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Fandom:
Character:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-03-02
Words:
1,181
Chapters:
1/1
Hits:
5

Primer Encuentro

Summary:

Elanor llega al frente de Bozja para ayudar a la resistencia.

Notes:

Mini fic personal sobre el encuentro entre mis dos personajes canon como WoL

Work Text:

No llevaba ni un día en el frente de Bozja y ya estaba perdida. Completa y absolutamente perdida.

No era algo fuera de lo normal; se perdía con mucha facilidad. Normalmente, Histeria, su chocobo, estaba con ella para ayudarla a llegar a su destino. Pero Histeria se encontraba en el campamento base, y ahora no tenía ni idea de cómo volver allí.

Había salido hacía apenas unas horas con una pequeña patrulla para ayudar a despejar el camino hasta el segundo campamento cuando un grupo de garleanos los interceptó. En medio de la escaramuza, se habían separado.

Las instrucciones eran claras: en caso de dispersarse, debían regresar de inmediato a la base. El campo de batalla era demasiado peligroso para andar a solas dando vueltas. Pero el campamento estaba en algún punto indeterminado, y ella aún no estaba lo suficientemente familiarizada con la zona como para saber hacia dónde dirigirse.

Dio un par de vueltas sobre sí misma, esperando que por un milagro de los Doce reconociera algo a su alrededor. Pero sólo había máquinas, cadáveres garleanos y montículos. Suspiró, eligió una dirección al azar y comenzó a caminar, confiando en que, donde no llegaba su orientación, llegara su suerte.

Anduvo durante lo que le pareció una eternidad, esquivando como podía las patrullas, hasta que a lo lejos le pareció escuchar ruido de combate. Bien, pensó, no estoy sola.

Corrió hacia el origen del ruido, detrás de uno de los pequeños montículos de tierra, y se encontró con una escena que no olvidaría.

No era una patrulla, ni siquiera un grupo de reconocimiento. Lo que había allí eran los cuerpos de varios soldados garleanos muertos, bañados en un enorme charco de sangre. En medio de la carnicería, una hrothgar se apoyaba sobre su hacha.

Uno de sus brazos colgaba inerte, mientras que con el otro se sostenía como podía sobre el arma, manteniéndose de pie casi por milagro. Todo su lado izquierdo era una mancha carmesí, y su pie estaba torcido de manera antinatural.

-¿Has venido a acabar conmigo? -gruñó la guerrera.

-No sé ni quién eres, ni qué se supone que ha pasado aquí…

A pesar de lo gravemente herida que estaba, sus ojos decían que en cualquier momento le saltaría encima sin dudarlo. Su intuición rara vez le fallaba, y ahora mismo le estaba gritando al oído…

-Vamos, valiente. Ven y acaba conmigo. Si tus camaradas juntos no han podido, no creo que puedas tú sola.

-¿Mis camaradas? Oh, no, no… No soy imperial, soy de la resistencia. Llegué ayer.

-No hay otras razas en la resistencia, solo nosotros. A nadie le importa Bozja.

Intentó incorporarse, apoyando todo su peso sobre el lado derecho del cuerpo y apretando el puño en la empuñadura de su hacha. Una mueca de dolor cruzó su rostro por un segundo, pero al instante recuperó su semblante amenazante.

-Como te decía, llegamos ayer. Ala Mhigo ha sido liberada. Doma ha sido liberada. Bozja será liberada. Déjame ayudarte, por favor.

-Sí, claro, para que me remates con un puñal. ¿Qué haces sola en medio del campo de batalla si acabas de llegar?

Elanor bajó la mirada, avergonzada. Odiaba admitirlo, y menos justo al llegar. La leyenda de Ala Mhigo, la persona que derrotó a un pequeño escuadrón sola, se había perdido en medio de una batalla.

-Me he perdido… Salí con un grupo y nos separamos… No sé volver sola a la base…

Se hizo el silencio. No se atrevía a levantar la mirada.

-No me lo puedo creer. Si esto es una excusa, es la peor excusa que he escuchado en mi vida. ¿Te has perdido?

La roegadyn seguía con la mirada baja y el puño apretado; la vergüenza la consumía. Antes de poder contestar, la hrothgar soltó una carcajada que resonó por todo Bozja.

-Si estos son los refuerzos que nos traen, vamos apañados. Ven, ayúdame, yo te guiaré al campamento.

Elanor se acercó, intentando no empeorar su estado, y la subió sobre su hombro. Cogió el hacha y comenzó a caminar de vuelta, siguiendo las indicaciones que la hrothgar le iba dando.

-Oye, estás bastante fuerte, ¿no estarás soltera por casualidad?

-Estamos en medio de un campo de batalla, solas y rodeadas de imperiales. ¿Esto es lo primero que se te ocurre?

-Vale, vale, me lo tomaré como un no. Tenía que intentarlo. Por si no te has dado cuenta, las mujeres no abundamos por aquí…

Tenía razón. Desde su llegada, sólo había visto hombres hrothgar en la resistencia. Las pocas mujeres que había, llegaron con ella desde Ala Mhigo y Doma, y ninguna de ellas era hrothgar.

De hecho, nunca había visto a una mujer hrothgar; esta era la primera. Y había pasado de querer cortarle el cuello a intentar ligar con ella en menos de diez minutos. Esto debe de ser el día más raro que he tenido en meses…

-Disculpa, con todo esto no me he presentado. Me llamo Elanor.

-Encantada de conocerte, mi salvadora.

-¿Siempre eres así de relajada? Casi te mueres y parece que lo tomas muy bien…

-Bueno, casi. Casi me muero; me quedan un pie y un brazo funcionales. Como mucho estaba medio muerta. ¿Eh? ¿Lo pillas? Porque tengo la mitad del cuerpo hecho polvo.

-Y tú, ¿cómo te llamas? -Elanor intentó reconducir la conversación-. No me has dicho tu nombre.

-Ah, no tengo nombre, llámame como quieras.

-Si estás intentando seguir ligando conmigo, no vas a llegar a buen puerto.

-No, no, no tengo ningún nombre, nadie me ha dado uno que me guste. Me llamo lo que quieran llamarme.

Si hasta ahora Elanor estaba confusa con la reacción de la hrothgar, ahora ya se había perdido del todo. No sabía si la pobre sufría algún tipo de conmoción cerebral o si era un tema cultural. Para no parecer insensible, optó por seguir caminando en silencio.

Navegar por Bozja, a campo abierto, cargando a una persona y un hacha, resultaba complicado. Evitar las patrullas siendo una sola era sencillo, pero con el peso extra sobre el hombro su agilidad se veía reducida. Y para colmo, la “carga” había empezado a tararear mientras avanzaban.

Necesito llegar ya. Se le está yendo la cabeza y va a ir a peor si sigue perdiendo sangre.

Anduvieron un rato más, por suerte sin demasiadas patrullas garleanas, hasta que finalmente vio el camino que llevaba a la base.

Notó que la hrothgar le golpeaba la espalda.

-Bájame, por favor.

-¿Cómo?

-Que me bajes, haré el último tramo andando.

-¿Cómo vas a andar si no puedes apoyar el pie?

-Tú déjame, el resto es cosa mía.

La dejó con cuidado en el suelo, con el hacha sirviendo de apoyo. La expresión de la hrothgar estaba seria.

-Si me ven cargada como un saco, me mandarán directamente a los suministros. A estos no les gusta que ande sola por el campo de batalla.

Elanor seguía sin entender nada, pero no quiso indagar más. Esa mirada no invitaba a discusiones. Con cuidado y un ojo puesto en la hrothgar, siguieron avanzando por el camino que, por fin, las devolvía a la base.