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¿Estás bien Bluecop?

Summary:

Luego de la fusión, bluecop empezó a enfermar y va de mal a peor.

Notes:

No me jusgen!! Se que les va a doler llegar al final

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El taller de Edo estaba en modo no molestar.

 

Luces bajas como si hubiera funeral.

 

Pantallas apagándose poco a poco.

 

Bluecop permanecía junto a la mesa de trabajo.

 

Su núcleo emitía un brillo azul estable aunque no se lo notaba.

 

Jun estaba sentado en una caja metálica, moviendo las piernas.

 

—Hoy sí fue increíble—

 

Bluecop rio a lo bajo.

 

—Lo fue,pero lo importante es que Solid Horn fue detenido—

 

Jun sonrió.

 

—Sabía que lo admitirías—

 

Pequeña pausa.

 

Jun miró su muñeca.

 

—Aunque casi me asas con el Metal Breath—

 

Las ópticas de Bluecop enfocaron inmediatamente esa zona.

 

—ven aqui—

 

—estoy bien—

 

—vienes o te levanto—

 

Jun rodó los ojos pero obedeció.

 

Bluecop escaneó la muñeca con un haz azul tenue.

 

—por suerte no es nada grave aunque se ve muy rojo—

 

—no es mi culpa que necesites tanto poder—

 

Silencio leve.

 

—En primera, tú y Soleil ordenaron avanzar—

 

Jun sonrió divertido.

 

—en segunda, eres más terco que una mula cuando decides quedarte frente al enemigo—

 

—oye!—

 

—Y en tercera—añadió Bluecop—no vuelvas a colocarte en el rango directo del ataque sin avisar—

 

Jun rió.

 

—Sí, hermano mayor—

 

Bluecop suspiro pesadamente.

 

—no estoy jugando jun—

 

Jun lo miró.

 

—Lo sé—

 

Edo apagó la última luz del fondo.

 

—Ya váyanse, que mañana hay escuela—

 

—¡Ya voy!—respondió Jun..

 

Bluecop se transformó con un sonido mecánico limpio en modo vehículo.

 

Jun subió.

 

La ciudad estaba tranquila.

 

Durante el trayecto, Jun hablaba sobre el examen de matemáticas.

 

—Si repruebo, shadow se va a burlar una semana entera—

 

Bluecop respondió con un tono más dulce(muy dulce :v)

 

—No reprobarás, Estudiaste toda la semana—

 

—¿Desde cuándo eres optimista?—

 

—Desde que revisé tus apuntes—

 

Jun rió.

 

En un cruce, algo se reflejó en los sensores laterales de Bluecop.

 

No visible para Jun.

 

Solo una interferencia breve.

 

Su sistema registró un micro error de lectura.

 

0.3 segundos.

 

Lo ignoró.

 

Pero su núcleo emitió un pulso irregular.

 

Jun lo notó por el sonido.

 

—¿Eso fue normal?—

 

Bluecop tardó una fracción más de lo habitual en responder.

 

—Sí...—

 

Y eso...

 

No fue completamente cierto.

 

Llegaron a la casa.

 

Jun bajó.

 

—Descansa, ¿sí?—

 

—Tú también,Mañana tienes escuela y procura estar concentrado—

 

Jun sonrió y entró.

 

La puerta de la casa se cerró.

 

Bluecop permaneció unos segundos frente a la vereda.

 

—Mañana no olvides tu cuaderno—murmuró, aunque Jun ya no podía escucharlo.

 

Tomó rumbo hacia la estación.

 

La ciudad estaba tranquila y las luces pasaban en reflejos rápidos sobre su carrocería.

 

Y ahí volvió.

 

Esa sensación.

 

Como si algo le apretara el interior.

 

No era dolor exactamente.

 

Era... raro.

 

—Qué extraño...—intentó ignorarlo.

 

Quizá era el combate.

 

La fusión exigía demasiado.

 

Grand Blue Lion no era cualquier cosa.

 

—Seguramente es el cansancio—aceleró un poco.

 

El malestar no desapareció.

 

Se hizo más denso.

 

Un mareo breve cruzó su percepción.

 

—Ugh...—

 

Bajó la velocidad.

 

—Siento como si fuera a vomitar... y eso ni siquiera tiene sentido—

 

Silencio.

 

Pero la sensación seguía ahí.

 

Como una presión incómoda detrás del núcleo.

 

—Tal vez debería ir con Mega Ambler...—

 

La idea le dio fastidio inmediato..

 

—No,Me va a regañar peor que mamá —

 

Se imaginó la escena.

 

"Te estás sobreexigiendo otra vez"

 

"¿Por qué no reportaste esto antes?"

 

"Bluecop, eres irresponsable"

 

Hizo un sonido bajo, casi un gruñido contenido.

 

—Estoy bien—

 

Intentó convencerse.

 

—Solo necesito descansar un poco—

 

Pero algo dentro de él no estaba de acuerdo.

 

Una pulsación irregular recorrió su sistema.

 

Más fuerte que antes.

 

Bluecop frunció el ceño ligeramente.

 

—No es nada...—

 

Pero por primera vez desde que fue contenido el virus bestia...

 

Sintió esa chispa.

 

Y eso sí le molestó.

 

—Ni se te ocurra—murmuró para sí mismo.

 

Siguió avanzando hacia la estación.

 

Como si ignorarlo fuera suficiente.

 

La curva era cerrada.

 

Bluecop la tomó con normalidad.

 

O eso intentó.

 

A mitad del giro, la presión regresó.

 

La percepción del espacio se distorsionó un segundo.

 

—...qué...—

 

El volante respondió con un pequeño desvío involuntario.

 

Enderezó rápido.

 

Pero el mareo no cedió.

 

—No ahora...—

 

La sensación subió desde el núcleo hacia la cabeza como una descarga pesada.

 

Su visión se fragmentó por un instante.

 

Las luces de la calle se duplicaron.

 

—porque justo hoy ....—

 

Redució velocidad.

 

Otro pulso más violento.

 

—Tch...—

 

Se obligó a orillarse.

 

Frenó de golpe controlado, pero brusco.

 

Bluecop se transformó con un movimiento más lento de lo habitual.

 

Sus pies tocaron el suelo firme.

 

Y ahí el mundo volvió a inclinarse.

 

Se sostuvo contra el edificio más cercano.

 

Una mano apoyada en el concreto.

 

La otra fue directo a su cabeza.

 

—Ugh...—

 

La visión borrosa no se iba.

 

Era como si algo estuviera interfiriendo desde dentro.

 

Su respiración se volvió más pesada.

 

—Compórtate...—

 

No sabía si se lo decía a su sistema...

 

O a otra cosa.

 

Intentó enfocar la vista.

 

Las luces se estabilizaron.

 

Pero el malestar seguía latiendo.

 

Como un segundo pulso superpuesto al suyo.

 

—No es el cansancio...—

 

Un recuerdo cruzó su mente.

 

El virus bestia.

 

La pérdida de control.

 

Apretó las garras contra su cabeza.

 

—No,.....Eso está contenido—

 

Silencio.

 

Un destello rojo muy breve cruzó sus ópticas.

 

Duró menos de un segundo.

 

Volvieron al azul.

 

Pero él lo sintió.

 

Y eso fue lo que realmente le dio miedo.

 

Se deslizó un poco por la pared hasta quedar medio inclinado.

 

—Respira... estás bien...—

 

Pero no estaba completamente convencido.

 

—No voy a preocuparlos por... esto—

 

Intentó enderezarse.

 

El mundo volvió a vibrar un segundo.

 

Más leve esta vez.

 

Como si algo hubiera probado... y se hubiera retirado.

 

La presión comenzó a disminuir lentamente.

 

Bluecop apartó la mano de su cabeza.

 

Miró su propia palma.

 

Le temblaba.

 

Eso no le gustó nada.

 

—.....mal momento para fallar....—

 

Se obligó a ponerse recto.

 

Permaneció unos segundos inclinado contra la pared, intentando enfocar la vista mientras las luces de la calle seguían viéndose ligeramente duplicadas. 

 

La sensación no desaparecía del todo; era como si su núcleo latiera con un ritmo que no reconocía, un pulso incómodo que le recorría el cuerpo desde el centro hacia la cabeza.

 

Parpadeó varias veces, tratando de estabilizar la visión, pero el mareo volvió a golpearle con más fuerza y por un momento su equilibrio falló. 

 

Su pie derecho resbaló apenas en el asfalto y tuvo que apoyarse con más peso contra el edificio para no caer de frente.

 

—Esto ya es ridículo...—

 

Respiró hondo, forzando la entrada y salida de aire como si eso pudiera ordenar el caos interno. 

 

La sensación de náusea volvió, absurda en un cuerpo que no debería sentir algo así, y apretó "los dientes "con fastidio.

 

—Ni siquiera tengo ugh... ¿qué se supone que es esto?—

 

Intentó dar un paso lejos de la pared para comprobar si podía mantenerse firme.

 

El mundo dejó de girar lo suficiente como para caminar, pero no lo bastante como para confiar en ello. 

 

Miró hacia donde estaría la estación y la idea de volver a conducir en ese estado le resultó, por primera vez, imprudente.

 

—No voy a provocar un accidente por orgullo...—

 

Se enderezó del todo, aunque todavía sentía esa presión pesada detrás de las ópticas, como si algo empujara desde dentro buscando salir.

 

Inhalo otra vez, más profundo, y dejó escapar el aire lentamente.

 

—Estoy bien... solo necesito moverme—

 

Miró la calle vacía.

 

Faltaban varias cuadras para la estación policial, pero no era una distancia imposible.

 

De hecho, caminar podría ayudarlo a despejar esa sensación extraña.

 

Comenzó a avanzar por la acera, al principio despacio, asegurándose de que sus pasos no vacilaran. 

 

El concreto bajo sus pies le dio una referencia más estable.

 

Cada paso era medido, firme, como si estuviera probando su propio equilibrio.

 

El aire nocturno estaba fresco y ayudó un poco a despejarle la cabeza.

 

La visión dejó de distorsionarse tanto, aunque la presión en el núcleo seguía allí, persistente.

 

No era dolor, pero tampoco era algo que pudiera ignorar.

 

—Cuando llegue a la estación... descanso cinco minutos,solo cinco—

 

Se imaginó a Mega Ambler cruzado de brazos, mirándolo con esa expresión de "te lo advertí".

 

—Y si le digo algo... me tendrá conectado a diagnósticos toda la semana—

 

Eso le arrancó una leve exhalación que casi fue risa.

 

—no,Primero confirmo que no es nada serio—

 

A mitad de la siguiente cuadra, el malestar volvió a intensificarse un instante.

 

No lo suficiente para derribarlo, pero sí para tensarle los hombros. 

 

Su paso se volvió más rígido sin que se diera cuenta, como si algo dentro estuviera reaccionando a cada estímulo con más fuerza de la necesaria.

 

Pasó frente a una vitrina y su reflejo le devolvió una imagen ligeramente distinta por una fracción de segundo. 

 

Sus ópticas parecieron oscurecerse antes de recuperar el azul habitual. 

 

Fue tan rápido que cualquiera lo habría pasado por efecto de la luz.

 

Pero él lo sintió.

 

—No empieces...—

 

Murmuró casi en voz baja mientras seguía caminando.

 

La estación ya se veía al final de la avenida.

 

Faltaba poco. 

 

Podía soportarlo.

 

Aunque, por primera vez desde que todo esto empezó, una idea incómoda cruzó su mente:

 

Y si no era solo cansancio...

 

¿y si algo realmente estaba cambiando?

 

No se permitió terminar ese pensamiento.

 

Aceleró el paso.

 

La caminata terminó siendo más pesada de lo que Bluecop admitiría en voz alta.

 

Para cuando la estación policial apareció frente a él, su sistema ya había logrado estabilizar lo suficiente como para que el mareo se sintiera más como un eco molesto que como una amenaza inmediata.

 

No había desaparecido, pero se había escondido en el fondo, como si esperara el momento adecuado para volver.

 

Se detuvo frente a la entrada automática, tomó una respiración profunda y enderezó los hombros.

 

Cuando las puertas se abrieron, su voz sonó firme y clara.

 

—Buenas noches—

 

Algunos oficiales levantaron la vista de inmediato.

 

—¡Bluecop!—respondió uno desde el escritorio central— Llegas tarde hoy—

 

—La patrulla se extendió más de lo previsto—su tono era tranquilo, incluso ligero. 

 

Caminó con paso estable hacia el interior, saludando con pequeños gestos de cabeza a quienes se cruzaban en su camino. 

 

Nadie habría dicho que hace menos de media hora estaba apoyado contra un edificio intentando no caer.

 

Una oficial joven se acercó con una carpeta—¿Otra vez turno doble?—

 

Bluecop ladeó apenas el rostro—Solo si es necesario—

 

Ella sonrió con resignación—Eso siempre significa que sí—

 

Él respondió con una leve exhalación que parecía divertida—Mantener la ciudad segura no descansa—

 

El comentario provocó un par de risas suaves alrededor.

 

Bluecop tomó posición cerca del área principal, revisando reportes en una pantalla compartida. 

 

Su postura era impecable, su voz clara, su comportamiento tan profesional como siempre.

 

Pero el jefe lo estaba observando.

 

Desde su oficina acristalada.

 

Con los brazos cruzados.

 

No era la primera vez que veía esa escena.

 

Bluecop llegando más tarde de lo normal, ofreciendo cubrir turnos extra, rechazando descanso. 

 

Siempre decía que estaba bien. 

 

Siempre aseguraba que podía manejarlo.

 

Y siempre terminaba más agotado que todos.

 

El jefe entrecerró los ojos levemente, analizando cada movimiento. 

 

Notó algo pequeño: Bluecop tardó un segundo más de lo habitual en responder cuando un oficial le hizo una pregunta técnica.

 

Fue mínimo. 

 

Pero para alguien que lo veía todos los días, fue suficiente para registrarlo.

 

Bluecop sintió otra oleada leve de mareo mientras le explicaba a un agente novato cómo organizar un reporte. 

 

La visión se le nubló apenas por los bordes, pero no permitió que su voz titubeara.

 

—asegúrate de registrar la hora exacta del incidente y cualquier testigo cercano,los detalles evitan errores después—

 

El oficial asintió—Sí, Bluecop—

 

Cuando el joven se alejó, Bluecop apoyó la mano sobre otro auto un segundo más de lo necesario.

 

La presión interna volvió a latir con esa sensación incómoda, como si algo golpeara desde el núcleo hacia afuera.

 

No ahora.

 

Enderezó la espalda.

 

Un par de agentes comenzaron a discutir sobre una infracción menor y Bluecop intervino con tono calmado.

 

—Resuélvanlo con el reglamento en mano, No hace falta dramatizar—

 

El ambiente volvió a relajarse.

 

Desde la oficina, el jefe suspiró.

 

"Se está desvelando otra vez", pensó,"Y luego dirá que puede con todo"

 

Salió finalmente de la oficina y se acercó al área central.

 

—Bluecop—

 

El cardbot giró de inmediato.

 

—Jefe—

 

—¿Otra vez turno doble?—

 

Bluecop mantuvo la postura firme.

 

—Estoy en condiciones óptimas para continuar—

 

El jefe lo miró de arriba abajo, evaluando.

 

—Eso dijiste la semana pasada—

 

—Y cumplí sin errores—

 

El comentario no fue desafiante, pero sí firme.

 

El jefe chasqueó la lengua suavemente.

 

—No eres el único oficial aquí,puedes descansar—

 

Bluecop inclinó ligeramente la cabeza.

 

—Si la carga disminuye, lo consideraré—

 

El jefe negó con la cabeza, resignado.

 

—Solo no quiero verte colapsar en medio de un operativo por querer demostrar algo—

 

Colapsar.

 

La palabra resonó incómoda.

 

Bluecop sostuvo la mirada.

 

—No ocurrirá,eso se lo aseguro—

 

Y lo decía convencido... aunque esa presión interna seguía allí, recordándole que no tenía tanto control como creía.

 

El jefe regresó a su oficina, todavía mirándolo de reojo.

 

Bluecop volvió a sus tareas como si nada.

 

Bromeó levemente con un oficial veterano sobre quién hacía el peor café de la estación.

 

Revisó cámaras de seguridad. 

 

Organizó reportes atrasados.

 

Incluso ayudó a cargar unas cajas de evidencia sin que nadie se lo pidiera..

 

Desde afuera, era el mismo de siempre.

 

Pero cada vez que se quedaba quieto más de unos segundos, el malestar regresaba como una ola silenciosa. .

 

Una vibración profunda que no coincidía con su ritmo habitual. 

 

Sus ópticas, por momentos, parecían enfocar un poco más lento de lo normal antes de ajustarse.

 

Nadie lo notó.

 

Excepto el jefe.

 

Que volvió a mirarlo desde la oficina con expresión pensativa.

 

"Se está exigiendo demasiado otra vez"

 

Bluecop, ajeno a esa mirada, apretó ligeramente los dedos cuando otro pulso interno atravesó su sistema.

 

—Estoy bien...—

 

Murmuró para sí, tan bajo que nadie más lo escuchó.

 

Y siguió trabajando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El aire nocturno frente a la estación estaba tranquilo. 

 

La iluminación del letrero azul reflejaba sobre la armadura de Bluecop mientras conversaba con uno de los oficiales, Daniel, quien estaba apoyado contra la baranda de la entrada con un café en la mano.

 

—Te digo que el conductor juraba que el semáforo estaba en amarillo—decía Daniel, negando con la cabeza—Casi me convence—

 

Bluecop permanecía erguido frente a él, negando con la cabeza.

 

—Las cámaras no mienten—respondió con tono sereno—Aceleró cuando cambió a rojo—

 

Daniel soltó una risa corta—Ojalá todos los casos fueran así de simples—

 

Bluecop iba a añadir algo cuando la presión volvió.

 

Su visión comenzó a desenfocarse ligeramente.

 

Las luces de la calle se expandieron en halos borrosos.

 

Daniel siguió hablando unos segundos antes de notar que Bluecop no respondía.

 

—¿Bluecop?—

 

El cardbot parpadeó más lento de lo habitual— te estoy escuchando...—

 

Pero su voz salió apenas más grave.

 

Intentó mantenerse firme, pero el mareo aumentó. 

 

El suelo pareció moverse bajo él y tuvo que dar un paso más amplio para estabilizarse. 

 

Su hombro rozó ligeramente el muro exterior de la estación.

 

Daniel dejó el café en la baranda—Oye... ¿estás bien?—

 

Bluecop apoyó una mano enorme contra la pared para sostenerse—es... solo un momento—

 

La presión subió con más intensidad, recorriéndole la estructura interna como una descarga incómoda.

 

Sus ópticas perdieron nitidez y por un instante el azul pareció oscurecerse.

 

Daniel ya estaba mirando hacia la puerta—¡Jefe!—

 

—No es necesario—intentó Bluecop, pero esta vez su voz no sonó tan firme.

 

El jefe salió de la estación al escuchar el llamado.

 

—¿Qué ocurre?—

 

Daniel señaló hacia arriba—Creo que no está bien—

 

El jefe levantó la mirada hacia Bluecop. 

 

Desde abajo podía notar que su postura estaba ligeramente más rígida de lo normal, que su respiración era más pesada.

 

—¿Aún quieres tomar el turno?—

 

Bluecop enderezó los hombros con esfuerzo.

 

—Estoy en condiciones de continuar—

 

El jefe suspiró—Eso no parece—

 

Bluecop dio un paso hacia adelante, intentando apartarse de la pared, pero el mundo volvió a inclinarse por un segundo y tuvo que detenerse.

 

Daniel frunció el ceño—No te ves nada bien—

 

—Estoy bien—insistió Bluecop.

 

Pero incluso mientras lo decía, su enfoque tardó en estabilizarse.

 

El jefe negó lentamente.

 

—Vuelve cuando te sientas mejor—

 

—Puedo continuar mi turno—

 

—No es una sugerencia—

 

Bluecop bajó apenas la cabeza, frustrado—No necesito asistencia—

 

El jefe ya estaba sacando su comunicador—Claro que la necesitas—

 

—pero jefe—

 

La mano del jefe se levantó con firmeza, cortando cualquier protesta—Suficiente—

 

Bluecop guardó silencio, tenso.

 

El jefe activó el comunicador—Señora Grant, buenas noches—

 

La mención del apellido hizo que Bluecop apretara los dedos contra su propia palma.

 

—No era necesario...—

 

—Sí, está aquí conmigo—continuó el jefe—No, nada grave... pero prefiero que lo revise—

 

Daniel miraba la escena con evidente preocupación, cruzándose de brazos.

 

—Siempre hace lo mismo—murmuró en voz baja—Se exige hasta que revienta—

 

Bluecop escuchó eso.

 

Y esta vez no respondió.

 

Porque justo en ese momento, una pulsación más fuerte atravesó su núcleo.

 

Y tuvo que concentrarse seriamente para que nadie notara que el mareo estaba empeorando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No habían pasado ni quince minutos desde la llamada cuando las luces de un auto giraron hacia la entrada de la estación. 

 

El vehículo se detuvo con firmeza frente a la acera, y antes de que el motor terminara de apagarse, la puerta del conductor se abrió.

 

Yuri bajó con paso decidido.

 

No corriendo.

 

Pero con esa energía que dejaba claro que algo no le gustaba.

 

Cerró la puerta sin apartar la vista de la enorme silueta frente a la estación.

 

Bluecop la vio.

 

Y en ese mismo instante su postura cambió.

 

Sus hombros se tensaron.

 

La rigidez volvió a recorrerle la estructura.

 

Con oficiales podía insistir.

 

Con el jefe podía discutir.

 

Con ella... no.

 

Yuri avanzó hasta quedar frente a él, cruzándose de brazos mientras lo observaba de abajo hacia arriba.

 

No necesitaba alzar la voz para imponer presencia.

 

—Hijo—

 

Solo una palabra..

 

Pero llevaba preocupación, molestia y algo más profundo.

 

Bluecop sostuvo la mirada un segundo... y luego la desvió..

 

El jefe y Daniel intercambiaron miradas y decidieron dar un par de pasos hacia atrás.

 

Esa conversación no les pertenecía.

 

Yuri lo analizó en silencio. 

 

Sus ojos recorrieron la armadura, la postura, el leve cambio en la respiración.

 

—Te llamé hace una hora para preguntarte si ya habías descansado—dijo con tono firme—Me dijiste que sí—

 

Bluecop intentó responder con naturalidad—Estoy bien—

 

Yuri no cambió la expresión—Eso no fue lo que pregunté—

 

El aire nocturno parecía más pesado alrededor.

 

Bluecop sintió el malestar interno latir otra vez, pero ahora no era solo físico. 

 

Era culpa.

 

No quería preocuparla.

 

No quería que lo mirara así.

 

—Solo fue un mareo leve—intentó—Nada grave—

 

Yuri dio un paso más cerca—Hijo—Esa vez su voz bajó ligeramente—Mírame—

 

Bluecop tardó medio segundo en obedecer.

 

Error.

 

Ella lo notó.

 

Sus ojos se suavizaron, pero la firmeza no desapareció.

 

—Estás agotado otra vez—

 

—No—

 

—No discutas—

 

La palabra fue suave... pero definitiva.

 

Bluecop bajó apenas la cabeza.

 

Pero el mareo volvió a golpearle en ese instante, más fuerte, como si su propio cuerpo eligiera el peor momento posible.

 

Sus ópticas perdieron enfoque brevemente y tuvo que tensar las manos para mantenerse firme.

 

Yuri lo vio—Siéntate—

 

Bluecop dudó un segundo—Puedo mantenerme—

 

—Siéntate—

 

Bluecop obedeció.

 

Lentamente flexionó las piernas y descendió hasta quedar de rodillas frente a ella, enorme incluso así, pero ahora más bajo, más cercano.

 

El concreto crujió levemente bajo el peso.

 

Bajó la mirada.

 

Yuri descruzó los brazos.

 

Lo observó con atención, como si estuviera midiendo algo invisible.

 

—Desde cuándo—

 

Bluecop mantuvo la vista fija en el suelo—Desde esta noche—

 

Ella suspiró—Y aun así decidiste venir a trabajar—

 

No respondió.

 

Eso era suficiente respuesta.

 

Yuri llevó una mano a su propio rostro, exhalando con cansancio contenido.

 

—Siempre haces lo mismo—

 

Bluecop apretó ligeramente los dedos—No quería preocupar a nadie—

 

—¿Y crees que mentir ayuda?—

 

Esa le dolió más que el mareo.

 

Porque sabía que no estaba completamente equivocado... pero tampoco tenía razón.

 

El jefe observaba desde unos metros atrás, respetando el momento.

 

Yuri dio un paso más cerca de su enorme figura arrodillada.

 

—Hijo... mírame—

 

Bluecop levantó la vista lentamente.

 

Había firmeza en sus ópticas azul-magenta.

 

Pero también un leve cansancio que no podía ocultar del todo.

 

Yuri suavizó apenas la expresión—No eres una máquina que pueda ignorar todo y seguir funcionando,Incluso tú tienes límites—

 

El comentario quedó suspendido en el aire.

 

Bluecop mantuvo la mirada levantada hacia Yuri, intentando sostener la compostura a pesar del mareo que todavía vibraba en el fondo de su núcleo. 

 

No quería que esa conversación siguiera creciendo. 

 

Enderezó un poco los hombros aunque seguía de rodillas y habló con tono firme, intentando sonar convincente.

 

—Mamá, solo fue por la batalla contra Solid Horn y Heavy Iron,La fusión exigió más energía de lo normal,No es nada grave,Puedo manejarlo—

 

Intentó que la última frase sonara segura.

 

Yuri no respondió de inmediato.

 

Lo miró seriamente.

 

Esa mirada directa que lo hacía sentir como si pudiera ver cada micro error en su sistema.

 

Bluecop sostuvo la mirada unos segundos... y luego la desvió apenas.

 

Mala decisión.

 

Yuri dio un paso más cerca—Agáchate más—

 

Bluecop parpadeó—Estoy arrodillado mam—

 

—Más—

 

El jefe y Daniel intercambiaron una mirada que decía claramente "esto ya no es asunto nuestro", pero ninguno se atrevió a intervenir.

 

Bluecop obedeció.

 

Flexionó un poco más las piernas, bajando la cabeza hasta quedar a una altura más accesible para ella. 

 

Su enorme figura ahora parecía menos imponente y más... regañada.

 

—Mamá, no es necesario—

 

Yuri alzó la mano sin avisar y sujetó con firmeza una de esas piezas blancas y rojas a los lados de su cabeza, esa especie de antena-oreja que sobresalía ligeramente.

 

Bluecop se quedó rígido al instante—¡Mamá!—

 

No fue dolor real más bien fue un pequeño golpe directo a su dignidad frente a los humanos que observaban de lejos fingiendo no mirar.

 

Yuri sostuvo la "oreja" con firmeza—No me mientas—

Bluecop llevó ambas manos hacia arriba instintivamente, pero no se atrevió a apartarla.

 

—No estoy mintiendo—

 

Yuri tiró apenas hacia abajo.

 

No con fuerza brutal, pero lo suficiente para que él inclinara más la cabeza.

 

—deja de mentir cariño—

 

Su voz no subía.

 

Pero cada palabra tenía peso.

 

Bluecop frunció ligeramente el ceño—puedo seguir mamá,no es tan grave—

 

—¿Y aun así decidiste cubrir turno?—

 

—Puedo manejarlo—

 

Ella volvió a tirar un poco más—Eso dijiste la última vez que terminaste sin energía suficiente para transformarte durante tres horas—

 

Bluecop se tenso un poco —Fue diferente—

 

—Siempre es diferente, ¿verdad?—

 

Él guardó silencio.

 

Yuri no soltó la antena—Te sobreexiges, tomas turnos dobles, haces el trabajo de otros cuando no te corresponde y luego vienes a decirme que "puedes manejarlo"—

 

Bluecop intentó recuperar algo de dignidad—Es mi responsabilidad—

 

—No es tu obligación destruirte por ella—

 

Eso lo hizo callar.

 

El mareo volvió a latir por debajo, pero ahora era casi secundario frente a la vergüenza y la presión emocional. 

 

No quería que ella lo viera así. 

 

No quería ser el que siempre necesita que lo arrastren a descansar.

 

—Mamá... puedo ir por mi cuenta—

 

Yuri no soltó la antena—Nos vamos ahora mismo—

 

—Estoy en servicio—

 

Ella tiró ligeramente otra vez—Ya no_

 

Daniel fingió revisar algo en su teléfono para no reír nerviosamente.

 

Bluecop bajó todavía más la cabeza—Por favor... suéltame—

 

—no—

 

—Me están mirando—

 

—Que miren—

 

El jefe se aclaró la garganta como si no estuviera escuchando absolutamente nada.

 

Yuri lo miró de nuevo, esta vez más cerca, más directa.

 

—Hijo, si tú no te cuidas, alguien tiene que hacerlo por ti—

 

Bluecop desvió la mirada hacia el suelo—No quería preocupar a nadie—

 

—Preocuparme es venir a recogerte porque casi te desmayas frente a todos tus compañeros —

 

Eso dolió.

 

Porque era verdad.

 

Yuri finalmente aflojó un poco el agarre, pero no soltó del todo.

 

—Vamos al taller,Mega Ambler te revisará y luego vas a dormir,Sin discusión—

 

Bluecop dudó.

 

Ella tensó otra vez la mano—¿Entendido?—

 

El enorme cardbot, arrodillado frente a una mujer humana que apenas le llegaba al pecho incluso así, asintió lentamente.

 

—Entendido...—

 

Había un pequeño tono de miedito en su voz.

 

Solo ese respeto casi infantil que salía cuando ella usaba ese tono específico.

 

—Más alto—

 

—Entendido, mamá—

 

Yuri finalmente soltó la antena.

 

Bluecop llevó la mano de inmediato hacia esa zona, sobándola levemente como si hubiera sido un jalón épico aunque no lo fue tanto.

 

—Eso fue innecesario...—

 

—Fue efectivo—

 

El jefe se acercó unos pasos—¿Todo en orden?—

 

Yuri respondió sin dudar—si,Mi hijo viene conmigo—

 

Bluecop "abrió la boca" para objetar algo más... pero Yuri solo lo miró de reojo.

 

Se calló.

 

Daniel murmuró con media sonrisa:—Descanse, Bluecop—

 

Bluecop evitó mirarlo—No exageren—

 

Pero en el fondo sabía que esta vez no había ganado la discusión.

 

Y mientras comenzaba a levantarse lentamente de su posición arrodillada, el mareo volvió a recorrerle el núcleo con una vibración más profunda, más irregular que antes.

 

Y esta vez...

 

No estaba completamente seguro de que solo fuera agotamiento.

 

Yuri dio un paso atrás después de soltar la antena y señaló con la cabeza hacia la calle—Muévete—

 

Bluecop terminó de incorporarse con lentitud.

 

Seguía sintiendo esa vibración incómoda en el núcleo, pero la reprimió. 

 

El jefe se cruzó de brazos—Avísame mañana cómo sigues—

 

Bluecop asintió con formalidad—Volveré al servicio en cuanto esté estable—

 

Yuri lo miró de reojo—Eso lo decidiré yo—

 

Bluecop guardó silencio.

 

Daniel levantó una mano en despedida—Descansa, grandote—

 

No respondió esta vez. 

 

Solo giró hacia la calle.

 

Yuri caminó delante de él con paso firme, como si no le preocupara que un cardbot de varios metros la siguiera.

 

Y Bluecop la siguió.

 

La acera parecía más estrecha cuando caminaba detrás de ella. 

 

No porque lo fuera, sino porque su cabeza seguía pesada y cada paso requería más concentración de lo habitual. 

 

Aun así, mantuvo la postura recta, intentando que el mareo no se notara.

 

Llegaron a donde estaba estacionado el auto de Yuri.

 

Ella abrió la puerta del conductor sin mirarlo—En modo vehículo—

 

No era sugerencia.

 

Parte de él quería insistir otra vez. 

 

Decir que podía ir solo.

 

Decir que no necesitaba escolta.

 

Pero sabía que sería inútil.

 

Tomo su forma vehicular y permaneció inmóvil frente a ella.

 

Yuri subió a su auto y encendió el motor.

 

Bajó la ventanilla y habló con tono firme—Sígueme— 

 

Bluecop encendió luces.

 

El jefe y Daniel observaban desde la entrada de la estación mientras ambos vehículos comenzaban a moverse.

 

Durante los primeros metros, Bluecop mantuvo distancia prudente detrás del auto de Yuri.

 

Las luces traseras rojas marcaban el ritmo del trayecto.

 

El mareo seguía allí, pero más contenido. 

 

Tal vez por estar en movimiento más estable.

 

Tal vez por pura fuerza de voluntad.

 

Dentro de su cabina, procesó la conversación una y otra vez.

 

"Desde cuándo"

 

"Siempre haces lo mismo"

 

"No eres una máquina que pueda ignorar todo"

 

El peso de esas frases se asentó en su sistema.

 

—Genial...—murmuró para sí mismo dentro de su propio sistema.

 

Las luces del semáforo cambiaron y Yuri redujo velocidad. 

 

Bluecop imitó el movimiento con precisión automática.

 

A pesar del malestar, seguía conduciendo perfecto.

 

—Cuando llegue al taller solo descansaré—pensó—Nada más—

 

No quería más revisiones,ni quería que Mega Ambler lo conectara a diagnósticos interminables.

 

No quería que Edo empezara con preguntas.

 

Y, sobre todo, no quería que Jun lo viera así.

 

La luz cambió a verde.

 

Continuaron.

 

La ciudad pasaba tranquila alrededor. 

 

—Esto es absurdo...—

 

Y aun así, siguió obedientemente detrás del auto de Yuri.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El trayecto terminó sin incidentes.

 

Las luces nuevamente encendidas del taller ya eran visibles desde la esquina, ese resplandor cálido que siempre parecía mantenerse vivo aunque fuera tarde. 

 

El lugar estaba más silencioso de lo habitual, solo el zumbido bajo de las máquinas en reposo y alguna herramienta mal colocada vibrando con el aire.

 

Yuri estacionó frente al portón principal.

 

Bluecop redujo velocidad y se detuvo detrás de ella, alineándose con precisión automática. 

 

Sus luces delanteras se atenuaron.

 

Durante un segundo, todo quedó quieto.

 

Yuri bajó del auto y cerró la puerta con firmeza.

 

Caminó hasta el gran vehículo azul y golpeó suavemente el costado.

 

—vamos cariño,no estoy enojada—

 

Bluecop suspiro y tomo su forma raíz.

 

Y sí.

 

Se veía exactamente como un cardbot que sabía que estaba en problemas aunque su madre sonria.

 

El portón lateral se abrió con un chirrido suave.

 

Edo salió primero, sosteniendo una tableta en la mano.

 

Se detuvo apenas dio dos pasos y levantó la vista.

 

—Ah... ya llegaron—

 

Miró a Bluecop.

 

Miró a Yuri.

 

Volvió a mirar a Bluecop.

 

No necesitó más contexto.

 

—¿Qué hizo?—

 

Yuri caminó hasta Edo y habló en voz baja, aunque claramente Bluecop podía escuchar cada palabra.

 

—Nada nuevo,Se sobreexigió otra vez, Está mareado y lo ocultó—

 

Edo suspiró, masajeándose la frente—Otra vez...eso explica porque no querías que te chequeara hace 5 horas —

 

Bluecop desvió ligeramente la mirada hacia un lado.

 

Yuri cruzó los brazos.

 

—Voy a entrar un momento,necesito revisar unas cosas,Quiero que lo vigiles—

 

Edo levantó una ceja—¿Vigilarlo?—

 

—Si,no dejarlo irse,no dejarlo trabajar,no dejarlo inventar excusas—

 

Edo miró hacia arriba.

 

Bluecop medía lo suficiente como para que la escena fuera casi ridícula: un humano recibiendo instrucciones para "vigilar" a algo cuatro veces más grande que él.

 

—Claro—dijo Edo finalmente—Se queda aquí—

 

Bluecop inclinó apenas la cabeza en señal de entendimiento.

 

No discutió.

 

Yuri dio un último vistazo hacia él.

 

Su expresión se suavizó apenas un poco—No me hagas repetirlo—

 

Bluecop asintió.

 

Ella entró al taller y la puerta se cerró tras ella.

 

El silencio volvió.

 

Edo guardó la tableta bajo el brazo y caminó hasta colocarse frente al enorme cardbot.

 

—Bueno—

 

Cruzó los brazos, imitando inconscientemente el gesto de Yuri—¿Qué tan mal estás?—

 

—perfectamente estable —respondió Bluecop con tono neutro.

 

Edo entrecerró los ojos—Eso no responde la pregunta—

 

Bluecop bajó la mirada hacia él.

 

Por un segundo, la iluminación de sus ópticas pareció fluctuar levemente—Estoy bien—

 

No era mentira.

 

Pero tampoco era verdad completa.

 

Edo lo estudió con atención. 

 

Sabía leer pequeñas variaciones en su postura, en el ritmo de energía que recorría sus uniones.

 

—Ajá—Se acercó un poco más—¿Y el mareo?—

 

Bluecop tardó medio segundo más de lo habitual en responder—Controlado—

 

Edo exhaló despacio—Mira... no te voy a regañar. Ya tuviste suficiente con Yuri—

 

Bluecop permaneció inmóvil.

 

Y aun así, si alguien lo conociera bien, notaría que sus hombros estaban apenas más bajos de lo normal.

 

Edo sonrió levemente—te ves peor que perro regañado—

 

Bluecop no dijo nada.

 

Edo dio un pequeño golpe con los nudillos en su pierna—Relájate,no estás arrestado—

 

Silencio.

 

&Solo... quédate quieto,si te caes, me van a culpar a mí—

 

Eso logró que Bluecop levantara un poco la mirada—No caere—

 

—eso espero, porque no pienso intentar levantarte con tanto peso—

 

Bluecop solo rio a lo bajo.

 

Edo lo noto—Ah, mira,todavía tienes sentido del humor—

 

Bluecop desvió la vista hacia la puerta cerrada por donde había entrado Yuri.

 

Edo se sentó en una caja de herramientas cercana, apoyando los codos en las rodillas.

 

—Te voy a vigilar, Órdenes directas—

 

Bluecop asintió—Entendido—

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El taller seguía envuelto en ese silencio raro que solo aparece después de una tormenta.

 

No una tormenta de lluvia.

 

Una tormenta de motores, sirenas y decisiones que pesan más de lo que deberían.

 

Edo estaba a punto de decir algo cuando la puerta interior se abrió.

 

—Bluecop—

 

La voz de Yuri no fue fuerte.

 

Bluecop levantó la cabeza al instante.

 

Edo sonrió apenas—Te llaman—

 

Bluecop no respondió,solo giró el torso hacia la entrada. 

 

Durante una fracción mínima de segundo dudó... no porque no quisiera obedecer, sino porque sabía exactamente lo que venía.

 

Y eso lo incomodaba más que cualquier orden.

 

Entró.

 

El marco del portón no estaba diseñado exactamente para su altura en forma bot, así que tuvo que inclinarse ligeramente hacia adelante, cuidando que sus hombros no rozaran el metal. 

 

Las placas de su armadura reflejaron la luz cálida del interior.

 

El taller estaba casi vacío.

 

Las herramientas ordenadas.

 

Las mesas limpias.

 

Una enorme litera reforzada ocupaba una esquina del lugar, claramente adaptada para un cardbot de su tamaño.

 

Yuri estaba de pie junto a ella.

 

Con los brazos cruzados.

 

Mirándolo.

 

Bluecop ya sabía.

 

—Hijo—dijo ella.

 

Esa palabra.

 

Con esa sola palabra...

 

Se volvía pequeño.

 

Bluecop avanzó lentamente.

 

Se detuvo frente a ella.

 

—Estado actual mi niño—ordenó Yuri, aunque el tono era más maternal que militar.

 

—estable,con energía suficiente —

 

Yuri lo miró fijo—¿Y el mareo?—

 

Hubo una pausa microscópica—Reducido—

 

Ella suspiró y negó con la cabeza, con esa mezcla de paciencia y firmeza que solo ella sabía usar con él.

 

—A la litera—

 

Bluecop giró apenas la cabeza hacia el enorme mueble reforzado.

 

Luego volvió a mirarla.

 

—No es necesario—

 

Yuri levantó una ceja—¿Perdón?—

 

Silencio.

 

Bluecop bajó la mirada apenas—Puedo permanecer de pie—

 

—No—

 

Señaló la litera con un gesto claro—Arriba—

 

Edo, que observaba desde la distancia, tuvo que morderse el labio para no reír.

 

Bluecop volvió a mirar la litera.

 

Después a Yuri.

 

Después otra vez la litera.

 

Y si alguien lo hubiera grabado en ese momento, parecería un niño calculando si realmente necesita hacer caso... aunque sabe que sí.

 

Finalmente dio un paso.

 

Se acercó al borde y apoyó una rodilla primero, probando la resistencia. 

 

El metal reforzado crujió apenas, pero soportó el peso sin problema.

 

Se acomodó con movimientos cuidadosos, evitando golpear alguna herramienta cercana.

 

Cuando finalmente se recostó boca arriba, la estructura vibró levemente.

 

El enorme cardbot quedó allí, rígido, con los brazos a los costados.

 

No parecía cómodo.

 

Parecía disciplinado.

 

Yuri caminó hasta el borde de la litera y cruzó los brazos otra vez.

 

—Relájate cariño,estoy aqui—

 

Bluecop no respondió.

 

—no estás en peligro—

 

Poco a poco, sus hombros descendieron un par de centímetros.

 

Sus manos dejaron de estar completamente tensas.

 

Yuri apoyó una mano en su antebrazo.

 

El contraste era casi absurdo.

 

Ella, pequeña.

 

Él, enorme.

 

Pero el gesto...

 

El gesto siempre equilibraba la escena.

 

—No tienes que demostrar nada aquí—dijo ella más suave— Aquí puedes descansar—

 

Las ópticas de Bluecop la observaron en silencio.

 

Había algo distinto cuando estaba en el taller.

 

Algo más tranquilo.

 

Algo que no existía afuera.

 

Y eso, aunque no lo admitiera, lo necesitaba.

 

—Hijo—repitió ella.

 

Bluecop inclinó ligeramente la cabeza hacia ella, como buscando mantenerla en su campo visual.

 

—Estoy... bien mamá —

 

Yuri sonrió apenas—Lo sé—

 

Se sentó cerca de su hombro.

 

Bluecop permaneció inmóvil.

 

Pero el brillo de sus ópticas bajó levemente.

 

Como si su sistema estuviera reduciendo intensidad por sí solo.

 

Yuri llevó una mano hasta su mejilla,para ella, el era  su hijo.

 

Se inclinó un poco.

 

Y dejó un beso en su mejilla.

 

Un gesto simple.

 

—Duerme —susurró.

 

—Entendido... mamá—lo dijo bajo.

 

Y eso hizo que Yuri sonriera de verdad.

 

—Buen chico—

 

Edo fingía revisar herramientas para no interrumpir el momento.

 

Las luces superiores emitían un zumbido constante y suave.

 

Bluecop cerró lentamente sus ópticas.

 

Su respiración comenzó a volverse más lenta.

 

Yuri permaneció sentada junto a él unos minutos más.

 

Observándolo.

 

Asegurándose de que realmente entrara en modo de reposo.

 

Bluecop nunca dormía del todo.

 

Siempre mantenía una fracción de sus sistemas en vigilancia mínima.

 

Pero esta vez...

 

Se permitió bajar un poco más de lo habitual.

 

Porque estaba en casa.

 

Porque ella estaba ahí.

 

Y porque, aunque jamás lo admitiría en voz alta...

 

Confiaba.

 

Las luces de sus ópticas finalmente quedaron en un brillo casi imperceptible.

 

Su cuerpo dejó de mostrar cualquier microajuste defensivo.

 

Sus manos se relajaron.

 

Y por primera vez desde que había regresado, no parecía un soldado.

 

Parecía simplemente...

 

Un hijo descansando.

 

Yuri bajó lentamente de la litera.

 

Caminó hasta el suelo y miró hacia arriba una vez más.

 

—Descansa... héroe—

 

Edo se acercó en silencio—¿Se durmió?—

 

Ella asintió—Sí—

 

Edo miró al cardbot y luego sonrió apenas—Se ve más pequeño cuando duerme—

 

Yuri soltó una risa baja—Siempre lo fue—

 

El taller volvió al silencio.

 

Pero ya no era un silencio pesado.

 

Era un silencio cálido.

 

Protector.

 

Las luces bajaron un nivel automáticamente al detectar modo nocturno.

 

Bluecop descansaba.

 

A pesar de ser un robot gigante,el actua como niño.

 

Y una madre que sabe exactamente cuándo ordenarle luchar...

 

Y cuándo simplemente decirle que duerma.

 

Notes:

Eso es todo por hoy,trataré de actualizar.