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Prométeme el invierno

Summary:

Cuando llegue la primavera, haremos un viaje.
En primavera, en verano, en otoño y en invierno. Visitaremos todo Teyvat; ya lo he planeado.

Tú y yo, solos.

No acepto un no por respuesta, así que vete preparando.

Notes:

¡La amsiedad me pudo!
Mi beta todavía trabaja en las correcciones, así que podría haber pequeños cambios en el futuro.

Si no es molesto para ti, te invito a leer.

Chapter 1: Primavera

Summary:

La primavera florida y verde que Illuga desea.

Chapter Text

Primavera

 


El abismo ya no es una amenaza a gran escala. Sobrevivimos a él; a la inclemencia del invierno y a la crueldad de la primavera de Nod Krai. Las heridas quedan pero seguiremos adelante.

Siempre habrá trabajo, no hay duda de eso, pero la carga ha disminuido considerablemente. Hablé con el viejo y accedió a darnos días libres durante el año, así que he hecho planes para disfrutarlos juntos; solos tú y yo.

 


 

En primavera Mondstadt celebra el Festival de las Flores del Viento, donde la gente ofrece flores a Barbatos, el arconte Anemo, también regalan flores a sus seres queridos.

 

El ambiente era animado, las personas se reunían alrededor de la plaza para escuchar a los bardos. Venti —aquel al que Paimon llamaba “bardo de pacotilla”— destacaba con sus poemas e historias, acompañadas del melodioso sonido de su lira.

Se divirtieron en las competencias de planeador organizadas por la caballera exploradora, Amber. En la taberna Obsequio del Ángel disfrutaron del vino de diente de león que corría de mano en mano, la gente disfrutaba alegre de su sabor mientras brindaban por la libertad y el amor.

En la taberna Cola de Gato, Illuga se pasó la mitad de la tarde acariciando a los gatos. Flins —mientras disfrutaba ver al chico sonriendo, rodeado de bolas de pelos ronroneantes — aprovechó para conocer las bases de “Invocación de los Sabios” un juego de carta popular en la ciudad.

 

Cuando llegó el momento de elegir a la persona que ofrecería una flor del viento a Barbatos, Illuga tomó la mano de Flins, llamando su atención.

 

- Esto es para ti - dijo, sonriendo con las mejillas sonrojadas mientras sacaba de detrás de su espalda una margarita voladora, ofreciéndosela a Flins, quien la tomó sin dudar, admirando como la flor giraba en la dirección del viento.

- Es hermosa, joven amo.

 

Aquella sonrisa coqueta que lo caracterizaba decoró los labios de Flins, quien con una mano tomo la barbilla de Illuga y, agachándose, depositó un beso en los labios del chico.

Al separarse escucharon los vítores de la gente y vieron cómo la muchacha escogida como la Estrella Floral depositaba su flor a los pies de la estatua: un diente de león, cuyas semillas se esparcieron con el viento.

 

“Promesas en el viento”

 

Se abrazaron mirando el cielo, admirando semillas que iban allá donde el viento las guiara.

 

 


 

Veremos los cerezos en flor de Inazuma, iremos a los baños termales, disfrutaremos de los fuegos artificiales ¡Podemos pedirlos personalizados! 

 

Las calles de Inazuma se teñían de rosa y blanco; los pétalos caían decorando el piso y el aroma te seguía allá donde ibas. 

Illuga no había visto flores tan rosas y aromáticas en su vida, en Nod Krai el crudo invierno marchita casi todo y solo algunas flores logran sobrevivir al invierno para llegar a primavera. 

Caminaban por las calles de la ciudad, admirando los colores, los aromas, los ruidos de la gente haciendo su vida diaria. Para ponerse a tono habían conseguido yukatas. La de Illuga era de tonos marrones y amarillos, mientras que la de Flins era negra con decoraciones en morado. La ropa era bastante cómoda, tenía que decirlo. 

En la editorial Yae encontraron libros interesantes —espadachines salvando princesas; samuráis qué reencarnaban en empresarios con la misión de salvar a la hija de su jefe del jefe de la yakuza, novelas ligeras tan románticas que te hacían doler los dientes—

 

Se divirtieron enviando una carta a la señorita Hina. No esperando realmente que les contestara, por lo que cuando leyeron la columna en la revista se llevaron una grata sorpresa.

 

 

Señorita Hina, nos encontramos de vacaciones en Inazuma y queremos disfrutar de las actividades locales ¿Qué deberíamos hacer primero? Ir a los baños termales o pedir fuegos artificiales personalizados?”

 

Sería un espectáculo que hiciesen los dos a la vez, la señorita Yoimiya estará encantada e Inazuma cuenta con aguas termales al aire libre.”

 

 

Así lo hicieron y no se arrepintieron. Sentados uno junto al otro disfrutando del calor de las aguas termales, la señorita Yoimiya hizo hecho su magia.

Luces de colores decoraron el cielo nocturno: kuuhenkis y mandrágoras, flores veloescarcha; una lámpara de flamas azules y otra de cálidos colores amarillos y naranjos iluminaron el cielo de la misma forma que ellos —los Lampareros— iluminaban el camino de los viajeros. 



La señorita Yoimiya era, en verdad, talentosa. 

 


 

El festival floral de Mikawa se celebra para estrechar los lazos entre yokais y humanos. Hay juegos, musica y dulces deliciosos.

 

La luz de los faroles iluminaba el ambiente decorado con mascaras de yokais. Niños y adultos se sentaban en círculo, rodeando a un hombre que contaba la historia de cómo humanos y yokais de hicieron amigos.

Illuga llevaba una mascara de kitsune y un dango en una de sus manos; la otra se encontraba entre la de Flins, quien caminaba a su lado con una mascara de tengu.

El puesto estrella era el de hanaeasobi de Akitsu, un juego donde tenían que golpear pelotas para acertarle a unos cubos elementales. Illuga propuso una competencia amistosa donde resultó ganador.

 

- ¡Gané! ¿Donde esta mi premio, Flins? - preguntó Illuga mientras sonreía satisfecho, levantando el puño en señal de victoria.

- Felicitaciones joven amo Illuga, ha sido una competencia agradable.

 

Flins hizo su característica reverencia y se acercó a Illuga. Tomándolo de la cintura, cerró la distancia entre sus cuerpos y se agachó para besarlo.

 

- ¿Sabes que no necesitas una competencia de escusa para que te bese?

- P-Por supuesto, solo era para hacerlo más divertido - contestó Illuga, sonrojado, desviando la mirada de los ojos de Flins. A veces su mirada era demasiado intensa.

 

El puesto les dio de premio un peluche de tanuki regordete que después decoraría la cama de Illuga en Nod Krai.

 


 

Aether me habló de las peleas de escaradiablos; podríamos intentarlo.

 

 

- ¡Mira, Flins! Ahí hay una pelea de los escaradiablos esos – Illuga señaló el lugar, donde un hombre alto, de pelo blanco y cuernos rojos, gritaba emocionado mientras daba ordenes a un escaradiablo que peleaba contra el de un chico que gritaba ordenes igual de entusiasmado.

 

Se acercaron e, inevitablemente Illuga se contagió de la emoción del encuentro. El oni —que se presentó como Arataki Itto— los invito a participar.

Flins aceptó de buena gana, aunque no contaba con un escaradiablo, Itto le ofreció uno. Era mas pequeño que el del oni, pero eso no hizo que Flins se desanimara.

 

Para satisfacción de Illuga, Flins resultó ganador. Illuga saltó a los brazos del fae, riendo feliz.

 


 

En Sumeru se celebra el festival Sabzeruz, el cumpleaños de la arconte Dendro, las calles se llenan de flores de todos los colores y el Caballero de las Flores regala caramelos a las personas.

 

Flins e Illuga caminaban por las calles del puerto Ormos, recién llegados a la región de Sumeru. El ambiente era festivo, lleno de flores; el aroma de estas los envolvían como un manto.

Illuga nunca había visto flores de tantos colores; viviendo en Nod Krai —con el invierno inclemente y la cruel primavera— era raro encontrarse con tanto verdor y color.

 

Tanta vida a su alrededor.

 

En la ciudad de Sumeru —emplazada bajo aquel enorme árbol— el desfile donde la Arconte Dendro era la protagonista fue impresionante. Los vítores de la gente al ver a la Reina Menor Kusanali eran casi ensordecedores. En Nod Krai lo mas similar era la Noche Rezolunar—que era animada a su manera, pero tan distinta a esta celebración—. Flins estaba de pie a su lado, contemplándolo todo con asombro disimulado.

Su mano rozó la de Illuga y la tomó suavemente. El chico lo miró, sonriendo con emoción.

 

Qué feliz le hacia a Flins ver esa sonrisa en los labios de Illuga.

 

Vieron el baile de la señorita Nilou, una danza hipnotizante, de movimientos suaves y elegantes.

Arte en su mayor esplendor. Comieron los caramelos que el caballero de las flores repartía con alegría.

 


Pasearemos por la ciudad y veremos el atardecer desde el punto mas alto de la ciudad.

 

 

Se alojaron en un cuartito acogedor en medio de la ciudad. Por la tarde subieron a la terraza frente al santuario Surasthana y miraron el atardecer. Al llegar la noche recorrieron las calles, ahora tranquilas de la ciudad. Caminaron hasta la entrada, donde se sentaron en el puente a observar la luna que brillaba en el oscuro firmamento. La misma luna que iluminaba el cielo en Nod Krai, pero que en Sumeru tenia su propio encanto.

Luego de un par de horas sentados uno junto al otro, con las manos tomadas disfrutando del sonido de la noche —el croar de las ranas, el agua corriendo de las cascadas cercanas, el sonido del viento entre las hojas de los árboles— se levantaron y emprendieron el camino de vuelta al alojamiento; donde con una sonrisa coqueta y una invitación susurrada entre risitas, Illuga guió a Flins hasta la cama.

 


 

Sumeru es conocida como la nación de la sabiduría; la casa de la Daena es una biblioteca enorme, me gustaría verla. Después comeremos alguna de las especialidades de Sumeru; quiero aprender de la gastronomía local, cuando volvamos a Nod Krai podré cocinar para todos.

 

Al día siguiente visitaron la casa de la Daena. Les saludó una hermosa fuente en el centro del hall de entrada, vitrales de colores azules y verdes decoraban las paredes. Dentro, los techos altos decorados con lamparas iluminaban cálidamente la estancia. En los muros habían grandes estanterías atiborradas de tantos libros que estaban seguros que ni cuatro vidas alcanzarían para leerlos todos.

La comida y la bebida en la taberna Lambad eran deliciosas. Los sabores tan distintos a los de Nod Krai. Tuvieron la oportunidad de conocer al Gran Juez —Cyno— , quien los retó a un duelo de Invocación de los Sabios.

 

Sobraba decir que perdieron estrepitosamente. Flins era bueno en juegos de cartas, pero eran totalmente diferentes a este. Ninguno de los dos era bueno en aquel juego a pesar de que hubieran jugado un poco en Mondstadt.

 

Se llevaron una clase de botánica gratis, impartida por el jefe de los guardas forestales de la villa Gandharva. Ahora sabían qué hongos y plantas eran venenosos y debían evitar si no querían recibir un sermón de 2 horas por parte de Tighnari —según Cyno les había advertido, esa seria la duración mínima—.

 

Volvieron a Nod Krai llevando especias e ingredientes que Illuga usaría para cocinarle a los chicos del escuadrón cuando regresaran a casa.

 

Ciertamente, el inicio de su año de viajes fue esplendido.

 

 

La primavera culminó con la promesa de su próximo viaje en verano.