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Summary:

Despues de que will el sabio probara un hechizo en su paladin para poder ayudarlo en su futura pelea contra el mindflyer vsale mal en el hechizo y al dia siguiente tiene a una vesion mas pequeña y al parecer de otro universo de su paladin

o

Mike wheeler de 17 años se va a dormir despues de un largo dia intentando vencer a vecna y despierta en lo que parece ser un mundo de D&D rodeado de una vecion mas madura y fantaciosa de sus amigos y tropas que lo miran como si fuera un heroe de guerra

Notes:

Que quede claro que no se como escribir conversavcciones con tonos formales asi que si ven algunb error los invito a decirme y lo corregire lo mas pronto posible.

Dejando eso de lado espero les guste esta historia ya que es la primera vez que escribo algo de stranger things

Chapter 1: Costumbre

Chapter Text

El atardecer en Eldrath no traía consigo esa paz ni esa alegría de siempre. Esta vez, el silencio y el terror seguían flotando en el aire como una niebla espesa que nadie podía disipar.

El ambiente del campamento estaba impregnado de su típico olor a hierro, cuero curtido y ceniza vieja, mezclado con ese peculiar aroma que desprendía la magia cuando era usada en exceso. La guerra no había terminado; solo existía ese silencio prometido después de lo ocurrido en la última batalla. En ese reino, la tranquilidad jamás era sinónimo de paz. Era apenas una pausa antes del siguiente golpe.

El constante choque del metal fue lo que lo hizo voltear hacia el campo de entrenamiento improvisado. Todos los miembros de la party se encontraban ahí, junto a los hombres que estaban a su cargo.

Lucas fue la primera persona en la que su mirada se detuvo. Entrenaba aprovechando los últimos rayos de sol que aún teñían el cielo de naranja y rojo. Su arco se tensaba con una precisión casi divina al lanzar cada flecha, y por un instante parecía que el propio sol bendecía su puntería. Aunque, en realidad, parte de esa impresión también se debía a las flechas que utilizaba: proyectiles mágicos impregnados con magia feérica que dejaban un leve rastro luminoso al cortar el aire.

A su lado, volando sin una pizca de gracia, estaba Max. El contraste era evidente. Mientras Lucas era técnica y control, ella era impulso. Sus alas aún no respondían del todo bien, y estaba claramente irritada por ello. Se movía con torpeza, intentando recuperar estabilidad, forzándose a mantenerse en el aire más de lo que su cuerpo parecía permitirle. Un hada guerrera que se negaba a ser frágil.

Un poco más lejos, en una mesa cubierta con pergaminos y papeles imperiales, estaban Nancy y Dustin. Entre mapas extendidos y cálculos apresurados, trataban de asegurarse de cómo llegar a la zona norte sin desgastar los pocos recursos que el reino le había proporcionado a Nancy.

—Hacer algo asi solo gastara recursos y no tenemos el presupuesto para ello— murmuró Nancy.

—A Sir. Michael el reino le dará todo lo que pida, esto asegura la comida de aquí— dijo Dustin, lanzando una mirada pequeña al paladín.

Más cerca de las tiendas, Jane entrenaba con Robin y Joyce. Estaban rodeadas de piedras mágicas dispuestas en círculo. Si alguien prestaba suficiente atención, podía notar cómo cada una desprendía un tipo distinto de energía: una vibraba en tonos violáceos, otra brillaba en azul profundo y otra pulsaba con un dorado suave. No se excedían; apenas utilizaban lo necesario para no agotarse. Guardaban energías por si algo ocurría. En tiempos como esos, siempre ocurría algo.

A solo unos metros, Hopper y Steve patrullaban la zona, atentos a cualquier movimiento sospechoso. Ambos caminaban con la experiencia marcada en los hombros, como si el peso de los años de guerra se hubiese convertido en parte de su armadura. Jonathan, por su parte, acababa de salir de la carpa médica después de revisar si contaban con suficientes suministros. Su expresión era tranquila, pero sus ojos delataban el cálculo constante que hacía en silencio.

Eran tan diferentes entre sí, y aun así habían aprendido a ser una familia. La party ya era unida incluso antes de que la guerra iniciara, pero las nuevas incorporaciones solo habían reforzado ese vínculo. Todos se habían encariñado.

Era un ejército, sí. Pero también existía un lazo formado a través de cuatro años de guerra, pérdidas compartidas y victorias que siempre habían costado demasiado.

Entonces el paladín se movió del lugar donde había descansado después de entrenar y ayudar a los soldados bajo su mando. Se dirigió a la mesa de operaciones para revisar los nuevos planes de contingencia que se habían armado en su ausencia el día anterior.

Tan pronto como se acercó, las voces disminuyeron y las miradas se posaron sobre él. Varias personas dejaron lo que hacían para prestarle atención a lo que fuera a decir.

Mike tomó los papeles y leyó en silencio. No pudo evitar hacer una mueca ante lo que veía.

—La ruta norte es muy larga considerando el destino de la misión, se gastaran mas recursos por esta— dijo luego de dejar los papeles y apoyar las manos en la mesa —Lo mejor para todos es ir por el oriente el camino no solo es mas corto si no que es mas seguro para todos los heridos del pueblo que la ultima batalla dejo—

Volvió la mirada hacia la pareja híbrida.

—Maxin ahora que su movilidad volvió usted vigilara la ruta desde lo alto para estar precavidos, la vigilancia nocturna les tocara a la señorita Maxin y a Sir. Lucas hoy asi que asegurence de tener todo preparado—

No preguntó si podían hacerlo. Sabía que así sería.

Y ellos ya parecían estar maquinando cómo demostrarían, una vez más, ser un dúo increíble.

—¿Qué vamos a hacer con los pocos suministros que nos quedan michael?— preguntó Nancy cuando se acercó a la mesa.

Mike la miró y luego dirigió la vista hacia Jonathan, quien enseguida entendió y se aproximó.

—Los suministros médicos están bien Sir. Michael pero seria mejor que pidamos más— Hablo jonathan con preocuapación, colocándose al lado de Nancy, que se recargó sobre él tratando de calmar sus nervios.

—Yo me encargare personalmete de que nos den suministros Nancy pero, ¿Qué paso con el consejo?— preguntó Mike mientras comenzaba a escribir en un papel las cosas de las que debía encargarse.

Nancy apartó la mirada, escondiéndose un momento en el hombro de Jonathan, que permanecía como su ancla.

—No he podido hacer nada para que quieran apoyarme a mi—

Mike solo asintió con disgusto y anotó algo más en el papel antes de retirarse educadamente, prometiendo que lo hablarían con el consejo más tarde.

Se dirigió a la zona mágica de entrenamiento, asegurándose de que el nivel de magia empleado no dejara agotadas a las tres mujeres. Observó en silencio, evaluando respiraciones, posturas, la intensidad de los conjuros. Solo cuando estuvo seguro de que ninguna se estaba sobreesforzando se alejó.

Se detuvo unos segundos más y volvió a observar el campamento, buscando cualquier posible amenaza. Cuando no encontró nada sospechoso, suspiró. Entonces, por fin, pudo dirigirse a donde realmente quería estar.

Porque no importaba qué tan fuerte o buen líder fuera. La verdadera fuerza del ejército no estaba en el paladín.

Estaba en la fe y el amor del clérigo.

La tienda del santuario era absurdamente grande, luego de que todos insistieran en que debía ser la del clérigo. A pesar de ser la más amplia, siempre era la más silenciosa.

Estaba un poco más apartada de las demás, no por aislamiento, sino por respeto. Desde fuera, la tela estaba cubierta de runas mágicas que brillaban en tonos amarillos y azules, pulsando suavemente como si respiraran.

Cuando entró, el ambiente era completamente distinto. La calma del lugar envolvía todo. El silencio no era absoluto —los murmullos constantes del clérigo llenaban el espacio—, pero los ruidos del exterior no se escuchaban gracias a un hechizo de aislamiento. Era, sin duda, el lugar más cálido de todo el campamento.

Por esa razón, era común que incluso quienes no pertenecían a la party se acercaran de vez en cuando para permanecer unos minutos bajo aquella luz.

Y en el centro estaba el clérigo, hermoso incluso en su concentración, con el rostro deformado en disgusto por lo que escribía en su cuaderno.

Will Byers, el clérigo de la party, estaba tratando seguramente de rehacer un hechizo o entender una pista que habían traído sobre el paradero del Mindflayer.

—La oscuridad nace de la sombra de la luz, ahí es donde se esconde el mal— habló Will en voz alta, sin notar la presencia de Mike o simplemente ignorándola.

—un lugar que no volverás a pisar— dijo Mike mientras se quitaba una parte de la armadura.

Will levantó la mirada del cuaderno y una sonrisa gigante se extendió por su rostro. Dejó el cuaderno en la pequeña mesa y se puso de pie para acercarse a Mike, que enseguida lo sostuvo por la cintura, acercándolo a él. Will no tardó en poner los brazos alrededor del cuello de Mike.

—No es un lugar tan malo, cariño— dijo Will y recargó su cabeza en el hombro de Mike, aspirando el aroma que desprendía la magia de su paladín.

Mike solo apretó más la cintura de Will y recargó su cabeza sobre la de él.

—no voy a dejarte hacer eso otra vez— habló Mike y empezó a caminar hacia su cama con Will aún en sus brazos.

Will solo sonrió y dejó un beso en la mandíbula de Mike, dejándose guiar por el paladín.

Una vez llegaron a la cama, Mike se sentó con Will en sus piernas. Aunque su expresión demostraba cansancio, se notaba la felicidad que desprendían ambos. Will se alejó un poco de Mike y con su magia atrajo el cuaderno a sus manos.

—Estaba viendo lo que escribieron sobre los rastros del mindflyer y creo que encontré una forma de hacerle frente sin que suceda lo de la vez anterior— dijo Will mientras hojeaba su cuaderno y le mostraba sus notas a Mike, que le prestaba total atención… o eso parecía.

—¿te puedo besar?— preguntó Mike, acercando su rostro hasta invadir el espacio de Will y respirar el mismo aire.

Will solo rodó los ojos y terminó de acortar la distancia.

El beso fue lento y lleno de cariño. Estaban coordinados tan bien que se olvidaron de todo el demás mundo. Conforme pasaron los segundos, la intensidad subió; sus labios se buscaban con más necesidad, con más emoción acumulada. Sus manos se aferraban el uno al otro, como si el contacto fuera la única certeza en medio de la guerra. Se movían con familiaridad, con deseo contenido, profundizando el beso hasta que el mundo pareció reducirse solo a ellos dos.

Fueron interrumpidos abruptamente por la hechicera.

—Will se a reportado otro avistamiento del mindflyer— dijo Jane, que entró corriendo a la carpa, importándole poco la intimidad de la pareja y siguió dando los detalles de aquel avistamiento.

—Señorita Jane sabe que los reportes son escrito si no es algo que ponga en peligro a todos, mientras sea algo como lo que me cuenta necesito tiempo para evaluarlo— dijo Will, que se bajó de las piernas de Mike y se dirigió a la hechicera, que seguía hablando sin parar, aunque ahora más bajo.

Mike se paró de la cama y se acercó a los chicos. Puso una mano en el hombro de Jane y por fin esta se calló.

—Jane escríbalo aqui si le apetece, pero necesitamos ese reporte escrito. De todas formas saldré a ver— dijo Mike y saco su espada de la armadura.

Jane solo asintió, tomó papel y pluma para escribir mientras el clérigo la acompañaba para comprobar si su teoría sería cierta, y el paladín salía de la carpa para revisar.

Cuando por fin se habían vuelto a reunir paladín y clérigo, ya era de noche, pero a ambos no les importó en lo más mínimo.

—¿Cuál es la forma de vencerlo? Hace un rato usted me comento que hallo una forma. Cuéntamela— dijo Mike, expectante a que su Will hablara.

Will soltó un suspiro.

—Una armonización conjunta, es un hechizo que necesita de un recipiente para armonizar, lo que lo vuelve menos susceptible a que el mindflyer corrompa y sería más fácil neutralizar el ataque— dijo mientras trazaba círculos en el pecho cubierto de su paladín.

Mike lo miró curioso.

—¿un escudo emocional?—

Will negó.

—Un reforzador de sentimientos—

—¿con lo que sientes te protege al hacerlos más potentes, no?— preguntó Mike mientras abrazaba a Will.

—Exacto—

—¿entonces qué es lo que le preocupa?—

—Es una teoría experimental, si sale mal el amplificamiento puede crear un caos espacio-tiempo que—

—No saldrá mal—

—No puede saber eso, la magia es impredecible—

—Pero usted no y yo confío en usted—

Mike tomó el rostro de Will entre sus manos y acortó la distancia con un beso casto y corto. Lo miró a los ojos sin separarse.

—Lo vi sellar a vecna y usted fue el principal pilar para casi acabar con el mindflyer— dijo Mike, y sus ojos destilaban un amor y cariño tan puro que dejaron a Will hipnotizado —casi se pierde a si mismo, pero ayudo a la jane a superarse y ha demostrado lo poderoso que ere—

Will tragó saliva.

—El consejo ayudó a sellar a vecna y fue gracias a la señorita jane que pudimos contra el mindflyer— dijo, apartando la mirada.

Mike suspiró.

—Usted ayudo a jane a hacerlo y si no me cree porque estoy perdidamente enamorado de usted puedo llamar a jane—

Will negó con la cabeza, alejándose un poco y mirando las estrellas.

—El reino de Hawkins me mataría si supiera que su príncipe está en peligro otra vez por mi culpa—

Mike frunció el ceño

—Eso no es certero, mi gente no lo mataria mataría porque sabe que lo amo y me ven como un héroe—

—El consejo aún te quiere a ti en el trono, La princesa Nancy es muy capaz pero es mujer, Mike—

—Nancy nació primero que yo, ella es la heredera. Ella sí está dispuesta a dejar su libertad por su gente— Mike soltó un suspiro y dio unos pasos para ver el resto de tiendas —Yo no puedo vivir siempre entre esas cuatro paredes con un peso en mis hombros que no sé llevar. Me sentiría impotente al saber que otros luchan por mí, sin yo poder hacer nada—

Will lo miró en silencio.

—Ya estás haciendo mucho al preocuparte por tu gente, pero aunque te quieran en el trono yo no te dejaría ir— soltó Will con un tono coqueto mientras se acercaba a él.

Mike soltó una risa al verlo intentar ser seductor y acortó la distancia, tomando a Will por la cintura en un abrazo firme, hundiendo el rostro en el espacio entre el hombro y el cuello del clérigo para inhalar su aroma natural mezclado con el de su magia.

—Si vuelvo al trono me harían casarme con una chica de la realeza o incluso escuché por las malas lenguas que elegirían a jane— dijo Mike, apretando más su agarre en la cintura de Will, que soltó un suspiro satisfecho por la cercanía.

—¿La señorita jane? Apenas si tiene 18, además ya tiene a alguien—

—No podría estar con usted y presumirle a todo el mundo que tengo al clérigo más poderoso y hermoso del mundo— dijo Mike.

Will sonrió y se acercó, juntando sus labios en un beso cargado de devoción y posesión que Mike correspondió al instante. El beso subió de intensidad; sus labios se movían con urgencia contenida, profundizando el contacto. Sus manos se aferraban el uno al otro con firmeza, como si el mundo exterior desapareciera por completo. Se perdieron en el beso varios segundos, hasta que la falta de aire los obligó a separarse.

—Pruebe su hechizo conmigo— dijo Mike.

Will abrió los ojos sorprendido y negó rápidamente.

—Michael…—

mike solto un suspiro y tardo un poco mas en responder buscando las palabras para que al clerigo le quedara claro su confianza

—Confío en ti Will más de lo que confío en mi espada, cariño—

La espada había sido un regalo de la diosa protectora de Mike, un arma creada y bendecida por los dioses que le fue entregada en un juramento divino. El último rastro que tuvo de su diosa antes de caer por culpa del Mindflayer.

Aun así, Mike decía eso con total certeza.

Finalmente, Will aceptó. Prepararon el hechizo lejos de la carpa. Las piedras mágicas se acomodaron alrededor de Mike.

—Bien Mike esto es peligroso pero solo concéntrate en lo que sientes— dijo Will.

—¿Qué tipo de sentimientos?—

—Positivos—

—¿Cómo el amor que siento hacia ti?—

Un sutil color carmín pintó las mejillas de Will.

—Sí Mike, como eso—

La magia comenzó a fluir. El rastro que desprendía Will se volvió un telón amarillo transparente que lo envolvía por completo, mientras parte de esa energía se dirigía al círculo, potenciando las piedras que brillaban en un morado intenso.

Mike también se concentró en lo que Will había dicho, liberando parte de su magia. Los cristales cambiaron a un verde fuerte por el intercambio energético.

Pronto, las marcas de ambos comenzaron a brillar en dorado, visibles incluso por encima de la ropa, reconociendo la unión mágica que estaban formando.

Will terminó de recitar el hechizo y parte de su magia se estrelló suavemente contra el pecho de Mike en un cálido abrazo.

—Ya estás sincronizado—

Mike tomó la mano derecha de Will y giró su muñeca para ver la marca dorada aún brillante con las iniciales “MW”. Acercó la muñeca a su rostro y dejó un beso casto sobre ella.

Will hizo lo mismo con la marca “WB” en la muñeca izquierda de Mike.

Luego se miraron y se dieron un beso suave antes de regresar a la carpa. Una vez dentro y acostados en la cama, volvieron a unir sus labios en un beso cariñoso y lleno de dulzura.

Mike rodeó la cintura de Will de forma posesivamente dulce, mientras Will descansaba su cabeza en el pecho del paladín, escuchando sus latidos hasta quedarse dormido con la respiración tranquila.

Mike permaneció despierto un poco más, cuidando el sueño de su clérigo.

—Descanse, amor mío— dijo antes de besar su frente y finalmente quedarse dormido también.