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Promesa

Summary:

Kim Namjoon es el heredero Alfa de la manada Hibara, quien tienen una promesa que cumplir con su Omega destinado y la familia Park. Su destinado, nació con 1 año, un mes y 1 día de diferencia.

Park Jimin es hijo de la familia Park, nació con 1 año, 1 mes y 1 día que Namjoon.

Ambos están enamorados, pero ninguno quiere enfrentarlo porque ambos están anclados a deberes y a tradiciones, Jimin fue prometido a otra manada, Namjoon debe casarse con Jihyo. ¿Podrán aceptar lo que sientes antes de que el Otoño los condene a la infelicidad?

Traducir en caso de no hablar español.

Chapter 1: Juventud

Chapter Text

Dentro de la Manada Hibara habían nacido siete estrellas que nacieron bajo la misma bóveda de cielo, descendientes de lunas antiguas y casas nobles que habían sostenido la historia de la manada con corazones leales. Crecieron entre risas, carreras por el bosque y travesuras que hacían suspirar a los ancianos. Separados eran caos, juntos eran el cielo.

Las familias celebraban una coincidencia que jamás consideraron simple azar. Cuando la luna marcó el nacimiento de Kim Namjoon, heredero alfa, nadie imaginó que exactamente un año, un mes y un día después nacería Park Jimin, un omega cuya presencia parecía pulir la luz misma.
Un año.
Un mes.
Un día.
Las matriarcas lo llamaron señal. Los patriarcas lo llamaron equilibrio.
El bosque lo llamó promesa.

La familia Kim, linaje líder, dio a Seokjin, Namjoon y Taehyung, tres pilares distintos del mismo templo. Jin, omega erudito y sereno, consejero junto a su padre; Taehyung, alfa comandante de espíritu audaz; y Namjoon, el alfa destinado a tomar el mando en el siguiente otoño, se formó entre risas, caídas y amores dulzones.

La antigua nobleza Min entregó a Yoongi, alfa de temple silencioso y lealtad inquebrantable.
La familia Jung regaló un sol en forma de beta, Hoseok, sanador, cuya risa era medicina.
La casa Park ofreció a Jimin, bendecido por una belleza que parecía susurrada por la luna misma.
Y la familia Jeon dio a Jungkook, el menor, un omega delicado cuya sola presencia despertaba instintos protectores en sus hyungs.
Durante años, el subgénero fue apenas un detalle. Corrieron como iguales, cayeron como iguales, aprendieron como iguales.

Decían que eran inseparables.
Que, si uno salía al bosque, el otro ya iba dos pasos por delante. Que, si uno reía, el otro miraba primero. Que sus discusiones duraban minutos y sus reconciliaciones, segundos.

Namjoon caminaba con esa presencia que llenaba habitaciones sin pedir permiso. Alto, sereno, mente afilada como acero pulido. Pero bastaba con que Jimin entrara riendo para que el Alfa olvidara lo que estaba diciendo a mitad de la frase.

Jimin no era un Omega frágil. Tenía la delicadeza de una porcelana fina y la voluntad de alguien aguerrido, capaz de ver por si mismo.

Namjoon estaba terminando de despedir a los cazadores afuera de la cabaña de Jin, cuando Jimin llegó de sorpresa y con una sonrisa.

— Alfa Kim. — Dijo mientras veía a los cazadores retirarse.

— Jimin-ah, ¿qué haces acá tan tarde? — Dijo suavizando el tono.

— Te vengo a entregar la comida que tú madre envió, Beta Shin me dijo que estarías hasta tarde en las cabañas de la realeza, que prefirió enviarte algo. — Su sonrisa oculto si ojos por un momento.

Algo que a Namjoon hizo sonreír y tomar la canasta que sostenía.

— Gracias cachorro, no debiste venir en estos horarios, los lobos tienden a salir más de noche, vamos adentro.

Namjoon le extendió la mano a Jimin en señal de que le ayudaría a subir las escaleras de la cabaña, jimin si dudarlo tomó su mano y camino junto a él.

— No te preocupes Hyung, sabes que lo hago con gustó si es para ti. — dijo mientras Namjoon abría la puerta para él, al entrar la casa olía a rosas, característico de la alegría que Jin desprendía.

— cachorro! — Tomó a Jimin en un dulce abrazo, el aroma a rosas tenía matices de tulipán, signo de que alguien estaba complacido y en paz. — Llegaron justo a tiempo, Yoongi hizo su estofado favorito.

 

— Hyung, traje más comida para todos. — Namjoon mostró la cesta sin despegar la mirada de Jimin

Jin del otro lado observo a Namjoon, él no notaba a nadie más que a Jimin. — Namjoon-ssi, se te caerá la mandíbula si sigues viendo al cachorro, muévete.

Jimin quedó ruborizado al escuchar eso, solo pudo dará unos pasos más a la mesa, donde estaban los demás, con sonrisas y susurros.

— Lo siento Hyung, ya voy — dijo mientras dejaba la cesta en la mesa, namjoon torpemente se pegó, recibió un regañonde Jin y continúo su camino a ayudar a Jin a traer cosas pequeñas y que fueran resistentes a las caídas.

Hoseok acaparó a Jimin, quien se sentó cerca del lugar de Namjoon.

— Se nota que Namjoon te ama cachorro y tú no le eres indiferente. — Dijo con sa sonrisa de corazón que hacía a Jimin querer ocultarse, sabía que le daría un consejo y eso ya verás malo.

— Solo me cuida, los lobos rondan para capturar Omegas, ha sabes como es Namjoon-Hyung. — remarcó mientras intentaba ocultar su mirada en su ropa.

— No mientas cachorro, todos sabemos que sino fuera por tí, estarías a su lado como Luna y futuro Omega. — Dijo levantando el mentón de Jimin.

— Sabes que desde cachorros siempre fue así, no mires corazones donde no hay Hyung.

— Yo solo digo lo que veo cachorro.

En ese momento Jin y Yoongi trajeron platos de oro llenos de comida para cada integrante. jungkook y Tae estaban estudiando algunos temas que el Omega debía de dominar, se acercaron con un ligero rubor y notas de felicidad en sus aromas. Todos se sentaron a la mesa, esperando a que Jin diese el primer bocado. tuvieron una noche de risas, contando como Jungkook una vez más, hizo enojar a los ancianos, mientras usaba su rebeldía para ser feliz.

Namjoon constantemente preparaba pequeños trozos de lechuga y carne para Jimin, cuidando siempre de que el menor estuviera bien y feliz. Siempre lo haría, aunque fuera lejos de él.

Para ellos eran solo amigos. Par sus padres eran destinados. Para sus amigos, ya eran pareja antes de que tan siquiera lo supieran.

En algún momento aquella felicidad se tendría que ir.

—Namjoon escogerá una omega mujer —decía Jimin con serenidad estudiada—. Elegante. Recatada. Como dictan las antiguas tradiciones.
Cada vez que lo pronunciaba, algo se le clavaba bajo las costillas.
—Jimin se enamorará de un alfa digno —afirmaba Namjoon con rigidez—. Yo no soy el indicado.

Y cada vez que lo decía, su lobo gruñía bajo la piel. Para el cerebro, era sensato. Para el instinto, era una astilla que se enterraba voluntariamente.

 

Namjoon dirigía la práctica. Voz firme. Espalda recta. Perfecto heredero.
Jimin observaba desde el borde del claro, brazos cruzados, expresión crítica.

—Está forzando el flanco izquierdo —murmuró.

Jin, a su lado, lo miró de reojo. —¿Te preocupa la estrategia o el estratega cachorro?

—Ambos, hyung. —respondió Jimin sin vacilar.

En medio del ejercicio, Namjoon tropezó levemente al girar. Jimin dio un paso al frente.
Se detuvo. Retrocedió.

Jin suspiró. — Si no vas, al menos deja de mirarlo como si fueras a desmayarte.

—No me voy a desmayar. — dio un leve puchero antes de volver su mitara hacía un Namjoon magullado.

—Claro. Solo te quedas sin respirar cuando se lastima.

Jimin lo fulminó con la mirada. —Hyung.

—¿Sí?

—No estoy enamorado.

Jin sonrió con esa paciencia de hermano mayor que ha visto demasiado. —Por supuesto que no cachorro. — Dijo mientras reía y seguía su camino por esperar a sus hermanos.

 

Al terminar el entrenamiento, Namjoon se apartó para revisar mapas.

Yoongi se sentó frente a él sin pedir permiso. —Estás dibujando la misma línea hace diez minutos.

Namjoon frunció el ceño. —Estoy pensando.

—No. Estás evitando pensar. — Bufo.

Hoseok apareció con una sonrisa amable, entregando una bandeja de comida para la mesa. —¿Otra vez lo de “no soy el indicado”? —Tomo un plato y empiezo a comer los frutos secos.

Namjoon dejó la pluma. — No compliques lo que es sencillo.

Yoongi alzó una ceja. —Entonces dilo sencillo.

Silencio. Namjoon respiró hondo.

—Jimin necesita un alfa, digno de su belleza, yo soy un animal a su lado.

—¿Y tú qué haces para ser un animal? —preguntó Hoseok.

Yoongi negó con la cabeza. —No dudas de él. Dudas de ti.

Namjoon apretó la mandíbula. —Soy el futuro líder. No puedo dejarme llevar por… emociones, irrelevantes.

Hoseok inclinó la cabeza. —Irrelevante es gobernar con el corazón negado a amar a un destinado.

Namjoon no respondió. Porque si lo hacía, la verdad saldría demasiado cruda.

 

Al mediodía, Jimin estaba en la cocina principal ayudando a repartir provisiones.

Jungkook apareció detrás de él, apoyando el mentón en su hombro.—Hyung.

—¿Qué deseas ahora cachorro?

—Si Namjoon elige a una omega mujer, ¿qué harás?

Jimin no dejó de mover las manos. —Le desearé felicidad.

—Mentira.

Jimin giró apenas el rostro. —Jeon Jungkook.

—Te pondrás, digno… y lloraras en silencio.

Jimin sonrió sin humor. —Eres demasiado joven para hablar así cachorro.

—Y tú demasiado orgulloso para admitir que lo amas Hyung.

Silencio.

Jimin bajó la voz. —Aunque lo hiciera… no cambiaría nada.

—Cambiaría todo.

—No. Él necesita una figura que cumpla tradición. Yo no encajo.

Jungkook lo miró con intensidad. —Él no necesita una tradición. Te necesita a ti.

Jimin negó, pero el pinchazo volvió.

 

Por la tarde, coincidieron junto al arroyo. Como siempre.
Namjoon llegó primero. Jimin después.

—Buen entrenamiento, Hyung —dijo Jimin con tono neutro.

—Gracias Jimin-ah.

Silencio. El agua corría.

—He oído que la casa Han enviará a su hija este verano —comentó Jimin.

Namjoon asintió. —Y la casa Seo presentará a su heredero alfa —respondió con igual ligereza.

Otra astilla.

—Será adecuado para ti Hyung. —dijo Jimin.

—Será fuerte para ti Jimin-ah —replicó Namjoon.

Se miraron. Demasiado tiempo. Demasiada tensión acumulada.

—Nos vemos después, Alfa Kim —dijo Jimin.

— Igualmente Omega Park —respondió Namjoon.

El lobo de ambos, en silencio, aulló protesta. Pero ninguno lo admitió.