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Cual es la diferencia en tu y yo Kris Dreemurr

Summary:

Por que? Por que todos nos hemos hecho esta pregunta antes

Notes:

Buenas aquí la version en español de un fic mío en wattpad

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El aire en el laboratorio improvisado era denso, cargado con el dulce y empalagoso aroma del algodón de azúcar y el inconfundible tufo metálico del vacío que a veces se abría en el Dark World.

El corazón latió, no en tu pecho, sino en el centro de tu ser, un pulso rítmico que era a la vez tuyo y ajeno.

Te encogiste aún más, intentando disimular tu propia forma de brillante escarlata contra el oscuro tejido del suéter de Kris.

—¿Crees que soy una mala persona? —susurraste, la voz apenas un soplido, ahogada por la resonancia del vacío entre las palabras.

Mantuviste la mirada gacha, los "pies" (meras extensiones de tu energía etérea) presionados contra el pecho de Kris, casi como buscando anclarte a su existencia.

Lo habías soportado.

Toda esta farsa que llamaban "ser un héroe".

Cada paso que dieron por los mundos oscuros, cada enemigo perdonado o destruido, cada diálogo con personajes que te miraban a ti, pero solo veían a Kris.

Toda la maldita y abrumadora cantidad de cosas que le habías hecho hacer, dictando cada "elección" que se le presentaba.

Pero era tan condenadamente más fácil que enfrentarse a la alternativa, que admitir la complejidad de tus propias motivaciones. Era más sencillo aparentar que todo era una simple aventura, un juego, un guion preescrito que seguir.

¿Qué pensarían de mí? ¿De ti, de los otros que habitan estas formas?

¿Qué pensarían de nosotros si supieran la verdad detrás de esta danza de marionetas?

¿Qué protagonismo tenías tú, la chispa de la voluntad ajena, en una historia que solo seguía un guion preescrito, con una profecía que resonaba como una sentencia?

Había sido tan confuso, tan agotador fingir que tenías el control sobre todo, cuando en realidad, eras tan solo una mano invisible, moviendo hilos que Kris, el verdadero "titiritero" de este cuerpo, podía arrancar en cualquier momento.

—¿De qué hablas...? —respondió Kris, con su voz habitual, plana, desprovista de la emoción que tú, la voluntad intrusa, solías inyectarle.

Miró por encima de su hombro, el brillo de sus ojos oculto por los mechones azul oscuro que caían sobre su rostro. Kris.

No pretendías juzgarlo.

Si tú estuvieras encerrado en tu propio cuerpo, forzado a moverte, a hablar, a sonreír, a actuar contra tu voluntad por una fuerza invisible... sabías que él estaría de rabia ante ese sentimiento de aprisionamiento. Pero no era el caso, o al menos no lo era solo por tu culpa.

Tú eras la voluntad, sí, pero él era el recipiente. Y el recipiente tenía sus propios impulsos, sus propios secretos.

Todo lo que habían hecho... ¿estaba bien? Los Dark Fountains que se abrían como heridas en la tela de la realidad, los amigos que habían encontrado, las batallas que habían librado. ¿Era solo un juego de roles, o había algo más siniestro tejiéndose bajo la superficie?

—¿Qué harías si yo no estuviese aquí? —la pregunta se deslizó fuera de ti antes de que pudieras contenerla, una punzada de pura curiosidad, mezclada con un miedo atávico a la respuesta.

Y todo se apagó. Literalmente. La pequeña lámpara de cristal que Ralsei había encendido sobre la mesa se extinguió, sumiendo la habitación en una oscuridad tan profunda que te erizó la piel etérea.

El silencio se instaló, un silencio extraño, pesado, que duró mucho más de lo que era natural. Un minuto. Quizás dos. Una eternidad.

—No lo sé... —respondió Kris finalmente, su voz un murmullo apenas audible en la oscuridad. El tono era tan monótono, tan carente de preocupación o arrepentimiento, que te heló hasta la médula de tu alma.

Como si no le importase.

Siempre estaba de esa calma fulminante, esa quietud de depredador que te había inquietado desde el primer momento en que te conectaste a él.

Como si no le importara que Tenna cayera, destrozada, frente a sus ojos. (Aunque eso aún no había sucedido, ¿verdad? Era solo un eco, una premonición de lo que podría pasar si la cuerda se tensaba demasiado "Que mentira más grande . . .").

Como si no le importara que Susie... la ruda y leal Susie, su amiga, su ancla en la tormenta, estuviera siempre a su lado, tan ajena a la lucha interna que se libraba en su "héroe" ("Aunque sabemos que su destino está escrito en tinta sagrada")

Como si no le importara tu mísera existencia, el corazón que lo impulsaba, la fuerza que, irónicamente, le permitía moverse en el Dark World.

Era tan contradictorio pensarlo desde ese punto de vista: el pensar que todo sería tu culpa al ser quien controlase a Kris, el que tomase las decisiones más difíciles, el que portase la "Determinación".

Y que luego, Kris se desahogue con una sonrisa casi imperceptible, lanzándote a una caja de regalo en su habitación del Light World, sin humor alguno, como un objeto molesto.

Como si el control que ejercías fuera para él tan solo una molestia temporal, una capa de polvo que podía sacudirse al final del día.

No deberías ser tonto para entenderlo, ni menos. Había un poder más allá de ti, un titiritero diferente, o tal vez el títere ya no necesitaba hilos.

El Caballero...

Era extraño saber que ellos... Él...

Le era más raro que Ralsei estuviese enamorado de ti, de tu esencia de alma, de tu voluntad, de la bondad que tú podías elegir infundir en las acciones de Kris.

Ralsei, el Príncipe de la Oscuridad, que anhelaba tu luz, mientras que Kris, el supuesto recipiente de esa luz, te era de su mínima importancia mental, casi un accesorio.

Kris era un héroe, sí, según la profecía, el que sellaría las Fuentes Oscuras, pero no era el "héroe" que Ralsei buscaba. Ni el que tú, en el fondo, anhelabas ser.

—Pero igual, ¿a qué quieres llegar? —Kris siguió hablando, su susurro ahora se sentía extrañamente distante, como si la oscuridad no solo hubiese envuelto el cuarto, sino también una parte de su propia presencia.

Así, revoloteaste, tu forma de corazón escarlata flotando libremente en el aire, cual fantasma-alma normal, buscando la luz que no estaba, buscando una respuesta que sabías que no podrías obtener de él.

Te situaste directamente frente a su rostro, tan cerca que tu luz tenue podría haber iluminado sus ojos, si él hubiera querido que lo hicieran.

—Siempre me pregunté qué diferencia habría entre tú y yo —dijiste, la voz cargada de la complejidad de siglos de narrativas y control, de la línea difusa entre el jugador y el personaje.

Un nuevo silencio se cernió, aún más profundo que el anterior.

Sorprendentemente se había callado. Decidio cerrar su boca y ponerse a pensar

"Que pensara?" "Que pensaras sobre mi Kris Dreemurr?"

—No lo se ...

Y junto a eso la oscuridad se hizo más espesa, y juraste sentir un escalofrío que no era tuyo, no era del alma, sino del cuerpo en el que habitabas.

Un leve movimiento se produjo en el rostro de Kris, casi imperceptible, una sombra de algo... ¿Una sonrisa? ¿Una mueca?

Entonces, una mano fría, que no respondía a tus órdenes, se levantó lentamente. Se movió con una deliberación que no te pertenecía.

Se dirigió no a ti, el alma flotante, sino al centro de su propio pecho, donde normalmente se alojaría un corazón. Y, sin decir una palabra, empezó a... tirar.

Un tirón silencioso. Un desgarro invisible en el aire. La oscuridad se intensificó, y la sensación de pertenecer a algo se desvanecía.

"Creo que nunca sabrás la verdad si sigues asiendo esto"

Notes:

Su version en inglés tengo quien la traducio y si les interesa pueden ir a su perfil