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TANPENSHUU: EL INVIERNO QUE SE SIENTE COMO UN VERANO
[Kararagi — Kyo]
La noche caía suavemente sobre la ciudad de Kyo trayendo la leve nevada consigo. En estás fechas de diciembre —determinada por el calendario recreado por la compañía Hoshin— las nevadas traían consigo con la dicha de una nueva Navidad—tambien recreada por la compañía—.
Las lámparas de fuego tenían vidrio telido que cambiaban el color que reflejaban y todo el ambiente cambio su tono "comercial" por uno más familiar. Incluso el aroma del chocolate recorría las calles.
Y eso no cambiaba ni siquiera en la mansión de Anastasia Hoshin, la genio comercial que fundo la compañía Hoshin y también la socia comercial de un sabueso.
La mansión estaba en constante movimiento, decorando aquí y decorando por allá. Subaru se había encargado de trabajar el doble de rápido para recrear todo lo necesario en este mundo para una navidad lujosa y cálida.
Hablando del sabueso de los Astrea, este mismo estaba ayudando a poner la mesa, llevando hasta treinta platos en una sola mano que iba colocando en cada puesto en el gigantesco comedor.
La mirada de Subaru vago por la sala con una mirada de nostalgia y tristeza. Los adornos eran hermosos, la comida olía deliciosa y la compañía era perfecta, pero aún había algo de soledad en celebrar está fecha.
Aún así no se dejó desanimar. Los trillizos —Mimi, Tivey y Hetaro— estaban revoloteando mientras adornaban las sillas y regañaban a Mimi por sus travesuras. Cerca estaba Ricardo, riendo ruidosamente por los tres gatitos.
Subaru sonrió un poco y continúo su labor con cuidado de no perder el equilibrio. Su ropa era cara, los platos eran de Anastasia y definitivamente no quería cargarla ahora.
Hablando de Anastasia.....
«Ella no ha dejado de mirarme todo el día»
No iba a decir nada mientras ella no dijera nada, pero su mirada acosadora comenzaba a sentirse perturbadora.
Subaru no sabía si ella estaba descontenta con algo que él había hecho o si su vestimenta estaba mal para sus parámetros.
Llevaba un traje sin saco, solo si chaleco negro de filo naranja y un camisa blanca con las mangas decoradas con siete estrellas. Un traje hecho por la marca exclusiva de Subaru.
Era elegante pero suelto, perfecto para la ocasión y listo para una batalla. ¿Quizás sean las intenciones detrás de su diseño lo que molestaba a Anastasia? Subaru no lo sabía.
También podría ser su cabello, ahora más largo que antes. Se había peinado diferente para la ocasión. Recogió su cabello de los lados hacia atrás y los ato como un moño. En el frente arreglo su fleco y peinó varios mechones para que hagan un marco hasta sus mejillas. ¿Era quizás este peinado poco común lo que la tenía inquieta? Subaru tampoco sabía.
Si Anastasia —vestida con ese hermoso vestido algo ajustado— no se proponía a hablar de una buena vez, quizás Subaru exploté de la preocupación.
Y, como si leyera su mente, Anastasia se acercó a Subaru ante la mirada de los trillizos, Ricardo y el propio Subaru. Entonces, una vez cerca suyo, ella finalmente soltó lo que la tenía tan ansiosa.
— "Subaru, ¿Cuándo naciste?"
— "...."
La pregunta repentina, y completamente fuera de lugar, fue un golpe crítico en Astrea Subaru.
Los platos en su mano cayeron al suelo haciendo añicos en cuestión de segundos. Ricardo, quien traía la cena, dejo la olla sobre la mesa y se giró hacia los trillizos, quienes se encargaron de adornar las sillas
— "Nos vamos" —sentenció el hombre lobo con rudeza
— "¡Ehhhhhh...! ¡Pero hoy es Novidad, el mini jefe dijo que lo pasaríamos en familia!"
Mimi tiro al suelo el forro rojo para la silla, saltando sobre la tela en un berrinche penoso que solo un niño podría hacer.
— "Mimi, creo que no estamos en el momento ni en el lugar oportuno para quejarnos"
Hetaro trago saliva mirando hacia la atmósfera tensa que se creo con dicha pregunta salida de su jefa. El hermano menor de hecho estaba bastante asustado de que esto terminara como la discusión del 97.
— "Además aun podemos tomar chocolate y galletas de avena. Subaru-san nos ha preparado esto como refrigerio"
Tivey no espero a que su hermana razonara —ya acostumbrado a que ella jamás lo haga— asi que la arrastró mientras la convencía en el camino.
Así, más rápido que el mismísimo Reinhard Van Astrea, los más fuertes del Colmillo de Hierro se retiraron del campo de batalla. Sabia decisión.
Subaru miró de reojo la huida rápida del cuarteto de semihumanos, no les diría nada ya que él también consideraba que era un momento oportuno de "Tiempo a solas" con Anastasia.
Hablando de ella, posiblemente castigue sin dulces a Mimi. Posiblemente.
— "¿Puedo preguntar de donde viene este interés, Anastasia-sama?"
— "Deja de hacerte el idiota y habla ahora, Natsumi-chan"
Subaru frunció el ceño mientras seguía recogiendo los trozo de porcelana en el suelo.
— "No necesito responderle, después de todo usted ya me ha investigado, ¿No?"
Anastasia refunfuño. La belleza pequeña de cabello malva comenzó a zapatear ansiosa, un mal hábito contagiado por culpa del joven pelinegro que ahora recupera los restos de sus platos.
— "Hay cosas que no investigue"
— "Falacias. Incluso si Astrea bloquea toda información, para usted debería ser fácil encontrarme. —Incluso puede que sepa quién fue mi primer beso"
Aunque su cabeza estaba gacha, Anastasia podía imaginar perfectamente la sonrisa burlesca que tendría un bastardo como él. Siendo como es, una mujer ambiciosa y orgullosa, Anastasia no retrocedió ni un paso.
— "¿Tú, un sabueso, dando su primer beso? ¡No bromees conmigo!—Aunque no tienes fallos con tu intuición del inicio. Conozco mucho sobre ti, la estrella emergente de Astrea, Subaru Astrea"
— "Entonces le recomendaría no molestarme con esto temas tan inut-"
— "Pero yo quiero saber más sobre ‹Subaru›"
Los ventanales de la sala crujían suavemente con las ráfagas de viento que se daban por estas épocas. Puede que Subaru recientemente haya añadido la Navidad en Kyo, pero Hoshin se había encargado de hacer realidad su visión en cuestión de semanas.
Si, Hoshin, Anastasia Hoshin, se había encargado de seguir los pasos dados por ‹Subaru›.
El suave brillo de las lámparas, cuyos cristales fueron teñidos para dar un brillo de color distinto, aligeraron la habitación donde ambos estaban.
— "....¿Por qué siempre es así contigo? ¿Qué importancia tiene ‹Subaru›? Solo somos socios comerciales, aunque solo sea ‹Astrea›, debería ser suficiente, ¿No lo crees?"
— "No lo creo. Odio a las personas que se esconden detrás de otros. ¡Yo, Anastasia Hoshin, siempre asumiré todo de frente! —Dejar que mi personal no lo haga, ¿Daría una pésima imagen, no?"
Mirándola allí, sonriendo con esa confianza pretenciosa de la cual estaba tan orgullosa, Subaru no pudo evitar recordar quien era ella.
Si, está es Anastasia Hoshin, la candidata a Reina del reino del dragón divino, Lugunica. Es una orgullosa y avariciosa comerciante que aterró a miles de oponente con su inteligencia. Ella es Anastasia.
Por supuesto, ni siquiera la dureza de un sabueso de Astrea sería suficiente para acabar con alguien como ella. Por ello, aún cuando estaba terriblemente nervioso, Subaru decidió bajar sus defensas.
Si solo fuera por hoy... Quizás pueda hacerlo..
— "....Hoy..."
Subaru se levantando dejando en el suelo una bolsa llena de cerámica rota. Sacudió sus pantalones y miro directamente a la mujer que lo desafiaba, si ella quería enfrentarlo de frente, que así sea.
— "Nací en 'Diciembre', al menos en este mundo. Los días son un poco más complejos, pero no hay fallos. Hoy, 24 de Diciembre, es mi cumpleaños"
Subaru recogió la bolsa del suelo y camino hacia la puerta admirando la sutil pero elegante decoración de la sala.
— "Pero da igual. Soy un sabueso. No hay amor, no hay festejo, ni hay gloria. Como sabueso, no importa que haga ni que cumpla, debo ser consciente de que no recibiré nada a cambio. —Mi cumpleaños es igual. ¿Nací? ¿Y qué? ¿Creci? ¿Y qué?. Mientras cumpla lo que he decidido hacer en esta vida, lo demás es simplemente... Innecesario"
Aunque eso no significaba que simplemente lo aceptaría. Si, estaba feliz de que Anastasia se interesará —siendo ella la única que lo ha hecho hasta ahora— pero eso no significaba que Subaru simplemente dejara que sus sentimientos se interpongan en su camino.
Debía ser más sabueso que humano si quería crecer lo suficien para enfrentar a Wilhelm.
Sin mucho más que decir, Subaru salió de la habitación llevandose consigo aquella bolsa llena de trozos rotos e inservibles. Un falló, un desechó. Tal como sería él algún día mientras siga el camino de un sabueso.
Anastasia no lo detuvo, tampoco lo enfrentó. El destino que él buscaba desafiar era ya de su conocimiento. Derrocar Astrea y matar al actual patriarca no es algo que alguien normal, mucho menos un loco, podría llegar a decir o si quiera soñar.
Pero él lo hizo.
Subaru lo dijo. Subaru lo deseaba. Subaru lo haría.
Anastasia miro el pequeño trozo de porcelana que había ocultado sin querer con su tacón. Miro el trozo de un plato ahora reducido a este.
Roto, inservible, desechable. Igual que todas esas compañías que desafiaron a Hoshin. Igual al Subaru que está destinado a ser.
— "No... No conmigo a tu lado"
Anastasia guardo el trozo en su vestido y salió del salón. Seguir a Subaru sería una hazaña histórica para alguien como Anastasia, pero él solo estaba caminando por despachar algo, no estaba huyendo.
Y si Subaru Astrea no está huyendo de ella, ella es capaz de encontrar y atrapar a Subaru.
Correr con tacones es una idea estúpida. Duele, hace que salgan ampollas y su equilibrio es pésimo. Alguien como ella, cuyo estado físico es un asco, debería únicamente limitarse a caminar.
Pero, incluso en contra de todo pronóstico, Anastasia corrió por los pasillos adornados de rojo y verde. El suave calor de las lámparas le hacían sofocarse pero aún así no la detuvo.
— "¿Ana?"
No hasta verlo.
— "¿Ahora qué pasa? Si es sobre lo que hablamos, yo ya—"
— "No importa. Consigo lo que quiero cuando quiero y como lo quiero. ¡Esa soy yo! Mi avaricia es así de grande y no importa cuando intentes luchar contra ella, ni siquiera alguien como tú podría lograrlo"
— "...¿De acuerdo...?"
— "¡Por eso lo diré ahora, así que escúchame bien!"
Su corazón latia como loco, no solo por correr con el miedo de caer y tardar en encontrarlo. El corazón de Anastasia retumbaba con nervios, una vergüenza alojada en ella y unas palabras que, al ser expresadas, hacían derretir su consciencia.
*Badump*
Pero no hay tiempo de dudas, tampoco hay tiempo de esperar. Si esas palabras han de salir, debe ser hoy.
— ¡Subaru, me importa una mierda si eres un sabueso!"
....
"«...¿Eh?…»"
Subaru casi deja caer nuevamente la bolsa llena de cristales rotos. Quizás podría romper lo que ya estaba roto. Tratándose de Subaru, ni él mismo lo dudo.
Por su lado, Anastasia estaba demasiado nerviosa. No sé supone que sea eso lo que diría, pero ya que estaba en eso, al menos lo haría entrar en la cabeza del obstinado sabueso
— "Creo que estás demasiado alterada—"
— "¡Cállate! ¿Qué no mereces amor, reconocimiento o recompensas? ¡Es lo más estúpido que he escuchado! Ni siquiera pensé que alguien tan estúpido como tú podría ser aún más estúpido. —¡Eres el estúpido entre los estúpidos!"
— "Ahora creo que estás yendo muy lejos. Para"
— "Es por eso que lo haré grabarse en tu cabeza sin importar cuánto cueste. —¡Subaru! ¡Eres increíble!"
— "...."
Anastasia respiraba agitada. Su pecho subía y bajaba con una rapidez desigual, incluso sus piernas temblaban incontrolablemente producto del dolor y el cansancio de correr con tacones con tanto esfuerzo.
Eres ilógico. Subaru no dudaba de si mismo en absoluto, solo deseaba cumplir con lo que había decidido y luego simplemente desaparecer para vivir a su antojo.
No necesitaba a alguien a su lado para siempre así que el amor era irrelevante. Tampoco necesitaba logros, estaba bien siendo él mismo sin importar que recibiera a cambió. Y tampoco quería alguna recompensa, los resultados satisfactorios eran todo lo que necesitaba.
Aún así, está chica de cabeza hueca no dejaba de meterse a la cabeza el escenario equivocado.
— "...Gracias, Reina de las idiotas, Anastasia-sama"
— "....¡Tu-Tu...! ¡Argh! ¡Eres realmente imposible! Eres tan jodidamente exasperante que—"
— "Aunque" —interrumpio Subaru empujando su dedo sobre sus labios— "Verte fracasar en tu intento de encontrar a ‹Subaru› suena divertido. Estaré viendolo con ansias y una gran caja de palomitas. ¡Escucharás mis risas desde el primer asiento!"
Subaru rió bajo, casi como si susurrara, pero su sonrisa era lo suficientemente brillante para que los cristales de fuegos en las lámparas no pudieran opacarlas.
— "Te espero para la cena, Ana-baba"
Sin mucho más que una risa baja, Subaru se dió la vuelta dispuesto a salir y desechar la bolsa en sus manos.
*¡Tac!* *¡Tac!*
Los pasos de Anastasia resonaron con fuerza, no por llevar tacones, si no por el simple hecho de que cada paso estaba lleno de un peso incalculable de decisión.
*¡Ba-dump!* *¡Ba-dump!*
Incluso sonido suave y rítmico de su corazón se vio acelerado en un retumbar de tambores. Constante, fuerte y sonoro. El ritmo de la batalla.
— "¿Anasta—? ¿¡Mmhm!?"
Lo que siguió se guardó fuertemente como un recuerdo prohibido de hablar para todos en la mansión —sobre todo para los trillizos.
Anastasia agarró su corbata negra —recreada especialmente para él— y la jaló con todas sus fuerzas. Subaru se tensó al instante confundido por el actuar extraño de la comerciante.
Anastasia se levantó en puntillas, su mano libre fue y atrapó la nuca de Subaru para hacerlo bajar un poco más. Aunque el pelinegro no era muy alto, Anastasia tampoco.
Y allí paso. Subaru la miró con sus ojos perdidos entre los nervios y la confusión. Por su lado, Anastasia parecía estar decidida. Había un fuego desconocido en su mirada, una promesa firme.
Por un segundo lo olvidó. Olvido su deseo de venganza, olvido lo que era ‹Astrea› y sintió algo completamente nuevo en su lugar, un sentimiento desconocido pero cálido. Era como tomar un baño caliente; reconfortante, cálido y cómodo.
Se sintió perdido por primera vez. Sin saber si debería verla a los ojos, esos bellos ojos aqua, de un azul verdoso, que guardaban una firmeza sin igual o si debía perderse en sus finos labios rojos.
Seguido de un ruido sonoro, una presión suave, extraña dulce, alcanzó los labios de Subaru en un intercambio lento.
Fueron apenas unos segundos, sus labios se presionaron con firmeza y decisión, pero el cuerpo de ambos temblaba peor que la gelatina. Aún así no hubo separación por esos largos segundos, ni duda o arrepentimiento.
El beso lo corto la misma Anastasia con varios pasos hacia atrás.
Miro a Subaru frente suyo, completamente rojo y confundido. Su expresión era una combinación caótica de sentimientos sobre poniéndose uno encima de otro.
El sabueso cuyo nivel estaba en el de un Graduado de grado Experto, fue derrotado de un golpe. No de espada, ni de un puño.
Un golpe directo al corazón con los labios más suaves, dulces y cálidos que jamás había sentido.
— "¿Ya te lo había dicho, no? Soy una mujer codiciosa que obtiene lo que quiere, como lo quiere y cuando lo quiere. Hoy lo que quería era saber tu cumpleaños y planear tu regalo, pero el plan cambio"
Anastasia se alejo unos pasos más con esa sonrisa astuta y burlona que había tenido desde que lo conoció. Aunque su rostro hirviendo en vergüenza, rojo hasta las puntas de sus orejas, delataban su verdadera cara.
— "Yo quería darte tu regalo. Y, más importante aún...."
Ella sonrió diferente ahora, con una sinceridad angelical. Un brillo puro, un sentimiento real. La sonrisa de Anastasia Hoshin derramó un cariño abundante.
— "Te quiero a ti. Quiero tus labios"
....Ba-dump
Un sonido bajo, un toque suave pero rítmico. Aquello apagado soltó una chispa.
*¡Ba-dump!* *¡Ba-dump!*
Como una maquinaria. Su corazón bombeo intensamente, golpeando su pecho como si estuviera en una maratón. Ni siquiera el campo de batalla más peligroso le había causado una arritmia tan fuerte.
*¡BA-DUMP!* *¡¡BA-DUMP!!*
Anastasia se retiró del lugar con una sonrisa triunfal. Ver el rostro de Subaru arder tanto como el fuego había sido una gloriosa victoria para ella. Más importante aún, ella lo había besado.
Y, mientras ella se alejaba —conteniendo su propio grito y saltito— Subaru había roto su cuenta de cuántos ataques cardíacos había tenido en un solo segundo.
«Alguien así de codiciosa...»
Ahora completamente solo, el sabueso de Astrea se permitió sonreír con alegría y sinceridad. Sus dedos presionaron sus labios intentando recrear aquella sensación por un segundo más.
Se rió, tanto de lo estúpido que debería estar viéndose, como de lo irreal que parecía todo.
— "...Supongo que no estaría mal"
Por primera vez se sintió libre de aceptarlo. [Amor]
«¿Qué mierda te pasa..? ¿Qué mierda te pasa? ¿¡Qué mierda te pasa!?» — "¿¡QUÉ MIERDA TE PASA!?»
Una vez lejos del alcance de Subaru, Anastasia Hoshin fue alcanzada por la vergüenza y su determinación se hizo añicos. Desesperada busco rápidamente hasta encontrar una habitación vacía donde permitirse caer al suelo.
La sensación permaneció sobre sus labios, el calor se mantuvo sobre su pecho y su mano, y el aroma de Subaru seguía hormigueando en su nariz.
Sus anteriores palabras, dichas con una firme convicción, ahora le parecían las palabras dichas por una niña que simplemente dice: 'Quiero casarme contigo cuando sea grande, papá'.
Verdaderamente ridículo.
— "No deberías ser tan dura contigo misma, Ana"
Su bufanda se movió hasta zafarse y caminar enfrente de ella. El zorro blanco miro a Anastasia con dulzura y un poco de burla
— "Fue una gran propuesta de matrimonio"
— "¡No era eso!"
— "¿Hmm? ¿Acaso 'Te quiero a ti. Quiero tus labios' no suena a eso?"
— "¡AHHHHHH! ¡Cállate, cállate! ¡No estaba pensando correctamente cuando dije eso, solo estaba hablando por hablar! Más importante aún.. ¿¡Por qué no me ayudaste a detener este bochorno, Eridna!?"
El zorro puso una pata sobre su mentón, meditando su respuesta unos segundos
— "No había necesidad"
— "¡Si que la había! Uff... Pensar en verlo durante la cena ya me da suficiente vergüenza como para saltar por la ventana..."
— "...Ana. Creo que deberías darte cuenta que tus acciones han ayudado a ambos"
— "¿De qué hablas? ¿Dices que me ayudó a quedar como una loca delante de Subaru? Después de todo está relación es meramente comercial, una vez yo tenga el título de Candidata a Reina, Subaru se ira"
— "¿Y estás bien con eso?"
— "...."
Anastasia guardo silencio. Su mirada se desvío hacia la puerta tras suya, hacia el pasillo por donde pasaría Subaru dentro de poco.
¿Cómo estaría ella, Anastasia Hoshin, una vez está relación termine?
Comercialmente. En perfecto estado.
Emocionalmente. Arruinada.
Puede que Subaru Astrea sea un idiota, también puede que sea un bruto cerebro de músculo y también un denso. Aún cuando tenga una lista de millones de defectos, Anastasia no cambiaría su sentir.
— "Lo quiero..."
— "Entonces está bien, has dado un paso ya"
— "No. Lo quiero todo. Quiero a Subaru. Quiero sus labios, sus miradas, sus risas, sus estupideces, sus delirios. Quiero todo, todo lo que es Subaru lo quiero para mí"
— "Ana.."
— "¡Yo, Anastasia Hoshin, quiero todo de Subaru Astrea! ¡Por que está es mi avaricia!"
Así es. Ella es la misma Anastasia que hizo prosperar su negocio, la misma que se hizo respetar en Kararagi y la misma que recibió el respeto del sabueso mas talentoso de Astrea.
Si su avaricia no estuviera a ese nivel, dejaría de ser Anastasia Hoshin.
— "Por qué yo..."
Si quiere algo, lo obtiene...
— "Y-yo... Lo-lo...."
Porque este era el alcance que ella tiene, porque está es Anastasia.
— "Lo... Amó."
Para bien o para mal.
— "Amó a Subaru"
Y esa misma resolución, la resolución del zorro avaricioso, acaba de impactar fuertemente sobre el sabueso desprotegido.
— "Bien dicho Ana"
Eridna, el espíritu en forma de zorro, sonrió con un sentimiento de orgullo mientras pasaba su pata por la mano de Anastasia. Ambas se quedaron allí, entre las risas leves del zorro y los chillidos avergonzados del comerciante.
[Mas tarde esa noche]
Subaru estaba sentado en una silla que había sacado del salón hasta el balcón. Las risas de los trillizos, la risa de Ricardo y los murmullos felices de algunos sirvientes resonaban en la lejanía del balcón.
Estaba allí solo, con una copa en mano y el suave acariciar del viento.
El frío no era problema para alguien como él y, desde un principio, tampoco era mucho de estar rodeado de personas.
Lo suyo era esto. La vista de una ciudad iluminada, la feroz pero refrescante ventisca del viento en invierno y el brillo de las estrellas.
— "Hey"
Subaru sonrió suavemente mirando a su lado esa figura delgada y pequeña.
Anastasia se presentó a su lado con su largo vestido púrpura abierto en su pierna derecha y ligeramente escotado. La típica bufanda de zorro aún la acompañaba pero Subaru sabía que esa no era la original, solo una copia creada para los momentos solitarios de Anastasia.
— "Hey" —devolvio el saludo con un gesto pequeño
Anastasia caminó hasta su lado, tomó asiento en la silla a su lado y ambos permanecieron en silencio por un rato. Aunque no hubiera palabras, la presencia del otro ya era suficiente para ambos.
— "No sabía que eras tan antisocial"
Aún así Anastasia jamás dejaría pasar el momento de molestarlo.
— "Puff.. No, simplemente no soy de multitudes. Además la vista de este lugar es... hermosa, y bastante calmado comparado con el salón"
— "...Si, lo es. Es hermoso." —aunque ella no miraba las estrellas o el paisaje.
— "Lo se, por eso me gusta este lugar"
Subaru bebió de su copa y la extendió hacia Anastasia con un suave meneo de su muñeca.
— "No, gracias"
— "¿Tú, Anastasia Hoshin, rechazando una bebida?"
— "No soy una alcohólica. Además ya he bebido suficiente por hoy"
Subaru asintió y, de un solo trago, se bebió la copa entera.
— "...Ana"
— "Subaru..."
Ambos se miraron un momento antes de reír un poco divertidos. Subaru hizo un pequeño gesto cediendole la palabra y Anastasia solo sonrió agradecida
— "Feliz Cumpleaños, Subaru"
De forma repentina, Anastasia dejo caer sobre su regazo una pequeña caja blanca, cuadrada y con un moño rojo encima
— "...O-Oh. Muchas gracias"
— "Ta-Tambien quería decirte algo más... Pero ábrelo primero"
Subaru miró esto confundido, incluso nervioso por lo que estaría en la caja, además del posible pedido de Anastasia, así que solo asintió y recogió suavemente el regalo en su regazo.
Abrió la caja con cuidado, mirando de reojo su contenido hasta finalmente abrirla por completo. Su boca se abrió ligeramente con sorpresa, sus ojos se encogieron con nervios y su rostro se calentó en vergüenza.
En la pequeña caja habían dos anillos, uno negro y otro de un púrpura muy suave, con pequeños cristales verdes en el medio.
— "¿P-Por qué me das esto..?
— "Son cristales para espíritus. Dijiste que eras un contratista espiritual pero que necesitabas un cristal si querías ir por un Espíritu completo, ¿No?"
— "...Es cierto, lo mencioné"
- "Normalmente se usan collares o pulseras, pero dado que quieres ser más discreto, pensé en anillos"
Subaru miró ambos anillos con una sonrisa pequeña en su rostro. Su brillo, infinitamente superior a las estrellas sobre el cielo, fue lo que atrajo la atención de otra estrella, mas pequeña y menos brillante, pero aún firme.
— "...Ana"
— "¿Si?"
— "Ten este de aquí. Quiero que tú lo lleves"
Subaru tomo su mano izquierda y dejo suavemente el anillo negro sobre ella, luego la cerró y presionó con sus manos.
— "Quiero que tengas algo de protección además de mi, los colmillos de hierro o tu espíritu. Así que te daré un espíritu completo para que te ayude.."
Aunque Anastasia quería saber cómo es que él sabía que acerca de Eridna, Subaru no la dejo terminar.
— "...Asi yo podré estar más tranquilo si me alejó de ti"
Y la realidad la golpeó fuerte.
Anastasia sabía que está relación comercial era de beneficios mutuo. Subaru le daba sus ideas y Anastasia gana dinero a cambio, Anastasia le daba a Subaru protección y libre uso de sus informantes y mercenarios.
Una relación de beneficios. Una que terminará cuando Anastasia se vuelva candidata a Reina de Lugunica y ocultar a Subaru se vuelva más difícil. Además, a palabras de él mismo, odiaba pensar en trabajar junto a Julius.
Él se iría, seguiría con su deber ayudándola solo si sus intereses vuelven a coincidir.
— "Subaru"
— "¿Mmm? ¿Ahora que pasa, Ana?"
— "Solo pienso que si quieres que una propuesta sea aceptada, debes comprar los anillos por ti mismo y no dejar que yo lo haga"
— "....¿Qué?"
Pero si el tiempo se acorta, entonces solo debe disfrutarlo hasta el máximo y, quizás en algún momento, volverse tan indispensable que él jamás quiera alejarse.
— "Quiero decir, ya he dicho que te quiero a ti y lo cumpliré a como de lugar... Pero, ¿No deberías moverte tu también? No deberías dejarme todo el trabajo a mi"
Anastasia sonrió con un falso cariño empalagoso que hizo escupir a Subaru. De no ser por su estómago de hierro, quizás incluso habría vomitado ahí mismo
— "T-Tu... Haaa... De verdad, eres una estúpida zorra"
— "¿¡Ahhh!? ¿¡A quién le llamas 'zorra estúpida', perro imbécil!?"
— "¡Por supuesto que a ti, maldita loli-baba! ¡Ana-baba!"
— "¡Serás-! ¡Voy a darte una paliza!"
Aunque este lleno de gritos, aunque sea una 'familia' llena de defectos y personas muy Anastasia, en el fondo de su corazón, Subaru agradece haber decidió ir con ella.
Y, aunque no sabe cómo terminará su plan en el futuro, Subaru aún guardara el deseo de volver con ellos. Volver con ella.
Porque por primera vez el sabueso desechable de los Astrea conoció algo más que el odio, la traición y la soledad. Ya no se sintió como un plato que se rompe y se desecha.
Por primera vez tuvo la calidez de una familia y por primera vez tuvo el calor de un sentimiento nuevo y desconocido.
[Amor]
Subaru Astrea ahora desea únicamente mantener esta vida un poco.... Solo... Un día más...
