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La primera vez que tiene el eco de un recuerdo no lo reconoce, de hecho aun ahora duda que fuera eso.
Estaba en una misión, y mientras seguía a su objetivo de turno paso por un parque, nada nuevo, nada que se tuviera que tomar en cuenta.
Excepto por las repentinas risas infantiles que captaron su atención y al buscar los niños que antes no vio solo se encontró con un pequeño de cabello rubio y ojos azules que lo ve como si el pudiera bajarle el cielo o la luna, como si el fuera capas de hacer proezas inimaginables y no fuera solo el asesino de HYDRA.
Lo que hace que ese recuerdo se mantenga es el anhelo y el profundo temor que ese niño producen en el, así que retoma su rápida marcha ignorando el peso de la mirada de aquel niño.
Nunca le dijo a los doctores que con cada borrado ese niño se mantuvo, ya que lo guardo como su secreto, su único secreto. Porque ese niño era un recuerdo imborrable.
La segunda vez que vio aquel niño era de noche y el hecho de que fuera tan divisible como si tuviera brillo propio fue lo que le hizo comprender que ese niño era parte del pasado al que no podía acceder pero del que este niño de alguna forma desconocida logro salirse, solo para colarse en su presente, esta vez el niño corrió hasta el y se sento a su lado mientras el esperaba pacientemente a que el objetivo estuviera en su punto de mira, un tiro certero y el trabajo ya estaría tan bien hecho como cualquier otro, solo que esta vez sintió que lo que hacia estaba mal, como si de alguna forma su actuar pudiera mancillar al niño a su lado, el cual lo volvía a ver con ese brillo que tanto miedo le causaba.
Tan concentrado estaba en el niño que por poco pierde la oportunidad de acabar con cabalidad su misión, no lo pensó, solo cumplio la orden “Acabar con el objetivo” luego de ver el cuerpo caer volteo a ver al niño, encontrado el espacio a su lado nuevamente vacio...Ese día sintió un gran hueco en el pecho, y nuevamente después del borrado y en el proceso de volver a ser criogenizado solo se pregunto si el niño se había ido porque el había disparado el arma, porque había tomado una vida.
Cuando volvió a despertar no volvió a ver al niño, y tiene que reconocer que lo busco por todas partes, casi al nivel del desespero, tanto así que fue castigado por su manejador recordándole que tenia un objetivo y que no podía tener distracciones.
No sabe cuantos años pasaron pero la próxima vez que vio al niño de ojos azules fue el mismo día que conocio a su nuevo manejador.
Alexander Pierce
