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"¿Tú seré mi novio?"
Hace 5 años, Giorno preguntó, y Fugo obviamente dijo "sí."
Ahora, Fugo tiene una tarea muy, muy importante para su futuro. Para futuro de Giorno. Él no puede hacer ningun error nada.
Fugo va a preguntar Giorno casar a él. Ser su esposo por vida. Sí, Fugo sabe que Giorno estaría de acuerdo para la boda...¡aunque! Él esta muy preocupado. Él debería hacer el momento perfecto para su amor.
Tiene 3 planes; Plan A, Plan B, y Plan C.
Pensó "¿Hay necesidad para un Plan D?" pero, finalmente, él decide "no." Plan A seré perfecto.
El semana próxima, él preguntará Giorno...y Giorno hablará conformación.
Por ahora, Fugo le duerme.
Plan A
El lunes, Fugo le desperta y le duela la cabeza.
Recorda que el noche pasado, él fue a una restaurante con Giorno, y ellos beben muchas alcoholes, porque no tuve trabajar.
Él camina a la baño lavar su cara. Tiene preguntar Giorno hoy...hoy...un momento...¿Qué hora es?
Son las 11 en puntos...¡él fue tarda parda paso 1 de su plano!
No...no, no ha fallado todavía.
Con nueva determinación, él toma su piano y corre a casa de Giorno.
Después él llega, él saca su cosas, y toca él piano con todos las emociónes que él tuve para Giorno.
Puede ver Giorno dormido su en su ventana. Sí, está bien...
"¡Oye, tú!", llama un abuelo de la casa de al lado.
Fugo esta molesto, "¿Qué?"
¡Algunos de nosotros, los viejos, estamos intentando dormir! ¿No sabes que ruido puede causar demencia?", habla el hombre a Fugo.
Fugo miró hacia la ventana. Parecía que Giorno aún no se había despertado del todo ni se había levantado de la cama. "Esto no es ruido", dijo Fugo.
Entonces el abuelo hace lo impensable. Toca el piano de Fugo.
La regla de Fugo de "no seas impulsivo" se rompió en dos, justo como el brazo del anciano estaba a punto de hacerlo.
Y así fue como Fugo terminó en una comisaría, en lugar de en los brazos de Giorno.
Plan B
Fugo no se habría imaginado que su plan B empezaría con tener que salir de la cárcel. Tras gritarle al guardia de su celda durante dos horas y media, ambos acordaron que la vida sería más fácil si Fugo era liberado.
Fugo se irguió al salir del centro de detención. Todo iba a salir bien. Estaba preparado para cualquier contratiempo. Pasó al plan B: uno que no lo llevara a la cárcel.
Su primer paso fue ducharse. Se sentía bastante sucio después de estar recluido en una celda mohosa, y no estaba dispuesto a enfrentarse a Giorno apestando.
Al salir de la ducha, se preparó para dar el siguiente paso.
La vida de Giorno era tan ajetreada y ocupada que Fugo pensó que merecía algo de simplicidad. Quería que Giorno recordara su propuesta como un recuerdo relajante y feliz, y no solo como otro momento de adrenalina o estrés. Fugo quería probar algo sencillo.
Una cena a la luz de las velas en un lugar privado pero extraordinario, el Coliseo de Roma, sonaba justo a la perfección.
Subir a Giorno al coche y decirle que tenía una sorpresa en mente fue fácil. Sin embargo, había algo que Fugo no había considerado.
Fugo se mareaba.
El ya largo viaje a Roma les llevó el doble de tiempo porque tenían que parar constantemente para que Fugo vomitara.
Para cuando llegaron al Coliseo y movieron sus influencias y soltaron nombres para que los dejaran entrar solos, ambos estaban cansados y desaliñados. Fugo se sentía aún más sucio que antes de ducharse.
El encendedor de Fugo no funcionaba, así que su cena a la luz de las velas fue más bien una cena sin velas.
Por su parte, Giorno no se quejó en absoluto, aunque el viaje parecía haberlo dejado exhausto. Por suerte, Fugo había reservado un hotel para que pasaran la noche, pero parecía que no tendrían oportunidad de usarlo cuando Giorno se durmió en su regazo justo después de comer. Fugo, por supuesto, no tuvo valor para despertarlo y simplemente le rozó el pelo con suavidad.
Había fallado una vez más, pero era difícil quejarse cuando tenías a un ángel durmiendo plácidamente en tu regazo.
Los dos se durmieron en el Coliseo. Fugo tuvo pesadillas sobre el viaje de regreso.
Plan C
Fugo estaba listo para rendirse. Quizás el universo simplemente no quería que Giorno y él estuvieran juntos para siempre. Quizás Fugo era demasiado perdedor.
Tenía un plan C, pero... ¿y si salía mal? ¿Y si hacía el ridículo delante de Giorno y luego Giorno lo odiaba?
No... necesitaba un respiro del fracaso.
Estaba en su habitación, comiendo helado y viendo la tele, cuando alguien le tocó el hombro. Se dio la vuelta bruscamente. Vivía solo, así que definitivamente no era normal que alguien lo tocara sin previo aviso.
"¡¿Giorno?!" Fugo se sorprendió al ver a Giorno precisamente entrando en su casa. "¿Qué...?"
"Entré por la ventana, lo siento." Giorno rió entre dientes.
Fugo lo mira confundido, pero Giorno simplemente sonríe. "Fugo... hace tiempo que quería preguntarte algo... y..." Para sorpresa de Fugo, Giorno se arrodilló y sacó una caja de anillos.
Fugo lo detuvo inmediatamente antes de que pudiera decir nada. "Giorno no. Espera." Corrió a buscar el anillo que había comprado y se arrodilló también.
"Pensé que importaba lo que dijera y dónde lo dijera", dice Fugo. "Pero lo único es que tú... me haces más feliz de lo que jamás imaginé. Y si me dejas, pasaré el resto de mi vida intentando hacerte sentir lo mismo... así que... ¿te casarías conmigo?"
un momento de silencio.
"Sí!" Giorno dijo.
¡finalmente!
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END
