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Yo iré por ti

Summary:

❝ Despues de estar encarcelado dentro de una jaula por mucho tiempo, una figura misteriosa finalmente va en busca del Rey Koopa para liberarlo de su prisión ❞

Notes:

‧˚꒰💭୭ ˚. ᵎᵎ nuevamente recordando que esta no es una historia bowser x lector. la protagonista tiene nombre y es el que se leerá a continuación !! gracias

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Se escuchaban fuertes pisadas por todos los corredores del castillo, sonando al ritmo de los tacones golpeando los enormes pisos de mármol. Las paredes, hechas del mismo material que el suelo, se cubrian con la misteriosa sombra, intrusa y ajena en aquel lugar. 

Luchaba contra si misma, contra sus propios cinco sentidos, contra su propio sentido de orientación. Estaba perdida y desesperada, ya no sabía cuantos pasillos había recorrido ni cuantas veces había pasado frente a esa misma pintura que se burlaba de ella en la esquina. Quería gritar de la desesperación pero no podía, porque eso expondría su presencia y quedaría vulnerable en la oscuridad.

Por fortuna, ninguno de los Toads que vigilaban el castillo se había percatado de su existencia, ya sea porque el sueño era mucho más fuerte que ellos o porque sus mentes se distraian jugando cartas y comiendo almuerzos nocturnos. Aunque no todo era tan sencillo, pues en alguna que otra ocasión uno de ellos ya estaban a punto de ver su sombra en los pasillos, por lo que se veía obligada a cambiar de ruta.

Subió las escaleras de cada piso como pudo, revisando cada cuarto existente en ese castillo inmenso. Pasaban los minutos que se sentían como horas y cada paso se comenzaba a sentir como caminar en un largo campo minado lleno de explosivos, porque por más que corría, seguía sin encontrar a su objetivo.

"¿Dónde está? ¿Dónde estaba ese maldito cuarto?" se preguntaba la figura para sus adentros, girando la cabeza con desesperación al encontrarse perdida y sin rumbo en aquel lugar que jamas en su vida había llegado a visitar.

En principio se diria que la mision iba al pie de la letra. Pero no importaba cuantos pasillos pudiese recorrer, no importaba cuántos Toads tuviese que esquivar para no ser vista. Pareciera que su esfuerzo no daba frutos, sentía que toda su búsqueda comenzaba a ser inutil, cuestionandose si valia la pena continuar luchando en silencio en la oscuridad. Pero no, todavia no era el momento de tirar la toalla, aún le quedababa un poco de esperanza

Y cuando pareciera que las cosas no podían ir para peor, cuando comenzaba a preguntarse si aventurarse por su cuenta fue la mejor elección, se topó con una habitación cuya puerta no solo estaba cerrada, sino también custodiada por un par de Toads azules que se encontraban despiertos y parados frente a esta. 

Este podria ser el obstaculo definitivo, pues a diferencia del resto del palacio, esta se trataba de una habitación a la cual no podía tener acceso. Pero, si unicamente esa puerta tenia el acceso bloqueado era por una buena razón ¿No es así?

"¿Será verdad...? ¿Será acaso que...?" volvia a cuestionarse la figura de la oscuridad, quien dispuesta a ya no correr más riesgos innecesarios y a tomar una ruta aun más distinta que las anteriores, sentía como poco a poco su fé volvía a crecer. 

El nuevo camino no fue nada fácil. Tuvo que salir por uno de los ventanales de los pasillos, el más cercano a la nueva habitación en su mira. El corazón latía con fuerza, el esfuerzo que tendría que hacer para llegar a su objetivo era peligroso, corria el riesgo de caer al vacío y no vivir para contarlo, pero ya había llegado demasiado lejos como para renunciar, todavía quedaba un pequeño rayo de esperanza al cual aferrarse. 

Mientras tanto, en una de las tantas habitaciones del interior del enorme castillo, existía la presencia de una criatura que destacaba sobre todas las cosas que se podían encontrar en la habitación. No necesariamente por ser lo único que, decoraba el pequeño espacio además de los cuadros de las paredes, pero si porque su naturaleza era singular para todo lo que representa el Reino Champiñon.

Dentro de una pequeña jaula para aves con acabado de oro, justo en el centro del cuarto, habitaba un pequeño Koopa proveniente de las tierras oscuras acompañado de las únicas posesiones que le permitieron tener en su amarga soledad: su piano y junto con éste, su musica.

No se trataba de un Koopa cualquiera, sino del propio líder de todos los de su especie: Bowser, quien antes era llamado un rey y gobernaba las tierras oscuras siendo temido por todos los demas habitantes de este vasto mundo. Pero ahora, solamente estaba rebajado a ser una simple y diminuta mascota por culpa del champiñon azul el cual le obligaron a consumir en contra de su propia voluntad.

Atrapado en esa jaula de oro, encerrado en la oscuridad, el ex rey de los Koopas unicamente podia acostarse bajo el manto de la única compañía que le quedaba: la luz de la luna que se reflejaba tras la única ventana de la habitación. Serena, brillante y lejana, tal como cierta doncella a quien había dejado atrás cuando fue abruptamente derrotado.

Parecía ser que estaba destinado a vivir una gran parte de su vida en estas condiciones, completamente solo y sin nada más que el recuerdo de lo que alguna vez fue, de lo que alguna vez tuvo y de lo que alguna vez pudo tener. O al menos así era... Hasta que de repente, la oscuridad volvió a cubrir la habitación. 

El Koopa al sentir el cambio innesperado en el ambiente, giró su mirada hacia el origen, dándose cuenta finalmente de que frente a él, estaba la sombra de una señorita con una lanza con cabello ondulado y vestido largo, tratándose de la misma figura que recorrió el castillo hace unos momentos atrás y cuya presencia era la que impedía la entrada de gran parte de la luz a la habitación.

Ella se encontraba parada frente a la ventana de la pequeña habitación, la cual rompió en miles de pedazos con ayuda de su lanza, logrando formar una entrada improvisada y pasar por esta sin cortarse o lastimar tanto al prisionero en la jaula como a ella misma.

Fue allí que el pequeño Koopa pudo apreciar más de quien se trataba, aunque fue algo dificil de creer al principio. Esta mujer portaba una enorme corona morada bañada en plata con tres picos y una luna creciente morada en el centro junto con unos pendientes lilas grisaceos, tambien de plata. Su vestido morado con bordado de nubes al final y carente de mangas brillaba ligeramente en la oscuridad y ahora poseía una abertura en el centro, la cual dejaba expuestas sus shorts púrpura y sus botas blancas de suela morada. 

Y lo más destacable de todo: Un tatuaje de su propio rostro, hecho con tinta violeta sobre su brazo izquierdo, símbolo que usaban todos los soldados pertenecientes a su ejército, quienes lo portaban con mucho honor y sin miedo, tal como lo estaba haciendo ella.

Bowser completamente inmóvil era incapaz de creer lo que estaba presenciando, pues ahora la mujer estaba comenzando a acercarse con cuidado, dejando que los tacones de sus botas comenzarán a sonar con elegancia en cada paso que daba. Y cuando finalmente la tuvo de frente, sus miradas finalmente se encontraron después de estar separadas por lo que parece haber sido toda una eternidad, siendo finalmente capaz de reconocerla.

No era una intrusa, no era ni siquiera una extraña. Lo supo desde el momento en que volvió a ver sus ojos morados en su mirada seria, trayendo de vuelta no solo esperanza, sino también un alivio que no solo empezaba a recorrer su cuerpo, sino también toda su alma. 

Se acercó con cautela hacia los barrotes de la jaula, no porque no estuviese emocionado, sino porque todavía se encontraba perplejo ante la idea de que en vez de abandonarlo y volver a su reino, esta princesa fue capaz de buscarlo por cielo y tierra para terminar encontrandolo atrapado entre barrotes y rodeado de los muros del castillo de Peach.

— Eres tú... Estas aquí... —tardamudeó Bowser sujetando los barrotes, todavia admirando la enorme figura que se encontraba frente a él y cuyo nombre pensó jamas volver a escuchar—. Moonie... de verdad viniste... 

La mirada intimidante de la princesa cambió en un simple instante con escuchar la voz de Bowser. Su lanza golpeó el suelo pues la tiró sin pensar, esa fachada de soldada sin alma se desmoronó y de sus ojos empezaron a desbordar cientos de lagrimas. Se agachó ligeramente, solo para poder quedar de la altura perfecta para volver a apreciar a su amo, su compañero y su confidente.

— Bowser... —tardamudeó Moonie de igual manera, con la sensación de un nudo en la garganta que le impedia pronunciar sus palabras, tanto que apenas y pudo añadir.— Finalmente te he encontrado...

Los ojos de Bowser brillaron llenos de esperanza, al igual que su corazón comenzaba a latir con una emoción tan grande que era muy dificil para él. La libertad estaba a un simple paso, el sufrimiento y la soledad estaban a punto de terminar, por lo que solo se sujetaba con aun mas fuerza de los barrotes mientras exclamaba y rogaba a su asistente.

— ¡¿Qué esperas princesa?! ¡Sácame de aqui! —Suplicaba con impaciencia, con sus ojos que ya se comenzaban a asimilar a los de un perrito aullando por un trozo de carne— ¡Solo tienes que abrir la jaula! ¡O llevartela! Es mas ¡Golpeame! ¡Dame tu mejor golpe para que vuelva a crecer! 

Aunque la ultima opción era la mas sensata y la mas rapida, la princesa ya no queria arriesgarse ni mucho menos arriesgar al rey de los koopas, simplemente se quitó un pasador de su propio cabello, casi como de pelicula de escapes maestros. La dobló y la introdujo con cuidado en la cerradura de la celda, asegurándose de realizar correctamente la técnica y asi poder abrir la jaula...

Y al cabo de un par de minutos, lo logró.

Ya sin un seguro que se interponga entre el Bowser y su tan ansiada libertad, Moonie abrió la pequeña puerta de la jaula con delicadeza y acercó la palma de su mano, permitiendo finalmente que el pequeño prisionero pudiese escapar de aquel solitario destino al cual lo habian sentenciado. 

Todavia impactado por lo que estaba sucediendo, dio un par de pasos hacia atras. Hace apenas un tiempo, todo lo que conocía eran esas paredes rosadas, esos cuadros, es jaula de oro y su pequeño piano el cual lo habia acompañado en las noches tan silenciosas. Ahora, podía volver a ser el Rey Koopa que siempre habia sido, podia recuperar su vida y poder planear su venganza, tal como tantas noches habia soñado. ¿Y lo mejor de todo? Que ya no estaba solo, ya jamas volvería a sentirse solo.

Sin pensarlo por mas tiempo, corrió y dio un enorme salto hacia la suave palma de la mano de la princesa, quien al volver a sentir su tacto después de una dolorosa eternidad, lo acercó a su pecho y volvió a soltar miles de lagrimas, liberando al fin tantos meses de sufrimiento que iba cargando. 

Se acabó, finalmente su dolor se había acabado. Moonie comenzó a dar vueltas por toda la habitación, riendo y sonriendo llena de una inmensa alegría, de tal manera de que no pudiese terminar mareando a su ser querido, porque no solo fue el propio Bowser quien ya era libre, sino también ella, libre de un enorme peso que llevaba su corazón, libre porque a partir de ahora podría vivir junto a su amado en paz.


(...)

Los ojos de la princesa comenzaron a abrirse poco a poco con gran pesadez, completamente llenos de lagrimas que comenzaban a dejar pequeñas marcas en su almohada como gotas de lluvia. 

Le costó un poco volver a retomar conciencia, incluso inconscientemente volvia a pronunciar el nombre de Bowser intentando buscarlo en sus manos o por todo en el lugar, pero cuando sus ojos se abrieron por completo recibió con fuerza y dolor la verdad, la mas cruel de todas las verdades.

Volvía a encontrarse rodeada de las mismas paredes de su habitación, acostada en la misma cama y arropada con las mismas cobijas y sabanas que la habían acompañado por tanto tiempo. Ahi finalmente se dio cuenta de lo que realmente estaba pasando: Todo habia sido nada mas que un simple sueño, uno que se habia sentido tan jodidamente real, tanto que incluso la habia hecho llorar mientras dormía y ahora aun mas una vez que se encontraba despierta.

— Solo lo soñé... Verdaderamente soy una estúpida... —Jadeaba ya sin hacer ningun esfuerzo por retener sus lagrimas. 

Giró un poco su mirada hacia el lado izquierdo de su cama, lugar donde se encontraba el peluche que Kamek habia conjurado con su magia, el cual tenia un parecido muy gracioso con el verdadero Bowser, y aunque fuese solo un juguete, lo abrazó con todas sus fuerzas, esperando que minimo el muñeco pudiese brindarle algun consuelo.

De la misma manera, volteó al lado derecho de su cama, esta vez para poder alcanzar un diario y una pluma de ave dentro de un tintero. Llevó el libro hacia sus piernas, abriendolo con sus manos y el corazón temblando aun en shock por el escenario que su propia mente había creado, dedicada a empezar a escribir algunas palabras para asi liberar un poco su dolor.

"Hoy volví a soñar con Bowser.

Soñé que corría por los enormes pasillos del castillo del Reino Champiñon, aunque hasta ahora no lo he visitado en el tiempo que llevo viviendo aqui. Corría y me escabullia en los pasillos hasta encontrar la habitacion de Bowser, liberandolo de su prisión y estando a punto de escapar con él... hasta que desperté.

Lo extraño, no hay dia en que no lo extrañe. Tanto a los Koopas de este reino, tanto a su familia como a mi nos hace demasiada falta...

Pero, yo se que muy pronto volveré a verlo, solo debo esperar un poco más". 

Al terminar de escribir, volvió a dejar la pluma con tinta en su respectivo lugar y se dio un momento para volver a leer lo que había escrito, incluso volvió a mirar y repasar varias de las páginas que ya habia escrito con anterioridad, las cuales ya representaban una gran parte del libro completo. Era un diario personal que ella misma había realizado, uno donde desahogaba todos sus sentimientos reprimidos, tanto los positivos como los negativos.

Abrazó el libro y volvió a abrazar al pequeño peluche a su lado, suspirando y recuperando la compostura. Sabía que el reino estaba pasando por cambios muy significativos, mas que los que hubo a partir del momento en el que Kamek le dio la corona, mas aun estaba completamente aferrada a la idea de que todo era necesario y que era señal de que la venganza estaba a la vuelta de la esquina. Solo necesitaba esperar un poco mas, esperar y no perder la esperanza.

— Descuida Bowser, mi amor... Ya pronto iré por ti, pronto iré a buscarte, te lo prometo... 

Y mientras murmuraba cosas para si misma rodeada en la oscuridad y con la luz de la luna iluminando su ventana, se percató de que la puerta de su habitación comenzó a ser golpeada de manera repentina, haciendo que la princesa se sobresaltase un poco, pero no era nada de lo que preocuparse mas allá de la hora, siendo probablemente las 2:00 de la madrugada, una hora poco común para interrumpirla a no ser que fuese algo importante.

— ¿Quién habla?... —Preguntó la princesa desde su cama, esperando a la respuesta, la cual llegó casi instantáneamente.

Desde lejos se podia observar una sombra, una figura pequeña pero un poco regordita. Moonie no pudo visualizar a simple vista su rostro, pero su silueta era mas que suficiente para saber de quien se trataba. Ella dejó a un lado su diario, justo arriba de la mesita de noche de donde lo habia sacado, limpió sus lagrimas y con un gesto invitó al Koopa de la puerta a entrar a su habitación con un tono gentil...

— Junior... ¿Qué haces aquí? —Preguntó, mas no obtuvo una respuesta de inmediato—. ¿Qué necesitas? ¿Puedo ayudarte en algo?... 

Notes:

‧˚꒰💭୭ ˚. ᵎᵎ un pequeño one shot para antes de que se estrene "the super mario galaxy movie" en mi pais !!! :3
cualquier cosa que no se asemeje al canon una vez salga la peli, la editaré, no pasa nada n.n

y si llegaste hasta aqui, bueno, gracias por leer !!