Chapter Text
Samon hizo algunas locuras cuando estaba en pleno proceso de luto.
No hay razón para culparlo, después de todo, perder a ambos hermanos mayores en esas circunstancias tan visiblemente traumáticas para el idiota que tuvo que abrir la puerta de esa sala ( Atte: Samon fue ese idiota) puede hacer que las personas pierdan un poco el control.
Inori, quién puede ser perfectamente el mejor amigo de todos o la cuerda en la horca, solía llevar a bares para que se despeje y deje de abrirse los nudillos porque golpear tan seguido los troncos de los árboles.
Samon olvidó a conciencia varias de esas noches, simplemente para que no estuviera pateando las sábanas por vergüenza en las noches de insomnio. Recordaba un par, entre ellas una noche donde se había metido en un bar tras un campeonato de Lucha Libre de la zona.
Recordaba haber acostado con un luchador, y si el cinturón con oro apoyado en la mesa de noche le decía algo, era el campeón. Quizás lo único memorable fue las cosquillas que le daba la bufanda de pelaje blanco y gris atigrado en su nariz cuando era presionado contra el colchón.
Ni siquiera habían intercambiado números.
Era solo una noche.
Pero hey, el universo está encargado de hacerlo constantemente comer tierra por tener la osadía de seguir respirando.
Desde que Shin se hizo cargo como alcalde de la prisión, esta vez del lado masculino, ciertamente habían notado que el número de reuniones han aumentado. Quizás eran las circunstancias o probablemente al príncipe le gusta oír su voz en una sola llena de hombres; otra caricia a su ego.
De todas formas y como en la mayoría de los casos, es raros que vayan todos los supervisores a estas reuniones. Casi siempre mandaban a sus supervisores adjuntos o simplemente daban una nota diciendo que estaban fuertemente ocupados. Lo cual era una mentira muy descubierta, debido a que la mayoría o estaba en la sala común o simplemente estaban encerrados en su oficina finciendo que el papeleo era más importante; y probablemente lo era en comparación de escuchar a un hombre hablar por los últimos cambios que había hecho es su cabello por una hora, eso sí fue una reunión real.
Samon no es participante activo de esas reuniones, pero como ex asistente de la alcaldesa Momoko, se había acostumbrado a ir a la mayoría. Es una costumbre que va a perder muy rápido si esas reuniones se siguen extendiendo.
Está apoyado en la pared en el pasillo antes de la sala de Reuniones A-6, por lo que había escuchado la reunión esta vez se iba a desarrollarse allí, lo cual le agradecía porque tenía un buen aire acondicionado que le daba en la espalda y evitaba que sus helados se derritieran en plena reunión. Estaba esperando a Kiji oa Kenshirou, no necesariamente que los esperaba... pero lo estaba esperando, Samon aún no sabe como ser cercano a ellos, aun si ya lo son.
Escucho un bostezo audible.
"AHH...Hombre, estás reuniones parecen haber aumentado desde que regresas." Bufo Taiga, el hombre de 3 metros casi parecía un gato por la forma al estirar sus brazos, parecía ser más largo y grande si eso seria posible.
Samón se río. "Sí, eso es lo que parece cuando dejas de estar tanto tiempo en el extranjero en viajes de trabajo, para regresar a hacer realmente el trabajo en la oficina, eso se vuelve pesado, ¿no crees, viejo?"
"Hey, hermanito de Enki, yo soy un ejemplar Supervisor....Aunque no me haría nada mal tener un viaje de negocio a Tailandia o a lndonesia otra vez; el fraude fiscal al menos es más interesante que esto."
"Ni lo digas, definitivamente preferiría estar entrenando a mis reclusos que estar haciendo esto."
Taiga irritante. "Pero tenemos que dar el ejemplo a los nuevos, no crees?" Señaló con su pulgar hacia su espalda.
Samon levanto la ceja, recordaba que entre la nueva ola de guardias que habían llegado a Namba el mes pasado, también había el sustituto a Mao como Supervisor Adjunto. Samon era completamente indiferente al hecho de que Mao fuera despedido, vamos, quizás podría dar una voltereta hacia atrás pero era exageración.
"¿Ah? ¿Ya llego tu nuevo Supervisor Adjunto?" Tarareo. "Ya dije yo que era raro que un tigre tan codicioso como tú, estaría fingiendo ser tan responsable."
Taiga bufo, cruzándose de brazos. "Tengo que dar el ejemplo, sino después no puedo quejarme si mi hijo es un vago en su trabajo."
¿Hijo?
De la espalda de Taiga, mejor dicho de ese gran abrigo que usaba ese hombre como parte esencial del uniforme, se asomo un joven hombre enfocado en su teléfono. "¿Sabes que los estoy escuchando, no? Tu adorable hijo está recibiendo un mal ejemplo de sus superiores, padre." Dijo Kotetsu levantando la mirada.
En eso, ambos hombres que hacia unos meses habían compartido la factura de un hotel, se volvieron a ver.
Con Taiga completamente ajeno a este encuentro. "Como si ya no fueras un desastre por tu cuenta." Se quejo.
Pero ni Kotetsu ni Samon dijeron algo. Kotetsu porque estaba más enfocado en disfrutar la reacción de Samon, y Samon tratando de fingir que no había comenzado a sudar mucho.
Quizás debería haber pedido ese número de teléfono.
