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Summary:

Cuando un omega percibe que el alfa que ya habían seleccionado como una pareja potencial (muchas veces de forma inconsciente) los rechaza estos experimentan sentimientos de tristeza que no suelen durar más de un par días, sin embargo, Zanka tuvo un cumulo de choques emocionales que lo hicieron caer en una espiral depresiva.

 

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Los instintos de Zanka sintiendo que si Jabber los vuelve a "rechazar" eso mataría a Zanka entonces lo fuerzan a evitarlo.

Mientras tanto Follo fue designado como el encargado de evitar que Zanka se mate o lastime a si mismo.

Chapter Text

"Tal vez debería haber peleado con otro limpiador". Fueron las palabras de Jabber aquella vez; aunque luego se haya tirado a su lado a reír, siguen clavadas en su cerebro.

 

¿Por qué le afectó tanto que Jabber diga eso? Sí, había un componente de validación en sus palabras y su obsesión, pero hacía tres días no se podía levantar de la cama por la depresión.

 

Sabía que todos estaban preocupados por él y, aunque por suerte al principio pudo disimular su depresión con la recuperación de las heridas, no les tomó mucho darse cuenta.

 

Sí, lo animó un poco la visita y disculpa de Remlin y las flores de Rudo, pero poco duró antes de que volviera a acurrucarse en la cama de la enfermería a pudrirse en su tristeza.

 

Días después, ya no soportando la situación, Riyo decidió sacarlo a dar un paseo por la ciudad.

 

Al principio, Zanka no tenía energía, pero luego de un poco de tiempo empezó a sentirse algo mejor. Riyo se esforzó mucho en hacerlo sentir mejor y Zanka se contagió de eso; pasearon por las tiendas, escucharon música callejera y se detuvieron a comer algún tentempié, pero entonces terminó perdiendo a Riyo de vista en una calle muy transitada cuando se distrajo viendo unos aretes en un aparador.

 

Con su estado ya de por sí vulnerable, no puede evitar sentirse miserable al perderse. El normalmente muy independiente Zanka se siente inútil y, antes de ponerse a llorar en vía pública, consigue arrastrar su cuerpo hasta una banca cercana. Tampoco puede llamar a Riyo por su choker si hay tanta gente; no la escuchará bien.

 

Se sienta, se toma un momento para respirar profundo y no descender aún más en la locura.

 

Siente como tiene un nudo en la garganta y le pican las lágrimas en los ojos.

 

"Ya eres un adulto, Zanka, no puedes ponerte a llorar". Se intenta recordar, aunque no sirve de mucho; entonces solo sigue respirando.

 

No quiere llamar a Riyo tan obviamente llorando; no la quiere preocupar.

 

Jabber había visto a Zanka hacía un par de minutos; pensó en ignorarlo (después de todo, y luego de su última pelea, había perdido bastante el interés), pero luego lo vio irse a sentar solo a una banca y pensó en tal vez darle una segunda oportunidad de ser interesante.

 

Jabber se acercó por atrás.

 

—Veo que te recuperaste, ZanZan.

 

Cuando Zanka escucha esa voz, se tensa; su pecho se llena de ansiedad.

 

Se levanta rápidamente de la banca y, sin pensarlo, comienza a correr; ni dice nada, solo corre tomando con fuerza a Lovely Assistaf.

 

"Tal vez debería haber peleado con otro limpiador", piensa en sus palabras; no entiende por qué esas palabras siguen en su cabeza, por qué esas palabras lo hacen no tolerar la idea de verlo.

 

Es como si una voz en su interior tuviera miedo de volver a escucharlo.

 

Jabber lo mira huir con extrañeza.

 

Aunque generalmente consideraría aburrida la situación, está curioso por el cambio en la actitud de Zanka; es antinatural hasta cierto punto. Zanka nunca ha huido de él.

 

Entonces decide seguirlo.

 

Zanka corre con la mente nublada, esquiva a las personas y los objetos a su alrededor de manera pobre; no entiende por qué todo su cuerpo le exige huir; eso solo lo hace sentir más patético.

 

Está esta voz en su interior que no es literal, no le habla con palabras, pero lo hace sentir en un peligro que se parece más al que siente cuando ve a sus hermanos que al que debería provocarle el casi haber muerto a manos de Jabber (por qué quiere asumir que es por eso que su cuerpo reacciona así).

 

No lo entiende y no tiene cabeza para pensarlo ahora mismo.

 

Jabber mira a Zanka girar en unos callejones y solo sonríe.

 

"Claro, los limpiadores no pueden arriesgarse a lastimar civiles; Zanka me trajo a un lugar vacío para pelear". Piensa: ¿Por qué más Zanka correría? "Bien, esto es más interesante".

 

Gira en el callejón y está a punto de hablar cuando ve a Zanka arrodillado en el suelo dándole la espalda; parece estar vomitando.

 

Jabber inclina la cabeza confundido; lo único que puede pensar es que Zanka está enfermo. Supone entonces que no quiere pelear con él por eso.

 

Se queda de pie en la entrada del callejón, lo ve mover su brazo para limpiarse la cara y luego se mueve para sentarse contra una de las paredes del callejón. Lovely Assistaf descansa en el suelo y Jabber escucha un ligero sollozo.

 

"¿Por qué está llorando?" Se cuestiona, retrocediendo para ocultarse de su vista; lo mira cubrirse el rostro con las manos, intentar respirar profundo y fallar miserablemente en dejar de llorar.

 

"¿Le pasó algo?", se pregunta Jabber. Lo ve esconder el rostro en sus rodillas, ve su cuerpo temblar y sus uñas clavarse en sus propios brazos.

 

Se acerca en silencio y se sienta a su lado, no sabe bien por qué no dice nada, solo lo hace.

 

Zanka siente una presencia a su lado; no cree que sea Jabber por el silencio, entonces asume que es Riyo quien debió haberlo visto correr. Deja escapar un suave sollozo de su garganta.

 

Con los ojos cerrados, no queriendo ver el rostro preocupado de "Riyo", se avalanza a abrazarla y solloza en su hombro; el moco en su nariz y su estado mental alterado le dan algunos minutos sin notar las obvias diferencias entre Jabber y Riyo.

 

Jabber pasa las manos por la espalda de Zanka.

 

—Vámonos a casa, ya no quiero estar aquí —solloza Zanka—. Lo acabo de ver y me siento tan miserable.

 

Jabber parpadea sorprendido al escuchar su voz tan rota y triste.

 

"Lo acabo de ver..." Piensa, Jabber, ¿se refiere a él? Tiene que ser.

 

¿Qué diablos está pasando?

 

—¿Te hago sentir miserable? —cuestiona Jabber.

 

Siente el cuerpo de Zanka tensarse y empujar desde el pecho de Jabber para alejarse. Jabber lo sostiene con fuerza sin pensarlo mucho; extrañamente, siente que no debe dejar que Zanka se vaya.

 

Está esperando el grito, la queja, el golpe, pero al mirar la cara de Zanka solo ve horror y desesperación.