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¿De que color quieres la boda?

Summary:

Te besaría si no supiera que tienes un cuchillo escondido en ese escritorio

Work Text:

Dejame ver, para que quede claro, te gusto, me gustas, pero no quieres estar conmigo en una relación porque no quieres relaciones coitales, pero tampoco quieres que esté con alguien más.

‎Vincent se inclinó contra el mostrador de la cocina, sus ojos bicolor, uno verde bosque y otro azul eléctrico, fijados en Alastor con una intensidad que hacía temblar ligeramente las manos de este último mientras leía un libro de portada verde. La luz del atardecer se colaba por las ventanas, bañando el espacio en tonos dorados que acentuaban la tensión en el aire.

‎Alastor cerró los ojos por un instante, conteniendo la ira que se elevaba en su pecho como una ola incontrolable. Cuando volvió a mirarlo, su expresión era una malla de frustración y algo que ni él mismo lograba identificar del todo.


‎-Mira, querido, si crees que me gustas estás bien equivocado- dijo con una voz algo burlona

‎-Solo amo la destrucción y la muerte. Tu presencia es totalmente irrelevante para mí…- Mentira. La más grande que había pronunciado en años. Porque desde que Vincent había llegado a su vida hace casi un año nada había sido igual. Había logrado penetrar la muralla de aislamiento que Alastor había construido meticulosamente durante años, encontrando camino hasta rincones de su alma que él mismo creía muertos.


‎Vincent sonríe, una sonrisa juguetona, desafiante, que siempre ha sacado de quicio a Alastor. Se acerca al contrario, apoyando una mano sobre él, y se inclina hasta estar a pocos centímetros de la cara del mismo. Sus ojos bicolor brillan con una intensidad que hace que Alastor se tambalee por un instante.


‎-Te besaría si no supiera que tienes un cuchillo escondido en ese escritorio- murmura Vincent, su aliento caliente rozando el cuello de Alastor. -O quizás en la manga de esa camisa blanca que tanto te gusta usar. Nunca sabes cuándo vas a sacarlo, ¿verdad? Pero me gustaría probarlo de todos modos.-

‎Alastor se sorprende a sí mismo cuando siente cómo sus mejillas se calientan, cubriéndose de un rojo intenso que nunca antes había mostrado en presencia de nadie. Se pone de pie de un salto, alejándose de Vincent como si este fuera una llama que pudiera quemarlo. Su rostro está contorsionado por la irritación, pero en realidad es la confusión la que lo consume por dentro.

‎-¡En serio, Vincent! ¿Es que no puedes pensar en nada más que en ti? Además, no sabes lo detestable que es interrumpir a la gente cuando está ocupada- protestó.  gesticulando con las manos como si así pudiera deshacerse de la tensión que llena el aire. - vienes aquí con tus ideas locas sobre… sobre lo que sea que estés pensando.- continúa


‎Vincent frunció el ceño y puso los labios en forma de puchero, un gesto que en cualquier otra persona le habría parecido ridículo, pero que en él resultaba extrañamente encantador. -Maldigo tu asexualidad-, dijo con un tono de queja fingida, aunque sus ojos brillaban con ternura. -Pero espera… aún podemos estar juntos. ¿No te parece?-



‎Alastor levantó la vista hacia él, la expresión de incredulidad mezclándose con un destello de esperanza que trataba de ocultar. Había hablado con él antes de esto, había sido claro desde el primer momento en que se dio cuenta de que los sentimientos de Vincent iban más allá de la amistad. Le había explicado que aunque le atrajera, aunque le gustara profundamente, las relaciones sexuales no formaban parte de lo que él buscaba ni deseaba experimentar. Había esperado que Vincent se marchara, que buscara a alguien que pudiera ofrecerle todo lo que él no podía dar. Pero en lugar de eso, el joven seguía ahí, insistiendo en que había algo más entre ellos.


‎-¿Siquiera estás escuchándome?- preguntó Alastor con un suspiro, apoyándose en la pared de atras y mirando al suelo. -He dicho una y otra vez que no puedo darte eso. No quiero hacerte daño, no quiero que te quedes esperando algo que nunca vendrá. Tienes derecho a encontrar a alguien que pueda amarte de la manera en que tú necesitas y acabo de decir que eres irrelevante y-

‎Pero Vincent ya estaba hablando para sí mismo, sus ojos brillando con emoción mientras miraba alrededor de la habitación como si estuviera imaginando algo maravilloso. Alastor lo observó con extrañeza, notando cómo su rostro se iluminaba con una sonrisa tan grande que hacía que sus propios labios se curvaran involuntariamente.

‎-¿Qué color quieres para la boda?-

‎La pregunta cayó en el aire como un rayo en un día despejado. Alastor quedó completamente inmóvil, sus ojos abiertos de par en par mientras procesaba las palabras. Por un momento, pensó que se había equivocado, que había escuchado mal. Pero la mirada de Vincent era seria, llena de determinación y un amor tan puro que casi le dolía mirarlo directamente.

‎-¿La… la boda?- tartamudeó, sintiendo cómo su corazón comenzaba a latir con fuerza contra su pecho.

‎Vincent asiente con entusiasmo, como si fuera lo más normal del mundo. -Claro que sí-, dice, levantándose y dando vueltas por la habitación mientras habla. -Ya he pensado en varias opciones. El blanco es clásico, pero es un poco aburrido. El rojo sería bonito, representa el amor, la pasión… y también la sangre, que sé que te gusta mucho- Sonríe de forma juguetona cuando ve la cara de Alastor.


‎Pero antes de que pueda responder, Vincent camina hacia la puerta depocritando para si mismo que tendrían la boda más espectacular que se haya visto mientras el se quedaba atónito por primera vez en mucho tiempo.

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