Actions

Work Header

El Pretendiente

Summary:

A Sasuke siempre se le declaran chicas. Todas las niñas están de acuerdo en que Sasuke era atractivo y estaba lleno de pretendientes, pero en una misión será el turno de Naruto de ser perseguido y halagado. Lo más curioso de todo, es que se trata de otro niño. ¿Cómo reaccionará Sasuke ante esto?

Work Text:

Sasuke estaba acostumbrado a que babearan por él. Todas las niñas de su edad lo perseguían y lo halagaban esperando un poco dd su atención, pero a él no le importaba. No tenía ganas de perder el tiempo en esas cosas. No había chica en la aldea que valiera la pena, ni siquiera su querida amiga Sakura.

Estaba al tanto de que Naruto envidiaba esa parte de él. De hecho, sabía que fingía estar enamorado de Sakura para competirle a él otra vez, y es que siempre le ponía más atención a Sasuke que a la niña. Eso era llamativo, más que nada porque Naruto era la persona más buena del universo y a la vez la más irritante.

Sasuke no hacía caso a nadie. Era querido por los odiosos aldeanos, y Naruto era odiado por su amada aldea. Al Uchiha eso le molestaba demasiado y le parecía tan injusto como a Naruto.

Esa mañana los habían llamado a las puertas de la aldea. Naruto, Sasuke y Sakura habían estado parados como tres tarados durante una hora esperando a su profesor, listos con sus herramientas para comenzar una misión que no sabían de qué se trataba. El rubio ya estaba harto.

—¡¿Cuándo diablos vendrá Kakashi-sensei?! — exclamó Naruto. Sasuke estaba sentado en el suelo junto a Sakura.

—Cuando pasan estas cosas me planteo el tragarme mi orgullo ninja y venir tarde también — murmuró el Uchiha —. Ya, Naruto. Tranquilo.

—¡Es que...! ¡Ya es una falta de respeto! — dio un pisotón al suelo — Además, ¿cuál es la misión? Ni siquiera nos dijeron de qué rango es o cuánto tiempo va a durar.

—Tengo entendido que fue muy repentino. Pero no puede ser muy peligrosa si no nos dijeron nada — dijo Sakura —. ¿Será que buscaremos un tesoro?

—O tal vez rescataremos a una princesa — fantaseó Naruto, haciendo que Sasuke rodara los ojos.

Entonces Kakashi llegó, pero junto a un chico de la edad de sus alumnos.

—Chicos, él es Kaoru, de la Aldea de la Hierba. Su padre nos pagó para escoltarlo hasta la Aldea de la Arena por unos asuntos diplomáticos — relató Kakashi con tanta seriedad como tranquilidad.

El niño era un poco más alto que todos. Sus ojos eran negros y su cabello del mismo color, rizado. Sasuke y Sakura notaron algo, y es que el chico se había quedado mirando a Naruto. El único que no lo notó fue por supuesto Naruto.

—¡Hola! ¡Mi nombre es Naruto Uzumaki, el futuro Hokage de esta aldea! — se presentó él.

El chico le sonrió de una forma que Sasuke pudo interpretar como coqueta. Y eso no tenía sentido. Es decir, era un varón.

—Naruto. Qué hermoso nombre. Va contigo — respondió Kaoru.

Cuando Sakura y Sasuke compartieron una mirada, confirmaron que no estaban locos. Sí era lo que estaban pensando.

—¿Eso crees? Me llamo como una masa de pescado.

—Eso se me hace tan tierno como tú.

—¿Tierno?

—Dices que serás Hokage.

—¡Ah, sí!

—Ya veo...

El chico abrazó el brazo izquierdo de Naruto y se le pegó con sugerencia. Naruto se sintió invadido, pero no se apartó. Mientras que sus compañeros los veían con impresión.

—Entonces, sería un honor ser escoltado por el futuro Hokage — dijo Kaoru.

Sasuke sabía que esas eran las palabras mágicas para usar con Naruto. Sin embargo, se le notó la incomodidad.

—Vaya. No hay de qué — rio nervioso Naruto —. Eh... ¿Por qué me agarras así?

—¿Así cómo?

—Como muy cerca mío.

—Es que tengo frío.

—Eres muy raro, amigo.

—¿Somos amigos entonces? Me gusta. Por algo se empieza.

Siguieron caminando. Pero Sasuke estaba confundido. Esa mirada y ese lenguaje corporal era muy parecido al que las niñas usaban con él cuando se le insinuaban. Sabía que los homosexuales existían, pero no se imaginó que uno se interesaría por Naruto.

Y eso le molestaba.

—Parece que Naruto podría probar suerte en el amor después de todo — reía Sakura en susurros, pero al azabache no le causaba gracia.

En todo el camino, el sujeto se mantenía agarrado del brazo de Naruto y éste no le decía nada. Lo más irritante era oírlo hablar.

—Qué cabello tan rubio tienes, Naru.

—¿Naru? ¿Quién es Naru?

—Tú, tontito.

—¿A quién llamas tontito? ¿Por qué me hablas como a un retardado?

Cuando le daba esa clase de contestación, Kaoru reía y golpeaba suavemente a Naruto.

Naru. Eso era tan repugnante.

—Cuéntame sobre ti.

—¿Sobre mí...? Eh... ¡Me gusta el ramen! ¿Te gusta el ramen?

—Oh, sí. Por supuesto que sí. Deberíamos ir a comer juntos alguna vez.

—¡Eso sería genial! Te llevaré a Ichiraku. Ese lugar es el mejor.

—Es una cita entonces.

¡Agh! Y lo peor es que el tarado de Naruto no sospechaba ni un poco sus verdaderas intenciones.

Luego de establecer una cita, Sasuke no aguantó más esa ridiculez.

—Naruto, ven. Te tengo que preguntar algo... sobre las armas — llamó Sasuke desde atrás. Naruto se extrañó por eso, pero se soltó rápidamente del cliente y corrió al encuentro de Sasuke. Kaoru notó que eso había sido muy automático para ir a entender una consulta. ¿Ese chico que había estado mirando a Naruto y a él tanto era muy unido a él?

—¿Qué pasa, Sasuke? No me digas. ¿Necesitas que te explique cómo usar las armas? ¡Qué pelmazo! — rio Naruto en una fantasía de explicarle algo a Sasuke.

Kaoru vio atentamente cómo ese chico se le pegó a Naruto para hablarle al oído. Naruto estaba tan tranquilo con él que le hizo darse cuenta que esa cercanía era natural para ellos. Sakura le quería sacar conversación para distraerlo de su compañero de equipo, pero supo ver el odio en los ojos de su cliente.

Kakashi era ajeno a ellos. Estaba leyendo su libro Icha Icha por delante.

—Naruto, ¿no te das cuenta de las intenciones de ese chico? — cuestionó Sasuke en voz baja. Sostenía armas para fingir que hablaban de eso, a lo que Naruto tomó la empuñadura del kunai que su amigo agarraba también. Quería colaborar con esa conversación secreta ninja.

—¿A qué te refieres con eso? — cuestionó el rubio, haciendo a Sasuke gruñir en enfado.

—Te está coqueteando — le reveló.

Naruto rio esperando que esa fuera una atípica broma de su parte, pero Sasuke estaba muy serio. Lo pensó un segundo, sin soltar el arma que los unía.

—¿Coqueteando? ¿A mí? — Sasuke asintió — ¡Pero es un niño!

—Los niños pueden gustar de otros niños — dijo con obviedad —. ¿Eres así de inocente?

—No, ya lo sé — murmuró con vergüenza —. Pero ¿por qué yo le gustaría a un chico? ¿Me veo como gay?

—Mucho, pero eso no tiene nada que ver.

—¡Oye!

—El punto es que no le des cabida a sus actitudes. Por lo tarado que eres ya consiguió una cita contigo, que sean amigos y creerse con el derecho de acercarse físicamente a ti.

Naruto volvió a mirar por instinto hacia Kaoru, asustándose al verlo con tanto odio en su mirada. Sabía de esas cosas, no iba dirigida a él.

—Jamás le gusté a nadie nunca — Sasuke no estaba seguro de eso considerando a Hinata Hyuga, pero claro que su distraído amigo era muy malo para esas cosas —. Y el primero al que le vengo a gustar es a otro chico. Genial.

Sasuke miró con condescendencia.

—¿Y eso por qué es peor? — cuestionó. Por perderse en la conversación, habían bajado las armas y ahora se mantenían caminando juntos con un kunai uniéndolos. No se habían dado cuenta, pero Kaoru a la distancia sí.

—Porque eso es humillante.

—¿Humillante?

—Siempre he visto que los chicos que se interesan en otros chicos son afeminados y ridiculizados. Dicen que son como niñas. ¿Cómo puedes querer a un hombre sin ser mujer?

—Eso es estúpido, Naruto. Es sabido por todos que los ninjas tienen como regla no comprometerse con mujeres. ¿Sabes esas reglas?

—Sí, pero...

—¿Sabes por qué es?

—Para no adherirte a una familia que puedes perder en cualquier momento.

—Sí, pero los ninjas pasan mucho tiempo en misiones con otros ninjas hombres. A veces demasiado. ¿Qué crees que puede llegar a pasar en esos tiempos?

—¿Morir?

—Los ninjas se la pasan teniendo amantes hombres. Todos lo saben y nadie lo menciona por lo que estás diciendo. El ideal de los masculino es bastante gay, ¿no? No se puede relacionar con mujeres, no puede acostarse con ellas, no puede comportarse como ellas. Rechazan la feminidad. Entonces buscan un hombre, ¿no te parece?

Esa información le cayó a Naruto como un baldazo de agua fría. El concepto de ninjas que admiraba desde niño había cambiado por completo. Sasuke parecía saber mucho de esas cosas y no temblaba al contárselas.

—Entonces ¿no está mal?

—Claro que no.

—¿No es de mujer?

—Eso te han dicho, pero no es así. Es irónico, ¿verdad?

—Muy irónico. Oye, Sasuke...

—¿Qué?

—¿Por eso tú no le haces caso a las niñas que van tras de ti?

—¡¿Qué mierda insinúas?!

La charla privada se había acabado cuando todo el equipo se volteó a verlos. A Sasuke se le había escapado y ahora Kaoru estaba mirándolo con todo el desprecio del mundo. Bajó sus ojos hacia el par.

—¿Es así como los ninjas se agarran de las manos? — observó él. Sasuke y Naruto se dieron cuenta de que estaban sosteniendo el cuchillo juntos hace rato. Lo soltaron, dejándolo caer de golpe, e intentaron guardar la calma.

De repente, la expresión de Kaoru cambió por completo a una risueña. Tomó la mano de Naruto sin preguntar. Sólo se oyó un jadeo de Sakura y un "oh, vaya" de Kakashi, pero nada de Sasuke. Se había quedado helado, aunque la temperatura corporal subió de repente cuando su odioso cliente lo miró victorioso, como si le hubiera ganado en algo.

Ese sujeto le caía muy mal.

—¿Me agarras así por alguna razón? — rio nervioso Naruto sin saber cómo encarar ahora la situación.

—Es que temo perderme. Soy algo tonto para ubicarme — fingió inocencia balanceando sus manos unidas de adelante hacia atrás.

—Sí, se nota — contestó Sasuke, compartiendo la chispa de odio —. Sabes... Puedes agarrar mi mano.

—¡¿Qué?! — Sakura pasó un año entero esperando a que Sasuke ofreciera algo así en las misiones y ahora un desconocido homosexual triunfaba por sobre ella.

Pero el chico estaba igual de asqueado por la propuesta, y Sasuke tampoco sabía qué carajos estaba haciendo.

—¿Qué dices? ¿Por qué? — preguntó Kaoru. Naruto se quedó en silencio intentando entender qué fue ese movimiento.

—Contrataste a nuestro equipo para llevarte hasta la Arena. Yo también trabajo para ti, así que deja a Naruto descansar. Ya lo has sostenido bastante para evitar distraerte con la fauna — supo manejar el azabache.

Kaoru chasqueó la lengua.

—No quiero. Naruto tiene un aura más amable y cálida. Tú tienes cara de que me vas a colgar de aquel árbol — expresó el chico.

—No me des ideas — contestó Sasuke. Kakashi le dio un golpe en el hombro para que se midiera.

—Además, a Naruto no le molesta. ¿Cierto, Naruto?

El rubio jamás se había sentido tan confundido en su vida. Por un lado, supuso que Sasuke quería ayudarlo, y eso le entibiaba el corazón por algún motivo. Por otro lado, ese chico evidentemente gustaba de él. No estaba a disposición de cualquier chico como lo era Sasuke. No quería lastimarlo tampoco.

Algo en el familar cabello y ojos negros de Kaoru le hacía considerar sus palabras.

—No. Está bien — dijo.

Kakashi y Sakura se asustaron ante la mirada de incredulidad de Sasuke. Kaoru ni siquiera se animó a sonreírle con victoria. El primero en avanzar fue el Uchiha, dejando un paso de humo atrás.

~🍥~🍥~🍥~


—Naruto, querido amigo.

—¡Gaara!

El rubio dejó todo de lado para ir a abrazar a uno de sus mejores amigos. El pelirrojo que los había recibido en la Arena, de postura estóica, se había dejado hacer por el dulce ninja de la Hoja que lo estrechaba entre sus brazos.

Kaoru miraba a Gaara como miraba a Sasuke, y éste lo sabía.

—Tienes competencia — lo provocó Sasuke. Kaoru sonrió falsamente.

—Sí, porque a ti ya te gané.

Sakura se alejó un poco de su amigo al verlo tronar sus dedos con el impulso de hacer un Chidori.

Naruto y Gaara hablaron un rato entre ellos, y Kakashi introdujo a Kaoru para cumplir con su misión. Sasuke y Sakura quedaron alejados y fuera de la Torre Kazekage.

—¿Qué te ocurre? — preguntó Sakura a su callado amigo.

—¿Cómo que qué me ocurre? — nunca lo había visto así de enervado — Ese sujeto es un fastidio. Es insoportable, irritante. ¿Viste cómo lo agarra a Naruto? No tiene vergüenza. Pero lo que más me molesta del asunto es que Naruto no colabora cuando intento sacarlo de ese aprieto.

—¿Eres consciente de que ofreciste que un chico agarrara tu mano para que no tomara la de Naruto? — Sakura tuvo que contener la mirada de asombro al verlo así de rojo — Bueno, sí. Naruto tiene un pretendiente. ¿Y qué?

—¿Cómo que y qué?

—No tienes por qué salvarlo de eso. Quizás... quizás a Naruto le gusta también.

Sasuke se quedó callado. El rojo en su rostro se esfumó, palideciendo.

—Y eso no tiene nada de malo, Sasuke. Sé que soy mala con Naruto de vez en cuando, pero debemos respetar que pueda tener sentimientos por otro muchacho — lo regañó Sakura, priorizando ser buena amiga de Naruto. No se imaginaba que eso a Sasuke no le importaba de esa forma.

Sakura notó que Sasuke se había quedado pensativo, casi triste.

—Sasuke — llamo Sakura —, ¿está todo bien?

—¿Tú crees que le guste? Digo, como chica debes tener algo así como un... sexto sentido. ¿A Naruto se le ve que le gusta ese idiota? — preguntó. Sakura se sintió honrada. Sasuke estaba confiando en una habilidad suya, así que debía ser muy honesta.

—La verdad no lo sé. Naruto se está dejando hacer por ese chico. Tal vez quiere ver hasta dónde puede llegar — dijo, sin animarlo —. Además, Naruto siempre es arrogante y ruidoso, pero sabemos que tiene algunos problemas de autoestima muy lógicos. Debe estar feliz de que alguien muestre interés por él y quiere intentarlo. Digo, ese chico no es feo. De hecho, me recuerda un poco a ti.

—¿A mí? — bufó Sasuke, sin querer ser comparado con ese insoportable.

—Su cabello es negro como el tuyo y sus ojos también — explicó Sakura, pero le restó importancia —. De todos modos, no veo a Naruto enamorado. Tranquilo. ¿Por qué te preocupas?

—No me preocupo. Me da igual. Que haga lo que quiera — dijo. Sakura sonrió.

—Tienes miedo de que le rompan el corazón en su primer intento de romance — jugó a adivinar. Sasuke no contestó. Él no sabía. ¿Tal vez era eso? —. Eres tan buen amigo, Sasuke.

Pero Sasuke no quería saber nada más. Sólo esperaba volver a casa y que nada peor pasara en la vuelta.

Gaara y sus hermanos les ofrecieron una posada para pasar la noche. Era tarde para que en el camino de regreso no oscureciera. El equipo Siete y su cliente dormirían en una gran habitación. Cuando a Kaoru le tocó acomodarse, Sasuke se dio cuenta de que colocó su futón demasiado cerca del de Naruto.

Oh, no. No lo harás.

—¿Qué haces, Sasuke? — preguntó Naruto al ver que Sasuke no disimulaba en acercar su cama hacia la suya. Naruto había quedado en medio de esos dos.

—¿Algún problema? Esa esquina está muy fría — dijo fingiendo que no se quería matar por ser tan poco sutil.

—Ah, no. Es que tú eres muy fan de tu espacio personal — explicó Naruto su duda. Sasuke miró fijamente a Kaoru cuando respondió.

—No cuando se trata de ti.

A Sakura se le cayó su neceser de la impresión. Su profesor, que leía Icha Icha en su cama, sólo dijo:

—Oh, vaya.

~🍥~🍥~🍥~


Estaban por ir a dormir. Alguien tenía que hacer guardia, y esta vez le tocaba a Naruto. Quien se quedó despierto a "hacerle compañía" fue Kaoru, claro.

—¿Hacen guardias por costumbre incluso cuando están bajo techo? — preguntaba en voz baja Kaoru al chico, sentados sobre sus camas.

—Sí, claro. Cualquiera que quiera irrumpir en la noche puede entrar y matarnos mientras dormirmos — explicó Naruto.

—Eres tan valiente — elogió Kaoru. El rubio rio con un sonrojo. Ese chico lo ponía nervioso.

Se oyó un sonido gutural por parte de Sasuke. Voltearon para corroborar que dormía.

—Qué raro. Sasuke no ronca — observó Naruto.

—¿Cómo sabes cómo duerme él? — lo acusó Kaoru con extrañeza.

—Cuando hago guardia lo veo dormir. Además, se la pasa quejándose de que yo ronco — rio el rubio. Kaoru no dijo nada más.

Naruto tenía una duda.

—Oye, Kaoru — el chico lo miró con ilusión. Naruto sonaba serio —. ¿Por qué no tomaste la mano de Sasuke cuando te la ofreció?

—¿Eh? Ah, eso — desvió la vista —. Ese tal Sasuke hizo eso para que no tomara la tuya.

—Sí, bueno, claro. Pero... ¿Es porque yo te gusto?

Sasuke, que no podía dormir al saber que ese tipo estaba ahí, abrió los ojos por impulso. No podía creer que el tarado de Naruto lo había encarado tan directamente.

Kaoru estaba rojo, pero vio esa como una oportunidad que debía aprovechar.

—Sí, Naruto — dijo suavemente. A Naruto eso le afectó, pero siguió pensando.

—Ya veo — dijo —. ¿Y por qué no te gusta Sasuke?

—¿Qué? ¿Y ese qué tiene que ver con esto? — se oía cierta ofensa en su tono.

—Sasuke le gusta a todas las niñas de la aldea, sabes. Él es muy apuesto y todos lo adoran. Entre él y yo, ¿por qué no a él? — cuestionó Naruto.

Sasuke luchaba por fingir que dormía. El silencio lo estaba matando.

—Naruto, él no me gusta. Me gustas tú — insistió.

—No entiendo por qué yo — le discutió.

—Porque eres brillante.

—Sasuke dice que no me funcionan muchas luces...

—Me refiero a que estás lleno de alegría y pureza. Además, eres muy guapo.

A Naruto jamás le habían dicho que era guapo.

—¿Eso crees? — suavizó Naruto el tono, emblandecido.

—Claro que sí. ¿Eres ciego? — rio Kaoru — Tienes unos preciosos ojos azules y un cabello tan rubio como el de un ángel. Me enamoré a primera vista de ti.

El Uchiha quería desaparecer. Podía sentir el chakra de Naruto bajando la guardia, una señal de que le estaba permitiendo a Kaoru acercarse más. Las respiraciones que tanto conocía de Naruto se aceleraban con cada halago. No se sentía asqueado. Recordó las palabras de Sakura.

Debe estar feliz de que alguien muestre interés por él y quiere intentarlo.

¿Naruto quería intentarlo?

—Pero Sasuke es más lindo que yo.

Y de nuevo el corazón de Sasuke latía por ser mencionado en la conversación otra vez.

Kaoru miró a su adorado con fastidio.

—Deja de traerlo a colasión. No es mi tipo, ¿sí? — repitió.

—Es que no lo entiendo. Él te ofreció su mano. Sakura mataría por estar en tus zapatos, y tú ni lo miraste — expresó el rubio.

—La gente tiene sus gustos y lo que sea. ¿Por qué sigues hablando de él? ¿No te das cuenta de que ha estado interfiriendo todo el día?

—¿Qué?

—Oh, vamos. No seas ingenuo, Naruto. Hablas de ti como si no te creyeras capaz de enamorar a alguien, pero tienes al sujeto más codiciado de tu aldea detrás de ti para que yo no logre concretar nada contigo.

Viéndose descubierto, Sasuke contuvo la respiración, sintiendo que algo podía pasar si continuaba con la farsa que nadie sospechaba.

—Estás loco. Claro que no. Él es mi rival, pero sobre todo mi mejor amigo. Hacía eso porque no quería incomodarme.

—¿Yo te incomodo?

—No. Bueno... en un principio no entendía bien.

—Qué lindo. Eres tan dulce, Naru.

Sasuke distinguió el sonido de las sábanas moviéndose. Abrió los ojos un tanto para confirmar que Kaoru había tomado la mano de Naruto y se le había aproximado. La otra mano de Naruto estaba inquieta, aferrándose al acolchado con nervios.

—Pero Sasuke es... — tartamudeó, mencionándolo por tercera vez.

—Hablas como si te gustara Sasuke — respondió Kaoru, harto.

—¿Qué? No. Es decir, ¿qué? — entró Naruto en pánico.

Sasuke también lo estaba haciendo internamente.

—¿No?

—No.

—Eres tan adorable, Naru. Quizás deba hacerte saber lo capaz que eres de conquistar a alguien a primera vista.

No aguantó más. En base a las sombras, podía saber que Naruto estaba a punto de ser besado por ese sujeto.

El chakra hizo un destello de luz y un sonido de corto circuito, despertando al equipo Siete y obligando a la pareja a separarse al ver cómo una mano con un rayo pasaba entre sus rostros.

—¡Sasuke! — exclamó Naruto, asombrado.

—¡¿Qué carajos te pasa, imbécil?! — reaccionó Kaoru.

Sakura y Kakashi no dijeron nada. Por la proximidad entre Naruto y Kaoru, y Sasuke en el medio, pudieron imaginar lo que había pasado.

Sasuke abrió su mano.

—Una mosca — mostró él un insecto muerto y electrocutado en su palma —. Una mosca muy molesta que no me dejaba dormir. Ahora sabrá que no me puede seguir jodiendo.

La amenaza era clara, y la mosca había sido muy conveniente.

Naruto no entendió, claro.

—¡Pudiste habernos matado, idiota! — le discutió.

—Naruto, ve a dormir. Yo sigo con la guardia — le ordenó Kakashi, harto de la falta de inteligencia de Naruto para captar indirectas —. Sasuke, tú ve a refrescarte. Necesitas calmarte.

Sasuke obedeció. Kakashi tenía razón. Necesitaba salir de ahí.

El azabache se fue abriendo la puerta groseramente y caminó hacia el baño. Naruto lo seguía por detrás con gritos y reclamos.

—¡Sasuke! ¡Oye! ¡¿Qué diablos fue eso?! ¿Tanto drama por un bicho? — le decía él.

Sasuke le seguía dando la espalda, pero Naruto lo alcanzó y le dio la vuelta, parándolo contra la pared.

—¡Háblame! Has estado raro todo el día — exigió. Sasuke vio eso como el colmo.

—¿Yo he estado raro? ¡Mira quién habla! — contestó — Sé honesto. Te estabas haciendo el idiota.

—¿Qué? ¿Con qué? — se confundió. Sasuke soltó un gruñido.

—¡Con él!

—¿Él quién?

—¡Con ese pretendiente tuyo!

Naruto frunció el ceño.

—No me he estado haciendo el idiota con nadie — le discutió.

—Te gusta, ¿no es así? — Naruto dejó de ver a Sasuke como si estuvieran en una de sus habituales peleas — Te encanta que esté detrás tuyo y te hable como si tuvieras problemas madurativos. ¿No es así, Naru?

Tenía que admitir que le gustaba que Sasuke lo llamara así.

—¿Y eso a ti qué te importa?

—¡No me importa!

—¿Y para qué me lo reclamas?

—Por nada. Olvídalo.

—¿Acaso te molesta que no seas tú quien le gusta a alguien?

—¿Disculpa?

Naruto soltó una risa seca, incrédula.

—No lo puedo creer. ¡Eres tan egoísta! — dijo el rubio — Por primera vez hay una persona a la que le gusto y tú te pones así porque no se trata de ti. ¿No puedes permitir que una vez sea yo el interés amoroso de alguien? Ya tienes a Sakura babeando por ti, a Ino, a cuanta mujer quieras. ¡Y este encima es un hombre! ¿También quieres que los hombres se interesen por ti?

—Naruto, ¿de qué estás hablando?

—¿Quién se hace el idiota ahora?

—¡Naruto, no quiero que ese tipo se interese en mí! ¡Por favor!

—Entonces, ¿por qué has estado tan denso?

—Porque no me gusta que ande revoloteándote. Es un idiota. No lo quiero cerca de ti. ¿Y tú por qué le permites hacer eso? ¡Vamos! ¡Sí te gusta!

Naruto bajó la mirada.

—Es la primera vez que alguien dice que soy atractivo. No lo sé — admitió —. Tú no lo entiendes porque todos hablan bien de ti en tu cara. Se la pasan halagándote, pero a mí eso nunca me pasó hasta ahora. No sé si me gusta ese tipo, estaba a punto de comprobarlo. Pero sí estoy seguro de que me gusta gustarle a alguien y que me hagan sentir lindo.

Sasuke se cruzó de brazos en una contención.

—¿Lo ibas a comprobar dejando que te besara? — Naruto asintió — ¿Y eso qué te iba a confirmar? ¿Que los hombres te gustan? Nunca necesitaste besar a una chica para confirmar que te gustan.

—Yo ya sé que un hombre puede gustarme. Quería confirmar si me gustaba este — Sasuke se quedó helado ante aquello —. ¿O no te acuerdas cuando nos besamos tú y yo?

—¡¿Qué?!

—Sí, en la academia. Ese incidente. Supe que un hombre me podía gustar, pero no sabía que estaba bien hasta lo que me dijiste en el bosque.

Por supuesto que Sasuke se acordaba de ese beso. Naruto nuevamente no era consciente de lo que significaban sus palabras.

—¿Estás diciendo que nuestro beso te gustó?

Ahora Naruto era el avergonzado.

—No lo había pensado, pero sí. Por eso no me parecía tan raro que me gustara un hombre — admitió.

Pero también admitió que le gustaba Kaoru.

—Claro. Ese chico te gusta.

—Es que... Se parece a ti.

Eso ya lo había escuchado. Seguía sin entenderlo, pero Naruto lo estaba pensando bien.

—Sus ojos me recuerdan a los tuyos, cuando no usas Sharingan, claro — dijo —. Me acuerdo de que Haku, el chico de la Niebla, me pareció lindo también. Pensé que su cabello negro enmarcaba su pálido rostro como hace el tuyo. Creo que... tengo un tipo.

—¿Un tipo?

—Ya sabes. Me gustan ciertos rasgos físicos para pensar en mi pareja ideal. Y todos esos rasgos se basan en ti.

Sasuke tuvo que contener el temblor de sus piernas.

—Eso debe ser porque yo fui tu primer beso. No le des importancia — dijo. Naruto negó.

—Me emocionó que Kaoru pensara que soy lindo, pero más me emocionó el pensar que estuviste todo el día evitando que se acercara a mí — dijo el rubio. Sasuke detuvo su respiración otra vez —. Aunque tú ya sabes que eres lindo. No hay razón para decírtelo.

El ceño de Sasuke se suavizó. Suspiró y levantó su mano hacia la nuca de Naruto.

—Tú también eres lindo — le dijo, iluminando su rostro —. Ahora, ¿quién te emociona más que te lo diga? ¿Yo o ese tal Kaoru?

Naruto pudo comprobarlo sin necesidad de un beso.

—Tú — respondió.

—Entonces, ¿sigues necesitando besarlo para comprobar que te gusta?

—Yo...

—Naruto, ¿prefieres besarme a mí o a Kaoru?

Naruto se congeló. Ahora él estaba contra la pared y Sasuke muy cerca. Le hacía acordar al movimiento que Kaoru estaba haciendo para besarlo. No se sentía como entonces. Ahora sus piernas temblaban y tenía el impulso de caer sobre sus labios, no esperar a que el contrario lo hiciera. Sasuke arqueó una ceja.

—¿Y bien? — cuestionó — ¿Es más atractivo que yo?

—No — negó Naruto de inmediato con su cabeza.

—¿Qué pasaría si yo te besara otra vez? — la mano de Sasuke había ido a parar sobre su mejilla, dando una caricia a sus pómulos — Ahora sería voluntariamente.

—Yo... Yo...

—¿Te gustaría?

—Eso creo.

—O puedo irme y dejar que Kaoru y tú sigan con lo que estaban haciendo.

Cuando el tacto se estaba acabando, Naruto tomó la mano de Sasuke y la atrajo a sí una vez más. El azabache sonrió, satisfecho.

—Yo no me moveré — advirtió —. Veo que te gusta que tomen la iniciativa contigo. Pero yo no le ruego a nadie. Has estado rechazándome todo el día como para que me interese ser yo el que dé el primer paso.

—¿Quieres besarme, Sasuke? — cuestionó Naruto, serio — No seré tu jueguito de territorio. Si esto es para demostrar superioridad, no estoy interesado.

—Con que ya lo has sentido — hizo referencia al par de ojos sobre ellos. Naruto no se sentía orgulloso de causar tal dolor, pero Sasuke lo estrechó contra su cuerpo y no pudo echarse para atrás —. Claro que te quiero besar. ¿Crees que necesito enamorarte con piropos estúpidos como ese básico? Yo siempre te he visto seguro de ti mismo. Sabes que eres hermoso, Naruto. Sabes que sólo necesito una mirada de tus bellos ojos azules para sobrevivir en este mundo de porquería.

Entonces, como si se pusieran de acuerdo, Naruto se tiró sobre Sasuke y Sasuke sobre Naruto para concretar su deseo. Por segunda vez se besaban, y Kaoru ya no pudo soportar en su escondite. Se fue de ahí, con el corazón roto, pero sabiendo que tuvo que haberle hecho caso a su instinto.

Sasuke se aseguraba de que Naruto no escapara de sus labios sosteniendo con fuerza los cabellos de su nuca y su cintura. Naruto era un poco más bajo que Sasuke, así que debía inclinarse hacia arriba para seguirle el ritmo.

Siendo preadolescentes, las ganas de continuar con algo indescriptible estaban ahí. Por eso Sasuke entendió que debían detenerse. Estabilizaron sus respiraciones apoyando sus frentes y mirándose a los ojos en el acto.

—Eso... eso fue muy cruel. No puedo creer que hice eso — dijo Naruto, pensando en lo triste que se podía haber sentido Kaoru al verlos.

—Que se joda.

—Oye, ¿no tienes corazón?

—Sólo para ti.

Naruto no sabía cómo reaccionar cuando Sasuke lo colocaba en ese espacio de privilegio. Le gustaba. Le encantaba ser el único.

—Así que... ¿qué tenía él que no tuviera yo? — soltó Sasuke la pregunta que tenía hacía tiempo. Naruto iba a negárselo, pero aprovechó que estaba siendo cruel esa noche.

—Ya te lo dije. Él me decía cosas lindas — dijo. Sasuke frunció el ceño.

—Pero no era yo.

—Pero no eras tú.

Sasuke sonrió, habiendo ganado.

—Me voy a refrescar y nos vamos a dormir — se alejó Sasuke.

Cuando volvieron a la habitación juntos. Sakura y Kakashi estaban durmiendo. Estaba por amanecer y Kakashi no vio motivo para seguir con la guardia. La cama de Kaoru estaba alejada ahora, en su posición original, y el chico les daba la espalda hecho un bollo con las sábanas. Naruto se sentía mal por él, pero Sasuke lo llevó de la mano hasta sus camas, que permanecían juntas. Ambos se acostaron en silencio y Sasuke verificó que nadie los estuviera viendo para volver a besar a Naruto fugazmente.

—Sasuke...

—Duérmete, Naruto.

—Pero dime. ¿Lo volveremos a hacer?

Sasuke no respondió. Cerró los ojos y se quedó callado.

—Te sale bien hacerte el dormido, idiota — felicitó Naruto. Con ojos cerrados y todo, Sasuke golpeó el pecho contrario.

—Tú también lo sabías.

—Soy un ninja. Tengo que saber cuándo me están mirando en la oscuridad. Me imagino que ahora no vas a roncar.

Otro golpe más lo hizo callar.

A la mañana siguiente, Kaoru estuvo callado y Sasuke muy sonriente. El cliente se había alejado de Naruto, mientras que éste no podía acercarse a él para disculparse sin que Sasuke estuviera en el medio.

Sakura tomó del hombro a su amigo.

—Sasuke, ¿qué hiciste? — adivinó ella. El azabache fingió demencia.

—¿Hacer qué? — preguntó.

—Kaoru perdió el interés por Naruto de un día para el otro, y tú estás demasiado alegre. Tuviste algo que ver en eso — dijo la pelirrosa.

—Oye, no es mi culpa que Naruto prefiera estar conmigo que con ese idiota — dijo.

Sakura no dijo nada más. Esa respuesta no se la esperaba. ¿Estar con él cómo? Pero no preguntó.

Cuando llegaron a la aldea de Kaoru, Naruto se las arregló para evitar que todo quedara así.

—¡Kaoru! ¡Espera! — Kakashi tuvo que agarrar a Sasuke del cuello de su traje para que no se les abalanzara — Quiero decirte que...

—Ya lo sé. No importa — sonrió con tristeza el chico —. Eres un chico hermoso, Naruto. Te deseo lo mejor con Sasuke. Si alguna vez nuestros caminos se vuelven a cruzar, aquí estaré para ti.

Naruto no dijo nada. Sakura quería preguntar sobre a qué se refería con lo mejor para ambos, pero el chico se fue cuando su padre apareció.

El equipo Siete soltó el aire por distintos motivos.

—Vaya. Qué viaje lleno de tensión — comentó Kakashi.

—Naruto, ¿entre ese chico y tú pasó algo? ¡Cuenta! — lo tomó Sakura de las manos, invitándolo a compartir cualquier anécdota. Los ojos azules chocaron con los negros.

—No, Sakura. ¿Qué dices? Estás loca — dijo Naruto. La niña rio.

—Bueno, bueno. Será la próxima — dijo ella.

—No habrá próxima. ¿Ya podemos irnos? Siempre detesté el aire de esta aldea — expresó Sasuke, dándoles las espalda para avanzar.

—Ya va, celosito — dijo Kakashi, pero Sasuke no pudo llegar a golpearlo cuando el sujeto se puso delante para salir de la Hierba.

Cuando estuvieron alejados, Sasuke se dirigió al oído de Naruto.

—Cuando la luz del sol pega contra tu cabello es como si brillaras con él — le susurró. Naruto se sorprendió por aquel comentario. Leyó la mente de Sasuke.

—¿Así será ahora? ¿Me dirás cosas bonitas como él?

—De ese tarado me olvidaré dentro de una semana, pero nunca me olvidaré del hecho de que nadie te haya dicho nunca que eres lindo.

Las mejillas de bigotes se ruborizaron al sentir la mano de Sasuke sobre la suya.

—Lamento tanto no haber sido el primero — dijo —. No sé cómo halagar a la gente. Intentaré decir lo que se me venga a la mente.

—No tienes la obligación de hacerlo — advirtió Naruto, avergonzado.

—Quiero hacerlo. Es lo que siento. No hay nadie que me parezca bello, sólo tú — contestó —. Y me aseguraré de que no dudes nunca más de eso.

Naruto no resistió y besó la mejilla de Sasuke. Tal vez no podían ir todo el viaje agarrados de la mano, pero Kaoru les dio la buena idea de sostener juntos un kunai. Sakura miró bien. Su sexto sentido no la engañaba.

—¿Qué hacen esos dos agarrando un kunai así? — le preguntó a su profesor. Él le contestó sin mirarla.

—¿Qué? Así se agarran los ninjas de las manos.

Fin