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“estás libre?”
El peliazul le dio al botón de enviar en el chat de Falco Flashman y esperó, suspirando. Le tocaba cuidar a su hermano menor debido a que sus padres tenían una reunión importante, pero ese día no se había levantado del mejor humor.
– “qué pasa?”
– “tengo que cuidar a Nova y me he levantado fatal”
Al chico de cabello castaño con mechas azules se le encendió la bombilla. Era una buena oportunidad para pasar tiempo juntos, y él al tener dos hermanos pequeños se le haría fácil. Aunque ellos ya eran mayores, se acordaba de cómo era cuidar a alguien de la edad de Nova.
— “quieres que vaya?”
— “si no estás ocupado, vale”
— “voy”
— ¡Skip! ¡Chip! ¡Voy a salir!
— ¿Vas a ver a tu novio? —preguntó el menor de los tres, ahora ya con doce años y muy listillo para su edad.—
— No somos novios.
— Pero os habéis besado.
— ¿Y qué? Eso no significa nada.
— Ya nos contarás cuando llegues. —Skip cortó la conversación, viendo la que se avecinaba.—
— Hm... Os lo contaré si pasa algo.
— ¡Valee!
— Bueno, me voy.
Recorrió varias calles hasta la casa de Aitor, pasando por una tienda de comestibles y picando al timbre al llegar.
— Ugh... ¡Voy! —abrió la puerta unos segundos después.—
— ¿Cómo estás? Te he comprado latiao de la que venía.
— ¿Eh? Pero no hacía falta...
— Eso da igual. —pasó y cerró la puerta.— ¿Y la criatura?
— Destrozando el salón.
— Vale... Déjamelo a mí. —entró al salón.— ¿Nova?
— ¡Falco! —se lanzó a abrazarle.— ¡Tenía ganas de que vinieras!
— ¿Y todo este jaleo sólo por eso?
— Si yo me estoy portando bien. Es Tete, que está malito.
— Vaya, ¿qué le pasa?
— No sé, se despertó de mal humor y dice que le duele la cabeza.
— Podéis dejar de hablar de mí como si no estuviese aquí. —interrumpió el susodicho.—
— Ven aquí, vamos a hacerle a tu hermano algo rico de merendar.
— ¡Chiii!
Los tres fueron a la cocina y sacaron los ingredientes, Nova y Falco terminaron la merienda un rato después.
— ¡Que aproveche! —se escuchó al unísono.—
Nova empezó a bostezar tras terminarse su parte.
— ¿Sueño, bicho? —Aitor le acarició el pelo.—
El pequeño asintió con la cabeza mientras tallaba su ojo con la mano.
— Venga, échate una siesta.
— Oki... —le dio un abrazo a su hermano y al castaño, y subió a su habitación.—
Aitor suspiró.
— Qué cansancio...
— ¿Has tenido otra pesadilla?
— Sí.
Tras unos segundos, Flashman se acercó para abrazarle de lado.
— Y además tengo un dolor de cabeza...
— Sube a tu cuarto, te llevo ahora una pastilla y un té.
— Nova ya se habrá dormido, puedes irte...
— No quiero irme. —acarició su mano suavemente.—
— ¡Ah! —por un momento, Aitor entró en pánico.—
— ¡Ah! ¡¿Qué?!
— ¡N– No, nada! ¡Gracias! —subió a su cuarto lo más rápido posible, sintiendo que le ardía la cara.— Idiota, idiota, idiota...
El castaño rió negando con la cabeza y tras preparar todo, lo subió a su cuarto. Dejó la taza de té y la pastilla en la mesita y se sentó en la cama al lado de Aitor, dando un par de palmadas en su regazo. El peliazul siguió la orden y tras tomarse la pastilla recostó la cabeza en el regazo del chico de piel morena, quien le acarició el pelo. Ninguno de los dos era muy de contacto físico, pero se sentían seguros cuando el otro lo hacía. Su primer beso no había sido nada muy diferente de cualquier otra situación. Una fiesta con amigos, música, alguna copa de más... No habían hablado al respecto, pero no necesitaban hacerlo. Al menos no por el momento.
Aitor sintió que le apartaba el flequillo y un paño frío sobre su frente.
— Aah, mucho mejor...
— Me alegro. —sonrió.—
Aitor sonrió de vuelta y se quedaron un minuto así, mirándose sin pronunciar palabra. Un minuto que a ambos se les hizo eterno.
— ¿Por qué me escribiste a mí y no a cualquier otra persona?
— Bueno... Tienes hermanos pequeños.
— Seguro que solo por eso.
— Sí, idiota.
— Oh, ¿me llamas idiota a mí, Señor “corre corre corriendo”?
— ¡¿Quién te ha contado eso?! —se incorporó, sintiendo su cara arder.—
— Se lo escuché una vez a Arion.
— Se va a acordar de esta... ¿Uh? —sintió unos dedos en su barbilla y cómo le guiaban hacia el rostro del moreno, sintiendo ese aura oscura y pesada que emanaba del más alto sobre él. Era intimidante. Cerró los ojos esperando un beso, pero al no sentir nada bajó la guardia.— ¿Qué...? —abrió los ojos y se encontró la mirada profunda, casi incluso algo sádica de Flashman.—
— Me encantas, Aitor Foster-Greenway. —susurró. Era hipnotizante.—
— Eres un imbécil... —apartó la mirada, avergonzado. Siempre lograba hacer que se sonrojase.—
El de mechas azules rió y soltó su barbilla, dejando solo un beso en su nariz.
— Me quedaré cuidándote por ahora. Tú descansa, ya me ocupo yo de Nova.
— Vale... Pero quédate hasta que me duerma. —se acostó a su lado y cerró los ojos, quedandose profundamente dormido.—
