Actions

Work Header

Matrimonio arreglado

Summary:

Luego de un trágico incidente, Lenore cree que se salvó del matrimonio pero no. Ahora está obligada a casarse con un desconocido llamado Duke.

Notes:

Es el primer fanfic que escribo de Nevermore, probablemente actualice con bastante irregularidad, ya tengo tres capítulos escritos, sacaré uno por semana :p

Además aún estoy aprendiendo a usar Ao3, la verdad no entiendo nadota.

Chapter 1: Hombre desesperado

Chapter Text

Han pasado dos meses desde el trágico incidente del árbol, el día que Lenore intentó escaparse de su hogar. Gracias a la tormenta, su caballo la tiró y luego le cayó un árbol encima; su hermano llegó después y la salvó. Ahora está destinada a estar en silla de ruedas toda su vida, pero por lo menos este accidente la salvó del matrimonio.
Después de todo, ¿qué hombre quisiera estar con una lisiada como ella?O eso creía hasta el día de hoy.

Mientras las sirvientas la vestían, ella solo podía pensar en quién será el misterioso desesperado al cual su padre la vendió como si fuera un mueble viejo y olvidado. Tal vez lo era, pero a veces hay que ver el lado positivo a todo esto: estar en el comedor con un hombre desconocido era mucho mejor que estar encerrada, pudriéndose en el sótano.

-Su padre también nos ha dicho que el joven Theo llegará este mismo viernes a la mañana -dijo la sirvienta mientras la sacaba de su habitación.

Por lo menos eso la hacía sentir mejor, bastante emocionada de hecho. Hacía un mes que no veía a Theo; luego de lo ocurrido, su padre, furioso con ella, le prohibió volver a verla. Por eso la llevaron tan lejos de su casa: no le dijeron a Theo, y él no tenía ni idea de dónde se encontraba ella. Sin dudas el día empezaba a mejorar.

-¿Mi padre también vendrá? -preguntó cansada. Una parte de sí quería verlo, pero la otra sentía náuseas solo de pensar en su voz.

-Lo siento, querida. El señor Vandernacht está muy ocupado con la familia Whitlock, vendrá cuando pueda -dijo con algo de lástima en su voz. Si supiera que Lenore realmente prefería no verlo.

-¿Whitlock? -jamás había escuchado ese apellido.

-Sí, parece que vienen directo de Inglaterra, cuando su hermano llegue podrá preguntarle a él.

Finalizó la pequeña plática mientras abría las grandes puertas del comedor.

Las puertas se abrieron por fin, dejando ver a un hombre alto sentado en una de las sillas del comedor. Su tez morena resaltaba bastante en contraste con la habitación, bastante pálida. El chico se paró de su asiento e intentó mantener una actitud relajada, pero su mirada lo delataba: la miraba como si lo único interesante de ella fuera su silla de ruedas. Apartó la mirada y por fin la vio a los ojos.

-Un gusto conocerla, señorita Vandernacht -saludó, mientras le agarraba la mano con delicadeza y dejaba un suave beso-. Me llamo Duke Fortunato, ojalá ser de su agrado.

Lenore sacó su mano con rudeza.
-Sí, eso espero -dijo con brusquedad.

No tenía ni el más mínimo interés en este tipo y nunca lo tendría, y si Duke quería cortejarla, ella le haría este juego imposible.

Para Lenore, los hombres eran tan aburridos, a diferencia de las mujeres, que tienen un carisma particular e hipnotizante. Lo había descubierto hace años, a los dieciséis para ser más específicos.

Duke soltó una pequeña carcajada mientras volvía a su asiento.
-Veo que es una mujer sincera.

Ella solo puso los ojos en blanco. La sirvienta se había retirado hacía solo un momento, así que no le quedaba de otra que avanzar sola. No le molestaba; odiaba que la llevaran como si no fuera alguien independiente. Se impulsó hacia la mesa con un movimiento firme de las manos sobre los aros. El piso pulido facilitaba el trayecto, pero no lo hacía menos humillante.

Duke se levantó de su silla con vacilación, pero Lenore lo detuvo de inmediato.

-No necesito tu ayuda, puedo sola -dijo finalmente, llegando hasta la mesa y soltando con delicadeza las manos de las ruedas.

Un silencio incómodo se instaló por unos segundos mientras Duke volvía a sentarse.

-Me quedaré unos meses aquí hasta que encuentre alojamiento. Su padre fue muy amable conmigo cuando me ofrecieron el lugar.

-Sí, muy amable -repitió con sarcasmo, sin realmente escuchar al joven Duke, mirando por la ventana. El día iba a ser muy largo, pensó.

-Su padre me habló de usted. Pensé que sería una buena oportunidad para que los dos nos conociéramos -volvió a hablar.

Dios, ¿por qué este tipo no se calla?

-Supongo que no tengo más opciones.

Él soltó un suspiro cansado, apoyando la cabeza en su mano.

-Ojalá tenerlas.

Lenore por fin volteó a mirarlo, confundida.

-¿No tienes más opciones? ¿Mujeres desesperadas por usted? -bromeó.

-Las opciones son un lujo que no todos podemos permitirnos; usted, más que cualquiera, debería saberlo, ¿no?

Lenore frunció el ceño. ¿Quién se cree este tipo?

-¿Se refiere a que nadie más que usted habría aceptado? -dijo directamente.

La cara de Duke se deformó por completo, saliéndose de su papel por un segundo.

-No, yo no insinuaba eso -se corrigió de inmediato, tomándose un tiempo para pensar sus siguientes 'palabras-. Me refería a que rara vez las decisiones familiares nos pertenecen.

Se quedó mirando hacia abajo por un momento, con la mirada cansada. Mientras tanto, Lenore se quedó pensando en sus palabras; parecía que tal vez los dos estaban atrapados en esto.

Cuando Lenore estaba por preguntar sobre su anterior comentario, llegaron los sirvientes con la comida y la bebida. Mejor preguntaría después, pensó cuando le comenzaba a servir la comida.

La carne de venado estaba servida frente a ella en cortes gruesos. En el fondo del plato, la sangre oscura se mezclaba con las verduras que la acompañaban. El vapor que salía de la comida era, aunque una observación algo exagerada, asfixiante.

El silencio se instaló mientras comían. Duke cortaba la carne, observando cómo Lenore jugueteaba con las verduras, llevándolas de un lado al otro como si fuera lo más entretenido del mundo.

Duke se llevó un pedazo de carne a la boca.

-Hace mucho que no comía venado. Qué exquisito, ¿no opina lo mismo, señorita Lenore?
Lenore levantó la vista de su plato.

-Claro, aunque personalmente no es muy de mi agrado. A diferencia de mí, a mi hermano le fascina -dijo, mientras una sonrisa nostálgica se apoderaba de su rostro.

-Supongo que cada quien tiene sus gustos, y su hermano parece una persona muy agradable -agarró su copa y bebió un poco del vino tinto.

-¿Ya lo ha conocido? -preguntó Lenore, tratando de cortar un pedazo de la carne.

-Desafortunadamente, aún no he tenido el placer de verlo, pero su padre siempre habla muy bien de él.

-Lo conocerá pronto; me han dicho que llegará el viernes por la mañana -jugó con el tenedor que aún tenía el pedazo de carne clavado en la punta, volviendo la vista hacia la ventana.

La conversación terminó ahí. Cuando Duke terminó la comida, se despidió con una disculpa cortés; aún tenía que acomodar su equipaje en la habitación correspondiente y quería terminar con eso lo antes posible. Lenore lo entendía; incluso se alegraba de que se hubiera ido, dejándola en paz por fin.

Lenore dejó a un lado su plato, aún intacto. La comida ya estaba fría y, para ser sincera, no tenía mucha hambre. Su estómago era un nudo debido a la ansiedad que le generaba todo esto.

Se sentía como una idiota por haber creído que se había liberado de su padre y del matrimonio. Solo esperaba que su hermano llegara para salvarla.