Work Text:
Abrió los ojos y no reconoció el techo. Lo primero que hizo fue analizar sus últimos recuerdos, intentando no entrar en pánico. Recordaba una pelea y un dolor insoportable, que seguía sintiendo. No se movió de inmediato, intentaba averiguar en dónde estaba y con quién.
—I have seen you open your eyes, you do not need to pretend you are still sleeping.
Era la voz del Barón, lo que tenía sentido para él. Sabía que lo mantenía vigilado y lo protegía desde lejos pero no esperaba que se lo llevara, no lo había hecho en otras situaciones. Elián se sentó en la cama, sentía la carne tirante y le dolía, no pudo evitar la mueca en su rostro. Miró a su alrededor, intentando recabar información: su cuaderno de poemas estaba abierto sobre la mesa junto a su pistola, su diario y su teléfono; su ropa empapada en sangre estaba doblada encima de una silla y Cassian Black estaba de pie frente a la cama. Notó que estaba cerrándose una herida y comprendió de dónde venía el sabor a sangre. Bajó la vista, estaba usando ropa que no le pertenecía, era bastante simple y olía potentemente a perfume, le hizo arrugar la nariz.
—You do not need to look at the room like a trapped mouse, either.
Elián inclinó la cabeza, aún sin mirar a los ojos de su sire. Si tenía que ser honesto, no tenía particularmente miedo pero seguía sin confiar del todo en que no volvería a usar disciplinas en su contra. En cambio, se concentró en su ropa: Cassian estaba usando una camisa blanca que tenía los primeros botones desabrochados, un pantalón de vestir negros y unos zapatos que iban a juego.
—¿Dónde estoy? —preguntó, centrando su mirada en la camisa del Barón.
—My room, of course —respondió, y Elián no sabía qué expresión tenía en el rostro pero podía asumir por su tono que no era una de alegría.
Era un cuarto mediano, tenía una mesa de luz y una cama lo suficientemente grande como para que cupieran los dos, aunque no tan grande como la que el Barón solía tener cuando vivían juntos. Había un cuadro a medio pintar en una esquina y un espejo en el que Elián veía su propio reflejo: estaba demacrado.
—Gracias por la aclaración, no me había dado cuenta —el sarcasmo salió de sus labios con facilidad.
—Do you need to be so difficult? A simple thank you would suffice.
Elián se pasó la mano por la cara, le costaba hablarle a Cassian y más en aquel momento que solamente quería hacerse una bolita y no pensar.
—Gracias Cassian por salvarme de nuevo, no deberías haberte molestado, en serio.
Finalmente lo miró y supo que, si fuera un hombre menos paciente, le hubiera dado una cachetada. Por su parte, Elián seguía sin mirarlo a los ojos, en aquel momento concentrándose en sus anteojos; su marco negro y los acentos rojos, Elián nunca supo si los usaba por necesidad o como accesorio.
—Perdón —dijo Elián, volviendo a bajar la mirada para ver sus manos—, estoy siendo malo.
Cassian pareció relajar los hombros ante su disculpa como si Elián hubiera estado apuntándole con un arma y finalmente la hubiese bajado.
—It is alright —dijo, y su tono pareció suavizarse—. You are reckless, do you know that? Too reckless, it is as if you want to meet final death.
—Es complicado —dijo Elián y agradeció que su corazón estuviera perpetuamente detenido, pues una charla como esa hubiera hecho que se desboque—, no es que me guste que me disparen.
Sentía los agujeros en la carne, todavía lo suficientemente abiertos como para que ardieran.
—Pero no me gusta fracasar, últimamente siento que fracaso en todo —dijo, y soltó una risita—. Así que cuando me harto de que las cosas no funcionen, las fuerzo.
—I will not always be there to save you —dijo Cassian y en su voz había angustia, Elián tenía una vaga idea del porqué.
—No te preocupés, por lo general no cuento con que me vayas a ayudar.
Eso quizás fue demasiado, Cassian lo agarró del rostro al instante, forzando a que lo mirara. Sus ojos negros eran bonitos, Elián pensó mientras ignoraba el riesgo de la situación.
—That is a lie —dijo, su voz temblando ligeramente al final—. You know I am there, you are aware of my presence, do not pretend you are not.
Elián supo que era mejor callarse, ya mucho estaba provocando al hombre que, honestamente, había vuelto a salvarlo. Podía discutir la veracidad de esos dichos pero, al final, todo iba a ser inútil; Cassian creía lo que creía y él estaba muy cansado. Pronto su sire lo soltó y Elián volvió a bajar la mirada.
—You have a talent for being infuriating —dijo Cassian, bajando su tono—. It is a wonder how soft-spoken you can be when you desire.
—Realmente es un talento —dijo Elián—, y me lo enseñaste vos.
Cassian finalmente se sentó a su lado, poniendo la mano sobre las suyas para apretarlas gentilmente.
—Yes, for you to use it with me —dijo Cassian, su voz sonaba extrañamente tensa—. Others do not deserve to hear you use that tone.
Elián alzó las cejas, con la vista fija en la mano de Cassian que descansaba sobre las suyas.
—A ver, si no querías que le hable así a otros, me lo hubieras dicho —dijo Elián, intentando que su propia voz se mantuviera neutral—. Pero vos esperás que yo sepa cosas y que acepte todo lo que vos querés, sin decirme ni preguntarme.
Cassian apretó sus manos, Elián sabía que seguía provocándolo pero no podía parar, era otra pequeña venganza que agregar a su inmadura lista. Cassian parecía saberlo también, porque no respondió a sus palabras directamente.
—You know I love you, you… you cannot keep pretending that you do not.
Elián cerró los ojos, concentrándose en el tacto. Sostuvo los dedos de Cassian entre los suyos, jugueteando con ellos para distraer su propia atención de la charla.
—Lo sé —comenzó Elián, con voz cuidadosa—, pero eso no quita todo lo otro.
“Todo lo otro” podía significar mil cosas: eso no quita que me hayas dejado sólo, eso no quita que me sigas viendo como la viva imagen de tu esposa muerta, eso no quita que no me hables como a tu igual, eso no quita que no creo siquiera caerte bien. Estaba siendo ambiguo a propósito porque tener aquella conversación se sentía como romperse los huesos de la mano con un martillo; anheló volver al torpor.
—Can you clarify?
—No.
Los dedos de Cassian temblaron ligeramente mientras Elián pellizcaba su piel sin fuerza. Pensaba que se alejaría, pero ahí estaba todavía, su peso hacía que la cama se hundiera un poco y Elián estaba demasiado consciente de su presencia a su lado. El silencio se alargó sin que Elián tuviera ganas de romperlo.
—I read your poem —Cassian dijo luego de un rato—, the one about the wind and wanting me dead.
Elián se tensó de inmediato y Cassian tuvo que hacer una aclaración rápida antes de recibir una enojada respuesta.
—I did not read your diary —dijo Cassian, su voz sonaba tan tensa que Elián eligió creerle—. And I did not read much more of the poems, honestly, I just… missed your poetry, I do not have much of that anymore.
Elián relajó los hombros.
—Si somos justos, ese poema habla de extrañarte, no de querer que te mueras —Elián explicó—. En este contexto decir que quiero que te mueras sirve para ilustrar mis deseos contradictorios, de dejar de sentir amor por vos y no poder, al final hablo de necesitarte de nuevo aunque me muerdas.
—And what do you mean by that?
—Literalmente me mataste —dijo Elián, y tuvo que poner los ojos en blanco.
Cassian se apoyó en su hombro, lentamente y con cuidado, como si le estuviera dando la oportunidad de alejarse si así lo quisiera. Elián no se alejó pero su cuerpo volvió a tensarse.
—You will need to let it go one night —dijo Cassian, su voz se sentía como una vibración contra su brazo—. I cannot change the past, I cannot fix it.
—Esa noche no es esta —declaró Elián—. Yo no te digo cómo sentirte sobre tu propia muerte.
Cassian demoró en responder, parecía estar pensando en algo.
—Do you wish I would die, so forgiving me would be easier?
Elián no supo qué contestar ante eso, así que no lo hizo.
—No es como si me hubieras pedido disculpas, y aunque lo hicieras yo no te creería —dijo Elián, pero apretó de más el dedo índice de Cassian, por accidente, mientras hablaba—. Además, es simplemente una metáfora.
Cassian no continuó con el tema, pero volvía a tener esa melancólica mirada que Elián odiaba. Parecía no querer reconocer los sentimientos contradictorios que Elián intentaba transmitirle. Esto hizo que su cuerpo demorara en relajarse del todo pero, eventualmente, ocurrió.
—Can you recite some poetry for me? —murmuró Cassian, rompiendo el silencio una vez más—. I… would quite enjoy that.
Elián no contestó directamente, pero obedeció: recitó obras clásicas y modernas en ambos idiomas; recitó su propia poesía. Cassian tenía los ojos cerrados mientras escuchaba, su mano ahora abandonada en la pierna de Elián, mientras este usaba las suyas para darle sentimiento a las palabras que salían de su boca. El dolor que recorría su cuerpo con cada movimiento lo ayudaba a concentrarse, a no distraerse con la presencia que invadía su espacio.
—You are good —dijo Cassian, cuando Elián terminó—, you bring those words to life even better than before.
Elián volvió a sostener su mano, esta vez entrelazando los dedos de ambos. Se resistía a aceptar sus cumplidos, pues su cerebro traicionero lo llevaba a aquellas noches en las que todavía respiraba, cuando Cassian aún no era su asesino y Elián estaba inocentemente enamorado de él; ya no podía interpretar sus dulces palabras como otra cosa que no fuera una trampa. Decidió no responder, apenas giró la cabeza hacia la derecha para dejar un beso en su pómulo. No emitió palabra luego de eso, sólo se quedó en silencio mientras fingía que se amaban como el otro necesitaba.
—You could stay —Cassian propuso con una voz tan suave que Elián sintió su alma hacerse pequeña en su pecho—. I would like having you here.
—Sabés mi respuesta, no me hagas rechazarte de nuevo —dijo Elián, con tanto cuidado como pudo—. Pero puedo quedarme aquí unas noches, hasta que termine de curarme.
Cassian apretó su mano, parecía triste de nuevo, aun con la propuesta pacificadora, y Elián tuvo que aguantar las enormes ganas que tenía de rendirse y aceptar la oferta de quedarse.
—Necesito tiempo —dijo Elián, llevando la mano de Cassian a sus labios para dejar un beso—. Siento que si me quedo ahora va a ser horrible para ambos.
—It cannot be worse than being alone —dijo Cassian, sonaba desesperado, vulnerable y un poco enojado—. I can be patient with you, I can…
—Ya te lo dije antes, no es justo para ninguno de los dos —lo interrumpió Elián con firmeza—. No quiero volver a sentirme como me sentía cuando vivíamos juntos y no quiero ahogarme en mi rencor, no es justo.
—You will come around, I will make it comfortable for you, I will give you anything you want, like before —rogó Cassian, su voz llena de angustia.
—Cassian, necesito que entiendas —la voz de Elián se hizo pequeña—. No puedo interpretar este papel ahora, no puedo darte lo que querés y vos no podés darme lo que quiero.
—I do not understand why are you being this stubborn.
—Porque cuando yo quería quedarme, vos me sacaste de tu casa —explotó Elián, finalmente dejando atrás todo el cuidado—. Porque yo hubiera dado todo por vos y vos me dejaste sólo y perdido en un mundo que no entendía. Porque vi a mis compañeros ser amados por sus sires y parejas durante casi un año mientras intentaba no desmoronarme, cuando lo único que quería era verte y vos no estabas.
Elián le soltó la mano para refregarse los ojos, intentando con todas sus fuerzas no llorar.
—Y cuando finalmente asumí que lo que sea que querías no era amarme, entonces aparecés a rogar que me vaya con vos a quién sabe dónde porque te sentís solo —Elián soltó una risa que sonó como un plato rompiéndose—. Yo sé perfectamente lo que es sentirse sólo y es por tu culpa. No puedo superarlo, simplemente no puedo, por mucho que lo intente.
No pudo contenerse por más tiempo, pronto sintió las lágrimas recorrerle el rostro. Lloró contra sus manos, doblándose sobre sí mismo para intentar resguardarse aunque fuera un poco; el movimiento le dolió como si le hubieran disparado de nuevo. Aun con todo, la mayor preocupación de Elián en aquel momento, por cómica que pareciera, era que mancharía las sábanas con la sangre que le caía de los lagrimales. Cassian no se movió ni dijo nada, le permitió llorar en paz por unos largos minutos.
Cuando Elián sintió las manos de Cassian en su espalda, tuvo que hacer un esfuerzo consciente para no resistirse mientras lo envolvía con sus brazos. Su llanto se volvió más fuerte y, con las manos ensangrentadas se aferró a la ropa del Barón por impulso; rápidamente notó que lo estaba ensuciando e hizo el intento de soltarlo.
—Do not worry about it —dijo Cassian en un gentil susurro, mientras llevaba sus manos a las de Elián para evitar que se alejara—, I do not mind if it is you.
Elián sollozó y se aferró del todo, hundiendo los dedos en la tela, rindiéndose por fin al consuelo que su sire podía ofrecerle.
—I wish I could heal the wound I opened in your chest —susurró Cassian, mientras lo sostenía firmemente contra su pecho—. I did it because I believed it was for your sake.
Elián no contestó, aun si hubiera podido hablar no sabría qué decir ante eso. Su relación con el Barón Black era tan complicada que la mayor parte del tiempo era mejor no pensar en ella en lo absoluto. Lo odiaba y lo amaba a partes iguales, probablemente lo haría por siempre. En aquel momento lo único que quería era que se callara. Por suerte, Cassian se acostó en la cama y lo arrastró con él sin decir más. Las heridas le ardían nuevamente, pero agradecía que algo doliera más que la angustia en su pecho. Se quedaron en silencio hasta que Elián logró dejar de llorar.
—Desearía que todo fuera más fácil —murmuró Elián, mientras deslizaba los dedos por la camisa de Cassian, trazando las manchas de sangre que él mismo dejó.
Deseaba poder odiarlo o amarlo del todo, y que el fantasma de Alice dejara de perseguirlos a ambos, y que Cassian pudiera simplemente amarlo, y dejar de sentirse enojado todo el tiempo. Aunque, en el fondo, lo que más deseaba era que Alice no hubiera decidido arder y que Cassian simplemente hubiera podido quedarse al lado de su esposa; creía que los tres serían más felices entonces. También tenía el pequeño deseo egoísta de tener otra cara, pues verse igual que Alice lo había llevado hasta ese punto y Elián sabía bien que, de no haber sido así, Cassian ni siquiera lo hubiera mirado; no sabía cómo sentirse respecto a eso.
—You are nothing like her —murmuró Cassian, con la voz más triste que nunca, como si hubiera leído su mente—. And still…
Cassian no terminó la oración y Elián no le pidió que lo hiciera. Todas sus conversaciones parecían desarrollarse de la misma forma, pues ninguno de los dos enfrentaría la verdad de su situación. Aun así, Elián no quería saber a dónde llegarían sus palabras si continuaba hablando, prefería seguir fingiendo que había un universo en el que Cassian Black y Elián Ponce no eran miserables.
—No quiero seguir hablando de esto —dijo Elián, cerrando los ojos y apoyándose en su cuello—. Por favor, solamente quiero silencio.
Cassian asintió con la cabeza y se acomodó a su lado. Elián sentía que estaban demasiado cerca y temía no poder separarse si se relajaba más, pero obligó a su cuerpo a quedarse quieto. En aquel momento era como si el mundo no existiera y ambos tuvieran la eternidad para solucionar sus problemas y lamer las heridas abiertas del otro. Elián lo aceptó, podía pasar una noche entre los brazos de Cassian e irse cuando quisiera. Aun así tenía la horrible sensación de que, en aquel momento, estaba en el único hogar que le quedaba. Esa sensación, en la que eligió no concentrarse, le daba más miedo que cualquier otro peligro que lo esperara afuera de esas cuatro paredes.
