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Enchanted

Summary:

Un rey Elfo y un príncipe Gumiho, dos semanas, ninguno creía en el amor para ellos menos a primera vista hasta que sus miradas se cruzaron.

Chapter Text

En medio de un frondoso bosque, llamado "El bosque de las criaturas peligrosas" existe un clan que es uno de los más temidos por los humanos y otras criaturas..."Los Gumihos", famosos zorros de nueve colas que han sido fruto de miedo por la mala fama que los humanos les habían dado, tachándolos de tener una sed de sangre insaciable y que les encanta comer el corazón e hígado de los mortales, lo cual era la mayor mentira del mundo.

Los zorros se alimentaban con la misma comida que ellos, por suerte algunas personas lo entendían y no les temían tanto pero no lo suficiente. Siempre estaba el miedo a las criaturas mágicas y de todas ellas, los gumihos son los más temidos junto con los vampiros.

Yang Jeongin, el segundo de tres hijos de los líderes del clan de gumihos del sur Kijien, lamentablemente era el heredero de este debido a que su hermano mayor había rechazado el puesto al no sentirse apto, los padres lo encontraron razonable y lo dejaron sin darle ningún castigo, lo cual Jeongin encontró completamente injusto; él quería ser libre, no quería hacerse cargo de la manada pero sus padres desde que su hermano había abdicado lo habían entrenado para ser un buen líder, fue tedioso pero al fin y al cabo se terminó acostumbrando.

Jeongin caminaba por el bosque aburrido cuando su pequeño hermano salió de un árbol en su forma zorruna.

—Jeongin-hyung, madre y padre te buscan —dijo el pequeño transformándose en humano. El más grande frunció el ceño desconcertado.

—¿Sabes el por qué? —le preguntó el mayor.

—Nop, solo me dijeron que te avisara —el niño sonrió de forma infantil y Jeongin solo suspiró rendido.

—Está bien —en una nube desapareció el joven de cabellos blancos para dar paso a un zorro del mismo color con unos potentes ojos azules.

Los dos hermanos comenzaron a corretear hasta el lugar en donde los esperaba su madre. El más joven volvió a transformarse en un pequeño niño y se tiró en los brazos de su progenitora.

—Hola, bebé —la mujer de forma cariñosa le besó la frente haciendo sonreír al más bajo—. Anda a jugar con Minji en lo que nosotros hablamos con tu hermano.

—Está bien, mamá —ambos se sonrieron y el niño desapareció.

De la gran cabaña se asomó el gran e imponente líder de la manada; la mujer se puso a su lado.

—Entremos, Jeongin —le dijo la madre y este asintió.

Los tres se sentaron en sus respectivos lugares y el hombre comenzó a hablar.

—Asistirás al baile de los reyes humanos —el hombre con ojos amarillos y salvajes miró fijamente a su hijo.

El joven lo miró completamente desconcertado.

¿Los humanos? ¿Un baile con humanos? ¿Los humanos invitaron a los gumihos a una de sus pomposas fiestas?

—¿Ah? —logró pronunciar y su padre soltó una risa ante el desconcierto de su hijo—¿Los humanos nos invitaron?

—Corrección, te invitaron a ti —la madre le sonrió con suavidad.

Jeongin ladeó su cabeza confundido.

—¿Por qué a mí? Ustedes son los representantes y líderes del clan.

—Los Reyes humanos invitaron a todos los herederos y los reyes recién coronados de todas las razas y lugares —explicó su padre—. Aún no sabemos la razón exacta pero la invitación fue muy cordial.

—Ya veo —dijo el menor asintiendo—. ¿Me mandarán solo?

—Obviamente no, irás con Jisung —confirmó su madre y Jeongin asintió.

Han Jisung era un humano, un mago para ser más específicos. Ahora, se encontraba con los humanos por su cuenta, por generaciones la familia de los Han han servido al clan de los gumihos, y estos por generaciones le han brindado su protección y viceversa. Hace años, los magos y las brujas no eran bien vistos dentro del reino humano, haciendo que estas buscaran protección en algunos clanes.

Para los gumihos, los Han son igual de importantes que el gran sabio.

Hablando de este chico, entró en ese momento posicionándose al lado de la madre gumiho.

—Jisung velará por tu seguridad y verán que no hagas nada indebido —el líder entrecerró sus ojos. Jeongin lo miró confundido.

¿Qué cosa indebida podría hacer? ¿Usar un poco de magia zorro? No lo veía como algo tan grave.

—¿Cuándo es?

—Se irán mañana por la mañana —los ojos de Jeongin se abrieron de par en par.

—¿Tan pronto?

—Sí, es ideal que pasen unos días en la ciudad, el baile se realizará en una semana y media —Jeongin asintió.

—Lo entiendo.

—Por favor, cariño. Honra nuestro nombre y haznos sentir orgullosos —Jeongin asintió ante las palabras de su padre.

—Eso haré —habló con determinación y Jisung sonrió al ver la determinación en su amigo.

—Ah, antes que me olvide, también irás con Chahn y Changbin —volvió a hablar el líder.

Jeongin quedó más confundido todavía, aunque se emocionó ya que hace mucho tiempo que no veía a los licántropos.

—¿Chahn y Changbin van a venir? —les preguntó con una gran sonrisa.

—Obviamente, Innie —una voz se escuchó detrás de él y su sonrisa se ensanchó.

En la entrada se encontraban el pelinegro líder y alfa de la manada de licántropos y a su lado estaba su pareja.

Banhg Chahn y Seo Changbin eran uno de los mejores líderes de la manada Banhg. Tenían una excelente relación con los gumihos.

Jeongin abrazó a ambos hombres haciéndolos sonreír.

—Tanto tiempo, pequeño —Changbin le desordenó el cabello, luego de saludar al menor caminó hacia el hechicero y lo envolvió en un abrazo igualmente—. Jigi estas muy lindo —alagó al contrario sonrojándolo levemente.

—No me hagas sonrojar —murmuró avergonzado haciendo reír al mayor.

—Parece que creciste desde la última vez que te vimos —le dijo Chan al gumiho en el momento en el que se separaron.

—Es que ustedes son muy bajitos —se burló el menor y la pareja lo miró indignada. Los padres sonrieron. Jisung por su parte se rió.

Chahn abrazó al que se estaba riendo.

—Tu no te rías que sigues igual de bajito que la última vez que nos vimos —fue Jisung ahora el que se indignó—Bueno, tenemos que hablar con tus padres, Jeongin, así que después los vemos —Chahn le desordenó el cabello a Jisung y luego a Jeongin, quien asintió.

—Adiós, zorrito—se despidió Changbin—. Adiós, Jigi —y los dos se acercaron a los padres del gumiho.

Los dos amigos salieron. Jeongin siguió caminando luego de despedirse de Jisung desapareciendo en su cabaña para preparar sus cosas para las dos semanas que estaría en ese lugar rodeado de humanos y otros reinos que no conocía.

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En un reino rodeado de rica vegetación, en lo más alto de una montaña se encontraba el castillo del rey de los elfos. Estos seres tenían buena relación con los humanos, tanto que algunos vivían en el reino de estos. De hecho muchos humanos y elfos se habían mezclado entre ellos formando una nueva raza que nadie encontró mala por suerte.

Kim Seungmin hijo único y actual rey de Tansy. El chico asumió el trono al cumplir los 18 años, es el orgullo de sus padres ya que se ha visto como uno de los mejores monarcas que ha tenido el reino. Es bastante serio y un poco holgazán cuando quiere pero eso no le impide cumplir con su deber como soberano de forma perfecta.

Hablando de holgazán, Seungmin se encontraba ahora mismo con los pies sobre el escritorio con un libro sobre su rostro dormitando levemente luego de haber completado la mayoría de sus deberes con el papeleo.

Esa tranquilidad no duraría mucho; el joven rey sintió como le quitaban el libro de su rostro haciéndolo bufar levemente.

—No me bufe, jovencito —masculló una voz que Seungmin conocía muy bien, entreabrió uno de sus ojos encontrándose con su consejero y el guerrero más fuerte del reino con feroces ojos verdes y cabello de un color tan rojo como las rosas.

Hwang Hyunjin era el nombre de este joven, este chico mayor tan solo un año que el rey fue entrenado desde que tuvo la capacidad de tomar una espada sin que se cayera debido a su peso; hijo único de una de las familias más leales al reino y a los padres de Seungmin.

—No me molestes, Hyunjin —intentó volver a tomar el libro pero el mayor se lo impidió—. Además me hablas como si tuvieras miles de años más que yo y es tan solo un año y ni siquiera porque son solo meses —Hyunjin movió su mano libre restándole importancia.

—No vine a eso —le dijo alejándole el libro—. Ya tenemos todo listo para que se vaya mañana.

Seungmin bufó nuevamente sentándose derecho en su gran silla de su despacho del rey.

—¿Por qué no vas con tu noviecito? —el menor le sonrió de lado en una sonrisa completamente burlona.

El guerrero carraspeó apartando su mirada.

—No metamos a Yongbok en esto... y ni siquiera es mi novio —se cruzó de brazos, fulminando a su rey.

Seungmin sabía de la debilidad de su consejero y mejor amigo tenía por esa hadita rubia.

Lee Yongbok era su nombre, un joven de raza hada que fue abandonado en el reino de los elfos siendo tan solo un bebé, fue criado por una pareja de elfos de buena familia que no habían podido tener hijos, así que fue criado como uno propio. Aunque los padres nunca le mintieron sobre sus orígenes. Yongbok también es amigo de Seungmin y Hyunjin...aunque este último no le solamente como un simple amigo.

—Ya quisieras que fuera tu novio —sonrió con malicia el rey y Hyunjin lo miró mal.

—No hables más —masculló—. Ya te quiero ver yo babeando por una persona.

Seungmin lo miró y se rió negando.

—Eso nunca va a pasar, Hyun —movió su mano.

—Sí, eso mismo dije yo y mírame —suspiró de forma pesada.

Seungmin siguió riendo y Hyunjin lo miraba con una mueca en su rostro, hasta que el ruido en la ventana hizo que el menor se detuviera.

—¡Chicos! —la voz del mencionado los sobresaltó a ambos. Los dos se voltearon a la ventana abierta del despacho.

Yongbok se rió ante las caras de sus amigos y se adentró al lugar por la ventana. Hyunjin se quedó pegado mirando lo lindo que se veía Yongbok con sus alas de hada. Seungmin miró de reojo a su amigo pelirrojo y soltó una risa. Hyunjin fue en ese momento que se dio cuenta de que miraba embobado al hada y fulminó al rey.

Yongbok parpadeó confundido sin entender mucho a los dos.

—¿Qué pasó, Yongbok? —preguntó Seungmin ignorando la mirada asesina del pelirrojo.

—Oh, sí. Ya está todo listo para irnos —respondió el hada emocionado.

—¿Nos acompañará? —preguntó Hyunjin.

Yongbok miró a Hyunjin preocupado.

—¿No quieres que vaya? —le preguntó formando un adorable puchero que hizo derretir el corazón del guerrero.

—No es eso... es solo que me sorprendió —apartó rápidamente su mirada del menor porque si lo seguía mirando probablemente se le lanzaría encima a besarle las mejillas llenas de adorables estrellas.

Yongbok asintió feliz y los tres continuaron hablando del viaje que realizará al reino humano.