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Todo la tranquilidad tiene un punto de quiebre en algún momento.
A veces se presenta de forma abrupta y otras despacio, silenciosa y sin esperarse.
Muchos la llaman como "La calma antes de la tormenta"
Nirei conocía esa frase, solo que no esperaba que se diera de esta manera.
Todo era normal ese día, un día tranquilo, sereno, pacifico. Muy normal para ser cierto.
El frío corría por todas las calles, ningún lugar se salvaba. Lo único que podía apaciguar ese frío era el café caliente, ese que te calienta el alma y corazón.
Las reuniones en la cafetería Photos se hicieron más frecuentes por estas fechas, todos esperaban llegar y sentir ese ambiente cálido que ofrecía el lugar.
Nirei observaba cómo se desarrollaban las conversaciones entre los demás, observaba el progreso que Sakura había hecho al relacionarse con más personas y hacer amigos.
Se sentía feliz por él, esta era una forma en la que todos ayudaban a que encontrara un lugar al que pertenecer.
Se alegraba que pudiera llevarse mejor con Momijikawa y que estos hayan podido hablar sobre sus diferencias y arreglarlas.
Soltó un suspiro y tomó el último trago del café, cómo disfrutaba de estos días de paz, donde no había nada que pudiera salir mal.
Miro a su alrededor y encontró la mirada de Suo. Nirei lo observo un momento en silencio, recordó todo lo que habían vivido juntos y sonrió, esa sonrisa era su forma de agradecerle por todo. Por su compañía, su presencia y su ayuda.
Suo la recibió y devolvió el gesto.
Nirei agradecía estos momentos y los atesoraba en su corazón. Los momentos que tenía con Suo se sentían tan naturales, cómodos, sencillos pero significativos.
La noche se hizo presente como siempre, silenciosa, fría y especial.
Al ser ya tarde todos se despidieron de Kotoha y abandonaron la cafetería. Se dividieron en dos grupos, Nirei y Suo irían al primero, mientras que Sakura y Momijikawa al segundo.
Se despidieron y continuaron su camino, conforme caminaban por las calles, algunos se iban quedando cerca de su casa.
Al final terminaron solo Nirei y Suo.
Nirei no desaprovechó el momento para hablarle a Suo sobre lo que pensaba de cada grupo y de lo afortunado que se sentía de poder ser parte de esta generación de Furin.
El frío estaba más fuerte pero no se notaba entre la cercanía de Suo y Nirei, este último le había dicho que deben seguir trabajando juntos.
Suo le recordó que debe entrenar más duro para el futuro.
Siguieron caminando a pasos lentos, disfrutando de la compañía del otro hasta que se detuvieron.
Nirei se despidió como siempre, con ese carisma que lo caracterizaba.
Suo también se despidió pero no se sintió como siempre.
No se sentía como a un "nos vemos mañana" normal.
Este se sentía a despedida.
Nirei no lo sabía pero esta era la despedida no dicha que Suo le había otorgado.
A él y solo a él.
Fue así que mientras Nirei se alejaba caminando a pasos suaves con una sonrisa adornando su rostro.
Suo lo observaba a lo lejos una última vez, apreciando este momento, como quien dice algo pero en silencio.
Una confesión silenciosa
Un te quiero silencioso
Una despedida silenciosa
Luego miro a la luna y dijo
— Que hermoso —
La luna silenciosa y hermosa, desde lo alto del cielo, observaba la despedida de alguien que amaba con todo su ser, que ocultaba sus sentimientos, que queria de verdad. Era simplemente hermoso y a la vez trágico.
Una persona que ama en silencio
Una persona que empieza a amar
Dos personas que buscan el amor pero que inevitablemente no conocerán esa sensación
El silencio final se hizo presente, reinando como siempre, ocultando palabras no dichas, confesiones y sentimientos.
Y en ese momento nada seguiría su rumbo.
Al día siguiente una fuerte lluvia, cobijó a los chicos de Furin. Algunos llegaron empapados y tuvieron que dejar la ropa mojada en algún lugar para esperar que se seque.
Con el tiempo avanzando rápido, Sakura fue el primero en notar la falta de la presencia de Suo.
Nirei intento pensar que talvez se habría resfriado, pero esa idea no coincidía con la forma de ser de Suo.
Suo no era de los que faltaban y Nirei lo sabía, por eso sin mucha espera decidió escribirle.
Espero unos segundos, minutos y no había nada.
Suo no respondió.
Algo se instaló en su pecho, era una sensación conocida.
Preocupación
Espero un poco más pero no llego ningún mensaje.
Se sentó en su asiento, pensativo y preocupado.
Algo no estaba bien.
Su corazón le decía eso, no porque estuviera preocupado sino porque lo sentía.
Sentía que había algo que no estaba notando, algo que pasaba por alto.
Recordó los momentos de ayer, todo era normal, cotidiano nada fuera de lo común. No habia nada diferente.
Intento pensar en varias situaciones pero ninguna le terminaba de convencer. Quizás solo estaba enfermo.
Enfermo...
Volvió a repetir esa frase
Enfermo...
No parecía que estuviera enfermo.
Luego una pregunta llego a su mente, repentina, fugaz.
¿Estás bien Suo-san?
Luego otra
¿Dónde estas Suo-san?
Y otra
¿A dónde has ido?
Ninguna con respuesta
El resto de la mañana simplemente siguió con su rumbo, normal, tranquilo, nada diferente.
Todo siguio igual.
Pero Nirei seguía con la mirada perdida, vacía, ausente. Ya habia perdido la noción del tiempo que llevaba pensando en Suo.
No sabía si pasaron horas, minutos o segundos.
Solo sabia que pensaba en Suo.
Decidió que lo mejor era ir a casa, talvez así dejaría de pensar en él aunque sea un momento. En el camino recordó el lugar de los entrenamientos, sin pensarlo dos veces fue ahí esperando encontrarlo.
Quizás Suo-san esté ahí
Se dijo mientras corria hacia aquel lugar con una pequeña esperanza instalada en su pecho.
Al llegar no encontró nada, solo el lugar vacío. Este lugar que antes lo sentia cálido, seguro, compartido ahora se sentia desconocido, diferente a lo que alguna vez Nirei llego a conocer. Se acercó más, se sentó y miró el horizonte, apreciando la forma en la que el agua se movia, la brisa fria que lo acompañaba, las nubes que parecian formar su rostro. Todo le recordaba a él, luego con voz susurrante dijo
— Suo-san ...
Lo llamo, suave, delicado, esperando que llegara, que volviera a llamarlo como siempre.
Aunque no dijera nada.
Pero que simplemente volviera.
Perdido en sus pensamientos, escuchó una voz, era la voz de Suo.
La voz de Suo lo llamaba
- Nire-kun
Nirei volteó la cabeza pero no encontró nada, la luz en sus ojos que se habían encendido por un instante rápidamente se apagó.
Bajo la cabeza, recogió las piernas y las rodeó con los brazos. Para qué mentir, sabía que muy en el fondo sentía algo por él.
Por Suo
Y él se había ido.
Sin decir nada
En silencio, como siempre había sido
Nirei ahora entendía el peso del silencio, de los sentimientos escondidos, del amor que sentía.
De todo lo que no fue capaz de decir.
Y ahora lo último que le quedaba era el silencio.
