Work Text:
…
Tiempo situado después de que Shiro se hiciera el teniente de Renji.
…
Renji estaba concentrado en su documentación, junto a Shiro, quien estaba tarareando lentamente, algo que él hacía desde que era su teniente, el más joven en apariencia realmente amaba estar en este lugar, esa idea realmente todavía no cabía en la cabeza del Capitán Abarai, pero tampoco negaría la clara obviedad.
En ese momento se escuchó un toque en la puerta antes de ser abierta. Era Rukia, quien llegaba con una sonrisa y una bolsa con lo que parecían naranjas.
“Buenos días Renji, Shiro, vengo con un regalo” sonriendo la capitana de la 13 división; dejando suavemente las naranjas en el escritorio de Renji “aquí están, las que me pediste”
“Te agradezco, puedes retirarte ahora, fue un gusto verte Rukia” se apresuró a decir Renji y Rukia solo rió un poco asintiendo.
“Si, tengo cosas que hacer ¡Adiós!” Se despidió Rukia mientras avanzaba a la salida.
Cuando el sonido de la puerta cerrándose se escuchó por toda la oficina; Renji suspiro, notando la mirada curiosa de Shiro escondiéndose rápidamente en el papeleo, fingiendo apatía cuando se notaba a leguas la curiosidad del chico, la cual era digna de un gatito.
El capitán se levantó del asiento y sacó un par de cosas de un mueble, era un Kotatsu, ese le habían dado tiempo atrás, y el cual usaba regularmente en estas épocas de frío, sobre todo cuando el papeleo parecía que tardaría más de lo previsto.
Aunque admite que era la primera vez que lo usaba mientras planeaba comer naranjas, lo cual regularmente era una tradición de principio de año, pero a Renji actualmente no le importan tanto las tradiciones como antes.
Tras terminar de acomodar todo para hacer el papeleo ahí, porque claramente eventualmente el frío se haría más evidente, miro a Shiro que estaba fingiendo mirar a otro lado para no fijar su mirada con la de su Capitán, fallando en el intento dado al retraso en girar la cabeza.
“Teniente Amagi” alzó la voz el capitán Abarai, para que su teniente lo viera directamente “trae tu papeleo aquí, el frío se hará más intenso y el aire acondicionado se echó a perder hace unos meses”
Fue una orden.
“S-si Capitán Abarai” respondió casi de inmediato, como si estuviera esperando esa orden.
Shiro con claro nerviosismo se acercó y tomó todos sus documentos para hacer y se cambió a la mesa, con un leve rubor.
Renji se acomodo en el Kotatsu, y Shiro igual, ambos en posiciones muy dignas típicas de reclutas de alto rango del Gotei 13, tal y como debe ser.
…
Tras un poco de tiempo lo que dijo Renji se hizo realidad, el frío se apoderaba de la habitación, Shiro se excuso en esto ahora acomodarse más cómodo con Renji.
Renji había abierto unas naranjas en medio de un mini descanso donde Shiro fue a buscar a Te a la sala de cocina de la división, y las dejó en un plato de madera en medio donde no había papeles que manchar.
Cuando Shiro regresó, siguió haciendo el papeleo con breves momentos donde uno de ellos tomaba un gajo de naranja y la comía, mientras seguía con los documentos.
Renji ya estaba en sus últimos cuando noto que desde hace un buen rato no escuchaba el lápiz de Shiro hacer trazos, entonces miró a su lado finalmente tomando atención a el leve peso en su hombro, no era más ni menos que el mismísimo cuerpo de Shiro Amagi pegado a su hombro, casi babeando, sin ronquidos, solo una leve respiración adorable, con el subir y bajar de su pecho.
Renji rio un poco, terminando su último documento, con una batalla interna de despertarlo o no.
“Shiro…” se permitió murmurar “te pareces tanto a Byakuya, eres más Byakuya que el mismo Byakuya”
Murmuró como si fueran palabras prohibidas.
No sabe si sea muy sano querer tanto a la reencarnación de tu antiguo amor, ha perdido mucho de sí mismo en años de duelo incesante por la culpa.
A cambiado, el mismo considera que se ha vuelto menos Renji que antes, ahora es más el Capitán de la sexta división del Gotei 13 que aquel recluta de la onceava. Se pregunta si esto le pasó a Shiro en su vida anterior, cuando era el tuvo que anteponer otros títulos antes que su verdadera personalidad.
Por eso agradece y quiere tanto a Shiro, Shiro es más Byakuya que el Byakuya que conoció, es la verdadera esencia del hombre que quiso tanto y respeto con tanto ímpetu.
Se cuestiona internamente, mientras acomoda a Shiro de forma más ordenada y cómoda, si algún día Shiro recordara quien fue en su pasado, si lo odiaría, si querrá olvidarlo de nuevo, si ahora de verdad es feliz, o si comenzaría a actuar de la misma forma que antes. Renji solo sabe que estos momentos donde Shiro no puede ocultar su fascinación, su enojo, sus comentarios sarcásticos e irónicos, son preciosos y los guardará en su corazón.
Porque en un lugar de él mismo sigue siendo el mismo Renji Abarai, el torpe, el poco delicado, el rudo…
Tal vez algún día, en algún mundo, en algún momento, ambos nacerán, crecerán y finalmente se conocerán como realmente son, sin sociedad de almas, sin títulos, sin clanes, sin pasados.
Solo dos almas conociéndose.
Hasta entonces.
“Hasta entonces…”
