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El día de Reinhard van Astrea, el Santo de la Espada, había sido normal. Hoy no estaba de guardia y era su día libre. Había salido para ver los alrededores de la capital.
Realmente no tenía mucho que hacer el día de hoy, además de que tenía la misión encomendada por el Consejo de Sabios de encontrar a la quinta y última candidata al trono real de Lugnica.
Todo era normal, los ciudadanos hacían sus vidas, los caballeros hacían sus patrullas y los comerciantes iban y venían.
Este sería un día normal si no fuera por algo derrepente como hubiera aparecido de la nada. Sintió una fuente de maná monstruosa, si la pudiera describir sería la cantidad de maná más grande que había podido detectar en toda su vida.
Rápidamente su mano se deslizó hacia su espada, la legendaria espada Reid, el tesoro de la familia Astrea. Tomó el mango y la espada estaba empezando a salir de la funda, él rápidamente la guardó otra vez en la funda.
Alguien con un maná monstruoso y que era reconocido por la misma espada Reid como un oponente digno debía llegar a esa fuente de maná y saber si era una amenaza.
Mientras tanto, en un callejón se podía ver cómo tres ladrones entraban en un callejón donde había alguien comiendo.
Estos tres ladrones eran Ton, Chin y Kan. El primero era un tipo grande y fornido, el segundo tenía una figura delgada, su rasgo más llamativo era su pelo azul claro, y el último era un enano con corte de hongo.
Kan: Mira a quién tenemos aquí en nuestro callejón.
Chin: Sí, parece que tienes cosas interesantes.
Ton: Más te vale que nos des todo lo que tienes si no quieres problemas.
El sujeto que tenían al frente seguía comiendo su paquete de papas fritas. Tenía pelo negro y ojos intimidantes. Lucía una capa con capucha y una chaqueta verde de tela junto a pantalón negro y zapatos. Su vestimenta cuadraba con alguien como un explorador.
(Basicamente la ropa del arco de la atalaya)
Ante las exigencias de los tres ladrones, solo metió una mano en sus bolsillos y sacó un yo-yo.
Chin: ¿Qué crees que estamos bromeando para sacar esa baratija, sacando un cuchill—
Todo pasó demasiado rápido para los tres ladrones. Chin sintió como si viera todo en cámara lenta, vio cómo algo impactó con su cuchillo destruyéndolo, quedando como polvo, luego sintió como si algo lo inmovilizara como una cuerda, lo siguiente que sintió fue un fuerte y doloroso impacto contra la pared y después cómo volvían a su posición y cuando todo dejó de dar vueltas vio cómo el sujeto ahora estaba enfrente de ellos con un hilo enroscado en un dedo, vio como pudo y vio a sus amigos igual que él.
???: Bueno, ya que me interrumpieron mi merienda, ahora quiero hacerles unas preguntas, ¿entienden? Y espero no haber sido demasiado rudo
Chin como pudo habló, aún sentía dolor del impacto contra la pared y miedo por la fuerza de este sujeto.
Chin: ¿Quién eres?
Subaru: Ah, sí, olvidé presentarme, soy Natsuki Subaru y quiero hacerles algunas preguntas, si lo hacen los curaré de sus heridas.
Sacando de algún lugar una botella reluciente con algunos enmarques dorados, con un líquido rojo intenso como si brillara.
El día del campeón de Terraria, Natsuki Subaru, había sido raro y un poco peculiar, aunque desde que llegó a ese otro mundo todos los días eran una aventura nueva, quién diría que alguien como él lograría tanto, aún recuerda cuando despertó en medio de un claro de árboles con lo que traía de aquella tienda de conveniencia.
Recuerda a la primera persona que conoció, se hacía llamar el guía, le dijo que lo ayudaría con lo que necesitara, también recuerda lo emocionado que estaba, también descubrió que tenía un espacio de bolsillo, algo así como un inventario de videojuegos, vio que tenía un kit de novato como herramientas de cobre.
Desde ese día pasaron demasiadas cosas, derrotó al Rey Slime, un slime gigante con una corona dorada que tenía un ninja dentro de él.
El ojo de Monlord, un ojo gigante que después de que lo debilitara obtuvo dientes, recuerda cómo intentaba embestirlo y saborearlo en sus fauces.
Derrotó a las dos maldiciones que azotaban ese mundo, la corrupción con el Devorador de Mundos, y el carmesí con el Cerebro de Monlord, el primero parecía un gusano gigante con múltiples ojos y colmillos, recuerda que cada vez que cortaba una parte de él esa parte se volvía otro enemigo, el segundo, el del carmesí, era un cerebro gigante que atacaba con ilusiones, recuerda que más de una vez atacó a la ilusión pero eventualmente los derrotó.
Y recuerda cuando por accidente despertó a ese ciervo gigante que lo intentó matar, no tuvo más opciones que eliminarlo, era una rara fusión entre un yeti, un alce y un cíclope, recuerda que hizo esa parte de ese bosque un desastre resultado de esa batalla.
También derrotó a la maldición de ese hombre que invocaba a un cráneo gigante con dos brazos, era un cráneo gigante con dos brazos esqueléticos que se conectaban con lo que parecía sangre, fue un dolor de cabeza por su maldita resistencia.
Posterior a eso exploró y limpió la mazmorra donde rescató a la que se hacía llamar la mecánica, una científica cautiva por un grupo de sectarios locos para que construyeran partes mecánicas de un ser antiguo.
También recuerda la vez que cayó en un panal de abejas en donde se encontraba una abeja gigante, no tuvo más opción que matarla, aquella vez estaba minando y cayó en ese panal y lo peor, estaba la abeja reina presente que de inmediato lo atacó, la tuvo que eliminar, posteriormente encontró que la cría de la abeja había eclosionado, entonces decidió cuidarla y se volvió como una mascota.
También recuerda el muro de carne, sí, la primera y última mentira que le dijo su amigo el guía, recuerda cómo el guía lo incitó a invocar a lo que se llamaba la muralla de carne, pero él nunca dijo que una vez la muralla de carne sea invocada el guía moriría, recuerda que encontró una carta donde su amigo se despidió, luego llegó otro guía que le contó que el guía era parte de una clase de grupo de guías cuyo objetivo era que el señor de la luna sea erradicado, le hizo una tumba al lado de su casa, a veces visitaba la tumba de su amigo.
Después de eso tuvo más batallas como la reina slime, que era prácticamente una slime con corona de plata y alas de ángel y un cristal en su interior, la derrotó a ella y a los slimes cristalinos que generaba.
La emperatriz de la luz, recuerda que aplastó por accidente un hada mientras corría de un unicornio que andaba persiguiéndolo, lo pudo haber matado pero no quería hacerlo, quedó decepcionado de esa figura mística, no era como en los relatos fantásticos, una vez el hada estuvo aplastada recuerda cómo el entorno vibró y vio cómo después de una luz cegadora apareció la emperatriz de la luz, una clase de diosa de las hadas, fue una de las batallas más intensas que tuvo.
Plantera, recuerda que mientras exploraba por la cueva de la selva se encontró con unos bulbos extraños, en cuanto los tocó se marchitó, recuerda que a veces evitaba tocarlos pero el mínimo cambio en el ambiente hizo que se marchitara, luego de algunos bulbos marchitos la cueva de la selva sufrió un gran terremoto y lo que apareció fue una flor gigante con enredaderas afiladas, la tuvo que matar, no sabía qué haría esa cosa en esta selva y no quería otro caso de la carmesí o la corrupción, una vez la derrotó le dejó una extraña llave de piedra.
El duque, recuerda que el pescador le dijo que pescara con un anzuelo especial, según él obtendría un pez único, al final resultó atrayendo a una criatura mística del mar, era un tiburón volador y con cara de jabalí o cerdo, algo parecido, fue una batalla intensa con muchos huracanes.
Los jefes mecánicos, como los llamaba, fueron unas peleas muy difíciles, eran como versiones mejoradas mecánicamente de sus antiguos enemigos como el ojo de Cthulhu que ahora eran gemelos o el devorador de mundos que ahora tenía lanzas y Esqueletron que ahora tenía cuatro brazos y bombas, recuerda que con sus partes sobrantes hizo una vagoneta futurista y armada.
Y el gólem, recuerda que encontró el templo y usó esa llave extraña, encontró lo que sería prácticamente como una cámara de una civilización antigua al estilo de las películas americanas de Indiana Jones, había una clase de guardianes lagartos que lo atacaron a muerte, tuvo que eliminarlos ya que no tenía otra opción, avanzó por el templo y encontró extraños tubos brillantes, tuvo que esquivar trampas o detectarlas, al final había un altar de invocación donde colocó los tubos y el templo tembló y despertó el gólem guardián, al cual derrotó.
También esos sectarios locos adoradores de Monlord, después de salir de la selva vio cómo un rayo gigante ascendía desde la lejanía donde estaba la mazmorra, rápidamente voló hacia allá y vio cómo unos locos en capas estaban haciendo una invocación con un disco antiguo, rápidamente usó su espada y los cortó pero el que parecía ser el líder esquivó el ataque y absorbió el poder de ese disco, tuvieron una batalla larga donde lanzaba cortes hacia el lunático que volaba y disparaba rayos mágicos, luego de derrotarlo aparecieron pilares malditos y colosales de la esencia del señor de la luna, terminó acabando a los cuatro pilares.
Y por último Monlord, el señor de la luna, con los restos de los pilares creó un disco de invocación igual que el que vio que tenían los sectarios locos, cuando lo usó el mundo se sumió en oscuridad y el señor de la luna, Monlord, surgió después de tanto tiempo, fue la batalla donde usó todas sus capacidades y fuerza, al final lo derrotó, así liberando al mundo de todo el mal que habitaba este mundo.
Por aparte estaban las invasiones de seres de otros mundos o especies nativas o un mismísimo eclipse que parecía el fin del mundo o hasta piratas en un barco volador.
Después de esa batalla con el señor de la luna había empezado a purificar el mundo de lo que aún quedaba de las infecciones, después de cumplir con su tarea como el campeón del mundo, el héroe de Terraria, cuando por fin había logrado todo su destino ya no sabía qué hacer, había dominado todos los artes posibles y aprendido todo lo posible de sus residentes: carpintería, electricidad, alquimia, mecanismos y tecnología avanzada, plomería, pintor, arquero, mago, espadachín, armero, invocación de seres mediante amuletos o objetos, herrero, creación de armas o objetos arcanos, también cartógrafo, también había hecho un libro con cada registro de cada criatura o persona, medicina, creación de armas y pólvora, creación en autos y barcos, peluquero, sastre, constructor, arquitecto.
Recuerda como estaba caminando tranquilamente en su casa cuando de un parpadeo aparecio en este lugar desconocido
Lo primero que hizo fue explorar un poco la capital. Vio la arquitectura y la mercancía de los mercaderes, e hizo un mapa de la zona. También vio cómo un niño casi era arrollado por una clase de "lagartos"; lo salvó rápidamente usando su velocidad. Seguía siendo Subaru Natsuki, alguien quien ayudaría si podía. Luego se aburrió y se fue a comer unas papas que tenía en el inventario, aunque ya no necesitaba la necesidad de comer o dormir, ya que podía estar semanas despierto y seguir en plena marcha. Lo seguía haciendo por puro reflejo y por el sabor de la comida.
Luego llegaron esos ladrones a molestarlo, aunque también aprovecharía para hacerles unas preguntas de este lugar, en qué parte específica estaba en este nuevo mundo. Nunca se imaginó ser isekaiado otra vez.
Subaru: Entonces quiero saber en qué país estamos y en qué dirección este mismo se encuentra.
Chin como pudo respondió; no sabía qué haría ese sujeto si no hacía lo que quería.
Chin: Estamos en Lugnica, el país que venera al dragón divino, y este se encuentra en el sur.
Subaru: Está bien, ahora quiero saber, ¿hay más países?
Chin: Hay cuatro grandes naciones: Lugnica, el país dragón; Gusteko, el país de Odglas; Kararagi, el país de la shinigami; y por último Vollachia, la tierra de lobos —dijo Chin lo más rápido y claro que pudo.
Subaru: Está bien, eso era todo lo que quería saber —abriendo la botella y vertiéndola sobre los tres ladrones.
Chin, Ton y Kan cerraron los ojos esperando lo peor, pero lo único que sintieron era cómo las heridas y el dolor generado se curaban; incluso se sentían mejor que nunca. Luego de abrir los ojos vieron que ya no estaban atados por esa cosa.
Subaru: Váyanse y no vuelvan a robar por aquí, ¿entienden? O si no, no seré tan bueno —mostrando una mirada que haría que incluso los soldados más veteranos temblaran.
Los tres ladrones se miraron entre sí y luego corrieron lo más rápido que pudieron, como si su vida dependiera de ello.
Subaru: Creo que me pasé, espero no haberlos asustado mucho a esos tres.
Subaru decidiría irse del callejón, pero de pronto vio a una niña rubia de ojos rubí corriendo a toda velocidad. Era rápida, sí, aunque para él no era la gran cosa. Vio que traía algo que brillaba en su mano.
La chica lo volteó a ver y dijo:
Felt: Vive fuerte.
Para después trepar por las paredes y seguir huyendo.
Subaru se extrañó de la frase, tal vez era algo que decían los de por aquí, pero decidió dejarlo pasar.
Y cuando decidió seguir caminando, escuchó una voz como de campanillas y vio su rostro: un bello rostro, pelo plateado y orejas largas en forma de punta, un rasgo de elfo, y unos hermosos ojos amatista. Sentía como si algo lo atrajera; también sintió un vuelco en el pecho, como si su corazón sintiera algo que él no sabía.
Pero para alguien que había luchado con seres de pesadilla, eso no era normal, dejándolo con una pregunta: ¿quién era esta chica?
Emilia: Alto, hey, malvado, devuélveme lo que me robaste, es muy importante para mí.
Fin del cap.
