mmm.

Lili

🥺

Odio ese emoji.

Lili

pero me amas a mi ❤️

A Jane le gustó este mensaje

Te amo ❤️

A Lili le gustó este mensaje



Shane suspiro mientras guardaba su celular. Siempre le dejaba una sensación cálida en el cuerpo poder decirle te amo a Ilya. Desde la cabaña, ambos se habían vuelto bastante entusiastas en su uso. A veces, Shane se avergonzaba de lo pegajoso que se veía con Ilya, buscando constantemente su atención. Pero se relajó al darse cuenta de que el rizado ansiaba tanto su atención y compañía como él.

 

Dió algunos bocados a la tostada antes de sucumbir a su curiosidad. Tomó el libro y rompió su envoltura de plástico. Casi por reflejo ojeo el libro para aspirar su aroma, era agradable respirar ese olor tan particular de los libros nuevos. Con el marcapáginas que le habían regalado en la librería, abrió la tapa y comenzó a leer. “Para todos aquellos que quieren ser valientes y gritar su amor”. La dedicatoria le pareció bonita, con más ánimos comenzó su lectura.

 

El primer capítulo empezó como esperaba. Una introducción rápida de ambos personajes, un veterano en el deporte, cansado pero con ganas de demostrar que seguía teniendo chispa para el deporte. Un novato con ganas de comerse al mundo y demostrar que era digno de ocupar ese lugar. La lectura era rápida, pronto estaba pasando al siguiente capítulo, ambos personajes empezaban a interactuar. El veterano parecía tener problemas para aceptar al nuevo rival, con una actitud tan arrogante y llamativa. Shane recordó cómo envidió un poco a su novio cuando lo conoció, siempre seguro, llamando la atención con su fuerte voz y chistes mordaces.

 

Los capítulos empezaron a pasar con rapidez, la tensión entre ambos protagonistas creció, cada encuentro (debía darle el mérito a la escritora por investigar los términos y las reglas correctas para los partidos) se volvía más apasionado, las luchas en el hielo eran físicas y verbales, con chirridos y bromas por parte del novato: “Vete a casa, viejo, tienes 40 años”. Ese comentario en específico hizo sonrojar a Shane, recordando su vergonzosa pelea con Scott Hunter. 

***************

Shane cerró el libro con fuerza, sintiendo cómo el calor subía a su cara y a otras partes. Ambos personajes se habían encontrado en un pasillo abandonado de un hotel; comenzaron un altercado. Cuando Shane menos lo esperó, ambos hombres se encontraban follando en el pasillo. “Nada mal para un viejo- Ivan respiraba entrecortado, mientras se restregaba contra el trasero de Shawn. -Vete a la mierda, niño- Shawn a pesar suyo, no pudo evitar seguir con la fricción contra aquella dura longitud”

 

Las similitudes volvían loco a Shane, sentía que estaba vibrando de la vergüenza, pero también de algo más (si era honesto, sabía que era excitación). Tomó una gran bocanada de aire mientras volvía a abrir el libro. La escena se desarrolló con un ritmo conocido para él. Los personajes peleaban mientras no podían quitarse las manos de encima. Se encontró a sí mismo sonriendo como un tonto, se sentía como una colegiala leyendo algo que claramente no debía estar leyendo. Aunque él era un adulto y claramente tenía tanta, o más, experiencia que los personajes.

 

Las horas transcurrieron y con ellas los capítulos. “Iván, no lo entiendes, te amo.- Shawn respiraba pesadamente, mientras tomaba la mano de aquel hombre. -He esperado tanto por esas palabras- Iván se lanzó a los labios de Shawn, atrayendo al hombre a un beso cargado de sentimientos”. Ok, Shane estaba oficialmente pataleando mientras se emocionaba con un tonto libro de romance de hockey. ¡Pero se amaban y por fin lo dijeron! No importaba que el hockey hubiera quedado olvidado hace veinte capítulos. 

 

Sin darse cuenta, el libro acabó. Shane suspiro mientras lo cerraba, de pronto se fijó en algo que no había notado en la sinopsis “El primer libro de esta saga conoce más de nuestros títulos”. Había más, Shane los necesitaba todos. Sin pararse a pensar, entró a la tienda en línea a la que siempre recurre cuando no podía esperar para volver a ir a una librería. Rápidamente busco la saga, encontrando los otros seis libros, todos con premisas diferentes, pero siempre sobre romance gay de hockey. Shane iba a devorar cada uno de esos libros.

 

Cuando la compra estaba hecha, Shane recordó su celular abandonado. Lo levantó para encontrar mensajes de su novio.

 

Lili

olaaa

estás ocupado?

acaso ya comenzaste con esos libros?

te dije que quería una lectura en voz alta!

Ok ahora solo eres mala he ignoras a tu 

increíble novio

SHANEEEE 😔

Hola, perdón me entretuve con un libro.

por fin!

Juro que no te ignoraba.

Ahora tengo tiempo,

por si aún quieres esa lectura en voz alta.

acepta la videollamada!

*******

“El campeonato de hockey sobre hielo de la URSS comenzó a disputarse en 1946. Inicialmente, la sección de hockey de toda la Unión organizaba los campeonatos.” Shane leía en voz alta y continuaba, mientras Ilya lo escuchaba a la vez que preparaba algo en su cocina. Una risa detuvo la lectura.

 

“¿Me estás diciendo que compraste un libro de historia de hockey ruso?” La risa profunda de Ilya inundó la llamada. Shane sintió el calor en su cara. No lo podía culpar por querer saber más sobre la historia de su novio, o bueno, de su país. 

 

“Bueno, ¿quién me rogó que le leyera en voz alta? Tú sólo te pusiste la condena, Rozanov”. Shane disfruta molestar al ruso de ese modo, llamándolo por su apellido. Ilya dejó los cubiertos con los que removía la comida, volteando bastante ofendido. 

 

Moya lyubov (mi amor), claramente yo me puse la correa sólo, no es queja, es observación”. Ilya decía todo mientras apuntaba a la cámara, como queriendo remarcarle a Shane que si él estaba en esa situación era porque quería. Shane se rió con ganas, mientras continuaba su lectura. 

********

La mañana siguiente cayó en la rutina habitual. Shane se despertó a las 6, se cepilló los dientes, se puso su ropa deportiva y dio una vuelta. Cuando regresó, se ducho rápidamente y bajó a la cocina. Mientras preparaba su jugo verde (hoy se dio un permiso y en realidad era un licuado de plátano, nadie tenía que saberlo) su celular sonó con una llamada entrante. Ilya debía haber despertado.

 

“Shaaaane”. La voz perezosa y adormilada de su novio lo saludó. No pudo contener la sonrisa que se formó en sus labios. Shane ahora preparaba un huevo, sin sal ni pimienta (aburrido como diría amablemente su novio). 

 

“Ilyyyya, buenos días”. No pudo evitar copiar el saludo de su novio. De pequeño lo hacía más, repetía las frases que tenían un sonido gracioso o que le agradaba. Las repetía tanto que los otros niños pensaban que se burlaba de ellos. Con el tiempo, aprendió a controlarlo, pero con Ilya, se encontraba de vez en cuando repitiendo palabras con un acento ruso forzado. Recuerda que cuando Ilya lo llamó bonito, en aquel comercial, pasó una cantidad penosa de tiempo repitiendo en voz alta, tratando de imitar el sonido que hizo la palabra en la boca del ruso. 

 

“¿Qué comida aburrida estás haciendo? Ese licuado no se ve muy verde”. Shane volteó para ver que, efectivamente, el ángulo en que había acomodado su celular, contra los tarros de café, permitía una primera plana de su capricho. Shane, con la cara roja, simplemente lo sacudió frente a Ilya, ya no tenía caso ocultarlo. 

 

“No puedes probar nada, mamá no te creerá si le dices que me salte un jugo”. Sonrió satisfecho al escuchar el resoplido indignado y risueño de su novio (Dios no se cansaba de llamar a aquel hombre su novio, suyo). “Simplemente quería algo diferente, me lo merecía”. 

 

“Claro que sí, pomidor (tomate), te mereces todo lo que quieras”. Shane sonrió satisfecho, hasta que comprendió que Ilya lo había llamado algo en ruso, algo que no sabía. 

 

“¿Qué es eso? Pomidor”. El suyo salió con un acento roto y menos seguro, pero pareció suficiente. Ahora Ilya sonreía satisfecho, mientras simplemente le decía que lo buscaría. Shane, como la persona curiosa que es, tomó su celular para buscar el significado. Escucho a Ilya tomar capturas de pantalla, claramente capturando su rostro tan cerca de la pantalla, después se avergonzaría por eso. “¿Tomate? ¿Me llamaste tomate?”.

 

“Da, pareces un tomate desde  aquí”. Shane se rió mientras lo maldecía. Continuaron hablando mientras desayunaba, e Ilya por fin empezaba a levantarse. Un llamado a su puerta lo sacó de la burbuja, le dijo a Ilya que esperara mientras corría a ver quién era.

*******

Cuando abrió la puerta, no había nadie, pero había un paquete en su puerta. Shane lo levantó sin entender nada, lo examinó, comprobando que efectivamente era suyo. Lo abrió para revelar su contenido. Cinco libros de romance gay de hockey. Lo había olvidado completamente. Casi corrió de la emoción a la sala. Quería comenzar a leer el siguiente en seguida. 

 

Un grito desde su celular lo detuvo en su marcha. Claro, su novio. Dios mío, su novio no podía saber de esto o moriría de vergüenza.