Chapter Text
Luke siempre supo que había algo raro en él, algo diferente, sentía no encajar del todo en la sociedad en la que se encontraba, sin embargo, las razones de esto parecían ser inexistentes, era un niño normal, a demás de ser solitario, no había nada que desencajara del resto, amaba los videojuegos y no le gustaba la escuela (a pesar de ser bastante inteligente y poder obtener buenas calificaciones, incluso sin estudiar).
Aunque tal vez fueron todas esas cualidades combinadas las que lo llevaron a la posición en la que se encontraba en este momento, tirado en el salón de clases, con las burlas de sus compañeros adornando la vergonzosa escena, Steven Black, un bully, había metido su pie en el camino de Luke mientras este se dirigía a su asiento, haciéndolo tropezar y caer.
-Vuelve a tu asiento Watson- dijo el profesor mientras Luke comenzaba a levantarse, haciendo que sus mejillas se sonrojaran de vergüenza; hizo lo que le pidieron y sintió la ira comenzar a crecer en él al ver una gran sonrisa en el rostro de aquél matón, quiso levantarse y hacer algo, golpear a Steven en la cara, acusarlo con el profesor o cualquier cosa que le diera su merecido a ese chico, pero solo pudo guardar silencio y respirar para tranquilizarse, esto ya había pasado muchas veces antes, ya había intentado acusar al tipo, pero solo logró que lo llamaran mentiroso, llamaron a sus padres y estos se preocuparon, Luke amaba a sus padres y no iba a preocuparles más solo por un tonto que no lo valía.
Así que trató de calmarse, mientras las últimas risas se aplacaban, dio un último suspiro y abrió su cuaderno, solo tenía que aguantar hasta el final de la clase, repetir la rutina de todos los días hasta que pudiera llegar a casa, descansar de el martirio que era soportar a sus molestos compañeros y finalmente disfrutar de la fiesta de cumpleaños que sus padres seguro le habían preparado; Así es, el día de hoy era el décimo cumpleaños de Luke y su padre le había prometido llegar temprano del trabajo y regalarle el nuevo videojuego que había salido a la venta, Luke estaba emocionado y ya quería jugar con aquel juego. Nada podría arruinar su día.
Obviamente no fue así.
Luke logró llegar hasta el final de la jornada escolar sin más incidentes, estaba preparando sus cosas para salir de el salón de forma tranquila, todos se habían ido, incluyendo el profesor, pues este último le había ordenado a Luke quedarse a hacer el aseo debido al "escándalo" que había echo por la mañana, Luke quiso objetar, decir que la culpa no fue suya, pero sabía que no tenía caso y tan solo quería irse a casa y disfrutar de su fiesta y regalos, sin embargo, la vida parecía tener otros planes para él, porque mientras se colocaba la mochila por encima del hombro fue empujado al suelo por uno de los amigos de Steven, escuchó carcajadas detrás de el y el terror lo invadió cuando se dio cuenta de la situación en la que se encontraba; Ya era tarde, seguramente la mayoría de profesores ya se habían retirado, Steven y sus lacayos lo tenían acorralado en un salón donde no tendría a donde correr. Estaba solo y nadie iba a ayudarlo.
—Oye, Luke— dijo Steven, con un tono altanero y malicioso. —Mis amigos y yo nos enteramos de que hoy es tu cumpleaños, así que decidimos no ser descorteces y venir a darte... un regalito— todos ellos comenzaron a reír
Luke sabía a donde esto se dirigía y no le gustaba ni un poco, sabía que no le agradaba a muchos en la escuela, algo como ellos llamándolo "raro" y alejándose de el, y Steven y sus lacayos eran la mayor prueba de esto, cualquier cosa que ellos quisieran con él debía ser malo, muy muy malo y la expresión de los chicos solo lo confirmaba.
Luke deseó no estar en lo correcto cuando dos de los cuatro chicos tomaron sus brazos y lo pusieron de pie sin soltarlo, podía sentir sus brazos apretarlo y trató de prepararse para lo que sabía que se avecinaba, aún así, mientras Steven lo golpeaba, los niños se reían y su cabeza dolía como nunca antes, Luke no pudo sentir nada más que la angustia por preocupar a sus padres al llegar tarde y el dolor de los golpes y patadas que le daban.
No supo en que momento los golpes terminaron, ni en que momento comenzó a dirigirse a su hogar, fue solo cuando estuvo a mitad de el camino que el peso de lo que había pasado comenzó a asentarse sobre sus hombros, su ropa estaba sucia, le dolía todo el cuerpo y aún sentía su cabeza dar vueltas; dioses, Luke sabía lo horribles que eran esos tipos, siempre lo molestaban tirando su almuerzo, diciéndole palabras groseras y haciéndolo tropezar en los pasillos, pero nunca de esa forma, nunca lo habían acorralado ni golpeado de esa forma y Luke fue lo suficientemente tonto como para creer que se mantendrían de esa forma por siempre, era solo cuestión de tiempo, Luke debió saberlo, debió haber echo algo, hablarlo con sus padres o incluso defenderse, pero era demasiado miedoso como para hacerlo y estas eran las consecuencias de ello.
Ahora sentía la ira volver a crecer en él, ira contra esos matones por lo que le hicieron, pero también contra si mismo por no haber echo nada para evitarlo.
Podía sentir esa ira crecer cada vez más dentro de él, tanto que sentía como si fuera a explotar y salir disparada de su interior
— ¡Luke!— Salió de su estupor cuando escucho la angustiada voz de su madre llamarlo desde la entrada de su hogar. —Oh, Luke, ¿Dónde has estado? ¡hace una hora que deberías haber vuelto!, la preocupación en su voz era evidente y Luke se encontró con que la culpa y el arrepentimiento habían reemplazado su ira anterior. Luke no quería preocupar a sus padres, menos a su madre, esa era la principal razón por la que nunca dijo nada sobre el acoso, si le contaba lo que había pasado, se preocuparía muchísimo y sinceramente, en este momento Luke tan solo quería descansar y disfrutar de su cumpleaños junto a sus padres.
—Lo siento mamá, me quedé jugando a la pelota con unos amigos y el tiempo se pasó tan rápido que no me di cuenta de lo tarde que era— Luke mintió, tratando no preocupar más a su ya angustiada madre.
— Supongo que está bien, pero no vuelvas a hacerlo, ¡me tenías muy preocupada!— respondió su madre mientras la tensión abandonaba su cuerpo
—Okay, mamá, ¿Podemos entrar? ¡le avisaré a papá que estoy en casa y podremos comenzar a celebrar mi cumpleaños!— Mientras decía esto, Luke observó a su madre volver a su estado anterior. —Bueno Luke, verás... tu padre tenía demasiadas cosas que hacer en su trabajo, llegará en un par de horas, mientras tú y yo podemos comenzar con tu fiesta!— Al oír esto, el ánimo de Luke decayó aún más, estaba tan emocionado por pasar el día con sus padres, algo que, por sus trabajos, casi nunca podían hacer. —Oh— Luke no supo que decir —bueno... está bien, supongo— Ambos entraron a la casa y el ánimo de Luke mejoró un poco al ver todas las decoraciones que adornaban el lugar, tal vez, después de todo, esperar un poco más la llegada de su padre no sería tan malo, después de todo, aún habrían más invitados, ¿no?
Luke había invitado a algunos de sus compañeros a su fiesta de cumpleaños, no eran sus amigos, al menos él no creía poder llamarlos de esa forma, pero no eran tan malos como Steven y los otros y bueno, tenía que invitar algunos amigos si no quería que sus padres comenzaran a preocuparse por su soledad; No debían tardar, así que Luke subió a su cuarto a limpiarse y prepararse para su llegada. A pesar de la terrible mañana que tuvo en la escuela y el retraso de su padre, aún podía disfrutar de el resto de el día.
Así que él y su madre esperaron la llegada de su padre y los invitados.
Esperaron una hora. Nada
Luego dos. No había señales ni de sus compañeros ni de su padre.
— Tal vez tuvieron un contratiempo, te aseguro que pronto llegarán— Dijo su madre, mirándolo con esa mezcla de lástima y preocupación que Luke tanto odiaba.
—Si— respondió —un contratiempo—
Tres horas. —"Deberíamos ir a comer, Luke, cuando llegue tu padre podemos comer el pastel juntos y jugar esos videojuegos que tanto te gustan— dijo su madre tratando de aligerar el pesado y silencioso ambiente. Luke la siguió en silencio hacia la cocina y ambos se sentaron en silencio. —¿Por qué papá tarda tanto?— preguntó Luke, con la tristeza y la ira mezclándose amargamente en su interior.— su madre tardó en responder, Luke pudo observar el conflicto en su mirada mientras ella trataba de responderse a sí misma aquella pregunta. —Probablemente no le permitieron salir temprano, debe... debe tener mucho trabajo.—
Aquella respuesta no hizo nada para mejorar el estado de ánimo de Luke, ¿Cómo podía el trabajo ser más importante para su padre que su propio hijo? Se levantó abruptamente de su asiento y salió corriendo de la cocina hacia las escaleras y su cuarto, con la voz de su madre llamándolo desde abajo, pidiéndole que regresarla, pero Luke ya no podía sentir nada más que enojo, azotó la puerta de su habitación, lanzándose a la cama y cubriéndose con las sábanas, lágrimas rodando por sus mejillas y leves sollozos saliendo de él.
Su madre no había insistido en que bajara y se quedó en aquella posición hasta que escuchó la puerta principal abrirse, las voces apagadas de su madre preguntando a su padre la razón de su tardanza y su padre dando explicaciones apresuradas. Luke bajó corriendo las escaleras y se encontró con ellos en la sala.
—¡Papá!— Luke se dirigió a su padre —¿Porqué tardaste tanto?— preguntó Luke, con la voz ahogada y el enojo haciéndose presente. —Lo siento mucho Luke, se suponía que me darían permiso en el trabajo, pero habían demasiadas cosas que hacer y no había nadie que pudiese cubrirme, en cuanto pude salir vine a casa lo más rápido posible. ¡Aún así, feliz cumpleaños chico!— Dijo su padre con voz cansada.
Luke no podía creerlo, cuando pensaba que este día no podía empeorar, el universo le demostraba que de echo, podía hacerlo. No supo que contestar, ni siquiera podía asimilarlo, todo el día se había dicho a si mismo que las cosas mejorarían, que, al final del día, el y sus padres se reunirían todos juntos en la sala, jugarían un nuevo videojuego y comerían pastel, que en ese momento podría relajarse y olvidar todo lo que sucedió, era lo único que quería, pero debió saber que jamás se le permitiría tener algo tan bueno como eso. Ahora ya era demasiado tarde, su hora de dormir había pasado hacía mucho tiempo, no tenía regalo, el pastel se había enfriado y con ellos, sus paciencia y fuerzas se agotaron.
Un gran torrente de emociones lo inundó, la tristeza, la frustración, confusión, decepción y muchas más que en aquel momento ni siquiera lograba identificar, sin embargo, entre todas ellas había una que se alzaba sobre las demás que rugía dentro suyo que rasgaba sus entrañas como una bestia tratando de liberarse, era todo su enojo, su ira, emociones contenidas durante demasiado tiempo, activadas por la angustiante situación que atravesaba, Luke sintió como si su ira devorara todas sus demás emociones, dejando solo las ganas de gritar y destrozar.
Pronto este sentimiento dejo de ser solo mental, Luke sintió como su ira pasaba de estar solo en su cabeza a expandirse por todo su cuerpo, provocándole dolores agudos en todas partes, soltó un grito al comenzar a sentir como su carne era rasgada, su huesos crujían y se rompían para cambiar a formas más alargadas, sus órganos y músculos reubicándose, pronto sus gritos se convirtieron en rugidos cuando sus cuerdas vocales fueron modificadas, tardó solo un momento en darse cuenta que no eran solo sus propios rugidos los que escuchaba, si no que sus padres los acompañaban con sus gritos, lucían miradas de horror en sus expresiones antes cansadas, se abrazaban el uno al otro y retrocedían aterrados de lo que antes era su hijo.
Con esa última imagen quedándose grabada en su mente, la conciencia de Luke se desvaneció.
