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La puerta de la casa se abrió de golpe a las 3 de la madrugada, Lautaro llevaba más de media hora sentado en el sillón, con las luces apagadas y revisando la hora el celular cada 5 minutos. El desfile había terminado hace rato.
Cuando escucho una llave girar, levantó la cabeza demasiado rápido
-Al fin lleg- pero la frase murio cuando lo vio entrar.
Manuel se apoyo con dificultad y jadeando contra la pared, necesitando equilibrio, el maquillaje negro de los ojos estaba corrido hacia abajo, como si hubiera sudado o se lo hubiera resfregado. El pelo revuelto y desordenado con mechas rojas, la camisa media abierta, y lo peor…
Un olor a perfume que no era de él.
Un olor fuerte, masculino, totalmente invasivo que lleno la casa en segundos.
El rubio quedo inmovil.
-¿que mierda es ese olor?
Manuel tardo en reaccionar, parpadeo lento, como si le costara, recién ahí se dio cuenta que no estaba solo.
-¿eh?- se paso la mano por la cara intentando despejarse- el evento estuvo… largo
Lautaro se levanto del sillón, despacio, peligrosamente despacio
-¿largo?- repitió molesto, el rubio se acerco hasta quedar en frente del tatuado, el olor era aun mas fuerte ahi, no era su perfume, ni de cerca.
Lautaro lo escaneo de arriba hacia abajo.
Maquillaje corrido.
Ojos vidriosos.
Pupilas dilatadas.
Labios rojos de tanto morderlos.
Ropa totalmente desordenada
-¿estas drogado?- manuel solto una risita suave, casi torpe.
-no estoy drogado, estoy ¿eh? relajado…
Eso fue peor, mucho peor.
El de ojos avellanas apreto la mandibula.
-¿quien te toco?
-que
-no soy pelotudo Manuel
Lautaro lo agarro del brazo y lo giro un poco hacia la luz del pasillo.
-tenés perfume de otro encima, el maquillaje corrido y estas más lento que una tortuga.- Los ojos del rubio brillaron de enojo.
-asi que te lo dire una vez más- su voz bajo- ¿quién mierda te tocó?
Manuel lo miró unos segundos, como si estuviera procesando la escena, y después soltó una sonrisa chiquita.
Error.
Lautaro explotó.
-¿te parece gracioso?- Lo empujó contra la pared, no fuerte como para lastimarlo, pero sí lo suficiente para que Manuel quedara atrapado entre su cuerpo y el muro.
-te vas a un evento, desaparecés toda la noche, volvés oliendo a otro tipo y encima te reís.- el ojos avellana estaba respirando rapido- ¿querés explicarme que paso o tengo que empezar a sacar yo mismo conclusiones?
Manuel abrió la boca para contestar, pero antes de que pudiera hacerlo, la puerta fue golpeada y fue abierta.
Ambos giraron la cabeza.
-Che Manu, te olvidaste de- la frase se cortó cuando el recién llegado vio la escena
Felipe Fort estaba parado en la puerta, con el celular en la mano y una sonrisa divertida formándose lentamente en su cara.
-uh… -miró a Manuel contra la pared y después a Lautaro- ¿interrumpo algo?
El rubio lo reconoció al instante.
Su expresión pasó de enojo… a algo peor.
Celos.
-¿vos sos Felipe Fort?
Felipe levantó una ceja - El mismo.
Manuel dejó caer la cabeza contra la pared con un suspiro cansado.
-Felipe… no era necesario que-
-Te olvidaste el anillo en el auto- dijo Felipe levantando la mano donde lo sostenía- Pensé que lo ibas a querer.
Lautaro miró el anillo, después miró a Manuel.
Después volvió a mirar a Felipe.
Y el olor a perfume volvió a golpearle la nariz, el mismo perfume que tenía Manuel encima.
Los ojos de Lautaro se oscurecieron.
-Así que es tuyo.
Felipe parpadeó -¿Perdón?
-El perfume.
Silencio. El recién llegado olió el aire un segundo y después soltó una pequeña risa.
-Ah… sí, puede ser. Nos abrazamos después del desfile.
Lautaro apretó más a Manuel contra la pared.
-¿Se abrazaron?
Manuel cerró los ojos un segundo.
-Lauti…
-¿Mucho?
Felipe estaba claramente disfrutando la escena.
-Bastante -respondió con media sonrisa-. Estaba feliz por él.
Lautaro lo miró con una intensidad que podría haber prendido fuego algo.
-¿y por que esta así?
Felipe miró a Manuel.
Maquillaje corrido.
Camisa abierta.
Ojos pesados.
-bueno… -se encogió de hombros- el after estuvo bueno.
Eso fue gasolina al incendio.
-¿el after, que after?-repitió Lautaro.
Manuel levantó las manos- No pasó nada.
Felipe inclinó la cabeza, curioso.
-bueno… nada grave.
-Felipe - gruñó Manuel.
Lautaro lo miró de nuevo.
-¿nada grave?
Felipe caminó unos pasos dentro de la casa y le extendió el anillo a Manuel -tranquilo, campeón- le dijo a Lautaro con tono burlón - no te lo robé.
Los ojos del rubio bajaron a la mano de Manuel.
Felipe no se había movido mucho de él.
Demasiado cerca.
-Damelo- dijo Manuel, intentando agarrar el anillo.
Pero Lautaro fue más rápido, le tomó la muñeca antes.
Silencio.
La sonrisa de Felipe se volvió más filosa.
-epaaa
Lautaro habló despacio.
-si lo volvés a tocar…
Manuel se pasó la mano por la cara, exhausto.- dios, Lauti
Felipe soltó una risa baja.
-Relajate- dejó el anillo en la mano de Manuel- Si quisiera robártelo, créeme que no sería difícil.
Luati lo soltó recién ahí.
Felipe caminó hacia la puerta otra vez, antes de salir miró a Manuel.
-Igual… -sonrió de lado- tu novio es bastante territorial.
El rubio respondió sin dudar.
-Con él, sí.
Felipe levantó las manos en señal de paz- anotado.
Y salió.
La puerta se cerró y el silencio volvió a la casa.
Pesado
Tenso
El perfume seguía flotando en el aire
El rubio seguía demasiado cerca del tatuado, casi pegado a él contra la pared, su mano todavía estaba en su brazo, apretándolo como si soltarlo fuera permitir que desapareciera.
El ojiverde suspiró, agotado.
-¿me vas a soltar o pensás dejarme pegado a la pared toda la noche?
Lautaro no respondió enseguida, sus ojos avellana seguían oscuros.
Miró el anillo en la mano de Manuel.
Después su cara.
Después su cuello.
Y volvió a oler el perfume.
Apretó más la mandíbula.
-te abrazo- Manuel rodó los ojos.
-amor..
-te abrazo- repitio más bajo.
-sí, Lauti, me abrazo, como abrazan las personas normales cuando termina un evento.
Lautaro no parecía convencido.
bajó la mirada a la camisa abierta, a la piel de su pecho expuesta, al maquillaje corrido de sus ojos.
-¿y el after?
Manuel apoyó la cabeza contra la pared otra vez.
-hubo música, bebidas, gente hablando, nada raro amor.
-estás drogado.
-no estoy drogado.
Lautaro levantó una ceja y Manuel suspiró.
-…tomé un par de cosas.
-¿qué cosas?
-cosas.
Lautaro soltó una risa corta, sin humor.
-sos un desastre.
Manuel se encogió de hombros con torpeza, -desfile, cámaras, gente… necesitaba bajar un cambio.
Lautaro lo miró en silencio unos segundos, después hizo algo inesperado.
Se inclinó, muy cerca, demasiado cerca.
Enterró la cara en su cuello.
El tatuado se tensó un segundo.
-¿Qué haces?, el ojos avellana inhaló profundamente.
Otra vez.
Y otra.
El perfume seguía ahí.
Fuerte.
Ajeno.
El de ojos avellana murmuró contra su piel.
-Hueles a él.
Manuel soltó una risa cansada, -sos insoportable.
Lauti levantó la cabeza, -no me gusta.
-me di cuenta.
-nada.
-nada de qué.- lo miró fijo.
-que otro te toque.
Manuel lo observó unos segundos, después sonrió apenas.
-estás celoso.
El mas bajo no negó nada.
-Si.
La sinceridad lo tomó por sorpresa incluso a él, Manuel inclinó la cabeza.
-un poco exagerado ¿no?
Lautaro se acercó más.
-¿exagerado?- le acomodó la camisa con brusquedad, cerrándole un botón que estaba suelto.
-Volvés a las tres de la mañana.
otro botón.
-con el maquillaje corrido.
otro.
-oliendo al perfume de otro tipo
Manuel lo miraba con una mezcla de diversión y cansancio.
-y encima —El mas bajo lo miró a los ojos- el tipo viene hasta la puerta de casa a devolverte cosas.
Manuel dejó escapar una risa.
-un anillo, Lauti- miró el anillo otra vez, después levantó la mirada.
-¿y si no era solo el anillo?
Silencio, Manuel lo miró fijo.
-estás insinuando algo?- no respondió enseguida, sus ojos recorrieron la cara de Manuel lentamente.
-no me gustó cómo te miraba.
-Felipe mira así a todo el mundo.
-a vos no.
-¿ah no?
Lautaro negó con la cabeza.
-a vos te miraba como si ya te hubiera probado.
El silencio cayó otra vez, Manuel se quedó quieto unos segundos y después soltó una carcajada
Lautaro frunció el ceño.
-¿qué?
Manuel lo miró con los ojos brillosos por la risa.
-sos un enfermo.
-¿te causa gracia?
-un poco.
El rubio volvió a acercarse, esta vez hasta que sus frentes casi se tocaron.
-a mí no.
Manuel lo observó un segundo.
Después levantó una mano y le tocó el pecho.
-Lauti.- nervioso tragó saliva.
-¿que?
Manuel habló más suave.
-si quisiera a Felipe… no estaría volviendo acá.
Eso hizo que el pequeño se quedara quieto, muy quieto.
El enojo seguía ahi.
Los celos también.
Pero algo en su mirada se ablando
-igual - murmuró- no me gusta.
Manuel sonrió de lado.
-¿qué cosa?
bajó la mirada otra vez al cuello del tatuado.
-el olor.
Manu suspiro
-bueno, mañana me baño, estoy muerto
El de ojos avellanas negó con la cabeza
-ahora.
-¿ahora?
-ahora.
manuel solto otra risa.
-estás loco.
Lautaro finalmente lo solto, pero solo para agarrarlo de la muñeca.
-vamos.
-¿a donde?-
lo arrastró un poco hacia el pasillo. -a sacarte ese perfume de encima.
Manuel se dejó llevar, todavia medio mareado, tropezando apenas mientras Lautaro lo guiaba por el pasillo agarrándolo firme de la muñeca.
-¿y si no sale? -murmuro con una sonrisa ladeada.
Lauti se detuvo de golpe, tan de golpe que el de ojos esmeralda casi chocó contra su espalda.
el rubio giró la cabeza lentamente por encima del hombro, sus ojos avellana estaban más oscuros que antes. No solo celosos. Algo más profundo. Más posesivo.
Lo miró de arriba abajo otra vez, Lautaro dio medio paso hacia atrás hasta quedar frente a él, atrapándolo otra vez contra la pared del pasillo, pero esta vez sin violencia… solo
demasiado cerca.
-va a salir- dijo bajo.
Manuel alzó una ceja, divertido.
-¿ah sí?
Lauti bajó la mirada a su cuello.
A la piel donde todavía se sentía el perfume ajeno, sus dedos subieron despacio por la camisa abierta hasta agarrar el cuello de la tela.
-sí.
Manuel sonrió un poco más, - ¿como estás tan seguro?
Lautaro tiró de la camisa apenas, acercándolo más, sus caras quedaron a centímetros.
-porque no pienso dejar que huelas a otro tipo cuando estás conmigo.
la voz le salió más grave, más baja.
Manuel tragó saliva, todavía con esa sonrisa medio provocadora.
-estás exagerando…
lauti inclinó la cabeza hacia su cuello otra vez.
Pero esta vez no solo olió.
Su nariz rozó la piel lentamente, respirando profundo, como si realmente estuviera comprobando cuánto quedaba de ese perfume.
El agarre en su camisa se tensó.
-lo odio.
Manuel dejó escapar una risa suave.
-es solo perfume, Lauti.
levantó la cabeza.
sus ojos brillaban.
-no- su mano subió hasta la nuca de Manuel, agarrándole el pelo desordenado con firmeza.
-es marca.
El corazón de Manuel dio un salto.
—¿marca?
Lautaro se inclinó aún más cerca, su boca casi rozando su oreja.
-y vos sos mío.
El silencio se volvió espeso entre los dos.
Manuel lo miró, ahora un poco más serio.
Un poco más afectado por el tono.
-celoso…
Apretó más la mano en su nuca y le dejó un pequeño beso humedo en el tatuaje debajo de su oreja.
Lo empujó suavemente hacia el baño. -duchate.
Manuel retrocedió un paso.
-¿y vos?- la sonrisa que apareció en la cara de Lautaro fue peligrosa.
-voy a asegurarme de que ese olor desaparezca.
Manuel soltó una risa baja.
-estás completamente loco.
Lauti abrió la puerta del baño y lo empujó suavemente hacia adentro.
-capaz.
Cerró la puerta detrás de ellos.
Su voz volvió a bajar.
-pero no pienso compartir lo que es mío.
En el living, el perfume todavía flotaba en el aire.
Pero en el pasillo… ya estaba siendo reemplazado por algo más intenso.
